로그인POV de RenaEl resplandor de la luz de las velas destelló en mis ojos cuando entré al jardín privado en la azotea de uno de los hoteles más prestigiosos de París. El suave murmullo de la música flotaba en el aire.Pensé que sería solo una cena tranquila con Jena y Raymond, una velada para relajarnos tras meses de altibajos emocionales. Pero la escena frente a mí era Sencillamente deslumbrante.Miles de rosas cubrían el suelo en alfombra, guiándome hacia una mesa bellamente montada bajo un dosel de luces centelleantes. Elegantes lirios blancos y rosas de un tono rosa pálido perfumaban el ambiente con una fragancia pacífica, mientras un cuarteto de cuerdas tocaba suavemente en un rincón del jardín.Me giré despacio, totalmente confundida, hasta que mi mirada se cruzó de pronto con la sonrisa de Jena.—¿Qué es todo esto? —susurré.Jena sonrió sin decir palabra y se hizo a un lado solo para revelar a Raymond, parado al final del camino de pétalos de rosa.Llevaba un traje negro sin corbat
POV de RenaA la mañana siguiente, me senté en silencio en la banca de madera bajo el viejo árbol del viñedo, mi rincón favorito para pensar desde que era niña. Mis dedos tecleaban sin parar en la laptop mientras sostenía la taza de café con la otra mano. Intentaba concentrarme en asuntos de la empresa; era fin de semana, pero el trabajo nunca se detiene.Escuché pasos que se acercaban detrás de mí.Al levantar la mirada, vi a mi padre caminando hacia mí con paso firme, la mirada serena y una carta doblada en la mano.—Papá —lo saludé, incorporándome en el asiento.—Buenos días, princesa —dijo, con una voz tan suave que casi sonaba dócil.Se detuvo a pocos pasos y se quedó mirando la banca, como si estuviera dudando en sentarse, pero yo estaba tan metida en lo mío que ni cuenta me di. Al final, decidió tomar asiento.Pasaron unos segundos de absoluto silencio; me observaba beber mi café y trabajar sin interrumpirme. Sabía que quería decirme algo, pero tal vez no encontraba la manera d
POV de RenaLos dos volamos de regreso a París y el viaje fue pura gloria; él mandó traer su jet privado para recogernos. La travesía fue suave y deliciosa. Hicimos el amor en el jet; fueron momentos muy divertidos e inolvidables.Llegamos a París en un abrir y cerrar de ojos y me fui directo al penthouse de Raymond. Su casa olía a ausencia, pero aun así se sentía acogedora.Saqué mi teléfono solo para encontrarme con un mensaje de mi papá:«¿Cómo está Raymond? ¿Se encuentra bien?»Me quedé helada al ver que ni siquiera preguntó por mí.—Papá pregunta si estás bien —dije.Se le desencajó el rostro de la sorpresa antes de que por fin pudiera hablar.—Mmm, iré contigo a verlo.Más tarde ese mismo día, manejamos de vuelta a casa.Me senté en la sala familiar con las manos entrelazadas, sintiéndome nerviosa sin entender bien por qué. Papá estaba de pie de espaldas a mí, contemplando el ventanal.Raymond esperaba afuera; yo había insistido en hablar primero con mi padre. Todavía sentía el
POV de RenaMe puse de rodillas despacio y me recogí el cabello en un chongo bien peinado. —Sí, señor —dije. Sus ojos buscaron los míos mientras me contemplaba antes de volver a hablar.—La ropa... quítatela, despacio —ordenó de nuevo, y obedecí. Me desnudé lentamente de cada prenda y accesorio que llevaba, sin apartar ni un segundo mis ojos de los suyos. La manzana de Adán de él subía y bajaba constantemente mientras tragaba saliva al admirarme. Su miembro se abultaba con tanta fuerza bajo el pantalón, suplicando ser liberado, que no podía dejar de mirarlo.—Chúpamela.—Sí —dije, abalanzándome hacia él y bajándole el pantalón con rapidez.—Con calma —dijo.—Sí —respondí, y le saqué el miembro despacio. Había estado privada de él por mucho tiempo y mi cuerpo temblaba con solo verlo.Se me hizo agua la boca y mi vagina empezó a gotear tanto que empapó mi ropa interior y me resbaló por el muslo. Estaba demasiado hambrienta de él, demasiado ansiosa por metérmelo dentro de mi apretada vag
POV de RenaNo esperé ni un segundo más. Reservé mi vuelo a Hawái y, en menos de lo que canta un gallo, ya estaba desembarcando en el aeropuerto hawaiano. Una brisa fresca me dio la bienvenida mientras el sol del atardecer se ocultaba tras las montañas; mi corazón estaba lleno de esperanza, latiéndome desbocado en el pecho.Me abroché más el abrigo al bajar las escaleras del avión para subir directo al auto con chofer que había organizado antes de aterrizar. Papá y Jena no pudieron impedirme venir, aunque lo intentaron. Tras largas conversaciones y muchas lágrimas, él finalmente lo entendió. Papá me puso una mano en el hombro y solo me dijo tres palabras:—Ve por él.El auto avanzó por las calles conocidas, dejando atrás el tranquilo paisaje rural, pero apenas me fijé en nada. Solo tenía a Raymond en la cabeza: su rostro, su voz, la forma en que antes me sostenía como si el mundo fuera a detenerse si me soltaba, y la manera en que planeaba besarlo devoradamente cuando lo tuviera enfre
POV de RenaTodos se habían congregado en la sala del tribunal. El aire adentro se sentía denso y pesado, como si todo el peso de las mentiras, traiciones y desamores causados por Kayla y Lucas se hubiera concentrado en un solo lugar.Me quedé inmóvil en la primera banca, con las manos fuertemente entrelazadas sobre el regazo. Mi padre estaba sentado a mi lado. Jena también me acompañaba y me dio un apretón cariñoso en el hombro, un gesto que se sintió como una muestra de respaldo. Este era el momento que todos habíamos estado esperando: el día en que la justicia hablaría, y esta vez no solo con las pruebas que obtuvimos por la fuerza, sino con evidencias contundentes respaldadas por la ley.Al otro lado de la sala, Lucas permanecía rígido, con una expresión fría e indescifrable. A su lado estaba Kayla, con los ojos echando chispas por un temor amargo. Habían intentado parecer indiferentes, pero el daño ya estaba hecho y, finalmente, daba una enorme satisfacción verlos perder.Vi a Ka







