Compartir

Capítulo 5

Autor: Amaya Evans
last update Fecha de publicación: 2023-11-14 07:02:28

Los dedos se flexionaban contra él mientras jalaba su cuerpo contra ella. Ella era suave y con curvas contrastando contra su cuerpo duro e implacable, sin hablar de lo duro que sentía su miembro en ese momento.  Él se sentía consumido como nunca antes, y no quería nada más que quedarse horas en ese beso cargado de tantas promesas.

Pero por mucho que quisiera ver a dónde iba ese beso, no podía. De manera que empezó a retroceder. Acarició sus hermosos  labios hinchados y abrió los ojos. La mirada eufórica en su rostro: sus labios rojos e hinchados como si una abeja los hubiera picado, sus mejillas sonrosadas y la forma en que sus párpados revoloteaban, era una imagen que felizmente llevaría consigo a la cama esa noche.

—Dios, tenía tantas ganas de hacer esto. Toda la noche no hice sino pensarlo, pero estaba tratando de ser cortés—le dijo a Valentina, que lo miraba con ojos vidriosos todavía por el beso.

—Me alegro de que lo hayas hecho.

Las palabras son suaves e infundidas de lujuria estaban a punto de terminar con su fuerza de voluntad. Estuvo a punto de volver a besarla—Debería irme.

—Oh Si, yo también—dijo ella.

— ¿Te llevo?

—No te molestes, puedo llamar un taxi.

—No es molestia. Uno de mis hombres, te llevará.

—Está bien, si insistes.

Alessandro no dejaba de mirarla—Gracias por una tarde maravillosa. ¿Puedo llamarte nuevamente?

—Está bien—, susurró ella—creía que ya habíamos pasado esa parte—sonrió—puedes llamarme cuando quieras.

Con un último beso, Alessandro retrocedió y se dirigió a su camioneta. Se deslizó en la cabina y la encendió. Vio como ella se subía al automóvil y también se alejaba. Su corazón palpitaba fuerte y se sentía vivo. Supo en ese momento que esa era la mujer indicada para él.

También fue el momento en el que ambos intuyeron que sus vidas estaban cambiando. Y aunque el mundo de Alessandro estaba a punto de volverse más complicado, ambos encontrarían refugio el uno en el otro, sin saber lo que vendría, pero aferrados a ese sentimiento tan fuerte que se había despertado en sus corazones en tan poco tiempo.

                                                                            *****

La mañana siguiente Alessandro estaba de muy buen humor. Despertó al día siguiente con una sonrisa que parecía tallada en su rostro. Los primeros rayos del sol acariciaban su elegante casa de estilo italiano mientras paseaba por el jardín meticulosamente cuidado. Sostenía una taza de café entre sus manos, disfrutando del aroma intenso y recordando los momentos compartidos con Valentina.

El jardín, un remanso de paz rodeado por altos setos de boj, estaba adornado con esculturas clásicas y fuentes que añadían un toque de elegancia. Las flores, en su mayoría rosas de colores vibrantes, parecían bailar con la suave brisa matutina. Alessandro se sumergió en la serenidad del entorno, pero su mente estaba llena de pensamientos sobre la mujer que lo tenía cautivado.

Valentina era un enigma fascinante. Su belleza iba más allá de lo físico; tenía una chispa en sus ojos verdes que intrigaba a Alessandro. Mientras caminaba por el jardín, recordaba la suavidad de sus labios y la forma en que su cuerpo se ajustaba al suyo. Era una combinación de inocencia y pasión que lo hacía desear más.

La tranquilidad de la mañana se vio interrumpida cuando Enzo, su mano derecha y confidente más cercano, apareció entre los setos. Alessandro notó la expresión seria en el rostro de Enzo y le indicó que se acercara.

—¿Qué noticias traes, Enzo? —preguntó Alessandro mientras le ofrecía una taza de café.

Enzo aceptó la taza con un asentimiento de agradecimiento antes de abordar el motivo de su visita.

—Carlo Romano ha estado husmeando alrededor de la tienda de antigüedades, jefe. Entró como un simple cliente, y la nueva vendedora no tenía idea de quién era. Dejó que pasara, pero algo no me cuadra. Envíe a algunos muchachos para que rastreen cada rincón del lugar.

La noticia hizo que Alessandro frunciera el ceño. Carlo Romano, el rival de toda la vida, metiéndose en su territorio no podía significar nada bueno. Se preguntó qué podría estar tramando y cómo podría afectar su relación incipiente con Valentina.

—Hazlo con discreción, Enzo. No quiero levantar sospechas innecesarias. Y mantén un ojo en esa tienda, quiero saber cada movimiento que Romano haga.

Enzo asintió con seriedad y se retiró para llevar a cabo las órdenes de su jefe. Alessandro, por otro lado, quedó sumido en pensamientos oscuros mientras contemplaba el paisaje del jardín. La paz matinal se había visto amenazada, y su mundo de amor y serenidad con Valentina se veía repentinamente envuelto en las sombras del peligro.

