Home / Misterio/Thriller / GUARDIANES DEL BARRIO / UNA SORPRESA INESPERADA

Share

UNA SORPRESA INESPERADA

last update publish date: 2021-09-22 22:32:07

Luis, el padre de Alicia, se incorporó al trabajo en el bufete y después de lo que había pasado tomó una decisión, aunque supusiera perder parte de los ingresos que tenía, pues no quería también perder a su hija.

Llamó a Julio Fernández, pues era uno de los mejores clientes del despacho.

—¿Para qué querías verme? —dijo Julio.

—Voy a dejar de llevar tus negocios, poco legales, no puedo permitirme perder a Alicia si se llega a enterar —dijo Luis. —Pero somos amigos y a Sofía no le gustaría que lo hicieras.

—No nombres a mi mujer, esto no tiene que ver con ella ni con nuestra amistad, es simplemente una decisión comercial y en el resto de asuntos te seguiré representando —contestó el abogado con voz firme.

—Si es tu última palabra, entonces yo tomaré las medidas oportunas. —respondió Julio con voz amenazante mientras abandonaba el despacho.

Alicia y Ricardo aprovecharon que habían ido a investigar unas pintadas en una iglesia cercana al hotel donde se hospedaba el supuesto amante de Sofía, para hacerle una visita.

—Espérame en el coche, que no quiero que se asuste —le dijo Alicia a Ricardo.

Subió a la habitación y llamó a la puerta. La abrió un hombre de mediana edad, bastante elegante.

—Hola Alicia, pasa. No te veía desde tu comunión. —Dijo el hombre mientras la invitaba a entrar.

—Por favor le rogaría que no me hablara con tanta cordialidad. No le conozco de nada. —dijo ella con tono tenso.

—Tranquila, tu madre me habló mucho de ti y tenía muchas ganas de volverte a ver.

En ese momento Ricardo llamó a Alicia, pues les reclamaban en comisaría.

—Me tengo que ir, pero podemos quedar en «La Perla», a las ocho. Está frente a la comisaría. Me gustaría hacerle algunas preguntas. —dijo Alicia tras colgar el teléfono.

Volvieron a comisaría y allí les estaba esperando Montse Ibarra, para gestionar la denuncia que había puesto Sergio a Ricardo.

—Primero tú, Alicia. —dijo Montse y la llevó a la sala de interrogatorios.

—Dime lo que viste de la agresión.

—No vi nada, cuando salí de comisaría vi a Sergio en el suelo y diciendo que Ricardo le había tirado. Ricardo me dijo que simplemente le había empujado. —Gracias Alicia, dile a Ricardo que pase.

Entró él y, tras contar su versión de lo ocurrido, Ibarra le dijo que hasta que se resolviera el malentendido quedaba relegado a trabajo de oficina.

Alicia, al enterarse, fue a hablar con Vanesa Morales.

—Hola Vanesa, creo que Ricardo dice la verdad y simplemente empujó a Sergio, por lo que no se merece esa sanción.

—Pero no hay pruebas que demuestren que no lo hizo y sabes cómo son en asuntos internos —respondió la inspectora Morales —Se podrían ver las imágenes de la cámara de la comisaría, para ver si han grabado algo.

—Dile a Lorena que las saque y a ver que podemos sacar en claro.

Nada más dejar a la inspectora Morales, Alicia fue a hablar con Lorena para ver las imágenes.

Tras estudiar las imágenes y acercarlas lo más posible para ver lo que había pasado exactamente, pudieron descubrir que efectivamente Ricardo era inocente y que la caída se la había provocado Sergio con una papelera.

Les enseñaron las imágenes a Morales e Ibarra y la denuncia quedó desestimada y así se lo comunicaron a Sergio Mayoral, el cual se cabreó bastante.

Alicia cuando acabó el turno se fue a «La Perla», para hablar con el amigo de su madre.

—Alicia creo que esta mañana ha habido un malentendido y piensas cosas que no son.

—Sé que mi madre tenía un amante y le has llevado sus flores favoritas, por eso pensé que eras tú.

—Es verdad que tu madre tenía un amante y me lo contaba en las cartas que me enviaba a Estados Unidos, todavía creía en las cartas y nos escribíamos cada dos semanas.

—Perdóname por pensar mal de ti, pero sabrás quién es su amante, entonces.

—Yo no podría ser, soy un gran amigo de tu madre, pero soy gay. Nunca me lo dijo, pero cuando vuelva a Estados Unidos te envío las cartas.

—Vale, muchísimas gracias de corazón.

Al final descubrieron que, el responsable de las pintadas en la Iglesia era Gonzalo, quien estaba empezando una relación con Salima.

La historia de Gonzalo había sido dura. Era seminarista y lo dejó porque perdió la fe y pensaba que el celibato no se cumplía, aunque él creía en Dios y quería seguir ayudando a los demás, por ese motivo se metió en la ONG.

