Home / Romance / Fachada de Cristal / capítulo 5: día de la reunión

Share

capítulo 5: día de la reunión

last update publish date: 2026-05-25 07:39:18

El viernes por la noche, el aire era fresco, pero Elena sentía que le quemaba la cara. Estaba frente al espejo de su pequeño apartamento, terminando de arreglarse. Se había comprado un vestido sencillo pero elegante, algo que proyectara seguridad sin intentar gritar "soy millonaria".

​Cuando el timbre sonó, su corazón dio un vuelco. Al abrir la puerta, casi se olvida de respirar. Julián no lucía como el compañero de oficina que siempre llevaba camisas blancas impecables; iba con un traje oscuro, perfectamente entallado, que le daba un aire de autoridad que ella no le había visto nunca, por un momento hasta se le olvido respirar.

​Él la observó de arriba abajo con esa frialdad analítica habitual, pero esta vez, hubo un destello en sus ojos que ella no supo identificar.

​—No está mal —dijo él, sin rastro de sarcasmo —El vestido es adecuado Pero si vas a fingir que eres la dueña de la situación, deja de jugar con el dobladillo, Estás nerviosa. Si te ven así, no importa lo que digamos, se darán cuenta, confía en mi.

​—Es fácil para ti decirlo —respondió ella, cerrando la puerta tras de sí —Tú no eres quien tiene que reencontrarse con sus "antiguos admiradores".

​Julián le ofreció el brazo. Era un gesto anticuado, pero él lo hacía con una naturalidad desconcertante, que a ella le pareció encantador.

​—Recuerda somos un equipo, El seminario en el extranjero, los negocios, el éxito. Tú solo tienes que sonreír y dejar que yo lleve el mando de la conversación cuando se ponga difícil ¿Lista?

llegaron más rápido de lo que pensaba, por un momento hasta pensó en darse la vuelta y fingir un malestar.

​El salón del club donde se celebraba la reunión estaba iluminado con luces cálidas y lleno de gente. El bullicio era ensordecedor. En cuanto cruzaron el umbral, Elena sintió que todas las miradas se posaban en ellos, Había gente de su pasado: amigos, antiguos rivales, personas que ella había evitado durante años.

​Julián no soltó su brazo ni un segundo. Apretó su agarre con firmeza, un ancla en medio de la tormenta, eso hacia que ella mantuviera seguridad.

​—Ahí vienen —susurró, él noto el cambio en la postura de Elena —Sofía y Marcos.

—Se ven como el tipo de personas que disfrutan haciendo preguntas incómodas, Mantén la cabeza alta —le aconsejó

​Elena vio cómo se acercaban, El pánico empezó a burbujear en su garganta, pero entonces Julián se giró hacia ella. Su sarcasmo había desaparecido, sustituido por una mirada de apoyo absoluto. Con una suavidad que nunca le había mostrado, le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja.

​—Hazlo por nosotros, Elena —murmuró cerca de su oído, un mensaje que solo ella podía escuchar —Demuéstrales que todo lo que dijeron de ti se quedó corto.

​—Elena, ¡no puede ser! —la voz de Sofía cortó el aire —¡Has desaparecido del mapa! ¿Qué es de tu vida? ¿Y quién es este caballero?

​Elena sintió que el momento de la verdad había llegado. Miró a Julián, él le devolvió una sonrisa de complicidad, y por primera vez en toda la noche no sintió miedo.

​—Hola, Sofía —dijo Elena, sorprendiéndose de lo estable que sonó su propia voz —Te presento a Julián. Estábamos justo comentando cómo el ajetreo del sector financiero apenas nos deja tiempo para las redes sociales, pero no podíamos perdernos esto.

​Julián estrechó la mano de Sofía con esa seguridad magnética que lo caracterizaba.

​—Un placer —dijo él, con su tono impecable —Elena me ha hablado mucho de sus años de escuela. Me temo que a veces trabaja demasiado, pero creo que hoy la voy a obligar a tomarse un descanso.

​Elena sintió que un peso invisible se levantaba de sus hombros, La mentira estaba funcionando, pero lo más sorprendente era que, al estar junto a él, empezaba a creerse su propia historia, lo hacia con demaciada naturalidad.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Fachada de Cristal    capítulo 39: Las Sombras del piso Ejecutivo

    Julián sostuvo su mirada. —Porque mi firma aparece en esas autorizaciones. Elena permaneció en silencio. —Y si alguien está utilizando mi identidad para hacer esto, quiero saber quién. Ella lo observó durante unos segundos. Finalmente tomó su bolso. —Vamos. --- El pasillo de Seguridad se encontraba en el subsuelo del edificio. A diferencia de los pisos ejecutivos, allí no había mármol brillante ni paredes de cristal. Solo puertas metálicas, luces blancas y el zumbido constante de los servidores. El jefe de Seguridad los esperaba frente a una pequeña sala de monitoreo. —Licenciada. —Muéstreme la grabación. El hombre asintió. Entraron. Una pantalla ocupaba casi toda la pared. La grabación comenzó. 02:58. El pasillo estaba vacío. 03:05. Nada. 03:11. Un empleado de limpieza pasó frente a la cámara. 03:14. Volvió a quedar vacío. Elena se acercó a la pantalla. 03:16. Nada. 03:17. Una figura apareció al final del corredor. Vestía

  • Fachada de Cristal    capítulo 38: Descubriendo algo más grande.

