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Capítulo 5.

Penulis: Sharbie
last update Tanggal publikasi: 2026-06-12 12:04:15

Ryan estaba sentado en su coche, a unas pocas casas de donde Serena había aparcado, con las manos firmemente agarradas al volante.

La pequeña casa, con sus plantas bien cuidadas y las reconfortantes luces que iluminaban el interior, le decía una cosa: Serena había forjado su vida allí sin él.

No sabía qué esperar, pero ver la casa desató una peculiar combinación de emociones: vergüenza y añoranza.

Observó a Serena cargar con cuidado a Amy, dormida, dentro de la casa. Ver a su hija le dolía el pecho.

Se había perdido tanto, años de su vida que no podía recuperar.

Pero ahora mismo, no estaba allí para Amy. Necesitaba ver a Serena.

Ryan esperó a que las luces de la casa se apagaran y calculó cuánto tardaría Serena en arropar a Amy.

Su mente se aceleró, y los recuerdos de su tiempo juntos volvieron a inundarlo.

Cuando solo eran amigos, su risa alegraba incluso sus peores días. Después de casarse, lo miraba como si fuera su universo entero.

Pero entonces, él lo había tirado todo por la borda.

Esta noche no.

Esta noche, se negaba a dejar que lo alejara.

Cuando pasó suficiente tiempo, salió del coche con una determinación inquebrantable. Se acercó a su puerta y tocó el timbre.

Serena se sobresaltó al oír el timbre y su corazón se aceleró.

¿Quién podría estar allí a estas horas? Dudó un momento antes de dirigirse a la puerta.

Lo vio mientras miraba por la mirilla.

Ryan.

Se le aceleró el pulso y una oleada de emociones la invadió: ira, perplejidad y algo más que no quería aceptar.

Abrió la puerta ligeramente mientras sujetaba la cadena con el candado.

"¿Qué haces aquí? ¿Me estás acosando?", preguntó con severidad.

La mirada de Ryan era feroz, sus ojos fijos en ella.

“No podía dejar las cosas como estaban, Serena. Necesitamos hablar.”

“No hay nada que hablar”, dijo ella, empezando a cerrar la puerta.

Ryan presionó la mano contra la puerta, usando su fuerza para mantenerla abierta.

“Déjame entrar, Serena”, murmuró en voz baja, pero con tono exigente.

Ella dudó, suspiró y cerró la puerta brevemente para quitar la cadena.

Ryan no esperó a que la volviera a abrir. Entró y cerró la puerta de golpe.

“Ryan, yo…” empezó Serena, pero antes de que pudiera terminar, él ya estaba sobre ella.

Sus manos le ahuecaron el rostro y sus labios se posaron sobre los de ella con tanta fuerza que la dejó sin aliento.

Se quedó paralizada por un instante, aturdida por la ferocidad de su beso. Pero entonces su cuerpo le falló.

Se fundió con él, sus manos agarrando su camisa mientras sus labios se apretaban contra los de ella, exigentes e implacables.

Había pasado tanto tiempo desde que sintió esto, que sus defensas cuidadosamente construidas se derrumbaron al instante.

"Ryan", murmuró contra sus labios, pero sonó más a súplica que a protesta.

Él no se detuvo. Sus manos se deslizaron hasta su cintura, acercándola más a él hasta que no hubo espacio entre ellos.

"Te he extrañado", dijo en voz baja, con la voz ronca y llena de amor.

La determinación de Serena se debilitó. Había pasado años convenciéndose de que lo había superado y que había seguido adelante.

Pero ahora, con su toque despertando cada nervio de su cuerpo, todas las falsedades que se había dicho a sí misma comenzaron a desmoronarse.

"Para", dijo en voz baja, pero su cuerpo la traicionó al devolverle el beso con la misma fuerza.

Ryan la levantó sin esfuerzo y la llevó al sofá. La bajó con cuidado, sin separar sus labios de los de ella.

"Ryan, no deberíamos..." empezó, pero sus besos recorrieron su cuello, dejando un rastro de calor.

"Dime que pare, Serena", dijo con voz grave y desesperada.

Sin embargo, no lo hizo.

La noche transcurrió en un torbellino de intensidad y emoción intensa.

Serena había olvidado lo que era ser tocada por él y sentirse tan amada.

Se despreciaba por ceder tan rápido, pero nada más importaba en ese momento.

Cuando finalmente se durmió, con la cabeza apoyada en el pecho de Ryan, sintió una peculiar sensación de calma que no había sentido en años.

~~~~

Ryan salió de casa de Serena temprano a la mañana siguiente; el aire fresco no logró apagar el fuego que aún le ardía en las venas.

Al acercarse a su coche y sacar el teléfono del bolsillo, la pantalla se iluminó con varias llamadas perdidas de Kate, su novia.

Apretó la mandíbula al mirar las notificaciones, preguntándose por qué la había llamado sin devolver la llamada y se había marchado.

****

Serena despertó en una cama vacía.

Por un momento, creyó que todo había sido un sueño. Pero cuando vio las mantas revueltas, parcialmente en el suelo junto a ella, la verdad la golpeó como un maremoto.

Se incorporó, apretando la manta contra su pecho, con las mejillas sonrojadas por la humillación.

"¿Qué he hecho?", se dijo. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a inundarla.

Dejó que Ryan volviera a entrar, permitiéndole tocarla y abrazarla. Le había permitido ver una faceta de ella que había mantenido oculta durante tanto tiempo.

Serena ocultó la cara entre las palmas de las manos. Se sentía débil y tonta.

Ryan la había dejado una vez, y juró no dejar que volviera a hacerle daño. Pero ahora no estaba segura.

Un suave golpe en la puerta de su habitación interrumpió sus pensamientos.

"¿Mami?", resonó la vocecita de Amy.

Serena se controló al instante y se puso una bata antes de abrir la puerta.

“Buenos días, cariño. ¿Cómo te sientes?”, dijo, intentando sonreír.

“Buenos días, me siento mejor, mami”, respondió Amy con una sonrisa somnolienta.

“¿Podemos comer panqueques?”

Serena asintió y acarició el cabello de Amy suavemente, contenta por la distracción. “Claro, cariño. Ve a lavarte y empezaré a hacerlos”.

“Eres la mejor mami del mundo…”, exclamó Amy.

Serena se apoyó en el marco de la puerta mientras Amy salía corriendo.

Su mente seguía dando vueltas, pero dejó esas ideas a un lado. Necesitaba concentrarse en Amy.

Pero en el fondo, sabía que no había terminado. Ryan había regresado y las cosas estaban lejos de resolverse.

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