LOGIN2 meses antes
—*— JOANNE —*—
Los créditos de deporte…. ¡Los malditos créditos de deporte!
Mi cuerpo se mueve por inercia, porque mi cabeza está puesta en que necesito terminar el Trabajo de Grado, pero ni aunque lo termine podré graduarme si el entrenador no me da los créditos que me faltan.
Sí, soy una nerd y me enorgullezco de mi cerebro, mis lentes para leer, mi ropa cómoda y mis tenis bajos.
No, no me gusta el deporte, y rara vez vengo a esta parte del campus, ¡por eso ahora estoy perdida y voy tarde para una reunión con él en este endemoniado edificio lleno de pasillos donde no logro encontrar la puerta correc…!
Mi mano abre una y empuja, entro disociada, y mi cuerpo choca con otro con tanta fuerza que reboto contra un muro de músculos duros, calientes, tensos… y a la bestia frente a mí se le cae la toalla.
—¡Aaaaaah! —El grito sale de mi garganta sin que pueda evitarlo.
Delante de mí está Seth “The Hawk” Ashbourne, receptor estrella de fútbol americano. Grande, sexy, medio desn… tacha eso, ¡desnudo completo!
—Cierra la boca si no quieres que meta algo en ella —gruñe sin una gota de pudor y luego achica los ojos—. Aunque si estás aquí, me imagino que ese es justo el propósito, ¿no?
Mi boca se cierra como un búnker, pero luego mis neuronas captan la ofensa.
—¡Oye, yo no…!
—No tengo mucho tiempo, novata. Tengo una cita importante, así que de rodillas está bien —me interrumpe y siento el fuego del infierno quemándome los talones.
—Yo no… ¿en serio crees…?
¿¡Pero por qué carajo estoy tan nerviosa?! No es como si no hubiera visto a un tipo desnudo antes… ¡Ah, no, espera, no lo he hecho!
—¡No soy novata! —replico. ¡Joder, qué asco de defensa!—. ¡Y definitivamente no vine a hacerte una…! Una… ¡Eso mismo! —espeto señalando toda la extensión de su miembro mientras intento mirar arriba otra vez.
¡Es enorme! ¿Esa cosa puede tener ese tamaño?
Mi cerebro casi se apaga y no ayuda que él se me quede mirando como si pudiera devorarme con los ojos.
Retrocedo instintivamente, mi mano va a la manija, pero no gira. ¡Joder, esto no gira! Y un segundo después casi lo tengo encima de mí, invadiendo todo mi espacio, obligándome a retroceder sin aire.
—Es una puta broma, ¿verdad? —sisea a diez centímetros de mi boca y acortando la distancia—. ¡Te metiste detrás de mí en el vestidor! Si no era para esto ¿entonces para qué?
—¡Yo no me metí en el vestid…! —miro por encima de su hombro. ¡Sí es el maldito vestidor!—. ¡Me equivoqué de puerta! ¿OK? ¡Solo estoy buscando al entrenador Cooper! —exclamo y cada músculo de su cuerpo se tensa al instante.
—¿En serio? ¿Con el entrenador? —sisea como si acabara de ofenderlo y se pega a mí bruscamente.
Mi ropa se humedece su sudor, y mi aliento desparece mientras siento la presión de su pecho contra el mío.
—Sue… suéltame… Hawk…
—Te aseguro que yo lo hago mejor que el entrenador —jadea en mi oído y odio lo que provoca.
Sé que puede sentirlo y eso es lo peor, la forma en que me estremece, el aire que sale violentamente de mi nariz. Sus manos son demasiado calientes sobre mis caderas. Está demasiado pegado…
—Hawk… no me toques… —advierto porque jamás me he sentido tan vulnerable y eso no es bueno.
La mitad de mi cuerpo se derrite y la otra se prepara.
—Te aseguro que lo vas a disfrut… ¡Aaaaah! —Mi rodilla impacta contra su entrepierna y el dolor lo hace doblarse sobre sí mismo, mirándome con un odio concentrado mientras yo empujo la puerta con todas mis fuerzas para salir—. Hija de p…
—No te creas tanto, imbécil. ¡Tampoco la tienes tan grande! —le suelto como último acto de suicidio social y salgo corriendo.
“¡Mentirosa, mentirosa!” me regaño pero al menos ahora sí que miro los carteles de las puertas hasta que entro a la oficina del entrenador.
—Estoy jodida… ¡Me acabo de ganar el odio instantáneo del rey del campus! ¡El jugador estrella!... —murmuro llevándome una mano a la frente—. ¡Estoy jodida!
