MasukCapítulo 3
Punto de vista de Nova
Lo llevé a través de la pequeña puerta lateral hacia la sacristía con mi mano todavía sujetando la suya.
El espacio era pequeño y privado, justo lo suficiente para su escritorio de madera donde preparaba los sermones y unos cuantos estantes con libros antiguos.
Solo una lámpara brillaba en la esquina y la luz de la luna desde la ventanita que daba al mar iluminaba el resto.
POV de Evie—Tenemos que mantener esta mierda en secreto por ahora —susurré en cuanto Luke cerró la puerta del dormitorio detrás de nosotros, la espalda apretada contra ella mientras su cuerpo me arrinconaba de cerca.El coño todavía lo tenía sensible y lleno de su carga anterior, cada movimiento de las caderas recordando lo profundo que me había follado en el sofá.—Con mi papá ahí afuera y mi mamá en camino, no podemos que nos agarren. Todavía no. Esta cosa de hermanastros ya es lo bastante loca sin sumar más explosiones.Las manos de Luke me agarraron la cintura, acercándome a ras de él para que sintiera su pija empezando a engrosarse otra vez en el jean.—Lo sé, bebé. Pero carajo, mantenerme las manos quietas va a ser una tortura. Después de llenarte ese coño apretado antes, solo puedo pensar en doblarse de nuevo más tarde y bombearse otra carga mientras tu papá ronca en el sofá.La voz se le mantuvo baja y áspera, el aliento caliente en mi cuello mientra
POV de Evie—Oh mierda, ya está volviendo —susurré, el corazón todavía golpeándome por la forma en que Luke acababa de vaciarse profundo adentro mío.Nos movimos rápido en el sofá, las piernas temblando como el carajo mientras me subía el short y las bombachas por los muslos, sintiendo su semen caliente filtrarse y empapar la tela de inmediato.El coño me latía con ese dolorcito recién follado, hinchado y sensible, haciendo que cada mínimo movimiento mandara chispas por la columna.Luke se metió la pija todavía a medio endurecer dentro del jean y se bajó la remera, los dos respirando fuerte y sonrojados cuando la puerta de la cocina se abrió.Harlan entró a la sala, tenía el teléfono todavía en la mano, y se detuvo.Los ojos nos recorrieron, notando mi pelo desordenado y la forma en que la remera de tirantes estaba torcida, el brazo de Luke todavía pesado sobre mis hombros.—¿Todo bien por acá? —preguntó, la voz cautelosa, como si sintiera que el aire est
POV de Evie—Dios mío, esto realmente está pasando —dije en cuanto entramos al pequeño departamento de Luke, la voz todavía temblorosa del camino hasta acá.La sala se sentía más chica con los tres adentro, el sillón gastado ocupando casi todo el espacio y la luz de la tarde entrando por las persianas en franjas sobre el piso.El cuerpo me ardía de haberme apoyado en Luke todo el trayecto, las bombachas empapadas y pegadas a los labios hinchados del coño con cada paso.Harlan se sentó en el sillón viejo mientras Luke y yo nos tiramos al sofá, los muslos apretados uno contra el otro.El teléfono de Harlan empezó a sonar fuerte en su bolsillo. Lo sacó, la cara sentándose.—Es tu madre —murmuró, poniéndose de pie rápido—. Mejor atiendo esto en la cocina. Esto se va a poner feo. —Desapareció detrás de la esquina, la voz ya elevándose mientras contestaba—. Maria, cálmate, solo escúchame…En el segundo en que la puerta de la cocina se cerró de un clic, el silen
POV de Evie—¿Qué carajos está pasando ahora mismo? —solté en cuanto salimos bajo el sol de la tarde.El estacionamiento se sentía demasiado brillante, demasiado expuesto, la piel todavía zumbándose por todo lo que había pasado dentro de la tienda.El coño todavía lo tenía mojado de haberme apoyado en Luke todo el camino hacia afuera; esa forma protectora en que mantenía la mano en la parte baja de mi espalda me hacía querer arrastrarlo detrás de uno de los autos y que me metiera los dedos hasta volverme idiota.El señor Harlan se detuvo cerca de una camioneta destartalada, frotándose la cara como si estuviera agotado.—Me llamo Harlan. Richard Harlan. Sé que es mucho para tirarte de golpe, Evie, pero soy tu padre.Después del divorcio peleé como un demonio por la custodia. Tenía un laburo de mierda en esa época, horarios inestables, y tu madre me tiró todas las acusaciones que pudo para mantenerme lejos. Dijo que era poco confiable, que tomaba demasiado, lo cual ni siquiera era ciert
POV de Evie—¿Qué carajos estás mirando? —espeté, la voz quebrándose un poco mientras apretaba con más fuerza el borde del carrito de supermercado.El corazón ya me latía a mil por la forma en que Luke se había rozado contra mí un segundo antes, su gran mano rozándome el culo por accidente mientras los dos intentábamos agarrar la misma caja de cereal.Dios, olía a sudor y a ese colonia barata que siempre me hacía contraer el coño.Llevábamos semanas follando a escondidas, rapiditos en su camioneta después del trabajo, pero esta compra se suponía que iba a ser normal. Solo agarrar mierda y volver a su departamento para montarlo hasta que me temblaran las piernas.El hombre que estaba ahí en el pasillo no se movió.Tenía una bolsa de compras a medio llenar colgando de una mano, los ojos clavados en mí como si hubiera visto un fantasma. Alto, quizás cincuenta y tantos, pelo entrecano y una cara que parecía desgastada.Luke se movió a mi lado, su hombro ancho chocando contra el mío, y sen
POV de Alex—Muévete el culo más rápido, Damien —dije, agachándome mientras salíamos disparados por la puerta del sótano hacía la lluvia torrencial, el USB y los papeles metidos en una bolsa impermeable bajo mi camisa.Un rayo partió el cielo, iluminando los terrenos de la propiedad como si fuera de día por una fracción de segundo.Pasos retumbaban detrás de nosotros, los hombres de Marcus gritando maldiciones a través de la tormenta.La ropa ya la tenía empapada, pegada a la piel, la polla todavía a medio endurecer por la follada de la habitación del pánico y frotándose incómoda contra la tela mojada a cada paso.Damien me agarró del brazo, jalándome hacia un sendero lateral bordeado de setos densos. —Por aquí.¿Recuerdas ese correo donde bromeabas con colarte en mi propiedad como un ladrón en la noche?Describiste cortar por el jardín este hacia el lago. Usamos esa ruta ahora. Confía en mí.Reí sin aliento, los pies resbalando en el barro mientras corríamos. —Sí, lo recuerdo. Dije qu