                                                                             *****

Valentina, ajena a las maquinaciones del mundo de Alessandro, estaba ocupada con su rutina diaria. Después de un ajetreado día tomando fotos para unos nuevos clientes, se retiró a su pequeño apartamento en el corazón de Nápoles. 

Al llegar a casa, Valentina se tomó un tiempo para revisar las fotografías que había revelado. Las imágenes, capturadas con su cámara con amor y dedicación, contaban historias que solo los ojos entrenados como los suyos podrían entender. Entre las fotografías, guardaba un lugar especial para aquella que tomó de Alessandro antes de conocerlo. Su mirada intensa y la sombra de un misterio le daban un atractivo magnético.

La tarde avanzó, y Valentina decidió llamar a su hermano, Antonio, para ponerlo al tanto de sus días y compartir algunas risas. Antonio, siempre preocupado por la seguridad de su hermana, le recordó que no confiara demasiado rápido en la gente nueva. Valentina, sin embargo, se dejaba llevar por el vértigo de la pasión que Alessandro había despertado en ella.

Luego de la llamada, decidió salir a disfrutar de la animada vida nocturna de Nápoles. Se dirigió a una pequeña cafetería cerca de su casa y pidió un espresso bien cargado. Mientras saboreaba el aroma oscuro y reconfortante, se sumergió en sus pensamientos, preguntándose qué le depararía el encuentro con Alessandro al día siguiente.

De vuelta en la casa de Alessandro, el anochecer pintaba el cielo de tonos dorados y rosados. Enzo regresó con información sobre los movimientos de Carlo Romano. Había encontrado algo extraño en la tienda de antigüedades, una transacción sospechosa que involucraba documentos antiguos.

—Parece que Romano está buscando algo más que antigüedades, jefe. Podría ser que plantó algo en la tienda.

—¿Una bomba?--preguntó preocupado.

—No creo, más bien pienso que microfonos.Estoy seguro de que quiere saber el mas minimo detalle sobre nuestros movimientos.

—Busca entonces. Ee desgraciado tiene algo entre manos--dijo molesto ¡que maldito descaro! Ir a uno de mis negocios como si no fuéramos enemigos. Si yo hubiera estado allí, lo habría asesinado.

—Debió estar vigilando el lugar desde hace tiempo. De ora forma, ¿como sabría que no estabas allí?

—Es lo más seguro. Tendremos que reforzar la seguridad en los negocios, las bodegas y en la casa. Mi hermana no saldrá sin escolta y ya no seran dos sino tres. —miró con dureza a Enzo—no me importa si quiere desmayarse, si hace algun numerito de esos donde se pone medio histérica. 

—Muy bien--asintiendo en acuerdo con su jefe, Enzo se fue para hacer lo que le ordenaban.

Alessandro suspiró pesadamente, sus pensamientos ya proyectándose hacia el enfrentamiento inevitable con Romano. No solo se trataba de proteger su territorio, sino también de salvaguardar la seguridad de Valentina, la mujer que estaba tejiendo su camino hacia su corazón.

A la mañana siguiente, Alessandro se preparó para encontrarse con Valentina en su tienda de antigüedades. Aunque su mente estaba llena de preocupaciones sobre los movimientos de Carlo Romano, la presencia de Valentina prometía ser un bálsamo para sus inquietudes.

Valentina, por otro lado, estaba emocionada y nerviosa ante la perspectiva de ver a Alessandro nuevamente. Además, esa tienda le encantaba. Tenía un aire misterioso como su propietario, peo tenía sobre todo, tantos tesoros para fotografiar y tanta historia, que sentía que podía ir muchas veces y siempre encontraría algo que la maravillara. Se puso un vestido sencillo pero elegante, se miró al espejo varias veces y cuando estuvo conforme con su aspecto, tomó su bolso junto a su cámara, y salió del apartamento.

Al llegar a la tienda, el timbre sonó con delicadeza, y Alessandro salió de la penumbra de su mundo de antigüedades para recibir a Valentina. Su sonrisa al verla fue genuina, y la calidez de su abrazo disipó momentáneamente las sombras que lo acechaban.

—Valentina, qué placer verte de nuevo —dijo Alessandro, tomando su mano y besándola suavemente.

—El placer es mío, Alessandro —respondió Valentina con una sonrisa que iluminaba su rostro.

Alessandro guió a Valentina por los pasillos de la tienda, compartiéndole historias detrás de cada objeto antiguo. Valentina, cautivada por su conocimiento y pasión, lo escuchaba con atención. A medida que exploraban la tienda, Alessandro sintió la creciente conexión entre ellos, una conexión que iba más allá de las antigüedades y las historias de tiempos pasados.

