LOGINIsabel
Hoy tengo junto en la empresa, en verdad no entiendo para que es "indispensable" mi presencia; en fin, me levanto temprano y llegó antes de la hora acordada. Nunca tuve oportunidad de venir a una de estas, y vengo con toda la disposición de aprender. Paso por un café como toda buena ejecutiva, jaz ja, ja, estoy loca, yo ni idea tengo de negocios o administración, digamos que papá no corrió con la suerte de su socio, ni mi hermana ni yo, nos interesamos por aprender el negocio. Y por eso ahora dependemos del monta cuernos de Leandro. —Buen día —saludo en recepción —soy Isabel Camarena, me citaron a junta de accionistas. —Buen día , deme un momento —revisa su sistema unos segundos —aqui tiene, es su pase para todas las áreas, la junta se realiza en el piso gerencial, puede tomar el ascensor del CEO, ese la llevará directo, que tenga un hermoso día , hasta pronto. ¡Wow! Super eficiente el personal aquí, hago lo que me dice, llegó al piso y me presento con la secretaria, quién me indica la sala donde se llevará a cabo la junta. Al entrar, no hay nadie más, tomo lugar en un asiento intermedio, no le quiero perder ningún dato importante; el primero en llegar es papá. —Mi amor, ¿cómo estás? No has ido a visitarnos a tu madre y a mi —me abraza y me lleva a un asiento cerca de una de las cabeceras. —La verdad, aún estoy enojada con ustedes y no quiero tener que verlos así, quería calmar mi mente antes de poder verlos nuevamente, pero ya que te adelantaste —oevanto los hombros resignada —¿cómo ves? —Entiendo perfecto y tampoco te pido que nos perdones, yo solo... —Buenos días —saluda mi suegro entrando con ese aire de superioridad que lo caracteriza—¡Querida Isa! —se acerca y me abraza con gusto real —pense que no vendrías, me da mucho gusto tu presencia hoy, ¿no lo crees? —se direje a papá. —Por supuesto, es mi hija, soy el más feliz de verla tomando el lugar que le corresponde —ambos se ven directo a los ojos, como si cada uno quisiera quemar al otro. —Si, a mi también me da mucho gusto estar aquí con ustedes —ambos hechan chispas, ¿que diablos pasó aquí? —vengo super emocionada de por fin ser parte de la junta, y de aprender de los mejores. —Eso suena bastante bien, creo que tu hermana no tenía está visión de grandeza, eres la mejor opción para ser la señora Arriaga.—No creo en la necesidad de mencionar a Rocío, ella ya esta haciendo lo que realmente le importaba siendo perfecta como Rocío Camarena, la hija mayor de la familia; así son los destinos, mientras algunos tienen la oportunidad de vicir sus vidas, otros tenemos que modificar nuestros plane para garantizar nuestros futuros —todo lo digo con una sonrisa conciliadora, creo que eso lo molesta más.
—Tampoco te enseñaron modales tus padres Isabel —afirma con la mirada llena de rabia.
—Por el contrario querido suegro, me enseñaron más modales y sobre todo respeto a mi pareja, por lo menos más que ustedes a mi flamante esposo desaparecido —aleteo las pestañas burlandome.
El hombre se queda en completo silencio, veo como sus puños se cierran hasta quedar blancos; tal vez no conozca nada de este mundo de negocios, pero mi madre me enseño que el respeto se gana, y sí, no somos la familia perfecta, pero no voy a dejar que ese que se decía amigo de mi padre, venga ahora a tratar de humillarnos.
Eso es algo que tengo que hablar con mi padre después de que acabe la junta, no me cabe en la cabeza en que momento esa amistad que los llevó a crear su propia empresa como socios igualitarios, ahora se vean como el peor enemigo del otro. Siento la mano de papá tomar la mía para indicarme que tome asiento, mientras mi suegro se aleja al otro extremo de la mesa, más no toma el lugar principal.
Poco a poco la sala se va llenando con los mienbros de la junta, a la vez que el lugar se inunda de aroma a café; las carpetas se encuentran frente a nosotros y a pesar de ya estar las sillas ocupadas, aún se espera a alguien más. Giro a ver a papá que parece entender mi duda, él solo asiente y mueve sus labios con el nombre de mi marido.
—Bien —se levanta mi suegro —creo que tendremos que empezar la junta sin el presidente presente —sonríe sarcástico y todos le siguen el jueguito a excepción de mi padre y yo.
—Disculpe señor Arriaga —levanto la mano antes de que pueda continuar —no cree que es una falta de respeto que su hijo, mi esposo, nos haya hecho esperar casi dos horas y que aún no llegue, me parece que se nos debe una explicación —fuego le sale por los ojos.
—Creo que eso lo deberías responder tú querida nuera, es tu esposo, como bien dices —buen gancho.
—No, a mí solo me avisaron que el se quedaba España, no me dio más explicaciones, pense que al ser su padre usted tendría más información que yo —jaque mate.
—Buen día disculpen la tardanza, ya saben mi esposa es...