    Elena abrió la carpeta. —Encontré una operación vinculada a un cliente que no debería estar relacionado con la sucursal norte. Le mostró el documento. Julián lo leyó. Su rostro perdió color. —Conozco ese nombre. —Yo también. Él levantó la vista. —¿Dónde lo viste? —Anoche. La respuesta fue suficiente. Julián entendió inmediatamente. —En la recepción. Elena asintió. —Estaba en la lista de invitados. —¿Quién es? Elena dudó. Por primera vez desde que habían comenzado aquella conversación, pareció considerar cuidadosamente si debía responder. —Uno de los socios externos que estuvo presente durante la negociación de la nueva expansión. Julián volvió a mirar el documento. —Eso no tiene sentido. —Exactamente. Elena señaló la fecha. —La operación fue aprobada tres días antes de esa negociación. Julián se quedó en silencio. —Entonces alguien ya estaba preparando algo antes de que nosotros supiéramos que esa negociación iba a ocurrir. —Sí. Elena cerró la carpeta. —Y h

  • Fachada de Cristal    Capítulo 37: cifras que no cuadran

    Julián permaneció inmóvil frente a la puerta durante varios segundos después de que Elena abandonara la sala. El sonido de sus pasos se perdió poco a poco por el pasillo. Solo entonces volvió a mirar la carpeta azul que había quedado sobre la mesa. No la había tomado. No la necesitaba. Las cifras seguían grabadas en su cabeza. Diecisiete pedidos. Descuentos extraordinarios. Autorizaciones realizadas con su firma digital. Y una sensación que no conseguía quitarse del pecho. Algo no estaba bien. Tomó su teléfono y revisó rápidamente sus correos. Nada. Abrió el sistema interno de autorizaciones. Ingresó sus credenciales. Esperó. La pantalla cargó durante unos segundos. Después apareció el historial de operaciones. Julián comenzó a desplazarse por las fechas. Una. Dos. Tres. Todas aquellas autorizaciones aparecían registradas bajo su usuario. Pero había algo extraño. La mayoría habían sido realizadas entre las dos y las cuatro de la madrug

  • Fachada de Cristal    Capítulo 36: Hay algo más detrás

    El silencio que invadió la sala fue casi imperceptible, pero suficiente para que todos dejaran de mirar la pantalla y fijaran la atención en Julián. Él sostuvo la mirada de Elena durante unos segundos antes de ponerse de pie. —Claro, licenciada. ¿Sobre qué punto desea una aclaración? Elena cambió de diapositiva. Un gráfico comparativo apareció en la pantalla junto a varias tablas de gastos. —Durante el último trimestre, la sucursal norte incrementó en un veintinueve por ciento los gastos de representación. En circunstancias normales no sería un indicador preocupante; sin embargo, al revisar los respaldos encontré que una parte importante de esos movimientos carece de documentación suficiente. Julián respiró con calma, eso lo había visto también, y como siempre Elena no pudo esperar. —Muchos corresponden a reuniones con clientes estratégicos. Algunas facturas llegaron fuera de plazo y aún no fueron digitalizadas. —Lo imaginé —respondió Elena con absoluta serenidad —Por eso pedí

  • Fachada de Cristal    Capítulo 35: Licenciada Elena

    La luz de la mañana apenas comenzaba a filtrarse entre los edificios cuando Elena cruzó las puertas de cristal del edificio. A diferencia de la noche anterior, donde el brillo de los candelabros y las copas de champán disfrazaban las verdaderas intenciones de cada asistente, la empresa amanecía con su rostro más auténtico: teléfonos sonando, empleados caminando con carpetas bajo el brazo y el inconfundible aroma a café recién preparado mezclándose con la tensión de un nuevo día laboral. El sonido de sus tacones resonó con firmeza sobre el mármol del vestíbulo. Los saludos no tardaron en aparecer. —Buenos días, licenciada. —Buen día, gerente. —Felicidades por el ascenso. Ella respondía con una sonrisa cordial y un leve movimiento de cabeza, sin detener el paso. Había aprendido que la autoridad no necesitaba imponerse levantando la voz; bastaba con caminar como si cada decisión estuviera perfectamente calculada. Al llegar al piso ejecutivo, encontró a su asistente esperándola ju

  • Fachada de Cristal    capítulo 34: El peso del silencio

    —Los cambios siempre son buenos, Julián. Al menos para quienes saben aprovecharlos —sentenció Elena, dedicándole una sonrisa enigmática. ​El Director se disculpó un momento para saludar a otro miembro del comité, dejándolos solos en un rincón del salón. El silencio que se instaló entre ambos no era el silencio de la derrota que Elena sintió al leer aquella carta en su viejo departamento. Este era el silencio del cazador que observa a su presa darse cuenta de que ha caído en la trampa del tiempo. ​—Elena, yo... —comenzó Julián, buscando las palabras correctas, tal vez un intento de disculpa o de control de daños —Lo de la vieja sucursal... la carta... yo intenté que las cosas no terminaran mal. ​Elena levantó una mano, deteniéndolo en seco. No necesitaba sus explicaciones, ni sus disculpas tardías, ni el veneno disfrazado de diplomacia. ​—El pasado está donde debe estar, Julián: atrás —dijo Elena, con una madurez que lo dejó sin armas —Mañana a primera hora tengo la revisión tr

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status