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Capítulo 1

Autor: Rumi Baslan
last update Fecha de publicación: 2021-12-30 02:07:35

GRIS

Cierro con fuerza los ojos, estoy sudando y mi corazón está acelerado, mi pecho sube y baja por el subidón de adrenalina que recorre todo mi torrente sanguíneo. Enciendo la lámpara que está al lado de la cajonera, tuve una pesadilla en la que revivía una y otra vez lo que me pasó. Saco del cajón aledaño uno de los analgésicos que me dieron en el hospital, luego de hablar con Prim y de decirle que era una locura lo que pensaba hacer.

Me revisaron, no permití más, pero hice lo debido para no salir embarazada y me hice estudios de sangre más los necesarios para descartar alguna enfermedad por transmisión sexual. Bebo el agua del vaso que está al lado de un libro de la autora Monika Bennett, y me pongo de pie para revisar a mi bebé.

Veo la hora en el reloj roto que cuelga de una de las viejas paredes, son las seis de la tarde, apenas he dormido dos horas, en pequeño departamento donde vivimos solo tiene tres habitaciones pequeñas, una en donde duermo yo, otra Oliver y un baño, un pequeño espacio donde a falta de comedor, usamos una mesita de tatami al estilo japonés, una parrilla eléctrica y un viejo televisor.

Salgo y me quedo congelada al ver a mi bebé de tres años, casi cuatro, sentado en el suelo viendo uno de los conciertos de su papá.

—Cariño.

Las piernas me tiemblan mientras me acerco a él.

—¡Mira! —exclama con sus ojos azules, herencia de su padre—. ¡Mi papá es genial!

El corazón se me apachurra cuando de su rostro se desvanece la sonrisa que tanto ilumina mi vida.

—¿Qué pasa cariño? —lo cargo en brazos y apago la tele.

Se parece demasiado a Dylan Hans.

—Mi papá ¿no me quiere? —baja la mirada y esconde su rostro entre la curvatura de mi cuello—. ¿Es porque estoy enfermo?

El nudo de mi garganta se hace más grande impidiéndome hablar. Pero hago un esfuerzo sobrehumano y como siempre, empujo mi dolor hasta el fondo impidiendo que sea quien me domine y mostrándole una enorme sonrisa que va de oreja a oreja.

—¡Claro que te ama, cariño! —lo lleno de besos reteniendo las lágrimas—. Eres su adoración, es solo que esta muy ocupado, trabajando duro para que no te falte nada y para que seas un gran hombre cuando crezcas.

—No le dijiste que vomité sangre ¿verdad? —hace un tierno puchero—. No quiero que me odie por estar enfermo.

Mis labios tiemblan al igual que mi barbilla.

—Oh, cariño, eso jamás, tu papá te ama y siempre lo hará, es solo que está muy ocupado, pero sabes —lo acerco a mi pecho y lo abrazo con fuerza, dejando que mis ojos se llenen de agua—. Ayer me llamó por teléfono, preguntó por ti, me dijo que eres la luz de su vida y que te ama, también me prometió que te compraría ese carro de control que vimos en el súper ¿recuerdas?

Se aleja y abre sus ojos como platos.

—¡El carro!

—Sí,

—¡Mi papá es mi héroe! —me abraza y me mira fijamente—. ¿Por qué lloras?

Niego con la cabeza.

—Porque te amo, y porque estoy feliz de tenerte en mi vida.

—¿También amas a papá? —me pregunta y limpio mis ojos encharcados con el dorso de mi mano—. Sí, lo amo mucho porque él me dio algo que nunca nadie más me dará. Tú.

Le hago cosquillas en la pancita desatando la risa que tanto me gusta escuchar en momentos como estos. No sé hasta cuando podré sostener tantas mentiras, pero ahora lo único que me importa es conseguir el dinero para sus quimioterapias.

De pronto tose sangre y me alarmo.

—Mami —me mira con miedo.

—Vamos, no es nada, ven —lo cargo y lo llevo hasta el baño, en donde me encargo de asearlo, le doy el medicamento que me dio el doctor y tardo más de dos horas en dormirlo.

Me habla sobre su papá, es parte de él aunque solo lo vea a través de una pantalla, cuando se queda dormido, salgo de su habitación y reviso las cuentas, todo está mal y ya no queda nada en la alacena.

Me siento perdida y tomo el móvil con manos temblorosas. Marco el número de mi familia y espero cinco timbres hasta que responden.

—¿Y ahora qué quieres? —la voz de mi hermana Isabell hace que se me detenga el corazón por un par de segundos.

—¿Está mamá?

—Sí, ahora te la paso.