Primero había sido testigo de abusos nada más entrar en el seminario y, no sólo a los seminaristas, sino en algunas iglesias a los monaguillos. Al denunciarlo no le hicieron caso y acabó sufriendo él también abusos y fue entonces cuando decidió dejar el seminario, en su Zaragoza natal, para emprender una nueva vida en Madrid.

Ya habían resuelto el caso de las pintadas, cuando apareció una nueva víctima del violador de la máscara, por lo que decidieron enviar para ayudarles al Inspector Antonio Merino, experto en delitos sexuales, que había resuelto otros casos y era muy estimado por jefatura. Sus métodos rozaban a veces la legalidad y no seguía los protocolos de actuación, pero como obtenía buenos resultados, le pasaban todo por alto.

Sergio Mayoral no se rendía en su plan de conquistar a Alicia y, encima, con el beneplácito de su padre, que le veía como el yerno casi perfecto. Como con Alicia no conseguía nada, cambió de táctica y pasó a provocar celos en Ricardo, pues éste siempre entraba al trapo y sabía que algo sentía por Alicia, a parte que sentía celos por la buena relación que existía entre ellos.

Alicia recibió las cartas de su madre, como le había prometido su amigo y, lo que leyó, la dejó totalmente sorprendida.

Las cartas eran muy explícitas y daban detalles que la hacían ruborizar. Decía cosas que nunca le había oído decir de su padre, que le amaba más y que era el amor de su vida.

También descubrió que era un cliente del bufete por lo que decidió preparar una fiesta por el cumpleaños de su padre con los clientes del bufete, a fin de descubrirle.

Mientras preparaba la fiesta recibieron el chivatazo de que Julio Fernández iba a recibir un cargamento de droga, por lo que se preparó un operativo para registrar sus oficinas.

Aunque habían mantenido un gran secretismo, Julio recibió la información de que iban a registrar la empresa, por lo que ocultó cualquier posible prueba que hubiera.En ese registro Alicia descubrió algo que no se esperaba, al registrar la caja fuerte vio el reloj que su madre le había regalado a su amante. Disimuló como pudo su sorpresa, pero prometió que conseguiría meter en la cárcel a Julio Fernández. Pero esa no es la única sorpresa que recibieron, Ricardo descubrió que su hermano trabajaba para Fernández, lo cual le disgustó mucho.

Al terminar el registro y el turno se fueron a tomar algo al bar «La Perla» y, tanto él como ella, se contaron lo que habían descubierto y, una vez más, demostraron la confianza que tenían el uno en el otro.

Al día siguiente prepararon un cebo para el violador de la máscara, pero esa noche no atacó, por lo que se quedaron con las ganas de pillarle.

A la mañana siguiente, la oficial Ana López, no acudió a trabajar a la comisaría, pero tampoco contestaba al teléfono, lo que a Encarna Carrasco le preocupó mucho pues era muy responsable y no habría faltado sin avisar. Estaba convencida de que algo le pasaba.

Fueron dos días de muchas sorpresas, donde se descubrieron cosas inesperadas que marcarían la vida de los personajes que les llevarían a tomar decisiones que tendrían consecuencias en un futuro.

Por otra parte, pronto recibirían noticias de Ana y se llevarán una desagradable sorpresa.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • GUARDIANES DEL BARRIO   UN AÑO DESPUÉS

    Ya ha pasado un año, desde la detención de Julio Fernández, que ha sido muy intenso en Distrito Este. Ahora, el barrio es más seguro, la droga ha desaparecido de sus calles y con el dinero requisado al empresario narcotraficante han construido un centro de desintoxicación, asociado a «Proyecto Hombre» y se ha iniciado un programa de reparto de metadona en el centro de salud, controlado por los servicios sociales y coordinado por Santiago Ocaña, el marido de la inspectora Morales. Con los beneficios de la venta de las propiedades de Julio se ha dotado a la comisaría de nuevos medios técnicos que van desde ordenadores y material de oficina hasta nuevos vehículos. Era una petición que llevaban años haciendo desde jefatura, pero que nunca había sido atendida. En comisaría, no solamente ha habido cambios en las dotaciones, también en el personal. Lorena García ha sido trasladada a la Interpol por lo buena que es en lo suyo y en su trabajo, estando al nivel

  • GUARDIANES DEL BARRIO   UN FINAL FELIZ

    Justo antes de ser trasladado a dependencias judiciales, Julio Fernández recibió la visita de Alicia de Santiago. —Hola, hija. Gracias por visitarme —dijo el empresario al verla. —No tienes nada que agradecerme, quería verte antes de que fueras trasladado —respondió ella. —¿Ni si quiera te vas a apiadar de mí estando detenido? —Te dije que no me iba a temblar el pulso si tuviera que detenerte yo, a parte que te lo has buscado tú solo. Yo no tengo miedo de que me pillen en nada. —Bueno, quiero decirte que te quiero y que no quiero hacerte ningún mal, por lo que no voy a decir nada de Luis. —Gracias —susurró Alicia, saliendo de la zona de las celdas. Esas palabras le llegaron al corazón. Tenía una extraña sensación, al fin y al cabo, era su padre. La inspectora de Santiago volvió a su escritorio y se quedó sentada sin decir nada y con la mirada ausente puesta en el horizonte. —Hola, amor —dijo Ricardo Bautista dándola un

