INICIAR SESIÓNQueridos lectores, esta novelita llegó a su final definitivo. Fue bastante corta, pero espero les haya gustado. 🥰💚 Más adelante quiero hacer las historias de Tristan o de Viktor, pero no será algo inmediato, ya que mi próximo proyecto de CEOs ya está decidido y saldra muy pronto disponible en la plataforma.
>>> Tristan Rochette: ✧✧✧ Esa misma noche. ✧✧✧ La habitación médica era amplia e impecable. El aire estaba impregnado con olor a desinfectante, todo limpio e iluminado por luces blancas. El monitor cardíaco repetía su sonido con un bip~ bip~ bip~ constante, llenando el silencio con un ritmo implacable. Me quedé de pie frente a la cama, observando el cuerpo inmóvil de Charles. Su rostro pálido, su respiración débil, apenas perceptible. El pecho le subía y bajaba despacio, como si luchara en un sueño demasiado profundo. Tragué saliva. —Hermano… —la palabra se me quebró entre los labios, yo… ¡Sentí que algo dentro de mí estaba roto, al verlo, al no poder protegerlo! Me acerqué y arrastré la silla. Me senté al lado de la cama y tomé su mano fría, delgada y frágil. La apreté contra mi rostro, temblando. —No sé por dónde empezar… —mi voz salió rota, los ojos me ardían, carajo… quería llorar—. Debí cuidarte más, Charles. Debí ser un mejor hermano mayor. Las lágrimas
✧✧✧ La noche de ese mismo día. ✧✧✧ El auto negro se detuvo frente a la entrada lateral de una de las propiedades Delacroix. Bastien descendió primero, dio la vuelta al coche y abrió la puerta del lado de Margot. Ella bajó despacio, sus pasos resonaron sobre el suelo empedrado en un tap~ tap~ nervioso. Margot se notaba ansiosa, su corazón latiendo con incomodidad y tensión. Bastien guardó silencio, él simplemente la tomó de la mano con firmeza y la guió hacia dentro. Pasaron por un corredor amplio, adornado con cuadros y lámparas, hasta llegar a un ascensor privado. Bastien presionó el botón. DING~ Margot tragó saliva. Sentía que cada piso descendido era un peso extra sobre sus hombros. El corazón le latía a toda prisa. Cuando las puertas se abrieron, apareció un pasillo iluminado por luces tenues. —Es aquí… —murmuró él, apretando un poco más la mano de su esposa. Margot respiró hondo, intentando calmar el temblor en sus dedos. Antes de entrar, Bastien se detuvo. —Marg
✧✧✧ El jardín trasero de la mansión Delacroix. ✧✧✧ El aire era fresco, impregnado con el aroma de la hierba y de las flores de los glamurosos arbustos. El cielo estaba cubierto por nubes dispersas, pero los rayos del sol atravesaban los huecos y pintaban destellos dorados entre las ramas de los árboles frondosos. Bajo uno de esos árboles, se encontraba Margot. Sentada en una mecedora de mimbre, con una manta ligera cubriéndole las piernas, sostenía a Bianca entre sus brazos. La niña bebía del biberón con pequeños sorbos, mientras su madre la observaba con ternura. A un costado, en una cuna movible. Charlie estaba recostado, envuelto en una manta celeste. Sus ojitos grandes y claros miraban con fascinación las ramas sobre él, como si descubriera un universo entero en las hojas que se mecían con la brisa. El sonido de pasos, hizo que Margot levantara la mirada. Ahí venía Bastien. Su figura alta, imponente, avanzaba con calma entre los senderos bordeados de rosales. Con su traje
Ella exhaló lentamente, cerrando los ojos un instante. —Está bien… —susurró al fin—. Lo acepto. Viktor dio un paso hacia adelante. —No necesitaba su aprobación, señora Delacroix —dijo el ruso con un tono serio, cortante—. La tenga o no, esta es una decisión que ya está tomada. El silencio se hizo denso de inmediato. ¡¡Bastien lo fulminó con la mirada!! —Cuida tus palabras —advirtió el CEO Delacroix, con voz baja, siendo una clara amenaza. Viktor giró un poco la cabeza y, por primera vez, bajó el tono. —Mis disculpas, señora Delacroix —dijo inclinando la cabeza con formalidad. Margot apenas lo miró, con los labios apretados, mientras mecía sus brazos para calmar a Bianca. —Vamos —ordenó Bastien, clavando los ojos en Viktor—. Ven a mi oficina. ………… ✧✧✧ En la oficina de Bastien. ✧✧✧ Sobre el escritorio de Bastien había carpetas abiertas, documentos marcados con separadores rojos. Viktor se dejó caer en uno de los sillones de cuero, con la calma de quien no ped
✧✧✧ Ese mismo día, en la mansión Delacroix. ✧✧✧ En la habitación de los mellizos. Margot Dubois estaba sentada en un sillón mecedor, con Bianca en brazos. La niña, de ojos azules, lloraba con fuerza, y su madre trataba de calmarla. —Sssh~ mi amor, tranquila… Frente a la cuna, el CEO Bastien Delacroix estaba inclinado sobre Charlie. El bebé observaba con los ojitos verdes y grandes, inquietos. Bastien sonrió con ternura y le acarició la mejilla con un dedo. —Bastien Junior —dijo en voz baja, con orgullo—. Algún día llevarás mi nombre, aunque tu mamá se empeñe en otra cosa. Margot giró el rostro, irritada a pesar del llanto de Bianca. —¡Otra vez con eso! —exclamó ella—. Te dije que se llama Charlie, Bastien. ¡Charlie! Él no apartó la vista del niño. —Él también lo sabe —murmuró, con una sonrisa traviesa, hablándole al bebé—. ¿Verdad que sí, hijo mío? ¿Verdad que quieres llamarte como tu papá? Lo vamos a lograr, aunque tu mamá se resista. Margot, que no alcanzó a escuchar
Ella sollozó, con la voz rota. —¡Por favor! No quiero nada… solo dinero. Déjame desaparecer. Estoy embarazada, Tristan… Él entrecerró los ojos, helado. —Con más razón. Si es de Bastien, mereces morir. —¡No! —gritó ella con un llanto desgarrado—. ¡Él nunca me tocó! ¡Jamás! Tristan parpadeó, confundido. —¿Qué dijiste? Ella temblaba. —Ese niño… podría ser de Viktor Ivanov. ¡Tristan se quedó helado! Sus labios se entreabrieron, los ojos fijos en ella. —No… —murmuró él, retrocediendo un paso—. No pienso meterme con esos malditos rusos. Sin darle tiempo a nada más, la agarró del brazo y la arrastró hacia la puerta. La abrió con violencia y… —¡LÁRGATE, M@LDITA PERRA MISERABLE! Sus hombres de seguridad esperaban en el pasillo. —Sáquenla. ¡Y asegúrense de que nunca más vuelva a poner un pie frente a mí! Ella gritaba su nombre, pataleaba, pero fue arrastrada por la fuerza. La puerta se cerró de golpe. ¡POOOM! …………. La lluvia caía implacable. Madeleine fue arrojada al cal







