Home / Romance / Hermanos Ceo`s / CAPITULO 2 La comunión de los cinco Monahan

Share

CAPITULO 2 La comunión de los cinco Monahan

Author: Vale Mirez
last update publish date: 2025-07-06 01:07:28

Habría sido él si hubiera aceptado la invitación de Ludmila, o incluso la de Katia, que ahora estaba atada en la Cruz de San Andrés y en manos de Sammy y Esteban, Amos, accionistas del club y amigos de Kaleb. En unos pocos minutos la bajarían y la tomarían ambos en una doble Tanda que haría las delicias de los habitués del club. Suspiró y le hizo un gesto al barman para que tomara la tarjeta y cobrara.

—¿Te marchas tan temprano?

Carlos, otro de los dueños del club, se había acercado y era quien lo inquiría, con una ceja levantada. Era un viejo amigo y quien lo había introducido al mundo del BDSM.

—Así es. Mañana tengo reunión familiar.

—Todos los domingos es así y nunca has dejado de gozar o de dar un buen espectáculo. Hay más de una sumisa que te extraña.

Kaleb asintió, distraído.

—Mi mente está un poco inquieta últimamente.... Me pregunto…— carraspeó—. Estoy en un momento de introspección personal, diríamos. Revisando mis… opciones.

—Ah, supongo que tiene algo que ver con la duda que todos podemos tener. ¿Se puede tener una vida sexual común después de probar esto? ¿Es posible una familia, una pareja rutinaria y sosa? ¿Casarse me implica practicar el misionero de aquí a la eternidad?

Lanzó una carcajada y Kaleb meneó la cabeza, divertido. Lo que Carlos le decía no estaba tan lejos de lo que había pensado últimamente.

—No estoy tan profundo, Carlos. Simplemente… No siento el mismo apetito. Seguramente te ha pasado alguna vez.

—Mi amigo, disfruto de esto que para mí no solo es un negocio sino un estilo de vida. No hay dudas.

Kaleb no lo sentía de la misma forma. Suponía que estaba atravesando una fase. El aburrimiento y la falta de novedad. Después de todo, había mucho morbo aquí, pero con el tiempo también se volvía un poco rutinario. Era eso, tal vez. La falta de desafío y el aburrimiento que le estaban pasando factura.

—Ya volverá. Encontrarás a una sumisa con la que te vas a sentir conectado y podrás encontrar nuevamente el interés y el goce.

Eso esperaba. De otra forma tendría que cambiar su coto de caza, como lo denominaba su hermano Jace. Sonrió al recordar al cabrón. La vida casi monacal que este llevaba no le sentaba a él para nada. Suspiró y consideró que había quedado como único representante de los Monahan en el mercado y abierto al sexo.

Cuando este pequeño interludio de desinterés pasara, su libido estaría recrudecida, se alentó. Entre tanto, debía dedicarse a la familia y en especial, a mimar a su sobrina Brooke, la nueva integrante de la familia, hija de Milo y Regina.

Mañana vería también a Aidan y Sharon que estaban de visita en una de sus habituales escapadas desde la Costa Este, cada vez más frecuentes. La familia unida, a pesar de la tarea de su madre por arruinar los almuerzos dominicales con comentarios inapropiados y sugerencias lamentables.

La comunión que los cinco Monahan habían tenido desde pequeños los había protegido de la ruindad de su padre y la liviandad y desapego de su madre. Reunirse era un ritual que Kaleb atesoraba, aunque nadie lo creería al escuchar su habitual diatriba cínica. Pero así era.

Casie, alias Kelly, sabía que iba a ser un día ocupado desde que se levantó, hacía de eso ya tres horas. En pie en la madrugada de un domingo, manos y cabeza ocupadas en la cocina de su tienda de delicatessen, en procura de alistar el pedido que le había sido encomendado con la debida anticipación, pero que los sucesivos inconvenientes con el personal y las máquinas le habían impedido cumplimentar como hubiese querido.

Sujeta a estructuras como era ella, culminar una tarea en la verja de que esta le fuera demandada le generaba pesadillas y dolores de cabeza en la consideración de todo lo que podía ir mal. Todo lo que la haría fallar. La sensación de fracaso de habitual afectaba su sueño, pero se las arreglaba para lidiar con ella. Suponía que era el reto que cualquier emprendimiento. En su caso se multiplicaba por su personalidad perfeccionista y porque había invertido en esta tienda lo poco que había logrado ahorrar durante los crudos años de su matrimonio, además de sus expectativas y tiempo.