  • GUARDIANES DEL BARRIO   TODO ACTO TIENE SU PRECIO

    Sofía se despertó y empezó a hacer el desayuno para todos, con mucha ilusión, con una sonrisa sincera de oreja a oreja y un brillo en la mirada que no ocultaba lo enamorada que estaba de Jorge y el dulce y feliz momento de la vida por el que estaba pasando. —Buenos días, mi amor —dijo Jorge dándole un abrazo por la espalda y un beso en la nuca. —Buenos días, vida mía —respondió ella girándose para darle un tierno y amoroso beso. —Tienes un brillo especial que te sienta fenomenal, cariño — comentó él. —Gracias, pero me miras con muy buenos ojos —dijo ella guiñándole un ojo—. Será porque estás en mi vida y me haces muy feliz, amor —continuó diciendo. —Vete a despertar a los niños mientras yo termino el desayuno, Sofi. Ella le dio un fuerte abrazo y un beso. Después de desayunar y prepararse, se fueron directos al colegio. De camino a él, Estrella dijo: —Que anillo más bonito, mami. —¿De verdad te gusta, hija mía?

  • GUARDIANES DEL BARRIO   SALIENDO PARA ADELANTE

    Tras su confesión, Sergio Mayoral fue puesto a disposición judicial, el cual decretó prisión provisional sin fianza a la espera de juicio, lo cual era normal, pues había matado a dos personas y había riesgo real de fuga. Julio Fernández no podía permitir que Sergio contase todo lo que sabía sobre él y sobre sus fondos en los paraísos fiscales por lo que mandó a Carlos a la cárcel a hacerle una visita de cortesía. —Hola, me habían dicho que tenía una visita, pero no me han informado de quién era —saludó el abogado. —Hola, me llamo Carlos y me envía Julio Fernández. —¿A qué se debe tú visita? ¿Qué quiere ese carcamal? — preguntó Sergio con tono chulesco. —Un poco de respeto por quien te ha dado la oportunidad de hacerte rico. —Más bien yo le he ayudado a poder mover de forma más segura su dinero. —Sólo quiero pedirte que no digas nada o te vas a arrepentir — espetó Carlos dándole una bofetada y llamando al guardia para salir de ahí.

  • GUARDIANES DEL BARRIO   LAS MANOS ENSANGRENTADAS

    Sergio Mayoral había quedado con su chantajista para entregarle el coche que le había pedido, aunque su verdadero objetivo no era precisamente entregárselo. Lorena ya había vuelto de la Interpol, por lo que a Alicia le fue más fácil localizar a Sergio, pues ella podría usar la geolocalización de su teléfono, para encontrarle y poder capturarle. La inspectora jefe Morales reunió a Elías, Anastasia, Ricardo y la propia Alicia, para darles las últimas instrucciones para ese operativo, ya que iban a ser ellos los encargados de detenerles. —Hoy vamos a detener a Sergio Mayoral, por el posible asesinato de Silvia Santana y por tenencia ilícita de armas, pues según ha descubierto Lorena García, ha comprado una «Glock 45» en el mercado negro —Dijo la Inspectora Morales. —Pero, si es abogado —dijo Elías despreciando la peligrosidad de Sergio. —No le subestimes, no tiene escrúpulos y va a estar acorralado —intervino Alicia, pues le conocía a la perfecci

  • GUARDIANES DEL BARRIO   CHANTAJE

    Tras la amenaza de Sergio, Peláez volvió al despacho y le habló a las claras. Había tomado una decisión muy importante que iba a cambiar su matrimonio, pero debía ser fiel a sus ideales y ser consecuente con el error que había cometido. —¿Puedo hablar contigo, Sergio? —preguntó Peláez. —Por supuesto, pasa — respondió él con una gran sonrisa, pues pensaba que se había salido con la suya. —No sonrías tanto, que no te voy a vender mis acciones. Le he dicho a mi mujer, lo de la peruana. —Veo que no se lo ha tomado muy bien, por tu aspecto. La llamaré por si quiere separarse y quitarte hasta la camisa. Así podré tener tus acciones. —No te saldrás con la tuya, desgraciado. —¿Quién va a impedírmelo? —preguntó Sergio socarronamente —. Déjalo y preocúpate por cómo salvar tu matrimonio, perdedor. Peláez salió del despacho sin decir nada, contaba con que a Alicia se le ocurriera alguna cosa para evitar los planes de Sergio, pues no quería molesta

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status