FAZER LOGINViktorDespués de haber descubierto a esas personas en aquella fotografía, algo en mi interior me empuja a querer investigar más sobre el pasado de mi familia. Sin embargo, ahora mismo tengo demasiadas cosas encima; en apenas dos semanas se llevará a cabo mi boda con la hija del duque Maximiliano, y debo aparentar normalidad, aunque mi mente no deja de divagar en esas fotografías ésas que parecen gritarme secretos ocultos.Termino de organizar lo necesario porque tengo una reunión importante con varios colaboradores que me ayudarán a financiar un proyecto. Uno de ellos es italiano y viven en el condado en la que tengo un rancho en Novgorod, un lugar que puede convertirse en el inicio de algo grande. Salgo de mi habitación con la intención de hablar con mi madre y con mi hermana antes de partir, pero noto que no están en casa. Camino hacia el auto, y justo al abrir el portón, me detengo al ver a mi hermana conversando con el jardinero. Frunzo el ceño, niego con la cabeza y decido marc
VIKTORLuciana, me miró alzando una ceja y se acercó desnuda. Busqué las sábanas y la cubrí.—¿Por qué eres así, Viktor? —preguntó. No le respondí—. Pronto nos vamos a casar y no pienso ser un títere ni la esposa oculta. Ese título se lo lleva tu exesposa.Alcé las cejas con incredulidad.—Nunca dije que serás eso. Y no menciones a Kamila en esto. Ahora vístete y vete a tu mansión, una mujer como tú, no deberías perder su dignidad.Dicho eso, entré a la ducha. Me miré en el espejo y, molesto, toqué mi miembro para comprobar si había estado con ella. Y efectivamente no fue así. Eso creo. Suspiré, indignado. Por ahora no planeo acostarme con ella; sé que lo haremos a su debido tiempo. Mientras tanto no deseo estar con ninguna mujer que no sea… No... Negué con la cabeza, apretando los puños sin saber qué hacer con este amor que cada día me está matando.Las palabras de Geovanni aún siguen intactas en mi mente.Kamila quizá fue manipulada por ese imbécil y debo averiguarlo cuanto antes.
Viktor Suspiro intrigado mientras observaba a Geovanny, el me entregó un sobre con documentos.—Aquí están los papeles. Usted y yo firmaremos este acuerdo. Sus hombres serán testigos, los míos también. Quiero que lo atrapemos juntos. Cuando lo tengamos, lo quiero en bandeja de plata.Lo miré fijamente, y en mi interior hervía la misma sed de justicia que lo consumía a él.—De acuerdo, Giovanni. Acepto.Él respiró hondo, como si al fin compartiera un peso que llevaba demasiado tiempo solo.—También quiero verlo pudrirse en la cárcel. Ese hombre jamás tuvo derecho a nada, ni a las tierras que dice que son suyas. Todo es una mentira. Y Kamila… —mi voz se quebró apenas un instante—. No sé si está con él por voluntad propia o porque la obligó. Pero lo más seguro es que la haya manipulado.—Exacto, no lo dude Viktor. Ese maldito sabe usar los papeles y contratos como cadenas. Tu esposa no está con él por elección, estoy seguro.—Sí es así, debo alejarla cuanto antes.Giovanni me apretó el
ViktorDespués de haber descubierto a esas personas en aquella fotografía, algo en mi interior me empuja a querer investigar más sobre el pasado de mi familia. Sin embargo, ahora mismo tengo demasiadas cosas encima; en apenas dos semanas se llevará a cabo mi boda con la hija del duque Maximiliano, y debo aparentar normalidad, aunque mi mente no deja de divagar en esas fotografías ésas que parecen gritarme secretos ocultos.Termino de organizar lo necesario porque tengo una reunión importante con varios colaboradores que me ayudarán a financiar un proyecto. Uno de ellos es italiano y viven en el condado en la que tengo un rancho en Novgorod, un lugar que puede convertirse en el inicio de algo grande. Salgo de mi habitación con la intención de hablar con mi madre y con mi hermana antes de partir, pero noto que no están en casa. Camino hacia el auto, y justo al abrir el portón, me detengo al ver a mi hermana conversando con el jardinero. Frunzo el ceño, niego con la cabeza y decido marc
Kamila.Estaba demasiado nerviosa. Solo esperaba no tener problemas por lo que sucedió en el restaurante con Víktor. Sentirlo de nuevo era revivir aquellos momento. Se que jamas podre olvidarlo, pero sin embargo el pronto se casara. Por otro lado, no vi a Lorenzo por la noche, al final, ni me importaba; lo único que supe era que Lorenzo había entrado a la casa de madrugada. Lo que más deseo es tenerlo lejos de mí. Muero porque se aleje.Agradezco al médico que le dijera que no puedo estar con él. Esa es, sin duda, la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo, porque ese hombre me repugna, me provoca náuseas, asco y miedo. No soporto su presencia, y mucho menos su mirada. Por fortuna no comparte mi cama, porque de ser así, sería un infierno aún peor.El único hombre que deseo, irónicamente, es aquel que pensé que odiaría para siempre: Víktor. Por su comportamiento, por su carácter, creí que mi vida a su lado sería una condena, y sin embargo, sentirlo cerca despierta en mí una fuerz
LorenzoLa observaba sin emoción alguna. Su mera existencia me aburría. Llevaba años encerrada en este manicomio, y aunque había deseado verla muerta desde hace tiempo, me convenía que siguiera con vida: aún no firmaba el maldito testamento.—¿Cuándo me entregarás todos los bienes de las empresas en Italia? —le pregunté con frialdad.—No… nunca —musitó apenas con la voz quebrada.—Eres una mala exesposa.—Todavía eres mi esposo, maldito. Quieres acabar conmigo y por eso deseas que firme.No pude contener la carcajada. La tomé del cuello con brusquedad, apretando con fuerza.—Si no firmas, te mataré. Eres una estúpida. Te dije que si me entregas todo, te dejaré libre. Pero no entiendes nada, Larisa.Ella me sostuvo la mirada con una fuerza que me desconcertaba.—Me encerraste aquí para tu conveniencia, pero jamás firmaré. No estoy muerta, y aunque me mates tampoco tendrás mi herencia ni mis empresas todo le pertenece a Diego. Te aprovechaste de lo que dejé, pero el día que yo escape de