Trato de ignorar las imágenes que se repiten: su mirada… su cercanía… su… ¡Dios, mi rodilla acaba de tocar “eso”! ¡Necesito agua bendita!
Pero antes de que me ponga más dramática todavía, la puerta se abre de nuevo y todo vuelve a torcerse, porque el entrenador Cooper no viene solo, ¡sino con el diablo!
El reconocimiento y el odio son inmediatos, y por unos segundos nos quedamos mirándonos sin que el entrenador note nada porque está demasiado preocupado buscando papeles.
—Joanne, ¡justo a tiempo! —dice entregándome un expediente académico. ¡El del diablo!
—¿Esto qué es?
—Un nuevo intercambio —sonríe el entrenador y así le decimos, “intercambio”: es cuando él me da los créditos sin que yo haga deporte, y a cambio yo le doy una tutoría a algún cabeza hueca de su equipo.
¡Pero no a este!
—Hawk está teniendo problemas con una materia y no puedo dejar que repruebe, lo necesito para el campeonato, así que por los próximos dos meses quiero que le des tutorías para que logre sacar el examen.
Juro que se me retuerce una tripa.
—¡No, de ninguna manera! —espeto—. ¡Yo solo vine a hablar con usted para pedirle los últimos créditos de este año! ¡Eso y mi Trabajo de Grado es lo único que necesito para graduarme!
—Y te los voy a dar… cuando termines la tutoría con Hawk.
—¡No, gracias, no quiero tener nada que ver con esta! —lo escucho gruñir y el entrenador levanta un dedo amenazante en su dirección.
—¡A ti no te estoy preguntando! ¡A ninguno de los dos, de hecho! ¡Tú quieres el campeonato y ella los créditos, así que aquí nadie se gradúa a menos que yo obtenga lo que quiero ¿entendido?
Y esto ya es chantaje en toda regla, pero sé que sin esos créditos no podré graduarme, así que no tengo otra opción.
—OK —gruño con impotencia y el entrenador lo mira.
—¿Y tú? ¿Puedo contar contigo?
Y ese es el momento en que veo la risa perversa en sus ojos mientras se inclina hacia mí.
—Cien por ciento comprometido con esto —sisea Hawk.
¡Estúpido mentiroso! Aprieto los puños y me doy la vuelta con el expediente en la mano.
—A las seis en la biblioteca —gruño como una rendición, y siento que acabo de cometer un error del que no podré salir.
ES SEGUNDO EXTRA, PORQUE DE ALGO HAY QUE REÍRSE.Otros tres años después…—JOANNE—Todo empezó como empiezan las tragicomedias en esta casa: con una pregunta aparentemente inocente.—Papá… —dice Marie, sentándose frente a Hawk con esa cara de negociación peligrosa—, ¿por qué yo no puedo jugar fútbol como jugabas tú?Yo levanto la vista inmediatamente. Hawk también. Nos miramos.¡Uuuuuuuy esto pinta mal! Muy mal.Marie ya tiene doce años y sus preguntas ya no son precisamente curiosidad, son desafío, son cálculo, negociación y ataque masivo sorpresivo… ¡todo a la vez!—Claro que puedes —respondo yo, antes de que él abra la boca.¡Error! Grave error. Porque mientras yo quiero evitarle la charla adolescente sobre justicia, su padre decide no disfrazarle nada y hablarle con la cruda verdad.—Bueno… —empieza, rascándose la nuca—, no es tan simple, cariño.Lo fulmino con la mirada porque sé en el lodazal en el que se va a meter, pero él sigue pecando de deslenguado, así que… ¡que diosito lo
UN EXTRA… PORQUE LA VIDA DE VERDAD ESTÁ HECHA DE ESTOS PEDACITOS.—JOANNE—Tres años después de haber sobrevivido a secuestros, suegros psicópatas, juicios interminables y a un marido con tendencias heroicas innecesarias, una pensaría que la vida finalmente decide darte paz… pero no, la vida, claramente, me odia un poco, porque decide darme otra sorpresa justo cuando Hawk termina de ganar otro maldito Super Bowl.¿Qué estoy emocionada por él? ¡Por supuesto! En especial porque el hombro ha mejorado, las empresas van creciendo, cada uno hace lo que le gusta, los niños son maravillosos no hemos enloquecido tanto gracias a la abuela y a la red de apoyo de tres tíos, dos tías agregadas, un abuelo entrenador y la plantilla de cincuenta y tres jugadores de los San Francisco 49ers, que hacen de niñeras voluntarias bastante seguido.Y aun así, cuando la prueba de embarazo marca las dos barritas en el baño del estadio mientras todo el mundo grita, siento que me voy a desmayar.—Estoy embarazada
