LOGINPerspectiva de ShannonEn cuanto subí al taxi, lo sentí: alguien me seguía. Y esa persona no era otra que Richard. Cada vez que miraba hacia atrás, su coche permanecía a una distancia sospechosa.Toqué el hombro del conductor para pedirle que se detuviera.—Gracias por el viaje —murmuré.Le pagué rápidamente y me escabullí en un restaurante chino cercano. Tras enviar un mensaje a Jaime, salí por la puerta trasera y tomé otra calle.Una última mirada hacia atrás. Por fin, Richard había desaparecido.El aire frío me rodeó al caer el atardecer. Me abracé a mí misma, pero sirvió de poco contra el frío. Los faros de un vehículo parpadearon; una motocicleta se acercaba y su rugido rompió el silencio.Cuando el conductor se quitó el casco, mi corazón, que latía con fuerza, se calmó.Jaime.¡Había recibido mi mensaje!—Hola —dijo, mientras sus ojos me examinaban en la oscuridad.Sentí que las lágrimas me escocían los ojos. No esperaba que viniera. Se había marchado bruscamente el otro día y n
Perspectiva de ShannonRichard me consiguió un vestido brillante, elegante y con drapeados, y me pidió que me arreglara para una cita.Aunque me agradaba que me hubiera defendido frente a su hermana, había una parte de mí preocupada por Eucharia.Sus hijos la necesitaban. Por mucho que la nueva empleada, Samira, estuviera con ellos, no podía ocupar el lugar de su propia madre.Tal vez sacaría a relucir el tema de su liberación durante nuestra cita.Richard no dejaba de sonreír mientras esperábamos para nuestra cita; temía que le empezara a doler la boca. Tampoco quería ser la causa de que su felicidad se viera empañada.Tras peinarme con un estilo de capas y flequillo, bajé las escaleras y esperé pacientemente a Richard.No era propio de él; solía ser rápido a la hora de vestirse.Sonreí para mis adentros ante aquel pensamiento absurdo.El rostro de Jaime cruzó mi mente.Mi sonrisa desapareció al instante. No había sabido nada de él desde que se marchó abruptamente.Aún tenía dudas so
Perspectiva de Shannon—Romperle el dedo meñique no formaba parte del plan. —Me volví hacia Jaime en cuanto nos quedamos solos.—No habría dicho ni una palabra si no hubiera hecho eso. —intervino Jaime.—¿Y si planea vengarse? Al fin y al cabo, tiene una banda. —razoné.—Pero es un adolescente. Quizás tenga 21 o 22 años. ¿Qué puede hacer? —argumentó Jaime.—Tú sabes defenderte, Jaime. Eso ya se da por sentado. ¡Pero no puedes estar conmigo las 24 horas del día! —intenté hacerle entrar en razón mientras chasqueaba los dedos.—¿No dijiste que querías respuestas? —Se pasó la mano por el cabello.Debería estar agradecida a Jaime por tomarse tantas molestias por mí, pero él era la misma persona que me había metido en esta situación. Yo no pedí ser su cuñada. No pedí nada de esto.—Quería respuestas, pero no así. ¿Qué me pasará si Killian decide ir a por mí? ¿Y Phoebe? Ella también corre peligro. —Las venas de mi cuello se tensaban mientras hablaba con vehemencia.—No me extraña que te preo
Perspectiva de ShannonUnos celos lentos se agitaban en mi interior. ¿Por qué me importaba que Jaime estuviera coqueteando con la recepcionista de la tienda de ropa Molly's?Él estaba soltero.Corrección: probablemente le interesaba Marilyn, su verdadera cuñada.Mientras yo fingía ser Marilyn.¿Por qué debía dejar que eso me afectara?No lograba sacudirme la sensación de que verlos coquetear delante de mí despertaba celos en mí.Justo antes de llegar a su moto, me giré y lo miré de frente.—¿Es ella tu mujer? ¿Acaso Marilyn no era tu mujer? —lancé la pregunta.No pareció sorprendido por mi pregunta. Pero la forma en que me observaba fijamente hizo que se me pusiera la piel de gallina.Intenté evitar su mirada penetrante y fingir que no había habido deseo cuando nos habíamos mirado a los ojos.—Solo ocurrió una vez, y no con Marilyn. Y no me gustó —me dijo mientras me pasaba un casco.Me quedé sin palabras.No esperaba que fuera tan brutalmente honesto conmigo. Pero ¿por qué no había t
Perspectiva de JaimeSiempre dejan un rastro de sus maquinaciones. Eso fue lo que pensé cuando mis ojos se posaron en la tira de tela que colgaba de una ventana rota.—Encontraremos respuestas —le aseguré a Marilyn, fijándome en la etiqueta distintiva que llevaba el trozo de tela.La marca me resultaba familiar.¿Dónde la había visto antes?La etiqueta en la tela me recordó a una pequeña tienda del centro. La ropa que vendían allí era muy económica y asequible; prendas que la clase trabajadora podía comprar sin complicaciones. Yo había estado en esa tienda anteriormente. Conocí a una mujer robusta que enseguida simpatizó conmigo.No pasó mucho tiempo antes de que, de repente, empezara a desagradarme.El recuerdo de aquella tienda volvió a mi mente con fuerza. Y todo cobró sentido.—Necesito encontrar respuestas ahora mismo, porque es imposible que el lanzamiento se celebre mañana —decía ella, divagando.—Podemos conseguir esas respuestas ahora. —Me volví hacia Marilyn, que parecía bas
Perspectiva de JaimeMarilyn estaba arreglando una bombilla en el centro de su habitación cuando entré. Había recibido un mensaje de texto de Richard sobre cómo podía ayudar a Marilyn con la creación de su cocina.«Ayúdala con los muebles, por favor», decía el mensaje.Yo era dueño de un aserradero que vendía madera. También era carpintero, algo que el padre de Richard detestaba profundamente.Sin embargo, era lo que yo quería. No quería ninguna parte de la fortuna de los Neil.Los recuerdos de cómo Nelson, el padre de Richard, había tratado a mi madre me impedían aceptar la idea de que yo era, por fin, un Neil.Marilyn miró hacia atrás, curiosa por saber quién entraba.Perdió el equilibrio; se tambaleó y empezó a caer hacia atrás.Mis piernas reaccionaron con rapidez. La sujeté, deslizando mis manos bajo sus brazos y rozando accidentalmente los costados de sus pechos.Eran exquisitamente suaves.Y, por un momento, mi mente me jugó una mala pasada, haciéndome imaginar que sostenía sus







