LOGINRyan estaba sentado en su coche, a unas pocas casas de donde Serena había aparcado, con las manos firmemente agarradas al volante.
La pequeña casa, con sus plantas bien cuidadas y las reconfortantes luces que iluminaban el interior, le decía una cosa: Serena había forjado su vida allí sin él. No sabía qué esperar, pero ver la casa desató una peculiar combinación de emociones: vergüenza y añoranza. Observó a Serena cargar con cuidado a Amy, dormida, dentro de la casa. Ver a su hija le dolía el pecho. Se había perdido tanto, años de su vida que no podía recuperar. Pero ahora mismo, no estaba allí para Amy. Necesitaba ver a Serena. Ryan esperó a que las luces de la casa se apagaran y calculó cuánto tardaría Serena en arropar a Amy. Su mente se aceleró, y los recuerdos de su tiempo juntos volvieron a inundarlo. Cuando solo eran amigos, su risa alegraba incluso sus peores días. Después de casarse, lo miraba como si fuera su universo entero. Pero entonces, él lo había tirado todo por la borda. Esta noche no. Esta noche, se negaba a dejar que lo alejara. Cuando pasó suficiente tiempo, salió del coche con una determinación inquebrantable. Se acercó a su puerta y tocó el timbre. Serena se sobresaltó al oír el timbre y su corazón se aceleró. ¿Quién podría estar allí a estas horas? Dudó un momento antes de dirigirse a la puerta. Lo vio mientras miraba por la mirilla. Ryan. Se le aceleró el pulso y una oleada de emociones la invadió: ira, perplejidad y algo más que no quería aceptar. Abrió la puerta ligeramente mientras sujetaba la cadena con el candado. "¿Qué haces aquí? ¿Me estás acosando?", preguntó con severidad. La mirada de Ryan era feroz, sus ojos fijos en ella. “No podía dejar las cosas como estaban, Serena. Necesitamos hablar.” “No hay nada que hablar”, dijo ella, empezando a cerrar la puerta. Ryan presionó la mano contra la puerta, usando su fuerza para mantenerla abierta. “Déjame entrar, Serena”, murmuró en voz baja, pero con tono exigente. Ella dudó, suspiró y cerró la puerta brevemente para quitar la cadena. Ryan no esperó a que la volviera a abrir. Entró y cerró la puerta de golpe. “Ryan, yo…” empezó Serena, pero antes de que pudiera terminar, él ya estaba sobre ella. Sus manos le ahuecaron el rostro y sus labios se posaron sobre los de ella con tanta fuerza que la dejó sin aliento. Se quedó paralizada por un instante, aturdida por la ferocidad de su beso. Pero entonces su cuerpo le falló. Se fundió con él, sus manos agarrando su camisa mientras sus labios se apretaban contra los de ella, exigentes e implacables. Había pasado tanto tiempo desde que sintió esto, que sus defensas cuidadosamente construidas se derrumbaron al instante. "Ryan", murmuró contra sus labios, pero sonó más a súplica que a protesta. Él no se detuvo. Sus manos se deslizaron hasta su cintura, acercándola más a él hasta que no hubo espacio entre ellos. "Te he extrañado", dijo en voz baja, con la voz ronca y llena de amor. La determinación de Serena se debilitó. Había pasado años convenciéndose de que lo había superado y que había seguido adelante. Pero ahora, con su toque despertando cada nervio de su cuerpo, todas las falsedades que se había dicho a sí misma comenzaron a desmoronarse. "Para", dijo en voz baja, pero su cuerpo la traicionó al devolverle el beso con la misma fuerza. Ryan la levantó sin esfuerzo y la llevó al sofá. La bajó con cuidado, sin separar sus labios de los de ella. "Ryan, no deberíamos..." empezó, pero sus besos recorrieron su cuello, dejando un rastro de calor. "Dime que pare, Serena", dijo con voz grave y desesperada. Sin embargo, no lo hizo. La noche transcurrió en un torbellino de intensidad y emoción intensa. Serena había olvidado lo que era ser tocada por él y sentirse tan amada. Se despreciaba por ceder tan rápido, pero nada más importaba en ese momento. Cuando finalmente se durmió, con la cabeza apoyada en el pecho de Ryan, sintió una peculiar sensación de calma que no había