—Bienvenido cariño, tenemos dos horas esperando por ti
Leandro ¿Quién será ese tipo? ¡Maldición! Todos mis planes para esta noche se fueron a la basura, era mi oportunidad perfecta para someter a Isabel. Quién sea ese mal nacido, va a pagar por esto, nadie me quita lo que es mío, e Isabel, es mía, mi esposa. Clavo la mirada en su espalda, sale altiva, orgullosa, fantástica; algún día le voy a borrar toda esa maldita actitud arrogante, algún día, la veré a mis pies rogando piedad. disfruta mientras puedas gatita, las horas están contadas entre tú y yo. —¿Todo bien Leandro? —la voz burlona de Omar llega a mis oídos. —Todo perfecto mi querido Omar —me levanto dándole unas palmadas en el brazo. —Me alegra mucho —palmea mi hombro con más fuerza de la que yo apliqué en él —fue un gran detalle abrir la chequera para complacer a tu esposa. —No fuí yo —le respondo entre dientes. —¡Oh! Lo siento, creí que habías sido tú —se acerca a mi y dice en voz baja —alguien está dispuesto a dar más qué tú, solo para tenerla feliz, eso debe dolor amigo
Omar Nunca había confesado algo así, mucho menos imaginé que se lo diría precisamente en esta gala, es como el camino correcto a nuestra felicidad, ir poco a poco diciendo todos y cada uno de los proyectos que he desarrollado gracias a que es mi inspiración. Nos quedamos bastante tiempo ahí, parados uno al lado del otro, en silencio, con una sonrisa cómplice en nuestros labios, saludando a los invitados y de vez en cuando rizando sin querer nuestros dedos, ligero, casi imperceptible. —Omar, que gusto verte aquí —hasta que llega la pesadilla de nuestros sueños. —Por favor Leandro, no hagamos esto una vez más, ¿que requieres? —Sin rodeos el hombre, es evidente lo que quiero —se dirá a ver a Isa —a mi esposa por supuesto. —¿Para qué? —responde Isabel lo más educada que puede. —Tenemos un acuerdo, mi amor, no me hagas repetir nuestros secretos delante del caballero. —Eres insoportable Leandro, no hay ni un solo secreto entre nosotros, quedamos en que vendría contigo al eve
Isabel La cara de Javier es un verdadero poema, nunca se imaginó que alguien llegara a ponerle un alto cuando más seguro estaba; y lo mejor, no fue con Leandro. En serio que me siento en las nubes al ver a Omar en ese modo de héroe, y se ve tan guapo en ese esmoquin, creo que ando babeando de ambos lados. Y no es para menos, el hombre se ve tan guapo, tan varonil en ese traje hecho a medida, no hay ni un solo centímetro de tela que no le quede como guante; miles de escenarios vienen a mi mente en segundos, bajo la mirada completamente roja y veo el brillo en mi dedos anular, recordándome que ninguna de mis fantasías será posible. Suspiro resignada, no hay nada que hacer hasta que no me divorcie de Leandro, adiós a todas mis ilusiones de entregarme por completo a mi verdadero amor. Necesito esa información cuánto antes, no puedo seguir así, no cuando un hombre maravilloso está justo frente a mí, esperando a que por fin podamos estar juntos como merecemos. —Buenas noches —Omar e
Omar Llego a la gala, de inmediato los reporteros y los asistentes hacen demasiado ruido, por un instante quedo deslumbrado con los flashes y las luces; me abro paso entre los asistentes y mis ojos buscan a Isa, al no verla doy unos pasos más y solo consigo localizar a Leandro, sin embargo, ella no se encuentra a su lado, ni siquiera un poco cerca. Cómo si me hubiera puesto miel en el rostro, un montón de chicas se abalanzan sobre mi sin dejarme dar un paso más; trato de ser cortes, sonrío e intento retirarme. —Señor Romero, es usted tan guapo. —Señor Romero, yo también sigo soltera. —Omar, aquí está el amor de tu vida. —Es tan guapo. —Es perfecto. —No puedo creer que, un don nadie llame tanto la atención —la voz de Leandro hace que todas giren a verlo con nada de gracia en sus rostros. —No cabe duda que la envidia es la peor de las desgracias. —Claro, como nadie lo voltea a ver. —¿Alguien sabe quién es? Todas niegan y lo bloquean para seguir con los halagos, no
Leandro ¡Demonios! Se ve tan hermosa, y más con esa actitud de diva que le queda tan bien; afortunadamente no llevo prisa, mientras más se niega, más deseo dominarla, hacerla gritar por qué la libere, que me suplique hasta el llanto por más. Desde que la vi bajar del taxi, no he podido apartar la vista de su sensual cuerpo, de la forma en la que camina, que te llama a profanar todos y cada uno de los centímetros de su piel. Ambas son tan parecidas, solo que Rocío es más sumisa, mucho más obediente. Al menos lo era antes de huir, por más que quise convencer a su padre para que no la dejara ir, la rebelde se escapó de mis garras, y lo volvió a hacer el día de la boda; en un principio deseaba que realmente fuera ella, sin embargo, en cuanto vi el rostro de Isa, creí poder olvidarla, reemplazarla, ahora, las quiero a ambas. Isabel es mi salvación, esa chispa que creo ahogada en las cenizas, la misma que con Lina creí extinta; a pesar de esa pasión desbordante, bastó una sola visit
Isabel Después de la charla informativa que tuve con mis padres, no he regresado a su casa, tampoco regresé con Omar; necesitaba aclarar mi mente, poner en orden mis ideas y pensamientos. La mejor decisión que pude tomar, fue quedarme en un hotel, pago en efectivo, modesto, nada de lujos, solo quería tiempo real para mí. Es viernes, la bendita gala es a las ocho y como si fuera poco, la bestia llega reclamando mi ausencia en su casa; ni loca regreso a poner un pie en ese lugar. Ni siquiera le presto atención a todo lo que dice, solo le confirmo mi asistente al evento para que se vaya. —Paso por ti —¿es sordo o qué? —Si quieres que vaya contigo, te veo una cuadra antes del salón, de lo contrario hazte a la idea de llegar solo. —Eres mi esposa ¡carajo! —Eso no pensaste cuando me dejaste sola en Madrid, así que no veo cuál es el drama. Pensándolo bien, creo que debería ir Lina contigo en mi lugar, se verían maravillosos. —¿Estás celosa? —Dile a tu única neurona que ni su