EJF. EPÍLOGO—HAWK—Hay algo profundamente engañoso en la tranquilidad, algo que no termina de creerse cuando has vivido demasiado tiempo esperando el siguiente golpe, así que incluso ahora, cuando todo está en calma, cuando Joanne camina por la casa con Seth en brazos y Marie corre detrás de ellos con esa energía inagotable que parece definirla, hay momentos en los que me detengo a mirar la escena como si necesitara asegurarme de que es real, de que no va a romperse en el instante en que parpadee.—Papá, estás raro —dice Marie, cruzándose de brazos frente a mí—, llevas como cinco minutos mirando sin decir nada.Parpadeo, vuelvo a la realidad y sonrío.—Estoy admirando mi obra maestra.—¿Cuál? —pregunta con sospecha y yo señalo a Joanne, que ni siquiera levanta la vista porque ya sabe por dónde voy.—Tu madre.—Eso no cuenta —responde Marie—, ella ya era perfecta antes.Joanne se ríe y yo suspiro porque esta niña nos ha salido demasiado inteligente.—¡Bien respondido!Y es en esos mom
EJF. CAPÍTULO 80. Señor Subdirector—JOANNE—Cuatro meses después.El dolor todavía vibra en mi cuerpo cuando escucho el llanto, fuerte, claro, decidido, y en ese instante todo lo demás desaparece. El cansancio, el miedo acumulado, los meses de tensión que cargué en silencio, todo se va porque lo único que existe es ese sonido que me confirma que está aquí, que está bien, que lo logramos.Para mí es el segundo llanto que me sobrecoge el corazón, para Hawk es el primer terror disfrazado de control. Fue desesperarse mientras conducía hacia el hospital después de la primera contracción y ser él el que casi me rompe los dedos apretando mi mano cada vez que la doctora me decía que pujara.Pero al final nuestro bebé sale con un llanto furioso, decidido, y la expresión de Hawk se derrite en un segundo.—¡Dios… es igualito a ti! —me dice y el doctor se lo pone en los brazos después de revisarlo.—Es un niño fuerte —asegura con una sonrisa tranquila—, completamente sano.Hawk lo abraza con una
EJF. CAPÍTULO 79. Por ellas—HAWK—Lo pienso mil veces antes de ir, porque sé que nada de lo que Hunter quiera decir ahora resolverá lo que hizo, pero prefiero zanjarlo de una vez en lugar de dejar la herida abierta, porque hay traiciones que no se entierran.Así que cuando Hunter se sienta frente a mí, con esa expresión que alguna vez confundí con lealtad, lo único que siento es un desprecio frío que me deja completamente claro que no hay nada que rescatar de esto, nada que valga la pena salvar de lo que alguna vez creí que era una amistad.—De verdad lo siento —dice, bajando la voz como si eso le diera valor a sus palabras—, lo que pasó con Joanne no debió llegar tan lejos.Lo miro con las manos en los bolsillos, sin sentarme, sin concederle el mínimo gesto de cercanía.—Si de verdad lo sintieras, no la habrías puesto en peligro en primer lugar, ni te habrías pasado toda tu vida fingiendo ser mi amigo para venderle cada detalle de mi vida a mi padre.Hunter aprieta la mandíbula, per
EJF. CAPÍTULO 78. Una declaración importante—JOANNE—Salir de la clínica no se siente como una victoria inmediata, sino como un regreso lento a una vida que casi se me escapa de las manos; porque aunque camino por mi propio pie y aunque Hawk ya no me mira como si en cualquier momento fuera a desvanecerme, todavía hay algo dentro de mí que no termina de acomodarse, algo que sigue alerta, que sigue esperando que todo vuelva a romperse.Sin embargo cuando cruzo la puerta de nuestra casa siento el aire distinto, el olor familiar, el eco de lo que somos, y entiendo que sobreviví, que seguimos aquí, que esta historia no terminó donde otros quisieron que terminara.—Despacio —murmura Hawk, sujetándome por la cintura como si temiera que un paso en falso me haga caer.—Estoy bien —le digo, aunque no me aparto de él, porque sé que necesita sostenerme tanto como yo necesito ese contacto.Marie aparece corriendo desde el salón, con esa energía que parece haber estado contenida durante días, y cu