De repente, un ruido resonó desde el fondo de la tienda. Enzo, que había estado investigando discretamente, apareció con una expresión grave.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 44

    EpílogoAños más tarde; Valentina y Alessandro, por fin lograron tener su familia propia y en paz. Eligieron un camino que los alejó de las sombras, construyendo un futuro fundado en el amor y la redención. Su casa en las afueras de la ciudad se convirtió en su refugio, lejos de las miradas y juicios de un pasado que intentaban dejar atrás. En esta hermosa villa rodeada de grandes viñedos, estaban lo suficientemente alejados de la ciudad para ser un lugar tranquilo y privado, y al mismo tiempo lo suficientemente cerca para que ella pudiera ir a su estudio de fotografía en el que le iba muy bien. La nonn

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 43

    Finalmente, la anciana matriarca habló de nuevo. —Que sea como dices, Alessandro. Pero que esta paz sea mantenida con honor—, dijo. Las familias acordaron dejar atrás la violencia y trabajar juntas para el bienestar de Nápoles. Alessandro y Enzo, como los catalizadores de este cambio, fueron tratados con un nuevo respeto. Enzo se acercó a su amigo y colocó una mano en su hombro. —Lo logramos, hermano—, dijo con una sonrisa. Alessandro sonrió a su amigo, mientras mentalmente se decía —Por ahora— él conocía bien como eran las familias en Nápoles, y siempre las comparaban con un fósforo, que en cualquier momento podía encenderse. Solo regaba que esa paz, durara bastante antes de que algún otro loco quisiera ser el próximo Carlos Romano. —Ahora solo queda una cosa por hacer—respondió Alessandro, pensando en Valentina y en lo preocupada que debía estar. Con su corazón lleno de esperanza, fue a ver a Valentina. La encontró en un balcón, mirando a lo lejos. Ella estaba nerviosa, lo espera

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 42

    Las calles de Nápoles eran un hervidero de actividad mientras las familias se preparaban para lo que parecía ser un enfrentamiento inevitable. Los negocios ilícitos que Carlo había tejido a través de la ciudad se habían entrelazado con la vida de tantos, y el poder que ejercía era palpable.Alessandro y Enzo, con un grupo de hombres leales, avanzaron hacia la casa de Carlo Romano. Las sombras bailaban en las paredes, reflejando la tensión que se acumulaba en el aire. El corazón de Alessandro latía con una mezcla de determinación y ansiedad; estaba decidido a poner fin a esto de una vez por todas.En el interior, en un despacho adornado con la pompa de un hombre que se consideraba a sí mismo intocable, Carlo Romano trazaba sus maquinaciones con una sonrisa maliciosa. No le temía a Alessandro; de hecho, anticipaba su llegada. Se sentía invulnerable, respaldado

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 41

    Días después Valentina estaba más tranquila, porque su hermano había sido dado de alta. Alessandro no solo había puesto varios hombre para protegerla a ella, sino que también puso a varios hombres para la seguridad de Antonio. Y al llegar a casa de Alessandro para tener aquella conversación pendiente, se sorprendió cuando él se le adelantó y le dijo que después de lo que había pasado no podía perder un minuto dejando que Carlo siguiera tramando más cosas.—Haré lo que debo hacer para ponerte a salvo y mantener la paz.—Pero es peligroso—dijo ella asustada.—Es más peligro dejarlo creer que tiene el poder, amor. Hay que enfrentarlo y terminar con él.—Por favor, no más asesinatos.—Valentina, haré lo que tenga que hacer—di

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 40

    Alessandro no se limitó a las medidas externas; también buscó fortalecer el vínculo con Valentina desde dentro. En sus encuentros, le hablaba sobre sus planes y estrategias, compartiendo cada detalle que pudiera afectar su seguridad. Quería que ella estuviera al tanto y se sintiera involucrada en la protección de ambos.Valentina, aunque inicialmente reticente a la idea de vivir bajo la sombra de la seguridad, comenzó a comprender la seriedad de la amenaza. Se abrió a la idea de tener escoltas discretos, especialmente después de algunos incidentes menores que demostraron la persistencia de Carlo.Las noches se convirtieron en sesiones de planificación y estrategia. Alessandro y Valentina, a veces acompañados por Enzo, discutían las posibles amenazas y las contramedidas. Cada detalle se examinaba minuciosamente, y Alessandro se aseguraba de que Valentina se si

  • Entre Amor Y Sombras   Capítulo 39

    Una vez fuera, se encontraron con un Nápoles aún más sombrío, como si la ciudad sintiera lo que ellos sentían en ese momento. Las calles parecían estrecharse mientras corrían hacia el vehículo que habían estacionado cerca.— ¡Rápido! ¡Al auto!— gritó Enzo mientras se abría camino a tiros.Finalmente, se metieron en el coche y aceleraron. Las luces de Nápoles se desvanecieron en la distancia mientras dejaban atrás el puerto y el almacén.En el coche, Alessandro, todavía sosteniendo a Valentina en sus brazos, la miró. — ¿Estás bien?— preguntó con voz temblorosa.—Sí, gracias a ti—, respondió ella, agarrándose a él.Enzo, conduciendo, miró por el ret

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status