Compartilhar

Capítulo I

Autor: Día Mond
last update Data de publicação: 2025-10-15 11:53:01

El ambiente serio de la oficina se rompió con la repentina crisis personal. Senay se había aferrado a la idea de que Ahmed sería su salvador. Cuando él apareció, tan elegante como siempre, ella sintió un alivio que hizo desaparecer el miedo de las dos rayas rosas por un instante.

—Senay, mi amor, qué sorpresa —dijo Ahmed con su voz suave y su sonrisa que prometía una vida estable. Pero ella notó una tensión en sus ojos, una prisa oculta bajo su efusividad.

—Necesito hablar contigo. Es urgente. Vamos por un café —rogó Senay, queriendo privacidad lejos de la curiosidad de la recepcionista. Sentía que su verdad era demasiado grande para ese lugar.

—Claro, mi vida, pero solo tengo cinco minutos —su tono se volvió seco, restándole importancia—. Tengo una cena familiar importantísima. Mi madre no me perdonaría un retraso.

—Es sobre... nosotros —insistió Senay en un susurro cargado de significado. Abrió su bolso, buscando la prueba que sellaba su futuro juntos.

Ahmed, notando su solemnidad, dio un paso atrás. La tensión se transformó en una clara incomodidad, un instinto de huida.

—Mira, Senay —dijo, tomando sus manos con una brusquedad que la sorprendió—. Lo que sea que tengas que decir, ¿puede esperar? De verdad, esta noche es vital para mis negocios. Hablamos mañana con calma, ¿de acuerdo? Te llamo al amanecer.

Esa evasión, esa prioridad absoluta de sus asuntos sobre la urgencia de ella, fue un golpe de realidad. La protección de amor que Senay había construido se rompió. Soltó sus manos, y el miedo dio paso a una justificada furia fría.

—No, Ahmed, no puede esperar —declaró Senay, con una voz ahora firme por la amarga certeza. Sacó el envoltorio de plástico—. Mírala bien. Esto define tu vida tanto como la mía.

Ahmed tomó la varita y vio las dos líneas rosas. Su sonrisa desapareció, y un pánico crudo y egoísta tomó su rostro. En su mente, no había imágenes de cunas, sino el cálculo de cómo afectaría su herencia y el rigor de su madre.

—¿Qué... qué es esto? —preguntó, aunque sus ojos ya delataban que lo sabía.

—Es un bebé, Ahmed. Nuestro bebé —dijo Senay, tratando de mantener un hilo de esperanza. Buscó alegría o promesa en sus ojos, pero solo encontró rechazo y pánico.

Ahmed le devolvió la prueba como si quemara. Dio otro paso atrás, frotándose la frente. Se apoyó en su escritorio, creando una barrera física.

—No. No, esto no puede ser —dijo, negándolo por completo. Estaba frío, y sus ojos se habían llenado de ansiedad por el posible fracaso—. Debe ser una broma, Senay, no podemos ser padres —su tono fue cortante, liberándose de ella.

—Pues sí, es verdad —dijo Senay, dejando la prueba sobre el escritorio. Intentó sonreír—. Seremos padres maravillosos.

Pero Ahmed bajó la mirada y recordó las palabras grabadas de su madre: "No cometas errores, hijo, así todo será tuyo". La herencia. El poder. La posibilidad de ser el líder de la familia.

Con las manos crispadas, el silencio fue insoportable. Ahmed vio un documento legal en su escritorio. Observó a Senay, y luchó para no dejar que el cariño lo traicionara. Se había prometido seguir las reglas de su madre. El dinero era más importante que el amor.

Entonces, sacó su chequera. El sonido del papel al rasgarse fue desagradable en la calma de la oficina.

—Por favor, mi amor, por favor —tomó aire, soltándolo en un susurro sucio. Abrió el cheque con una suma jugosa e insultante—. Necesito que te deshagas de eso. —Empujó la prueba de embarazo hacia ella con el cheque—. No es nuestro momento.

El mundo de Senay, su sueño, se hizo pedazos. La palabra "amor" resonó en ella con un sabor amargo.

—¿"Mi amor"? —dijo con sarcasmo—. ¿Eso dicta tus palabras? —No esperó respuesta. Recogió la prueba, protegiéndola, y se dirigió a la puerta—. Bueno, "mi amor", haré lo que dices.

