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CAPÍTULO 38

Autor: CINVAN
last update Data de publicação: 2026-06-05 04:08:38

Mateo cumplía siete años y quería una fiesta de dinosaurios.

Camila le organizó una fiesta de dinosaurios. No la fiesta de dinosaurios de un niño normal, con globos y un pastel de supermercado. La fiesta de dinosaurios de un Lincoln: salón de la mansión decorado con réplicas a escala, un paleontólogo contratado para dar una charla interactiva, un pastel de cinco pisos con un T-Rex de fondant que había c

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Último capítulo

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 95

    Un año después, Valentina abrió una librería en Newbury Street.No en el centro financiero donde los Lincoln tenían sus oficinas ni en Beacon Hill donde vivía la gente que compraba libros para decorar estantes y no para leerlos. En Newbury Street, entre una cafetería que vendía el peor café de Boston y una tienda de vinilos que solo abría los jueves, en un local pequeño con un escaparate de madera que ella misma pintó de verde porque le recordaba al de Maple & Page en Stowe y porque el verde era el color de las cosas que sobreviven al invierno.La llamó «Segunda Oportunidad».Raúl le dijo que era un nombre demasiado largo para un letrero. Dorotea le dijo que era un nombre perfecto. Camilo no opinó porque Camilo había aprendido que hay cosas sobre las que no se opina cuando tu esposa las decide con esa mandíbula que significa «ya está decidido y el que opine se va a la mierda».La inauguración fue un sábado de abril sin lluvia, que en Boston era casi un milagro. Valentina abrió las pue

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 94

    Raúl le trajo la carta al hotel a las nueve de la mañana.Un sobre blanco, sin sello, sin dirección, con una sola línea escrita en la caligrafía de Camila que Camilo reconoció al instante porque su hermana tenía una letra inconfundible, elegante pero inclinada hacia la derecha como si las palabras tuvieran prisa por llegar al borde del papel.«Para Mateo. Para cuando seas grande y entiendas.»Camilo agarró el sobre con las dos manos y se lo quedó mirando en el recibidor de la suite mientras Raúl esperaba en la puerta con la cara de un hombre que ha leído la línea de afuera y que no quiere estar presente cuando se lea lo de adentro.---¿Dónde la encontraron?---Debajo de la almohada del cuarto de Mateo. La asistenta estaba cambiando las sábanas y la encontró entre la almohada y la funda. Estaba sellada. Nadie la abrió.---¿Cuándo la escribió?---No hay fecha en el sobre. Pero la asistenta dice que las sábanas de Mateo no se habían cambiado desde que Richard se llevó a los niños, así qu

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 93

    La primera noche después del funeral, Camilo soñó con el puente.No con la versión completa, no con la persecución ni la lluvia ni Webb en su puerta con el paraguas. Soñó solo con los dedos. Los dedos de Camila mojados entre los suyos, el antebrazo resbalándose centímetro a centímetro, la presión que se aflojaba como un nudo que se deshace solo, y el momento exacto en que la piel dejó de tocar la piel y sus manos se cerraron sobre el aire.Se despertó a las dos de la mañana con el corazón golpeándole las costillas y las manos abiertas frente a su cara en la oscuridad de la habitación del hotel, mirándose los dedos como si la respuesta estuviera escrita en las líneas de la palma.Valentina dormía a su lado con Daniel en la cuna portátil al pie de la cama. La respiración de los dos, la suave y la diminuta, llenaba la habitación con un ritmo que debería haberlo calmado pero que le hacía sentir peor porque la tranquilidad de esa respiración le recordaba que él no merecía tener nada tranqu

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 92

    Llovía.Por supuesto que llovía. Como si Boston hubiera decidido que el funeral de Camila Lincoln necesitaba el mismo clima que la noche en que murió, como si el cielo tuviera sentido del humor y fuera un humor de mierda.La iglesia de Trinity Church se llenó en veinte minutos. Doscientas personas que vinieron a despedir a Camila Sofía Lincoln Hartwell, treinta y dos años, hija de Thomas y Margaret Lincoln, hermana melliza de Camilo Lincoln, madre de Mateo y Sophie, ex esposa de Richard Lincoln, directora de la Fundación Lincoln, mujer que según el comunicado oficial del Boston Globe había fallecido «a consecuencia de un accidente automovilístico en una noche de lluvia intensa».Accidente automovilístico. Esa fue la versión que Camilo le dio a la policía, la que Richard respaldó con su silencio de abogado y la que Valentina confirmó con un asentimiento porque las cuatro personas que estuvieron en el puente esa noche decidieron, sin hablarlo en voz alta, que la verdad no iba a salir de

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 91

    Los buzos tardaron cuarenta minutos.Cuarenta minutos en los que Camilo se quedó agarrado a la baranda del puente Longfellow con las manos que habían sostenido a su hermana y que todavía sentían el fantasma de su piel resbalándose, mirando el agua negra donde los focos de los equipos de rescate cortaban la oscuridad como cuchillos buscando algo que no querían encontrar.Valentina estaba a su lado. No lo tocaba porque cada vez que intentaba ponerle la mano en el hombro él se apartaba con la rigidez de un cuerpo que no quiere ser consolado porque aceptar el consuelo significaría aceptar que hay algo por lo que consolarse y Camilo todavía no estaba ahí.Los policías les hicieron preguntas que Camilo contestó con monosílabos. Sí, es mi hermana. No, no se tiró. Cayó. Forcejeamos y cayó. No, no la empujé. Sí, estaba alterada. No, no sé si bebió. Sí, había un disco duro. No, no importa.Valentina contestó el resto. Les dio nombres, teléfonos, la dirección del hotel, la versión de los hechos

  • LA FALSA SEÑORA LINCONL    CAPÍTULO 90

    Camila se movió antes de que Camilo pudiera leerle la intención.Se zafó de sus manos con un tirón lateral que usó la lluvia como aliada, las muñecas mojadas deslizándose entre los dedos de su hermano como si estuvieran engrasadas, y corrió hacia Valentina con una velocidad que no debería tener una mujer que lleva semanas sin comer y días sin dormir pero que la adrenalina le regaló en una dosis que le duró exactamente tres segundos.Tres segundos fue todo lo que necesitó.Valentina la vio venir. Intentó apartarse pero el asfalto mojado le jugó en contra, los zapatos le patinaron y solo logró girar medio cuerpo antes de que Camila la alcanzara. No fue por la cara esta vez ni por la chaqueta. Fue por el cuello otra vez, las dos manos cerrándose sobre la garganta de Valentina con la precisión de alguien que ya sabe dónde apretar porque lo hizo hace un minuto y la memoria muscular es más rápida que el pensamiento.Valentina le agarró las muñecas. Tiró. Los dedos de Camila no cedieron. Las

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