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47- Rescate

last update Fecha de publicación: 2026-08-13 02:48:12

Subí a Anastasia en el asiento delantero de la camioneta que acababa de salir del garaje a toda velocidad.

Me despojé del saco de vestir y de la corbata, arrojándolos al suelo del vehículo.

El motor rugió cuando hundí el acelerador, saliendo de la propiedad a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, dejando una nube de polvo tras de nosotros.

—Dime por dónde entrar —le ordené a Anastasia, manteniendo con las manos fijas en el volante.

—El ala cuatro tiene un acceso directo por el estacion
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Último capítulo

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    54- Peligro a la vista

    Julia.Él cree que me trago el cuento de su amor, casi me muerdo la lengua al contener mis palabras.Verlos desde lo alto de la escalera dándose cariño, si la quiere tanto, ¿Por qué se casó conmigo?, por la lástima, ahora me queda claro.Jean tiene sus razones para mantener este matrimonio y yo también.Ya mucho me dejé pisotear cuando era su empleada, ahora nadie me va a humillar.La mañana pasó rápido, Nicole andaba haciendo lo que más le gustaba; irse de compras.Al mediodía volvía con una gran cantidad de paquetes, le ordenó a la sirvienta que los llevará arriba y se acercó a mí con un estuche pequeño.—Julia, debes estar molesta por lo que viste, Jean y yo….La interrumpí, era obvio que buscaba herirme con sus intrigas.—Cuñada, ¿De qué me hablas? Está cabeza mía lo olvida todo.La sonrisa de satisfacción se le borró del rostro, una chispa de amargura cruzó por su mirada.Simulaba no dar importancia, pero era obvio que mi falta de memoria arruinaba sus planes.Me puso ese pequeño

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    53- Manipulación

    Nicole estaba parada en el pasillo y todavía tenía una pistola en la mano.La mirada que le dedicó a Julia la hizo estremecer y darse cuenta de que la quería borrar del mapa.—Nicole, dame el arma, no cometas ninguna tontería. —Era la voz de Jean Luca que se acercaba con precaución. “Están asustados, al menos pude evitar que consumieran ese matrimonio.”, Nicole puso cara de llanto y hasta se le salieron un par de lágrimas.Ella tenía una facilidad para revertir cualquier situación a su favor, aún en las peores situaciones, aunque tuviera que apelar a la lástima.Sin decir palabras le entregó el arma a Jean, éste la acompañó a su habitación. Su vista se detuvo en el desastre que había en el suelo.En su furia Nicole había hecho pedazos floreros, arreglos y los productos del tocador.Era una costumbre suya, el abuelo y Jean siempre terminaban por ceder a sus caprichos.—Nicole, ahora sí que te has pasado de la raya, ¿Qué pensabas hacer con esa arma?—Nada, fue un accidente, se me escap

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    52- Lo quiero dentro de mí

    POV Julia. —¿Qué ganaría con fingir? Le sostuve la mirada, él lanzó un suspiro de fastidio. Se desabrochó los dos primeros botones de la camisa. Su mirada estaba fija en mí. No era la mirada de un esposo enamorado. Algo dentro de mí me decía que se había casado conmigo por lástima. Permanecí sentada al borde de la cama con los brazos cruzados. Era mejor que todos pensaran que era una mujer indefensa. Le daría a todos en esa casa lo que deseaban ver.Jean se acercó y se arrodilló enfrente de mí. Me tomó de las manos. Sus dedos estaban cálidos, firmes.—Julia. Cuando te rescaté del sanatorio estabas bien.Parpadeé un par de veces, fingiendo confusión.—¿De qué sanatorio hablas? Tengo mucho frío. Él suspiró exasperado ante la situación. Me apretó las manos con un poco más de fuerza, obligándome a mirarlo directamente a los ojos.—Ya basta, Julia. Ya no finjas. No conmigo.Mi corazón dio un vuelco, entrecerré los ojos y respiré profundo.“¿Lo sabe?, No lo puedo engañar, ¿Qué hago?”E

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    51- Esposa tonta

    Apenas eran las ocho y media de la mañana cuando Jean Luca y Julia llegaron al registro civil. El lugar estaba desierto, salvo por el juez de paz y dos empleados que bostezaban detrás del mostrador.Jean Luca firmó el acta matrimonial sin reflejar ninguna emoción en su rostro. Su mandíbula permanecía rígida. Parecía más el cierre de un trato de negocios que un matrimonio. Dejó la pluma sobre la mesa y se giró hacia Julia.—Tu turno —dijo Jean Luca. —Firma aquí.Julia miró el papel con la mirada perdida, su rostro reflejaba confusión. Nada que ver con una novia feliz. Dejó la boca ligeramente abierta y ladeó la cabeza, como si no lograra comprender qué hacía en ese lugar tan temprano.Tomó la pluma con dedos torpes. Dejó caer el bolígrafo sobre el documento, simulando torpeza.—¿Aquí, Jean? —preguntó Julia con una voz aniñada y vacilante—. ¿Tengo que escribir mi nombre completo?—Sí. Hazlo como quieras, solo apúrate. —respondió él, mirando el reloj de reojo, impaciente—. Hazlo por fa

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    50- Pagarán caro

    El auto se detuvo frente a las imponentes rejas de la mansión. Jean no bajó de inmediato, miró a Julia, que mantenía la mirada fija en sus propias manos, que temblaban levemente.—Ya estamos aquí —dijo Jean Luca.—No tienes nada que temer. Estás conmigo.Julia asintió despacio. No emitió ningún sonido. Sabía que cruzar esa puerta significaba entrar directamente en la boca del lobo.Jean Luca bajó del auto y le abrió la puerta a Julia. Le ofreció la mano. Ella la tomó. Sus dedos estaban helados. Juntos caminaron a la entrada principal.El imponente vestíbulo de la mansión los recibió con su habitual frialdad. El eco de sus pasos sobre el suelo de granito pareció alertar a los ocupantes de la casa.No tuvieron que caminar mucho. En la sala principal, esperándolos como jueces en un tribunal, estaban Nicole y el patriarca de la familia, el abuelo.Nicole se puso de pie de inmediato. Su rostro, usualmente perfecto y maquillado con esmero, se desfiguró por la ira al ver a Julia entrar de la

  • Exótica obsesión: La esposa tonta del CEO Italiano    49- La furia del millonario

    El doctor salió despedido hacia atrás, derribando una bandeja de instrumental médico que cayó en un estrépito caótico de pinzas y frascos de vidrio, antes de desplomarse en un rincón del suelo, inconsciente y sangrando.Detrás de Jean Luca entraron tres de sus hombres, con las armas listas para disparar. Se abalanzaron sobre mi camilla y cortaron las correas de cuero que me apresaban las muñecas y los tobillos, liberándome de la tortura del cautiverio. Sentí la circulación regresar bruscamente a mis manos, un cosquilleo doloroso que me hizo gemir asustada.En ese momento, Anastasia entró a ese quirófano. Su cabello estaba revuelto y su ropa mostraba los rastros de la huida del manicomio, pero sus ojos reflejaban un alivio inmenso al verme con vida. Se acercó a la camilla, tomándome la mano temblorosa.—Aquí estoy, amiga —dijo entre sollozos, con la respiración entrecortada—. Te cumplí. Fui por ayuda.No tuve tiempo de responderle, mi garganta estaba cerrada de pánico. Pero la presen

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