Ahmed quiso acercarse, pero ella se distanció con repugnancia. Se fue, dejando sobre el escritorio solo el cheque manchado, que ponía precio a su amor y a su historia. Había perdido su sueño, pero había ganado una certeza.

Ahmed se desplomó sobre el escritorio. Dudó un segundo, sintiendo culpa, pero su ambición y el compromiso con su madre fueron más fuertes. Eligió su herencia. Siguió con su trabajo, pensando brevemente en buscarla, pero no lo hizo. Haría que su madre estuviera orgullosa. Ya después buscaría a la chica para "solucionar el problema".

Con un esfuerzo de voluntad, eliminó cualquier emoción por su ahora exnovia.

Pero Senay estaba sola, vagando por las calles de Santa Mónica, con el corazón destrozado y un bebé creciendo dentro. ¿Qué haría? ¿Cómo enfrentaría a su familia? Sus tradiciones eran inflexibles; se convertiría en una paria, en la vergüenza familiar. Las lágrimas le nublaban la vista.

Estaba sola, sin apoyo. La desesperación la llenó de dudas. Había perdido a su madre y su padre la había exiliado. En un momento de debilidad, pensó que lo más honorable era desaparecer.

Caminó directamente a la playa. En su mente rota, el océano era la solución final, un lugar para perderse. Encontró un pequeño muelle en Malibú. Pensó que su sacrificio los liberaría a todos de la vergüenza.

Se quitó los zapatos, dejó su cartera y caminó hasta el borde. Se arrojó al agua, sabiendo que no sabía nadar. Sus últimas palabras mentales fueron una petición de perdón a su familia y a la criatura que no tenía culpa.

El agua helada la cubrió. Sin luchar, se dejó hundir, perdiendo el oxígeno. Cerró los ojos. La tristeza era un peso inmenso, y el deseo de dejar de vivir era abrumador.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (3)
goodnovel comment avatar
JAMR
pobrecita ella estába tan ilusionada y el solo le dio un cheque para deshacerse del bebe
goodnovel comment avatar
Nancy Sanchez
que hombre tan cruel, ese bebé no tiene la culpa
goodnovel comment avatar
Tiur Writer
Me tiene con el alma en hilo... espero que no le haga caso y tenga a ese bebé
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Entre Amores y Traiciones    Epílogo

    La luz de la tarde de Los Ángeles se filtraba a través de los vitrales de la pequeña iglesia, tiñendo el aire de un color melocotón y oro. No era la gran catedral de Estambul, sino un santuario íntimo, adornado con sencillez: sólo rosas blancas y lirios, que desprendían una fragancia limpia y esperanzadora. Todo en este segundo matrimonio de Senay y Horus Arslan-Hassan respiraba autenticidad.Senay entra vestida de novia a la iglesia. Su vestido era la antítesis del traje de alta costura que usó la primera vez: simple, de seda fluida que se movía con gracia, con un corte minimalista y una espalda al aire. No llevaba tiara, solo un velo ligero sostenido por un broche de perlas. Pero lo que la hacía inigualable era la luz en sus ojos, la sonrisa que no era forzada por las cámaras o los deberes, sino nacida de la profunda alegría del alma.A su lado, su padre. Levent caminaba erguido, su mano temblaba levemente mientras sostenía el brazo de su hija, un temblor no de debilidad, sino de em

  • Entre Amores y Traiciones    Capítulo CI

    Horus también viaja, pero su misión era doble y su destino, geográficamente opuesto al de Senay. Mientras ella volaba hacia el Bósforo para confrontar y sanar su relación con su padre, él se dirigía al sur, al corazón de la cultura que había moldeado a su madre, yendo al Cairo a donde su madre, Dilara. Era un viaje necesario para la paz de su alma, un intento de tejer los cabos sueltos de una familia destrozada por la ambición.El Cairo, con su polvo dorado y su vitalidad caótica, recibió a Horus con el calor intenso y seco que siempre lo caracterizaba. Dilara no lo esperó en un hotel de lujo ni en un palacio de mármol. Había elegido un elegante, pero modesto, apartamento en el barrio de Zamalek, cerca del río, donde la vida se movía a un ritmo más pausado.Ella le da una bienvenida simple, sin tanta opulencia como era antes. La opulencia, en el pasado, había sido el escudo de Dilara, la armadura de su inseguridad. Ahora, estaba desnuda de ese brillo innecesario. Llevaba una túnica de

