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Capitulo 2

last update publish date: 2026-07-03 04:59:04

Punto de vista de Nico

La tenía inclinada sobre esa mesa con mi polla ya presionada contra el desastre que había dejado mi hermano y lo único en lo que podía pensar era en cuánto tiempo había esperado sentirla así. Dante se había llevado el primer turno como siempre hacía con cualquier cosa que importara y ahora era el mío.

Empujé hacia adelante despacio al principio solo para sentir cómo su cuerpo se abría a mi alrededor y el calor húmedo de lo que él había dejado atrás hizo que el deslizamiento fuera más fácil de lo que debería haber sido. Ella hizo un sonido que era mitad protesta y mitad otra cosa y yo no me detuve hasta que estuve enterrado completamente dentro de ella.

Enzo se acercó por un lado y Matteo tomó el otro y juntos la mantuvieron abierta para mí de modo que no pudiera cerrar las piernas ni retorcerse para apartarse. Sus manos se mantuvieron firmes en sus muslos y en sus caderas y sentí cómo temblaba entre los tres.

Me retiré y empujé más fuerte la segunda vez y la mesa crujió bajo la fuerza de ello. Estaba apretada incluso después de Dante y la forma en que su cuerpo se cerraba a mi alrededor hizo que se me trabara la mandíbula.

—Joder, sigue tan mojada —dije y las palabras salieron ásperas porque ya estaba perdiendo el ritmo constante que había planeado. Establecí un ritmo más duro que hacía que su cuerpo se meciera hacia adelante con cada embestida y el sonido húmedo llenó la pequeña habitación de atrás. La mano de Enzo se deslizó por su espalda y entró en su pelo para poder girar su cara hacia él mientras Matteo le mantenía las caderas firmes para mí.

—Mira cómo lo toma —dijo Enzo y había ese habitual dejo de risa en su voz incluso ahora—. Nos dejó limpios en la mesa y ahora la están dejando limpia a ella a cambio.

Matteo se mantuvo más callado como siempre, pero sus dedos se clavaron en la piel suave de su muslo con la fuerza suficiente para que yo supiera que ella lo sentiría después. Seguí embistiéndola con largas y profundas embestidas que le sacaban pequeños sonidos rotos de la garganta cada vez que llegaba hasta el fondo.

El calor de ella era casi demasiado y el hecho de que ya estuviera llena de la corrida de mi hermano solo me ponía más duro. Quería añadir a eso. Quería que goteara con todos nosotros antes de que terminara la noche.

Extendí la mano y encontré el botón hinchado entre sus piernas y lo froté en círculos apretados mientras la follaba. Su cuerpo se estremeció y sus paredes revolotearon alrededor de mi polla y supe que estaba cerca otra vez. No aflojé. Mantuve el mismo ritmo duro y la misma presión en su clítoris hasta que se corrió con un grito agudo que intentó amortiguar contra la madera de la mesa.

La forma en que me apretó a través de ello casi me sacó mi propio final, pero me contuve porque aún no había terminado.

La mano libre de Enzo se movió hacia su propia polla y se masturbó al ritmo de mis embestidas mientras Matteo hacía lo mismo del otro lado. Los dos miraban cada centímetro de mí desaparecer dentro de ella y el conocimiento de que estaban esperando su turno solo me hizo querer aguantar más. Me incliné sobre su espalda y puse la boca cerca de su oreja.

—Vas a tomarnos a todos esta noche —le dije y las palabras no eran una pregunta—. Dante lo empezó y yo voy a terminar esta ronda, pero ellos son los siguientes.

Ella hizo otro sonido que podría haber sido una protesta o podría haber sido algo más cercano a la necesidad y yo le respondí embistiéndola más fuerte. La mesa se desplazó unos centímetros por el suelo bajo la fuerza de ello y no me importó. Quería que ella sintiera esto durante días. Quería que saliera de esta habitación sabiendo exactamente a quién pertenecía ahora.