sentido en años. ~~~~ Ryan salió de casa de Serena temprano a la mañana siguiente; el aire fresco no logró apagar el fuego que aún le ardía en las venas. Al acercarse a su coche y sacar el teléfono del bolsillo, la pantalla se iluminó con varias llamadas perdidas de Kate, su novia. Apretó la mandíbula al mirar las notificaciones, preguntándose por qué la había llamado sin devolver la llamada y se había marchado. **** Serena despertó en una cama vacía. Por un momento, creyó que todo había sido un sueño. Pero cuando vio las mantas revueltas, parcialmente en el suelo junto a ella, la verdad la golpeó como un maremoto. Se incorporó, apretando la manta contra su pecho, con las mejillas sonrojadas por la humillación. "¿Qué he hecho?", se dijo. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a inundarla. Dejó que Ryan volviera a entrar, permitiéndole tocarla y abrazarla. Le había permitido ver una faceta de ella que había mantenido oculta durante tanto tiempo. Serena ocultó la cara entre las palmas de las manos. Se sentía débil y tonta. Ryan la había dejado una vez, y juró no dejar que volviera a hacerle daño. Pero ahora no estaba segura. Un suave golpe en la puerta de su habitación interrumpió sus pensamientos. "¿Mami?", resonó la vocecita de Amy. Serena se controló al instante y se puso una bata antes de abrir la puerta. “Buenos días, cariño. ¿Cómo te sientes?”, dijo, intentando sonreír. “Buenos días, me siento mejor, mami”, respondió Amy con una sonrisa somnolienta. “¿Podemos comer panqueques?” Serena asintió y acarició el cabello de Amy suavemente, contenta por la distracción. “Claro, cariño. Ve a lavarte y empezaré a hacerlos”. “Eres la mejor mami del mundo…”, exclamó Amy. Serena se apoyó en el marco de la puerta mientras Amy salía corriendo. Su mente seguía dando vueltas, pero dejó esas ideas a un lado. Necesitaba concentrarse en Amy. Pero en el fondo, sabía que no había terminado. Ryan había regresado y las cosas estaban lejos de resolverse.Ryan estaba sentado solo en su oficina, mirando la pila de papeles esparcidos sobre su escritorio. La tenue luz de la lampara de escritorio proyectaba largas sombras en las paredes, pero su mente no estaba concentrada en el trabajo. Se recosto en su silla, frotandose las sienes, sintiendose con un extrano vacio. De repente, se le ocurrio: no habia tenido noticias de Amy desde que regreso de Paris. La culpa lo golpeo como una ola. "Deberia haberla checado antes", murmuro entre dientes. Al echar un vistazo al reloj, se dio cuenta de que ya era tarde en la noche. Serena debia estar en casa con Amy a estas horas. El pensamiento de ir a casa de Serena se le cruzo por la mente, pero rapidamente lo desecho. "Se molestara si aparezco sin avisar", suspiro. En cambio, tomo su telefono y marco el numero de Serena. Sono dos veces, luego paro. Frunció el ceno y volvio a llamar. Esta vez sono mas antes de que alguien contestara. Pero no era la voz de Serena al otro lado. Le dolió, dándose
Serena dejo escapar un pequeno suspiro mientras subia la cobija hasta la barbilla de Amy, arropandola con cuidado. Las suaves respiraciones de Amy llenaban la habitacion, su manita acurrucada cerca de su rostro. Serena la observo un momento, una leve sonrisa tocando sus labios. Inclinandose, presiono un suave beso en la frente de Amy. "Duerme bien, mi amor", susurro. Apago la lamparita de noche y salio silenciosamente de la habitacion, cerrando la puerta detras de ella. Mientras caminaba hacia su propia habitacion, el cansancio se instalo sobre ella. El baile de la noche anterior, el intento de humillacion de Kate, la forma en que Ryan habia intervenido, todo seguia fresco en su mente. Entro a su habitacion, cerro la puerta y dejo escapar un largo suspiro. Sentandose en el borde de la cama, tomo su telefono de la mesita de noche, planeando revisar sus correos antes de dormir. Mientras scrolleaba, sus ojos captaron un nombre familiar. Bianca. Sus dedos vacilaron a
