LOGINJUDE
Cumplir mi promesa de buscar a esa mujer se ha convertido en una maldita carga. Veo a mi abuelo subir a su coche con dirección a la empresa teniendo en la punta de mi lengua las palabras que no quiere oír, pero tengo que hablar con alguien por lo que, antes de que mi padre se marche, le llamo. Ante su mirada siempre he sido un mimado de porquería. Papá siempre tuvo la peor parte de las mierdas que hice ya que mi abuelo siempre lo hizo responsable por mis acciones, lo que ha llevado nuestra relación a cierto punto de tensión, por eso comprendo por qué parece odiarme cada que sus ojos se posan en los míos. —Papá, quería hablar contigo sobre algo. Altivo, me pide que continúe. —Di lo que tengas que decir. —Esa mujer... no ha firmado los papeles aún. Su mirada se oscurece con solo comprender de quién estoy hablando y es comprensible. Le hizo tanto daño a nuestra familia que su nombre se ha vuelto una maldición para nosotros. —Te quieres casar en menos de dos meses y todavía no tienes su firma. ¿En qué m****a estás pensando? —No la puedo encontrar—me excuso—. Se fue del apartamento donde vivía, es difícil localizarla y... —¡Me vuelves loco! ¿De verdad esperas que te ayude a encontrar a esa mujerzuela? Inhalo profundo, intentando tener un poco de control de mis palabras. —Solo quiero que, si el abuelo te pregunta, le digas que tengo todo bajo control, ¿de acuerdo? —¿Me pides descaradamente que le mienta a tu abuelo? —Te pido encarecidamente que ayudes a tu hijo. Rueda los ojos, sacudiendo su cabeza. —¿No te parece que te he ayudado lo suficiente? ¿Y qué he ganado con eso? Humillación, solo eso. Humillación y problemas, porque es lo único que esa mujer puede traer a nuestras vidas. —Lo sé, papá, créeme y haré lo posible para encontrarla cuanto antes porque no hay nadie más interesado que yo mismo para sacar a esa mujer cuanto antes de nuestras vidas. Da un paso al frente, dejando su dedo en mi pecho, empujándome. —Espero que así sea, porque si me entero que... —No volverá a pasar, papá. Te lo prometo. Nunca más me pondré en contra de mi familia por una mujer. Él respira profundo, retrocediendo. —Espero que así sea. —¿Eso significa que me ayudarás? —Significa que cobraré un par de favores. Te enviaré la dirección cuando la tenga. Sin decir otra cosa mi padre se sube a su coche y aunque podría mostrarme emocionado o darle las gracias por ayudarme, ciertamente no quiero ni tengo por qué hacerlo. A fin de cuentas es un bien general el conseguir esa firma ya que de esa forma al menos, estaría seguro de mantener a esa mujer lejos de nuestras vidas, donde siempre debió estar. Confiando en que hará lo posible regreso a la mansión donde subo a mi cuarto. Por el momento vivo solo. La única vez que compartí habitación fue con esa mujer y al momento en que se fue agradecí por los tiempos a solas que tengo en este cuarto. Si bien se van a terminar ahora que vuelva a casarme, no es lo mismo compartir habitación con el mismo demonio que compartirlo con Isabella. Sé que ella hará lo impensado por hacerme feliz. Esa mujer en cambio... Frustrado de tener que volver a pensar en ella cuando acordamos entre todos que haríamos de cuenta que no forma parte de los Harrigan, me siento frente a la computadora tecleando su nombre para ver si encuentro alguna información respecto a su paradero. Desde el momento en que nos separamos fue activa en redes sociales, sin embargo ahora parece tener todas las redes cerradas ya que en Internet es como si ella no existiera en absoluto. Ninguno de los pocos amigos que se hizo estando conmigo, y a quienes seguía frecuentando cuando nos separamos, la posteó en muchos meses lo que me lleva a preguntarme dónde demonios puede estar. De inmediato recuerdo a su mejor amiga, Farrah. Ingreso a su cuenta con la esperanza de ver que posteó algo con ella, sin embargo se convierte en una más de la lista que parece haberla borrado por completo de su vida, y aunque me alegra que se separaran, no puedo evitar preguntarme qué m****a pasó en todo este tiempo que desapareció de la faz de la Tierra. Es como si la hubieran tragado porque no hay rastro alguno. La última noticia que algún medio publicó con su nombre fue cuando se supo que estoy próximo a comprometerme de nuevo, pero de ahí en más no hay absolutamente nada y eso me desconcierta. El hecho de que desapareciera no me importa en lo absoluto, solo me molesta el tener que tomarme tanto trabajo para finalmente encontrarla todo por una firma que se supone iba a darme apenas yo la pidiera. Eso fue lo que me dijo la última vez que nos vimos, que apenas yo quisiera divorciarme ella me daría la firma