FAZER LOGINIsabel Ambos dejamos caer lágrimas en silencio, nos quedamos varios minutos viéndonos, en un silencio que dice más que cualquier palabra; me acerco un poco más y limpio su rostro, toma mi mano y besa mi palma.—¿Cuando podremos estar juntos? —me atrevo a preguntar con la voz temblando.—En cuánto metamos a los Arriaga a la cárcel —asiento en silencio —imagino que tú padre ya te ha puesto al tanto de ese tema —vuelvo a asentir —no quiero ponerte en mayor riesgo.—Entiendo, solo que no esperaba que toda mi vida terminará en un desastre por culpa de un idiota —cierro los puños hasta dejar los nudillos blancos.—Lo sé, a mi tampoco me agrada saber que eres su esposa, tuve una discusión muy fuerte con tu padre por eso.—Hablando de mi padre... Aún no me explicas ¿cómo es que terminaste como vicepresidente en nuestra empresa? Una cosa es el favor y el agradecimiento que tengas con mi padre, pero... —No es tan complicado, es solo una alianza para vigilar de cerca a ese par, fingir demencia
Omar Pensé en negarme, en respetar mi promesa de darle una noche especial, en reprimir todo lo que siento; más la súplica en sus ojos, mi palabra de darle lo que ella quisiera, el combo perfecto para no poder hacerlo, no puedo negarme a nada de lo que ella pida. Nuestros labios se unen con hambre, con necesidad, con deseo contenido por mucho tiempo; en mi mente se reproducen todos esos bellos momentos donde la veía a la distancia, cada sonrisa, esa mirada llena de ternura, lo feliz que se veía en ese entonces. —Te amo Isa, te amo desde el primer día que te vi jugando entre las flores —nos detenemos tras mis palabras. —¿Cuáles flores? —su respiración es agitada, más no me permite continuar, soy un imbécil —solo quiero la verdad Omar, no más mentiras, no me hagas pensar que eres la misma basura que Leandro. —Nunca me compares con esa escoria, yo jamás te lastimaría como él lo hace con los más débiles. —Entonces se sincero conmigo —su voz es suave y acaricia mi mandíbula. —
Leandro ¿Quién será ese tipo? ¡Maldición! Todos mis planes para esta noche se fueron a la basura, era mi oportunidad perfecta para someter a Isabel. Quién sea ese mal nacido, va a pagar por esto, nadie me quita lo que es mío, e Isabel, es mía, mi esposa. Clavo la mirada en su espalda, sale altiva, orgullosa, fantástica; algún día le voy a borrar toda esa maldita actitud arrogante, algún día, la veré a mis pies rogando piedad. disfruta mientras puedas gatita, las horas están contadas entre tú y yo. —¿Todo bien Leandro? —la voz burlona de Omar llega a mis oídos. —Todo perfecto mi querido Omar —me levanto dándole unas palmadas en el brazo. —Me alegra mucho —palmea mi hombro con más fuerza de la que yo apliqué en él —fue un gran detalle abrir la chequera para complacer a tu esposa. —No fuí yo —le respondo entre dientes. —¡Oh! Lo siento, creí que habías sido tú —se acerca a mi y dice en voz baja —alguien está dispuesto a dar más qué tú, solo para tenerla feliz, eso debe dolor amigo
Omar Nunca había confesado algo así, mucho menos imaginé que se lo diría precisamente en esta gala, es como el camino correcto a nuestra felicidad, ir poco a poco diciendo todos y cada uno de los proyectos que he desarrollado gracias a que es mi inspiración. Nos quedamos bastante tiempo ahí, parados uno al lado del otro, en silencio, con una sonrisa cómplice en nuestros labios, saludando a los invitados y de vez en cuando rizando sin querer nuestros dedos, ligero, casi imperceptible. —Omar, que gusto verte aquí —hasta que llega la pesadilla de nuestros sueños. —Por favor Leandro, no hagamos esto una vez más, ¿que requieres? —Sin rodeos el hombre, es evidente lo que quiero —se dirá a ver a Isa —a mi esposa por supuesto. —¿Para qué? —responde Isabel lo más educada que puede. —Tenemos un acuerdo, mi amor, no me hagas repetir nuestros secretos delante del caballero. —Eres insoportable Leandro, no hay ni un solo secreto entre nosotros, quedamos en que vendría contigo al eve
Isabel La cara de Javier es un verdadero poema, nunca se imaginó que alguien llegara a ponerle un alto cuando más seguro estaba; y lo mejor, no fue con Leandro. En serio que me siento en las nubes al ver a Omar en ese modo de héroe, y se ve tan guapo en ese esmoquin, creo que ando babeando de ambos lados. Y no es para menos, el hombre se ve tan guapo, tan varonil en ese traje hecho a medida, no hay ni un solo centímetro de tela que no le quede como guante; miles de escenarios vienen a mi mente en segundos, bajo la mirada completamente roja y veo el brillo en mi dedos anular, recordándome que ninguna de mis fantasías será posible. Suspiro resignada, no hay nada que hacer hasta que no me divorcie de Leandro, adiós a todas mis ilusiones de entregarme por completo a mi verdadero amor. Necesito esa información cuánto antes, no puedo seguir así, no cuando un hombre maravilloso está justo frente a mí, esperando a que por fin podamos estar juntos como merecemos. —Buenas noches —Omar e
Omar Llego a la gala, de inmediato los reporteros y los asistentes hacen demasiado ruido, por un instante quedo deslumbrado con los flashes y las luces; me abro paso entre los asistentes y mis ojos buscan a Isa, al no verla doy unos pasos más y solo consigo localizar a Leandro, sin embargo, ella no se encuentra a su lado, ni siquiera un poco cerca. Cómo si me hubiera puesto miel en el rostro, un montón de chicas se abalanzan sobre mi sin dejarme dar un paso más; trato de ser cortes, sonrío e intento retirarme. —Señor Romero, es usted tan guapo. —Señor Romero, yo también sigo soltera. —Omar, aquí está el amor de tu vida. —Es tan guapo. —Es perfecto. —No puedo creer que, un don nadie llame tanto la atención —la voz de Leandro hace que todas giren a verlo con nada de gracia en sus rostros. —No cabe duda que la envidia es la peor de las desgracias. —Claro, como nadie lo voltea a ver. —¿Alguien sabe quién es? Todas niegan y lo bloquean para seguir con los halagos, no







