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—Acompáñame.Karen permaneció en silencio hasta que llegó a la habitación.—Señora, ¿qué está pasando?Tere se giró en todas las direcciones, poniéndose alerta de inmediato.Estaba tan acostumbrada a los ataques, a las guerras, a las luchas, que cuando le piden ayuda, su instinto le grita: Golpea. —No, tranquila, no se trata de una pelea directa, pero sí un riesgo que tenemos que evitar. Karen se frotó las manos, pensando en todas las posibilidades. —Bajé la guardia. ¿Miras mis manos?— dijo, ya mostrándolas—. Las tengo llenas de harina porque quería hacer un pastel, porque quería sentirme normal, una mujer común a pesar de estar en un castillo, quería ser solo la madre de mi hijo y la mujer de mi pareja.Ella sonrió con tristeza. Tere frunció las cejas.—¿Y qué tiene eso que ver con mis capacidades como guardiana o espía? Puedo asegurarle, señora, que cocinar no forma parte de ellas. —Tere hizo un gesto de terror.Karen no pudo evitar frotarse la nariz para desviar, de alguna man
Marco evadió la mirada de todos los guardianes que estaban a su alrededor, suspiró y comenzó por el único pensamiento que le había asaltado la cabeza.—En este momento, cualquier movimiento brusco solo los puede llevar a la agresividad. Violencia de forma inmediata traerá caos— susurró Marco—. Lo que podemos hacer es mantenerlos más bajo resguardo. Observar sus planes y sus movimientos y, dependiendo de cuáles sean sus reacciones, podemos pensar en un ataque o una aclaración.Zack no pudo evitar sentir que, por primera vez después de todo el desastre, su amigo hablaba como antes. Asintió, aceptando su análisis.—Bien. Esos dos territorios están contiguos uno al otro.— Zack se movió hasta un mapa en una de las paredes—. Si se ponen de acuerdo, podrían obtener, bastante territorio de ventaja antes de llegar al castillo.—Yo tengo varios guerreros capacitados para rastrear—dijo Mauro.— Manden dos grupos de mensajeros y que rastreen la situación. Todos los guardianes asintieron y se
Horas más tarde.Karen fingía que se encontraba completamente bien; acomoda, nerviosa, la cama donde había estado Arlo eliminando cada una de las líneas y arrugas que había en la colcha. “Pude tener una vida tranquila por años, evitar dolor a mi hijo, dolor mío; incluso tal vez…tendríamos más cachorros para este momento, y mi padre me lo arrancó todo” piensa.Zack salió de bañarse y la esencia arrolladora de canela y miel llegó a ella obligándola a suspirar. — Finalmente, hemos terminado con todo. —Susurró ella girándose para encontrarlo completamente arrollador. Tragó saliva; su cuerpo húmedo la hizo concentrarse en una pequeña gota que se desliza entre cada uno de sus músculos del pecho y el abdomen, hasta perderse, absorbida en la tela de la toalla rodeando su cadera. Zack asintió, se secó el cabello con una toalla y caminó hacia ella, tomándola de la cintura y acercándola hacia él. Él le besó la frente con una tranquilidad y delicadeza que hacían que ella se estremeciera c
Karen escuchó que tocan a la puerta de su habitación. Se había cambiado de ropa, la anterior estaba llena de sangre y no quería asustar a su pequeño cachorro. — Mamá…— En cuanto escuchó el grito lleno de ilusión de su hijo, su corazón se rompió. Dio media vuelta y lo abrazó con tanta fuerza que el pequeño comenzó a quejarse. — ¡Ay mamá! — Solo déjame, déjame hijo. Déjame abrazarte un rato, déjame sentirte aquí conmigo, con vida y feliz. — Mami, ¿ya puedes estar conmigo en el castillo? Karen lo soltó poco a poco y notó que su madre se encuentra atrás, con una sonrisa y lágrimas corriendo por sus mejillas. — Si, ya podemos. Ya podemos andar por los pasillos y podemos jugar, correr, divertirnos. Arlo sonrió de oreja a oreja con una alegría que calienta el corazón de su madre. — ¿Puedo ir a la escuela con mi amigo?Ella asintió.Y pensar que casi lo perdía, pensar que casi perdía la oportunidad de ser madre de este maravilloso cachorro.— Arlo, ya no es necesario que te estés cui
Marco suspiró.Se había quedado solo después de ese momento, su vida se había vuelto un infierno entre mentiras, dudas y deslealtades. El rey, a quien respetaba desde que lo conoció, ahora solo era el hombre por quien sentía celos descomunales.— Él nos escuchará, sabrá que es algo que no podías controlar.— Mauro puso su mano de nuevo en el hombro de su hermano, pero esta vez Marco se movió.No quería consuelo, necesitaba sentir el dolor paralizante de sus recuerdos.Debía sufrir por sus errores.Caminó en dirección de una ventana donde la nieve blanca y nívea cubría cada árbol, borrando cada imperfección.Él también quería tener esa oportunidad, borrarlo todo y volver a empezar.Apretó el marco de la ventana con tanta fuerza que reventó varios fragmentos de roca.— Después de haberla conocido…—explica Marco.— Dándose cuenta que estaban en un salón lejos de todo oído intruso.— Mi mundo se fue por un barranco. Cada vez que me encargaba de resguardarla, de mantenerla a salvo, de lleva
Marco se mantuvo ahí, en el suelo, arrodillado, sintiendo cómo su vida se había vaciado de un momento para otro. Su corazón latía cada vez más despacio, negándose a seguir existiendo, negándose a ayudarlo a seguir adelante. Una mano cálida llegó a su hombro y la apretó como una forma de consuelo. — Hermano.— es lo único que Mauro tuvo que decir. Marco cerró los ojos y negó con la cabeza. — Esto fue lo más difícil que tuve que hacer en toda mi vida. — Creo que sería lo más difícil para cualquiera. ¿Cómo… cómo pudiste conseguirlo? Marco levantó el rostro y se dio cuenta que estaban completamente solos. Todos se habían ido, sus esencias estaban diluidas y eso solo significaba una cosa. Que había pasado demasiado tiempo y él no se había dado cuenta. Sus piernas debilitadas habían recuperado la fuerza y comenzó a levantarse con la ayuda de su gemelo. — Creí que era lo correcto. — Dijo para no sentir el silencio arrollador a su alrededor.Sus venas se sentían congeladas en el tie