Kate estaba reclinada en su sofa, el telefono presionado contra su oido mientras se reia. Sus ojos brillaban con satisfaccion mientras hablaba. "Rolly, deberias haber visto la cara de Serena anoche en el baile. La llame puta delante de todos. Le dije como se habia abierto camino hasta la cima, y sabes que? Se quedo ahi parada como una tonta. Ni siquiera se defendi!" Al otro lado, Rolly suspiro. "Kate..." "Solo se quedo ahi parada, luciendo patética", continuo Kate, pasandose el cabello largo sobre el hombro. "Ni una sola palabra! Me asegure de que todos en esa fiesta supieran que tipo de mujer es realmente. Fue humillante para ella!" "Kate", Rolly interrumpio, "por eso te llame." Kate frunció el ceno. "Eh? Que quieres decir?" Rolly vacilo antes de decir, "Vi un video de lo que paso anoche." Los labios de Kate se curvaron en una sonrisa burlona. "Oh? Viste como la destrui por completo, verdad? Me asegure de que todos se burlaran de ella. Si no es una puta, como diablos de repe
Bianca paceaba sin descanso por la sala de su apartamento, sus tacones repicando contra el suelo de madera. Sus dedos se retorcian entre si, sus cejas fruncidas de frustracion. Maddie estaba sentada en el sofa, observandola con los brazos cruzados y una expresion agotada. "Necesitas calmarte, Bianca", suspiro Maddie, ajustando su postura. "Llevas una hora paceando, y honestamente, me estas mareando." "Calmarme?" Bianca se volteo hacia ella bruscamente. "Como diablos esperas que me calme, Maddie? Todo estaba saliendo perfectamente. Todo! Y luego..." Se detuvo, respirando profundamente, presionando los dedos contra su sien. Maddie exhalo, cambiando de posicion. "Y luego Nathan entro y lo arruino todo", termino. Bianca bufido, cruzando los brazos con fuerza. "Exactamente! Justo cuando tenia todo bajo control. Serena estaba inconsciente, los hombres estaban listos, y... ugh!" Gruny, golpeando el suelo con el pie. "Por que tuvo que aparecer? Por que ahora?" Maddie se inclino haci
Serena se recosto en el asiento del taxi, mirando por la ventana mientras la ciudad pasaba borrosa ante ella.El sol de la manana era brillante, proyectando rayos dorados sobre las calles de Arizona. Pero por dentro, se sentia cualquier cosa menos calida.Sus pensamientos giraban en torno a todo lo que habia sucedido la noche anterior.Bianca. Nathan. El baile.El hecho de que casi habia sido humillada de una manera de la que jamas se habria recuperado.Aprieto los punos en su regazo.Como habia podido ser tan ciega?Habia confiado en Bianca, la habia considerado una amiga, y sin embargo, Bianca habia conspirado contra ella todo ese tiempo.Y lo peor de todo, era todo por culpa de Nathan.Serena sacudio la cabeza. Ni siquiera queria pensar en el.El taxi se detuvo frente a su edificio de apartamentos. Pago al conductor y salio, caminando rapidamente hacia adentro.En el segundo en que entro a su habitacion, cerro la puerta y se recosto contra ella, exhalando profundamente.Por fin sol
Bianca paceaba dentro del salon privado del lugar del baile, sus dedos tamborileando contra la mesa con impaciencia.La anticipacion que recorria sus venas era casi embriagadora.Esta noche seria el fin de Serena Winthrop.Cuando su telefono vibro, lo agarro al instante, respondiendo sin vacilacion."Esta hecho", llego la voz del Sr. Carter a traves de la linea.Una lenta y maliciosa sonrisa se extendio por el rostro de Bianca.Se recosto contra el espejo y admiro su reflejo, inclinando la cabeza ligeramente. "Perfecto."Se tomo un momento para alisar su vestido, asegurandose de que cada mechon de cabello estuviera en su lugar antes de salir.El pasillo estaba en silencio, la musica del salon de baile se escuchaba apagada a la distancia.Mientras se dirigia hacia la suite privada donde tenia a Serena, ya podia imaginar los titulares que dominarian las noticias a la manana siguiente."La CEO de Rocky's Design atrapada en un escandaloso affair!""Fotos exclusivas de Serena Winthrop expu