que nos alejaría para siempre. Supongo que esta es otra de las promesas que no pudo cumplir. O mejor dicho, que no quiso. Respiro profundo al notar que se me fueron las horas pensando en esa chica. Con varios mensajes de Isabella y también de mi padre, entro a ver los de mi padre primero donde solo me da una dirección en todos los mensajes que me envió. Como dije, no tenemos buena comunicación por lo que simplemente decido no responderle y ponerme en pie para salir del cuarto. Bajo las escaleras apresurado hacia el garaje donde tomo las llaves de mi coche, abandonando la propiedad familiar con uno de los guardias siguiéndome de lejos. Siempre fue así. Salir con guardias, vivir con precaución y no porque alguien nos pudiera hacer daño sino simplemente porque tenemos tanto dinero que nunca faltan los desesperados que serían capaces de hacer cualquier cosa con tal de tener una vida fácil. Por suerte, nunca nos pasó nada, pero como dicen por ahí es mejor prevenir que lamentar. Además de ser una regla de mi abuelo para cada persona que entra en nuestra familia. A ella jamás le gustó la idea. Creía que la seguían porque no confiaba en lo que hacía fuera e incluso llegó a decirme que encerrarla sería mejor. Cuando lo hice, claramente no fue la mejor opción. Sacudo la cabeza quitando de mi mente los pensamientos que me llevan de regreso a esa época que prefiero dejar en el pasado. No hay nada bueno por recordar, solo un montón de cosas que se podrían haber evitado de haberla dejado ir cuando quiso hacerlo la primera vez. Demonios. El GPS de mi coche me indica que estamos a nada de llegar a destino. Es un poco alejado del centro de la ciudad, más bien es como el inicio de un pueblo a las afueras donde parecen haberse quedado atorados en el tiempo lo que es extraño considerando que solo viven a unas horas de distancia. Le envío un mensaje a Isabella aclarando que no podré ir a cenar con su familia ya que no llegaré a tiempo mientras maldigo a esta chica por hacerme venir hasta aquí solo para pedir su puta firma. Según el aparato, estoy en el centro de dicho pueblo donde apenas puedo divisar que se trata de uno. Pocas tiendas, pocos habitantes, incluso poca variedad de todo pues solo crucé dos puestos de comida en todo el trayecto lo que de verdad me deja pensando en por qué alguien decidiría venir a vivir aquí justamente. Oyendo el pitido que me indica que estoy cerca levanto la vista. Estaciono el coche donde me indica el punto observando a mi alrededor un local de comida y a un lado un local de ropa sin saber exactamente por qué estoy aquí cuando la veo. El color caramelo de su cabello es difícil de ignorar si entre las pocas personas que hay dentro ella es la que más resalta. Está de espaldas, pero incluso así sé que se trata de ella porque la conozco a la perfección. Mis ojos se clavan en los suyos e intento ignorar lo que siente mi estúpido corazón acelerado, quizás de rabia o quizás de algo más que me niego a decir en voz alta incluso en mis pensamientos, sin embargo en cuestión de segundos me quedo en shock por lo que veo. La mujer que se supone tiene que divorciarse de mí ahora mismo se pone de pie con cierto cuidado y elegancia de siempre, aunque con algo adicional. Un abultado vientre. Mi esposa está embarazada y... obviamente no de mí.JUDE Han pasado tres años y todavía me sorprende lo silenciosas que pueden ser las montañas al amanecer. Nada se mueve salvo la neblina, que se enrosca entre los pinos como si respirara. Nuestro pequeño refugio —una casa de madera que cruje al menor cambio de temperatura— se despierta justo después de mí. Escucho, desde la cocina, el murmullo suave y difuso de la vida que construimos: los pasos torpes de Wyatt bajando de la cama, la risa somnolienta de Holly llamando a su madre, el balbuceo entrecortado de palabras que apenas empiezan a ser frases. Megan sigue acostada, aunque sé que está despierta. Tiene esa quietud extraña de quien escucha antes de moverse, como si el silencio fuera un animal al que no quiere espantar. Nunca habla de ello, pero sé que todavía observa el mundo en busca de amenazas invisibles. También sé que cada día le pesa un poco menos. Me sirvo café, y el sonido atrae a Wyatt, que entra arrastrando su manta azul y con el cabello revuelto, como si hubiese pasado