Podía sentir la presión acumulándose bajo en mi vientre y supe que no iba a aguantar mucho más. Tiré de sus caderas hacia atrás para que encontraran cada embestida y el sonido húmedo y sucio creció más fuerte. Enzo se inclinó y besó el costado de su cuello mientras la mano de Matteo se deslizaba entre ella y la mesa para poder ahuecar uno de sus pechos y apretarlo.

Estaba rodeada por nosotros y no había ningún lugar adonde ir aunque hubiera querido.

El final me golpeó fuerte y de repente. Me enterré tan profundo como pude y dejé que se derramara dentro de ella en gruesos pulsos que parecieron durar para siempre. Me quedé trabado dentro de ella mientras sucedía y el único sonido que hice fue un gruñido bajo contra la nuca de ella.

Cuando por fin me retiré, la evidencia de lo que había hecho se derramó de ella y corrió por la parte interna de sus muslos para unirse a lo que Dante ya había dejado allí.

Di un paso atrás solo lo suficiente para mirar la forma en que ella se quedaba inclinada sobre la mesa respirando con fuerza, con el vestido todavía subido alrededor de la cintura y la ropa interior enredada en las rodillas. Enzo y Matteo seguían duros y seguían masturbándose mientras miraban el desastre que habíamos hecho de ella.

Enzo fue el siguiente en moverse. Ocupó el espacio que yo había dejado y frotó la cabeza de su polla a través de la humedad que la cubría antes de empujar dentro con una sola embestida suave. Ella gimió otra vez y el sonido me atravesó incluso aunque yo acabara de terminar. Matteo la seguía manteniendo abierta y yo me moví hacia un lado para poder verle la cara mientras mi hermano la follaba.

Enzo estableció un ritmo más rápido del que yo había usado, más juguetón pero igual de profundo, y la forma en que su cuerpo lo tomaba dejaba claro que ya había pasado el punto de pelear contra ello.

La mano de Matteo se mantenía ocupada entre sus piernas frotándola mientras Enzo embestía y no pasó mucho antes de que ella se corriera otra vez con un grito roto y pequeño.

Enzo se rió por lo bajo y siguió hasta que también terminó dentro de ella con un giro brusco de las caderas que forzó otra oleada húmeda alrededor de su polla cuando se retiró.

Matteo ocupó su lugar sin decir una palabra. Fue más callado al respecto, pero la forma en que la llenó fue igual de completa. La folló con largas embestidas controladas que hicieron crujir la mesa otra vez y su mano libre se mantuvo firme en la nuca de ella para mantenerla exactamente donde él la quería.

Miré todo el asunto con mi polla ya empezando a endurecerse de nuevo y Enzo hizo lo mismo a mi lado. Cuando Matteo finalmente se corrió se quedó enterrado profundamente durante un largo momento como si se estuviera asegurando de que cada gota se quedara dentro de ella antes de dar un paso atrás.

Ella era un desastre para entonces. Sus muslos brillaban con todo lo que le habíamos dejado dentro y sus piernas temblaban con la fuerza suficiente como para que pensara que quizá no podría sostenerse sola. Dante había estado mirando todo el tiempo desde a unos metros de distancia, con los brazos cruzados y esa mirada dura que siempre usaba cuando estaba decidiendo el siguiente movimiento.

Esperó hasta que Matteo se hubo retirado y entonces habló con la voz calmada que siempre significaba que la conversación había terminado.

—Eso es suficiente por aquí —dijo—. La llevamos a casa ahora para poder terminar esto como se debe. La quiero en una cama donde tengamos toda la noche y nadie entre.

Miré la forma en que ella seguía inclinada sobre la mesa con nuestra corrida combinada goteándole por las piernas y supe que tenía razón. El bar había sido un comienzo, pero no era suficiente. La quería extendida donde pudiera tomarme mi tiempo y donde los otros pudieran tenerla otra vez sin prisas. Enzo ya se estaba acomodando y Matteo la ayudaba a ponerse de pie sobre piernas inestables. Me acerqué y le bajé el vestido otra vez sobre el desastre que habíamos hecho aunque no sirviera de nada para ocultar la forma en que caminaba.

Dante abrió la puerta y los cuatro nos movimos como una sola unidad con ella en el medio. La noche apenas estaba empezando y el ático nos esperaba.

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