Mas había variables que no se podían manejar, entre ellos la desidia la falta de compromiso de quienes podía contratar, personal no especializado.

Demonios, no es que hubiera que tener un título en Economía para atender a la clientela con un poco de gusto y amabilidad, o que colocar brownies en una caja o exhibidor fuera tarea de riesgo. En más de una ocasión sus dependientes habían tensado su proverbial don de gentes y amabilidad, casi forzándola a gritar y despedirlos. Casi. Los toleraba porque era débil y se compadecía de sus historias, que era probable forzaran un tanto al ver su falta de autoridad. No podía hacer mucho con esto, el conflicto o la confrontación le quitaban energía.

¿Qué decir de las máquinas, de segunda mano y que, como era de esperar, cada tanto daban problemas? La última semana esa había sido la constante, lo que había retrasado la ejecución del gran pedido que hoy la forzaba a trabajar con denuedo. Un domingo, cuando todos descansaban.

Suspiró y secó sus manos luego de dejar todas las herramientas meticulosamente limpias y ordenadas, esperando que la última horneada de confituras estuviera lista para comenzar a trabajar en su cobertura. No había podido negarse a la solicitud de una de sus clientas favoritas, Sharon, a pesar de que sabía que debería forzar tiempos para alistar los productos sin dejar vacíos sus exhibidores y freezers.

La fiesta para las que la simpática enfermera las quería sería pequeña, pero también lo era su pastelería. Y ella era la única que elaboraba. Se negaba a desprenderse de una parte del proceso porque necesitaba que su marca estuviera en cada dulce, cupcake, brownie, tartaleta. No tenía el dinero como para pagarle a alguien que pudiera realizar la tarea con el mismo empeño, amor y cuidado que ella. Sharon se había convertido en una habitué de los viernes, siempre con su charla amable e interesada. De habitual alentándola y mandándole clientes, que a su vez traían otros.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 109 DESENLACE.

    DESENLACE.El mesero los condujo hasta la mesa y ambos contuvieron la respiración al apreciar la vista genial a la Bahía Hulopoe. Vestidos con comodidad y relajados, habían logrado sortear las invitaciones de los demás a una cena conjunta, argumentando que lo harían los siguientes días.Las chanzas de Kaleb y Aidan no se hicieron esperar, pero Jace ni siquiera los miró, y Tina no sintió más que ganas de reír al notar la decepción de Kaleb al ver que Jace ya no se tomaba sus comentarios a pecho. Su hombre solo la miraba a ella y le hacía ver que la tenía en el centro de sus atenciones.Tomaron el consejo del maître en lo concerniente al vino y ordenaron frutos del mar cocinados de acuerdo a tradiciones locales, que les fueron explicadas con calidez y colorido. Jace se regocijaba con conocer las costumbres locales y no dudó en averiguar datos de los verdaderos conocedores de la zona. Le había dicho que lo mejor cuando viajaba era acudir a la población más que a las agencias. Permite con

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 108 La besó con pasión.

    De ahí la importancia de este tiempo de vacaciones para desconectar y retomar fuerzas, para aliviar el estrés que inevitablemente el circo mediático había traído.Afortunadamente el equipo de Matt había estado a la altura y había blindado toda posibilidad de que paparazis y periodistas llegaran hasta Tina, y solo habían existido mínimos incidentes. La fuerte presión de los abogados y la constante atención a publicaciones indeseadas y la amenaza de juicios por injurias habían hecho que los medios perdieran interés. Siempre había otras noticias trágicas que convocaban al morbo, lamentablemente.Las limusinas los condujeron al Four Seasons, lujoso complejo vacacional de Hawái que les había sido altamente recomendado. Y vaya si era impactante, pero ¿qué lugar podía no serlo con los paisajes impresionantes de ese paraíso que era el archipiélago del Pacífico? La Naturaleza en su más perfecto estado y colorido. Era el lugar perfecto para el romance, y Jace había planificado al detalle el pri

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 107 6 meses después.