JUDEJamás pensé que el bebé de Isabella acabaría robándome el corazón de esta manera y creo que se debe a que en cuanto lo vi, no lo sentí como el hijo de ella, sino como nuestro.No sé si alguna vez tendrá sentido algo de lo que sentí en el momento en que lo vi, pero ese bebé es tan nuestro que no imagino la vida sin él ahora que lo conozco.Megan tiene razón. No podemos tener el corazón de abandonar a este pequeño a su suerte así que mientras hacemos los papeles para poder llevarnos el cuerpo de Isabella, también hacemos los papeles para concretar la adopción de su bebé.—¿Qué nombre le pondremos?—pregunta Megan entonces, con el ceño fruncido—. Tiene que tener un nombre.—Lo sé... pero no tengo idea. No vine a Illinois con la idea de adoptar a un niño así que no pensé nada en el camino.Mi pequeña burla la hace reír en medio de la tristeza que siente su corazón, porque está bastante triste con la noticia de Isabella, sin embargo es como si este pequeño niño hubiera sido un obsequi
MEGANHe cuidado de mi hermana desde que tengo uso de razón. De hecho, creo que no podría recordar nunca un evento en específico donde comencé a cuidarla porque nunca hubo un tiempo, es como si lo hubiera hecho desde que mamá la trajo a casa del hospital.Desde entonces nunca me detuve.La protegí en casa culpándome a mí misma después de que ella rompiera los adornos preferidos de mamá y los cigarrillos de papá cuando creía que eran lápices blancos para dibujar.Protegí a Isabella cuando ingresó en la primaria y sus compañeros solían burlarse de ella por sus dientes chuecos. Eran de leche. Siempre le dije que iban a cambiar, pero ni siquiera la promesa de que se le caerían y tendría unos nuevos y hermosos dientes dejaba de lado su dolor cada que sus compañeros se burlaban de que no tenía el dinero suficiente para arreglárselos.La protegí cuando entró en secundaria y nuestros compañeros solían detestarla por creerse demasiado. Me topé con muchas peleas por defenderla después de que ab
JUDENo lo puedo creer. Miro la fotografía que tengo en las manos, luego el vientre de mi esposa y finalmente recuerdo el latido de su corazón y no puedo creer que esté viviendo este momento.Pasé dos putas semanas pensando en cómo me iba a sentir en caso de que el bebé no estuviera ahí, o si estaba y Megan decidía no continuar con el embarazo, o si simplemente ambos nos hicimos falsas ilusiones y al final no había nada, y todas y cada una de esas veces, me sentía una mierda.No podía demostrar nada ante ella. Pasé todas las noches de estas dos semanas previas acompañándola, acariciando su vientre sin que lo notara, rogando a Dios que cambiara sus ideas y se permitiera ser feliz porque dentro de mí lo sabía. Sabía que estaba ahí y... no me falló mi instinto.Mi primer instinto de padre.La emoción que siento ahora mismo me recorre cada uno de los poros logrando que sonría como un idiota mientras caminamos hacia la camioneta de regreso a casa, ya con todas las píldoras y los cuidados n
MEGANDos semanas se pasan en una maldita volada,, pero al menos tengo la tranquilidad de haber pasado todo ese tiempo viviendo en paz.Como nunca, la mansión se vió envuelta todos estos días en una tranquilidad que hasta llegó a ser preocupante los primeros días ya que todos nos sentíamos igual de confundidos. No podíamos creer que después de todo lo que pasamos al fin las cosas se hayan calmado, y por lo tanto nos pasamos los primeros días pensando en que de la noche a la mañana el caos se iba a desatar en nuestras vidas de nuevo, pero gracias a Dios no fue así.Lentamente, todo comenzó a caer en sintonía, como debió ser desde un principio.El abuelo al fin está recuperado lo suficiente como para caminar libremente por la casa y aunque ahora lo tenemos aquí, no será por mucho tiempo ya que planea un viaje de retiro el cual está próximo a comenzar y le va a llevar más de cinco meses de viaje.Está decidido a disfrutar de su retiro y todos lo hemos apoyado en su decisión. Quiere tener
JUDEDar malas noticias nunca fue lo mío, mucho menos tener que dárselas a mi esposa quien por toda la mierda que tenemos que cargar ahora se está pensando sobre si tener a nuestro bebé o no. Y aunque podría guardarme todo lo que pasa a nuestro alrededor, le prometí una vez que no lo haría nunca porque no quiero sorpresas luego.Quiero que nos llevemos bien. Construir una relación basada en confianza que es lo que siempre faltó en esta puta casa, sin embargo mi familia no lo hace fácil.—¿Cómo que Dana escapó?—pregunta Megan, toda horrorizada—. ¿Es que acaso todos perdieron la cabeza? ¿Quién mierda pagó su fianza?Me encojo de hombros, sintiendo cómo el aire comienza a tensarse enttre nosotros.—No lo sé. Me hice la misma pregunta y por insistir demasiado me pusieron en una celda—digo, logrando que abra grande sus ojos—. Una celda donde también estaba el oficial que te secuestró ese día.El silencio que gano de su parte no me hace sentir bien en absoluto. No dejo de mirarla en ningún







