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capítulo 2 : Orgullo profesional

last update publish date: 2026-05-25 07:11:34

Elena sintió que el calor subía por sus mejillas, una mezcla de vergüenza y frustración. Él era demasiado inteligente... y directo para su propio bien, y eso era exactamente lo que ella necesitaba, lo de inteligente, aunque odiara admitirlo.

​—No se trata de impresionar —mintió ella, aunque su voz sonó un poco más aguda de lo que habría deseado —Se trata de... mantener las apariencias para que dejen de preguntar, pusieron muchas expectativas en mi, solo no quiero que me vean como una perdedora, solo sera Por una noche.

​Julián se puso de pie lentamente, alisándose la camisa con una tranquilidad que a Elena le puso los nervios de punta.

Se acercó un paso, reduciendo el espacio entre ellos. Su aroma a café y perfume caro, era un contraste irritante con el perfume barato que ella usaba para sentirse más "sofisticada"— la envolvió por completo.

​—Mantener las apariencias —repitió él, saboreando las palabras con un tono socarrón —Vaya, ¿Desde cuándo te convertiste en la directora de tu propia obra de teatro? ¿O acaso el guion es tan malo que necesitas a un actor de reparto para que no se caiga el telón?

​Elena dio un paso atrás, chocando contra el borde de la mesa.

​—¿Vas a ayudarme o vas a seguir analizando mi vida como si fuera un estudio de mercado? —espetó, recuperando algo de su antigua seguridad —Es solo una noche, Un par de copas, unas cuantas conversaciones triviales sobre lo bien que me va en el sector, y te libero de mi presencia. No te pido que te cases conmigo.

​Julián inclinó la cabeza, observándola con esos ojos que parecían escanear hasta el último de sus secretos. Por un momento, el sarcasmo desapareció y fue reemplazado por algo mucho más calculador, algo que la dejó helada.

​—No pides mucho, es cierto —dijo él, bajando la voz —Pero, yo no hago nada sin una razón. Y el servicio de "novio de alquiler para salvar el ego" tiene un precio.

​Él apoyó una mano en el escritorio de ella, bloqueándole el camino.

​—¿Qué quieres? —preguntó ella, preparándose para lo peor.

​Julián sonrió, pero no llegó a sus ojos. Era una sonrisa de negocios.

​—Mañana, en la reunión de cierre de proyecto, vas a dejar que sea yo quien presente la propuesta final ante el jefe. Y no me vas a interrumpir, aunque creas que tengo un dato mal. Confiarás en mi criterio por completo. ¿Tenemos un trato?

​Elena abrió los ojos de par en par. Aquello no era solo un favor; era entregarle parte de su orgullo profesional y la oportunidad de un ascenso, Pero no tenía opción. La reunión de exalumnos se cernía sobre ella como una sentencia de muerte social.

​—Trato hecho —susurró, extendiendo la mano.

​Julián la tomó, Su agarre fue firme, frío y demasiado profesional para alguien que, técnicamente, acababa de convertirse en su falso novio.

​—Perfecto —dijo él, soltándola —Nos vemos el viernes a las ocho. Y hazme un favor, cámbia ese tono de voz. Si vas a fingir que eres la reina del mundo, al menos empieza a creértelo.

​Dicho esto, dio media vuelta y volvió a sentarse, dejándola allí, paralizada, mientras él regresaba a sus documentos como si nada hubiera pasado, mientras ella ardía por dentro.

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