MasukMientras tanto, Ramon estaba sentado en la silla del director ejecutivo, con la espalda ligeramente apoyada en el respaldo y la mirada fija en el amplio ventanal que tenía delante.Afuera, el cielo se extendía infinitamente, tranquilo y distante… igual que él. Sus dedos descansaban suavemente sobre el reposabrazos de la silla, como si nada en el mundo pudiera perturbarlo.Era el director ejecutivo de Holloway Holdings. Un nombre que inspiraba poder. Un nombre que había perdurado durante generaciones.A lo largo de los años, Holloway Holdings se había expandido a diferentes sectores, construyendo una influencia que iba mucho más allá de una sola industria. Pero, entre todos sus logros, había uno que destacaba por encima de los demás…House of Holloway.La marca de lujo que dominaba el mundo de la moda… la misma que él había creado.Se escuchó un suave golpe en la puerta, pero esta no tardó en abrirse.Ramon giró lentamente su silla hacia la persona que acababa de entrar.—Ram… Señor Ho
El vestíbulo quedó en completo silencio. Nadie se atrevía a hablar.El rostro del director se tensó y la confianza que había mostrado antes desapareció en cuanto el señor Rowland habló.—S-señor, esto es solo un pequeño malentendido —dijo rápidamente el director, forzando una sonrisa.—¿Un malentendido que un paciente ingresado en su hospital esté en estas condiciones después de tantos años? —intervino Kelsey inmediatamente después de él.Su pecho subía y bajaba mientras la ira que sentía ardía con más fuerza debido a sus palabras.El rostro del director se endureció.—Tú…Pero no terminó la frase. Le tenía miedo al señor Rowland.—Parece abandonado. ¿Así es como funciona este hospital? —preguntó el señor Rowland con voz tranquila, pero aún fría.El director entró en pánico.—No… no… Lo investigaremos —respondió rápidamente antes de volverse hacia el administrador del hospital.El administrador se acercó de inmediato con una tableta y le susurró algo al director mientras le mostraba a
Ese mismo día, Kelsey salió de casa rumbo al hospital, no para que le revisaran la herida, sino para visitar a su padre.Su padre, Tony Morgan, había sufrido un derrame cerebral apenas un año después de su matrimonio con Ramon. En aquel entonces, Kelsey solo lo había visitado una vez. No sabía cuál era su estado actual, pero estaba segura de que no se había recuperado y de que tampoco había muerto. Los Holloway se lo habrían dicho si ese hubiera sido el caso.—Vengo a visitar a mi padre, Tony Morgan —le dijo a la recepcionista, quien le indicó cómo llegar a su habitación.Mientras caminaba por el pasillo que conducía a la habitación, entrecerró los ojos al notar que el lugar parecía abandonado, pero no le dio demasiada importancia.Su corazón comenzó a latir con fuerza por los nervios al pensar que vería a su padre después de cuatro años. Se detuvo frente a la puerta de su habitación. Pero cuando la abrió…El olor de la habitación casi la hizo desmayarse.Se quedó paralizada por un mo
A la mañana siguiente…Kelsey abrió lentamente los ojos. Un dolor agudo le atravesó la cabeza, obligándola a cerrarlos de inmediato. Frunció el ceño y dejó escapar un suave gemido. Todo se sentía pesado… su cuerpo, sus pensamientos… incluso su respiración.Todavía estaba confundida cuando la puerta se abrió de repente.¡BAM!—¡Kelsey!Doris entró a grandes pasos, con el rostro lleno de ira y una voz tan aguda y fuerte que resonó por toda la habitación.—¿Así que todavía sigues acostada después de la vergüenza que causaste anoche?Kelsey se quedó inmóvil por un momento antes de abrir lentamente los ojos. Permaneció en la cama, demasiado débil para levantarse.Doris no se detuvo.—¡Rodando por las escaleras delante de todo el mundo! ¿Tienes idea de lo vergonzoso que fue eso? —Sus ojos estaban llenos de desprecio.Kelsey no dijo nada. Sus dedos se cerraron con fuerza a ambos lados de su cuerpo.—No la culpes, mamá. Sabes que siempre ha sido torpe. No se cayó a propósito —intervino Wanda
Kelsey salió de su habitación después de cambiarse de vestido.La suave tela rozaba delicadamente su piel mientras sostenía con cuidado un lado del vestido, temiendo pisarlo accidentalmente.Por un momento, permaneció en silencio frente a su puerta. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había arreglado de aquella manera.El vestido no era demasiado caro. Ni llamativo. Pero la hacía sentirse humana de nuevo.Sus dedos tocaron inconscientemente la suave tela antes de levantar lentamente la cabeza.Entonces se quedó paralizada.Al final del pasillo estaba Ramon.Estaba de espaldas a ella, con el teléfono pegado a la oreja. Una mano descansaba despreocupadamente dentro de su bolsillo mientras hablaba tranquilamente por teléfono.Kelsey dejó de respirar por un segundo.Incluso de espaldas… se veía apuesto, frío e inalcanzable.El traje negro se ajustaba perfectamente a su alta figura, haciendo que su presencia, ya de por sí imponente, resultara aún más intimidante.Sin impor
A la mañana siguiente, la Mansión Ivory ya estaba llena de actividad debido a la fiesta de cumpleaños de Doris, que tendría lugar esa misma noche.Los sirvientes iban de un lado a otro cargando decoraciones florales y costosas cajas de regalos.Kelsey ya estaba en la cocina, con las manos sumergidas en agua fría mientras fregaba la encimera de mármol por tercera vez aquella mañana. Las baldosas ya estaban impecables, pero Doris Holloway había dicho que no estaban «lo suficientemente presentables para una casa decente».Así que volvió a limpiar.Detrás de ella, el sonido de unos tacones resonó con fuerza contra el suelo.—¿Todavía no has terminado? —La voz de Doris cortó el silencio como una cuchilla.Kelsey se puso rígida, pero no se volvió de inmediato. Se secó lentamente las manos en el delantal antes de girarse hacia su suegra.—Ya casi termino —dijo suavemente.Doris la miró de arriba abajo con evidente desdén, y sus ojos se detuvieron brevemente en las manos ligeramente tembloros