Espero por lo que son cinco minutos, al fondo escucho risas y pláticas hasta que responde.

—Mamá…

—¿Y ahora qué?

Ni siquiera pregunta cómo estoy. Su tono es arisco como siempre.

—¿Cómo has estado? Los extraño…

—¿Cuánto quieres? Siempre que llamas es oara pedirnos dinero, eres una mal agradecida, ¿no se supone que estás casada con Hans? El famoso cantante —ironiza lo último—. Pus bien, quédate con él.

—No, escucha, necesito que me apoyen, le detectaron a Oliver leucemia y…

—¡Hans es su padre, qué él se haga cargo! —exclama y me cuelga.

El nudo en mi garganta duele una m****a, pero no me doy por vencida, no cuando la vida de mi hijo peligra. Hago un par de llamadas a tíos y primos suplicando ayuda, pero todos me dan la patada en el culo, al parecer mi madre los ha envenenado con cosas que no son ciertas. Estoy cansada, adolorida y llena de deudas.

Me pongo de pie, estoy a nada de irme a dormir con mi hijo, cuando mi móvil suena, diviso el nombre que parpadea y casi me caigo de bruces al ver de quien se trata, vuelvo a sentarme en el suelo y sin pensarlo dos veces respondo.

—Me desbloqueaste…

—¿Señora Watson?

La desilusión cae sobre mis hombros aplastando mis esperanzas, no era Hans, sino, uno de sus abogados.

—¿Diga?

—Habla Milo Rivers, representante del señor Dylan Hans, llamo para citarnos mañana, él quiere tratar un tema importante con usted —me dice y todo me da vueltas.

Miro el anillo desgastado que adorna mi dedo, es de cobre, sencillo, uno que me dio cuando nos casamos, pensando que era como cualquier chico normal y no un famoso cantante de pop.

—¿Él quiere verme? —casi lloro de felicidad.

—Así es, el señor Hans quiere saber si le parece bien mañana a las diez de la mañana, un chófer pasará por usted y la llevará de regreso —me informa.

—Sí, me parece bien ¿Está con usted? ¿Puedo hablar con él? Tiene que saber que Oliver…

—El señor está ocupado, nos veremos mañana, que tenga una buena noche.

Cuelga dejándome con la palabra en la boca, pero no importa, no cuando mañana, luego de tres años, vería de nuevo al padre de mi hijo, al hombre que amé, mañana estaríamos frente a frente, Dylan Hans y yo.

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Último capítulo

  • HANS (Un Amor Caótico)   Epílogo

    PRIMSiento como si me estuvieran partiendo por dentro, como si el alma se me estuviera fracturando. El dolor es intenso y esta es la única opción por la que ahora me encuentro dentro del carro de Neith. Ángel no responde a mis llamadas y las contracciones son tan intensas, que me agarro de lo que encuentro, intento hacer los ejercicios de respiración, pero me son imposibles cuando Neith está a mi lado. —¿Por qué mierda mentiste? —No mentí —me agito—. Quise decírtelo, pero… nunca atendiste mis llamadas y luego tu manager dijo que nunca querías saber de mí. Me quedo callada cuando viene una nueva contracción. —Y decidí seguir mi camino, eso es todo. Golpea el volante. —Pensabas vivir una vida teniendo un hijo mío manteniéndome en la oscuridad —replica.—¿Por qué te enfadas? Soy yo quien está sufriendo. Esta vez guarda silencio, para cuando llegamos al hospital, pide a una enfermera que me atienda de la manera más atenta, y eso hacen, el problema es que estoy demasiado dilatada

  • HANS (Un Amor Caótico)   Capítulo 14 — PARTE DOS

    PRIM Me doy la media vuelta y salgo del local, sabiendo que tengo que alejarme de él, camino por la calle y estoy a nada de cruzar la avenida, cuando tiran de mi brazo, no hace falta que adivine quién es, ya que el olor a su loción masculina, inunda mis fosas nasales. —Prim. Cierro los ojos deseando que sea una pesadilla y poder despertar de mi sueño, pero no sucede nada. Así que respiro profundo y decido darle la cara, se supone que no nos volveríamos a encontrar, hace meses que incluso dejé de hablarle a Tyler y me alejé de todos. Sus ojos vuelven a ir directo a mi enorme barriga. —Estás embarazada —dice como si estuviera tratando de contenerse. —Eres muy inteligente —ironizo y eso le hace fruncir el ceño. —¿Cuánto tienes de embarazo? —pregunta. Su rostro se crispa y hay un brillo de posesividad que se ancla en sus ojos. —No es tu asunto. —Lo es, jodidamente lo es. La gente a nuestro alrededor comienza a vernos y me pongo nerviosa. —Me alegra que hayas encontrado una muj