  • Entre Amores y Traiciones    Capítulo C

    La decisión de Senay de visitar la casa familiar en Estambul fue impulsada por una necesidad que supera el simple afecto: necesitaba cerrar círculos antes de abrir el más importante de su vida. El anillo en su dedo era el ancla de su futuro, pero el pasado aún flotaba a la deriva.Senay viajaba en compañía de Elif. El vuelo de Los Ángeles a Estambul fue largo, pero tranquilo. Ya no eran las hermanas separadas por el dolor y los secretos; eran cómplices, supervivientes. Elif, observando a Senay, notó el aura de paz que la envolvía, una luz que solo el amor verdadero puede encender.Al llegar a la majestuosa casa del Bósforo, Senay sintió una punzada de ansiedad. La relación con su padre, Levent, había sido históricamente fría, marcada por el deber y la distancia que Yasemin, su madrastra, se había encargado de cimentar. Pero la escena que las recibió era extrañamente diferente. Extrañamente, todo estaba en silencio. No había personal merodeando con aire tenso ni el perfume pesado de Ya

  • Entre Amores y Traiciones    Capítulo XCIX

    Dos meses habían pasado desde los hechos. Dos meses que se sintieron como un largo y profundo aliento después de años de asfixia. Los Ángeles había actuado como un refugio cálido y expansivo, el sol de California quemando lentamente las sombras del trauma que la familia Arslan había sufrido. Estos habían sido dos meses sanadores, un periodo dedicado a la reconstrucción, no de un imperio, sino de las almas que lo habitaban.Senay y Horus vivían en una burbuja de serenidad recuperada. La casa en la colina era su santuario, un lugar donde cada mañana se despertaban sin miedo, solo con la certeza del cuerpo del otro a su lado. El amor, que había nacido en las circunstancias más oscuras y bajo la coerción de un contrato, ahora florecía libremente. Cada beso, cada caricia, cada mirada profunda era un acto de gratitud y una celebración de la supervivencia. Habían aprendido que la verdadera intimidad no estaba en la pasión desenfrenada, sino en la paz compartida, en el silencio donde no hacía

  • Entre Amores y Traiciones    Capítulo XCVIII

    El rugido uniforme de los motores del jet privado Gulfstream G650 era la única constante audible, pero no lograba llenar el vacío que se había instalado entre los ocupantes. El silencio en el jet privado era ensordecedor. No era un silencio de paz, sino el peso muerto de lo que había quedado atrás: la nieve manchada, el cuerpo inerte de Ahmed, la traición final de un hijo y la herida de un padre. Volaban rumbo a Los Ángeles, a miles de kilómetros del frío de la cabaña, buscando un refugio donde la influencia del abuelo Selim pudiera actuar como una manta insonorizada.A bordo, la eficiencia del clan Hassan había obrado su milagro médico. Set había sido curado. La bala, extraída con éxito, había dejado una cicatriz en su pecho que sería el recuerdo perpetuo del precio de su cobardía. Estaba bajo sedación controlada, su cuerpo frágil, pero su vida fuera de peligro. Horus también había sido curado de la herida superficial de su mejilla, un rasguño que palidecía en comparación con la heri

  • Entre Amores y Traiciones    Capítulo XCVII

    El aire se partió en dos. El único y atronador disparo que salió de la pistola de Ahmed no se disolvió en el frío del bosque; se incrustó en el tiempo, deteniendo la rotación del mundo.Senay había empujado su cuerpo con la fuerza de un resorte que se libera, corriendo hacia Horus. Él, viendo la grieta de oportunidad que ella había creado, se había lanzado simultáneamente. Sus brazos se extendieron, no para atacar, sino para proteger. Horus recibe a Senay en sus brazos y se gira, cubriendo su cuerpo con el suyo en un instinto primario de protección.Apenas se habían juntado, apenas el impacto de sus cuerpos había marcado el final de su carrera desesperada, cuando el segundo, tercer y cuarto disparo tronaron. Bang. Bang. Bang.El cuerpo de Horus se tensó, preparándose para el dolor que nunca llegó. Estaba girado de espaldas al lugar donde Ahmed había estado. Escuchó tres disparos más, pero ninguno en su espalda. Las detonaciones eran rápidas, profesionales, casi mecánicas. No era el so

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status