Masuk~VALENTINA~Yuri giró la cabeza hacia las escaleras y el agarre alrededor de mi cuerpo se aflojó apenas un instante, pero fue más que suficiente.Hundí el codo contra sus costillas, me lancé hacia delante y conseguí zafarme de sus brazos antes de que pudiera sujetarme otra vez.Kate ya venía hacia mí con el cuchillo levantado, así que giré sobre mí misma y le lancé una patada con toda la fuerza que todavía me quedaba. Mi pie impactó contra su abdomen y Kate soltó el aire de golpe y cayó de espaldas sobre el suelo, pero el cuchillo permaneció en su mano.No le di tiempo para recuperarse. Me lancé sobre ella dispuesta a matarla de una vez.—¡Maldita perra!Kate intentó apuñalarme y sujeté su muñeca con ambas manos antes de que la hoja alcanzara mi pecho.El dolor de mi costado me atravesó con tanta intensidad que por un segundo sentí que me faltaba el aire, pero apreté los dientes y continué forcejeando.Kate gruñó, intentando girar la muñeca para liberarse, y le estampé el puño contra
~VALENTINA~ Fruncí el ceño sin entender por qué me odiaba más a mí, si yo ni siquiera existía en aquel tiempo. —Naciste dentro de esta familia y jamás tuviste que esconderte —escupió llena de resentimiento—. Tuviste a tu padre, a tu madre, hermanos que crecieron contigo, una casa llena de gente dispuesta a morir por protegerte. Ya no sonreía divertida. Su expresión se había endurecido por la rabia. —Creciste sabiendo que algún día serías Pakhan porque tu padre decidió entregarte todo lo que tenía —continuó—. Tú viviste la vida que yo debí tener. Cada vez que te escuchaba hablar de lo que harías cuando dirigieras la Bratva, cada vez que Maksim te miraba orgulloso, cada vez que la puta de tu madre te abrazaba... yo pensaba en lo que mi madre y yo habíamos perdido por culpa de ustedes. Así que decidí destruirte. —Yo no te hice nada, maldita perra rencorosa. —¡Claro que sí! —ladró—. Tú tenías la vida que yo debí tener y por eso decidí quitarte cosas. Una por una. La manera e
~VALENTINA~ «Leonidovna Petrova.» Me quedé mirando a Kate de pie delante de mí mientras aquel nombre seguía retumbando dentro de mi cabeza. Conocía perfectamente aquella historia. Había crecido escuchándola. Leonid Petrov había sido uno de los enemigos más peligrosos de mis padres, el hombre contra el que habían librado una guerra después de que su hija Irina intentara asesinarlos el día de su boda. Mi padre había terminado con Petrov y con la organización que dirigía, y durante todos esos años ninguno de nosotros había tenido motivos para pensar que quedara alguien de aquella familia con capacidad para levantarse nuevamente contra los Volkov. —Eso es imposible —murmuré—. Leonid Petrov no dejó descendientes. Katerina sonrió. —Eso fue lo que tu padre creyó. Afuera continuaban escuchándose disparos, aunque las gruesas paredes de la mansión amortiguaban buena parte del estruendo. Yo mantuve el arma apuntándole mientras ella daba un paso más, disfrutando demasiado de mi de
~EMILIANO~ Apenas el avión tocó tierra en Chicago, bajé sin perder tiempo y crucé la pista hacia el vehículo que ya me esperaba. El conductor abrió la puerta trasera y subí mientras sacaba el teléfono para comprobar si Valentina había intentado comunicarse conmigo durante el vuelo. No había llamadas perdidas ni mensajes nuevos de ella y, aunque sabía que probablemente estaba ocupada con sus hermanos y todos los problemas que tenía encima, ni eso logró impedir que aquella ausencia de noticias consiguiera inquietarme. —A la mansión Volkov —ordené. El vehículo arrancó inmediatamente y me acomodé hacia delante, incapaz de relajarme contra el asiento. Había pasado todo el vuelo con la misma sensación desagradable instalada en el pecho desde que descubrí que Yuri había desaparecido. No sabía dónde estaba, no sabía qué pretendía hacer y tampoco tenía ninguna certeza de que realmente hubiese salido de Sinaloa, pero cada minuto que me acercaba a Chicago era uno menos que tendría que p
~VALENTINA~Otra ráfaga de disparos hizo vibrar los muros del calabozo y todos reaccionamos al mismo tiempo. Bruno desenfundó el arma, Viktor se movió hacia la puerta y Vadim ya estaba cargando su pistola cuando otra serie de disparos estalló desde el exterior, esta vez mucho más cerca.—Nos están atacando por varios puntos —informó Denis después de escuchar algo por el auricular—. Hay movimiento en el acceso norte y también por el lado este de la propiedad.—Entonces no vienen por una sola entrada —respondí mientras sacaba mi arma—. Vadim, moviliza a los hombres del ala oeste y refuerza el perímetro antes de que consigan abrir otro frente. Denis, quiero a todos los que estén dentro de la propiedad distribuidos en los accesos principales, defendiendo la casa y matando a cualquier hijo de perra que quiera entrar.Ambos asintieron y salieron delante de nosotros.—Bruno, tú vienes conmigo. Viktor, toma el lado norte con Enzo. Mikhail, refuerza a los hombres del este y no permitas que los
~VALENTINA~Vadim regresó a la mansión poco después del anochecer, trayendo consigo al único hombre que habían dejado vivo del grupo que atacó la casa Sokolov.El hombre estaba herido, tenía sangre seca en el rostro y una venda improvisada alrededor de uno de los brazos, pero podía caminar por su propio pie y mucho más responder a las preguntas que tenía por hacerle.No perdimos tiempo. Ordené que lo llevaran directamente al calabozo y bajé detrás de ellos acompañada por Bruno, Viktor, Enzo, Mikhail, Denis y Vadim.Si aquel hijo de puta sabía quién había filtrado la información sobre mis padres, pensaba averiguarlo antes de que terminara la noche.Lo sentaron en una silla y le esposaron las manos detrás del respaldo. El hombre recorrió la habitación con la mirada, deteniéndose un instante en cada uno de nosotros antes de fijarse en mí.No parecía especialmente impresionado hasta que me acerqué.—Imagino que ya sabes quién soy.—Valentina Volkov —dijo.—Perfecto. Entonces podemos ahorr