    —No podría pedir algo mejor. Destino, gracias—gritó, y ambos rieron.—Estás loquito.—Sin dudas. Por ti. Quiero que sepas que voy a apoyarte siempre, en lo que elijas. Estudio, trabajo, la dinámica de esta relación…— Jace, gracias. Sé que lo harás. He pensado en retomar la carrera, tengo que definirlo. Pero la dinámica de esta relación la vamos a establecer entre los dos, amor. No tengas recaudos, no creas que debes plegarte a lo que quiera yo. Me voy a equivocar muchas veces. Tiendo a pensar las cosas demasiado. Puedo ser porfiada, algo torpe a veces.—No creo esta última parte. Mis defectos los vas a ver pronto.—No puedo esperar, Jace. Mi tía Meg solía decir que no hay amor más bonito que aquel que se brinda limpio y que no aspira a la perfección. Que amar es brindarse en la justa medida, aceptar al otro, potenciarlo, pulirlo. Sería tan bonito que podamos amarnos así.—Una mujer sabia. Me hubiera gustado conocerla.—Sí, la extraño. Pero sus recuerdos son dulces y me hacen bien.—M

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 106 Horas y orgasmos más tarde

    Él escuchó un buen rato y Tina sintió que el tiempo se detenía, hasta que lo observó distender sus músculos y aflojar la mandíbula, mientras la miraba y ofrecía una sonrisa.—Lo atraparon. Funcionó tal y como lo previeron.Ella sintió que las piernas se le aflojaban y se tomó de una de las sillas altas, donde se apresuró a sentarse. Habían atrapado al maldito bastardo. Lo tenían. Se tapó la boca con ambas manos para contener un sollozo, y Jace corrió hacia ella y se hincó entre sus rodillas, mirándola con preocupación.—Matt, voy a cortarte, Tina no se siente bien. Hablamos luego—tiró el teléfono sobre la alfombra y sus manos envolvieron el rostro femenino.—Salió bien, tienen lo necesario. Está en custodia policial, pero vapuleado. Se resistió a ser detenido y arrestado. No hay más amenaza, Tina. No llores.Había cierta preocupación en su tono, y ella acercó sus labios y lo besó con ardor.—Es el alivio que siento el que me hace verter estas lágrimas.Probablemente tensión y preocupa

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 105 Huelo que estás creando ambiente.

    —Así es—avanzó hasta ella y la tomó por la cintura— me voy a asegurar de ello. tengo varias ideas que pueden parecerte interesantes.—¿En verdad? ¿cómo cuáles?—inquirió con curiosidad.—Podemos navegar. pienso enseñarte a surfear. vamos a caminar mucho por la playa, tomar sol, nadar.—Suena muy bien. De acuerdo con todo.—Claro que eso será en el tiempo que nos quede libre. Planeo hacerte el amor en todas las habitaciones y lugares disponibles de la casa.Ella miró la casa y luego a él, con una ceja levantada.—Es una casa grande.—Ajá, exacto—le guiñó un ojo y le besó la nariz.—Sugiero que no perdamos tiempo, entonces—le indicó, y lo tomó de la mano para avanzar hacia la mansión, y él la siguió riendo.Mientras bajaban el equipaje y abrían la casa Tina observó movimiento en la playa y se pegó a él. Jace giró para observar, y luego hizo un gesto de saludo.—Es uno de los hombres de Matt. Estamos seguros aquí. La acción va a transcurrir en otro lado, Tina. Todo está dispuesto para que

  • Hermanos Ceo`s   CAPITULO 104 ¡Es hermoso! estoy feliz de estar aquí, la vamos a pasar genial.

    Pronto estuvieron en una carrera hacia el clímax, y cuando ella sintió que su orgasmo estallaba desde su centro, echó la cabeza atrás y casi sollozó de placer, uno que se volvió frenético cuando sintió que él se corría en su mano y su semilla bañaba su bajo vientre. Agitados, saciados, se abrazaron, y él tardó poco en levantarla y llevarla en andas hasta el lecho, donde la tendió. Sentado a su lado, la miró y sonrió.—Te voy a dar un respiro breve, considéralo un cese al fuego temporal. La conquista final será en este escenario y tendrá varias batallas…—Dame tu mejor ataque—contestó, y luego estallaron en risas, besándose y abrazándose.Con los ojos cerrados Jace escuchó por primera vez la voz de Heston, y el tenor de sus términos y frases lo llenó de tal furor que tuvo que hacer gala de toda su entereza para no estallar en aullidos. No tuvo duda de que si alguna vez lo tenía enfrente lo agrediría sin piedad ni remordimiento.La muestra de su verdadera personalidad se hizo clara a tr

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status