MasukKamrynn's POVEl Arroyo Helion, que andaba metido en el Bosque Helion, no quedaba muy lejos de la Manada Campanilla Azul. Esa mamada era la única cosa buena de toda esta situación de la chingada. Al arroyo se le conocía como una tierra olvidada de Dios, un lugar de historia oscura y maldiciones chismeadas. Bien poquitos se aventaban a poner un pie ahí. Los que iban rara vez regresaban, y los pocos que sí, jamás decían ni un pito de lo que habían visto. Era el lugar perfecto para tener a alguien secuestrado.Sin caminos ni senderos que llevaran al bosque, mi única tirada era moverme a pie. Para mi suerte, la tirada no me iba a tomar más de un día, pero entre más rápido hallara a Sherelle, más rápido me podía regresar al palacio. Con mis hijos. Me cagaba la sola idea de que Rmonica y las demás anduvieran con el pendiente por mí, preguntándose si andaba bien. Tenía que acabar este desmadre de volada.El sol ya se andaba metiendo por el horizonte cuando por fin llegué a la entrada del Bos
Lorien’s POVDejé que los ojos se me fueran para el techo, echándome la mente para atrás.Al pasado.A lo de antes.Antes de la ruina. Antes de la caída.En un tiempo, yo había sido el orgulloso heredero al trono de Solaria.El reino en los cielos.No había querido más que darle honor a mi gente, hacer mejor a mi reino, ser el gobernante que se merecían.A lo mejor andaba muy desbocado.Muy a lo pendejo.Urgido de demostrar de qué estaba hecho, me aventé un error.Un error que no nomás le costó a mi reino——sino a toda mi raza.Solaria se había ido a la verga.Y todo por mi pinche pendejada.Hice puños las manos, encajándome las uñas—garras ahorita—en las palmas mientras me quedaba sentado en el cuarto a oscuras. El peso de mi cagadero me aplastaba el pecho como un cerro, ahogándome, sin darle tregua al pedo.Me daba un asco perro a mí mismo.Me odiaba tanto que ya le hubiera parado a mi vida——si eso no significara llevarme al último de mi especie conmigo.Porque yo era el último.El
Lorien's POVLa voz de Sherelle todavía andaba flotando en el aire, escurriendo una satisfacción venenosa, pero me valía tres hectáreas de verga. Sus razones, su venganza, su pinche trauma—nada de esa mamada me importaba un pito.Solté el aire, dándole vueltas a una piedra preciosa entre los dedos, viendo cómo la luz opaca le pegaba a los lados brillosos. Luego, alzando los hombros a la floja, solté la palabra.—No me interesa ni un pito tus razones, Sherelle —Mi voz salió descarada, casi aburrida—. Pero no está nada difícil darse cuenta de que no tienes ni un pito de corazón.La mirada de Sherelle se me fue encima de volada, brillándole los ojos con advertencia.—¿Qué mamada? —exigió, erizándose como gata acorralada.Me pasé su coraje por los huevos, dejando caer la piedra de mis dedos a la mesa con un choque seco.—Nomás hay un pozo sin fondo donde debería estar tu corazón, cabrona —seguí hablando, midiéndola con una risita fría—. Un hueco que se traga todo a su paso.Abrió los labi
Sherelle's POVLos ojos rojos de Lorien brillaron. —Y la lástima es una mamada ponzoñosa.Me sonreí con burla. —Al chile.—En un tiempo, yo quise a Kamrynn. La tenía como mi hermana, mi única familia, y por un rato, con esa mamada me bastaba.Solté el aire despacito, metiósele el coraje a la velocidad de la luz.—Pero luego… me empecé a dar cuenta de los cambios.Lorien se fue para adelante tantito, picado con el chisme. —Síguele al cuento.—Kamrynn era más lista. Kamrynn era más bonita. Kamrynn era fácil de querer—sin hacer ni un pito de esfuerzo.Hice puños las manos.—Mientras yo nomás andaba viendo desde la orilla valiendo madres, la morra andaba allá afuera brillando, jalándose a la gente como palomillas a la lumbre.Una risa bajita se le salió a Lorien de los labios. —Hasta a Calvin.Entorné los ojos. —Especialmente a Calvin.—El futuro Alfa de nuestra manada—nuestro compa más cercano de la infancia—se le pegaba a la morra como si fuera el mero centro de su universo.Solté una r
Sherelle's POVTodo ya quedó completo.Cada pieza, cada trampa bien puesta, cada chisme de mentira que estuve sembrando durante un chingal de meses—todo me había traído hasta este mero momento.Esperando. Viendo. Armando el desmadre.Y ahorita, por fin, Kamrynn venía caminando directo a caer en mis manos.Una sonrisa lenta y satisfecha se me torció en los labios conforme me fui volteando hacia el sillón fino en medio del cuarto a oscuras.Lorien andaba echado ahí, saliéndole su cabello rojo de seda largote en una trenza que le caía a la floja por la orilla del asiento, haciéndose charco en el piso de mármol negro.La guapura del güey andaba fuera de este mundo, trayendo unos rasgos tan finos que casi daban miedo. Pómulos afilados, una quijada bien hecha, y unos labios que siempre traían el fantasma de una risita burlona. Traía la piel pálida, limpiecita, haciendo un choque feo contra el rojo encendido de su cabello y el brillo raro de sus ojos rojos descarados—ojos que parpadeaban com
Kamrynn’s POVSe me retorcieron las tripas encabronadamente del puro dolor.—Ya se me anda arrimando el hijo de puta…Le subió el miedazo a la voz de volada.—Ya no hay tiempo.Sherelle le dio vuelta a la cámara, apuntando para el monte tupido atrás de ella.No había ni madres ahí.Todavía.Pero yo ya lo alcanzaba a oír.El trancazo de las ramitas reventando.Los pasos pesados y parejitos.Alguien se le andaba arrimando.—¡Por favor cae al Arroyo Helion! —me rogó, quebrándosele la voz feo—. Hay una cabaña donde me tiene secuestrada el cabrón.Una cabaña.Traía las manos llenas de sudor apretando el teléfono.—¡Muévete rápido! —soltó el aire ahogada, subiéndole el pavor a mil—. ¡Antes de que me agarre el güey y me calle la boca para siempre!Un ruido filoso de hojas meneándose.Sherelle dio la vuelta otra vez, volándosele el miedazo al cielo.—¡Calvin anda bien loco el hijo de puta! —gritó—. ¡Anda bien traumado el güey! ¡No le va a parar al desmadre hasta agarrar lo que según él se mer