  • HANS (Un Amor Caótico)   Capítulo 13 — PARTE DOS

    PRIM Han pasado ocho meses y una semana desde que viajé a Londres, podría decir que mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados al máximo, pero he sido fuerte, ahora que tengo algo por lo qué luchar, un nuevo mundo que se forma en mi interior. Toco mi enorme barriga redonda y sonrío, este mes es uno de los más importantes, porque en cualquier momento veré a mi bebé. El haber quedado embarazada no estaba en mis planes, y sin embargo, no me arrepiento de nada. Sé que en cuanto lo supe debí haberle dicho a Neith, pero me fui, y cuando intenté comunicarme con él, jamás respondió mis llamadas, luego su manager me marcó argumentando que él no quería saber nunca nada de mí, me dolió, sí, pero respeté su decisión. —Pareces muy feliz —arguye mi compañero de cuarto. Ángel es un chico que conocí en cuanto llegué, trabajamos juntos en una tienda de antigüedades, es gay, y la persona más linda y amable del mundo. —Ya quiero conocer a mi bebé —confieso con sinceridad. Él termina de coci

  • HANS (Un Amor Caótico)   Capítulo 12 — PARTE DOS

    NEITH Despierto con una sensación de ahogo, una que me deja un mal sabor de boca al recordar las mentiras que le dije a Prim anoche, la verdad es que sí, la amo, estoy enamorado de ella pero me aterra la idea de intentarlo y que las cosas salgan mal. Poco a poco me incorporo, la cabeza me duele y salgo de mi estudio para dirigirme a la cocina por una botella de agua fría, al hacerlo, noto que sobre la encimera está un plato con un panque y una nota. “Suerte” Ladeo una sonrisa de media luna, por un momento pensé que haría un drama por lo sucedido, pero al parecer no le afectó, así que paso los siguientes quince minutos comiendo lo que me dejó mientras reviso las redes sociales. Entro a la página de los espectáculos y casi me atraganto con la comida al ver una foto que tomó un paparazzi de Prim, subiendo a un avión, y abajo una nota que dice: “Nuevo Destino” Le hago un zoom directo y siento que un balde de agua fría se me cae encima. —No puede ser cierto. Las manos me tiemblan,

  • HANS (Un Amor Caótico)   Capítulo 11 — PARTE DOS

    PRIM Llevo dos semanas en las que Neith no me da tregua, no sé lo que somos realmente, pero no dejamos de follar, incluso ahora, que ha pasado dos días metidos en el estudio, me folla a lo bestia solo porque miré de más, según sus palabras, a uno de sus amigos cantantes. Cosa que no es verdad, solo intentaba ser amable y lo malinterpretó todo. —Mía —gruñe Entra y sale de mi cuerpo hasta que el sonido encharcado de nuestros sexos es lo único que se logra escuchar. Gimo, cuando vuelve a penetrarme. —Detente, Neith. —No mires a nadie más. Sigue con lo suyo hasta que se desploma encima de mi, mis piernas permanecen abiertas alrededor suyo y me besa con rabia. —Mía. —¿Y puedo decir lo mismo de ti? —inquiero con cautela. Como siempre, se queda callado y sale de mi. Se pasa una mano por el cabello y comienzo a vestirme, sintiéndome enfadada. Cada que toco el tema se comporta de ese modo tan hostil. Él hace lo mismo y pienso que ha llegado el momento de terminar con esto de una vez

  • HANS (Un Amor Caótico)   Capítulo 10 — PARTE DOS

    PRIM La boca se me seca con lo que acaba de hacer Tyler, de pronto descubro que me siento enfadada, recordando que esta es una de las razones por las que en el pasado terminamos, siempre hace las cosas creyendo que todo saldrá como él quiere, ni siquiera pregunta por cómo me siento. En este caso, no me preguntó ni me dijo antes sus intenciones, ¿cómo me pide eso sabiendo que apenas nos hemos vuelto a encontrar? Trago duro, todos están mirándome y me siento tan presionada que cometo uno de los mayores errores de mi vida. —Sí —susurro. Mi voz tiende de un hilo pero los presentes aplauden y él aprovecha para ponerme el anillo con manos ágiles. —Gracias —besa mis manos. Siento como si el anillo estuviera rodeado de púas, me pongo de pie y aplauden, intenta besarme pero giro mi rostro y recibo su beso en la mejilla. Una parte de mí sabe que lo hizo porque Neith está presente, la verdad es que no me atrevo a verlo a la cara, no después de esto. Los invitados nos felicitan y acepto t

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