LOGINPOV: ElenaEl apartamento estaba a oscuras cuando entramos.Jace buscó el interruptor de la luz, pero no pasó nada. Lo intentó de nuevo antes de sacar su teléfono y encender la linterna.El haz de luz recorrió la sala de estar. Todo parecía estar exactamente como lo habíamos dejado, pero había algo en aquel silencio que hizo que se me encogiera el estómago.—Aiden, quédate aquí —dijo Jace.Aiden lo ignoró.—Si alguien ha entrado a la fuerza, quedarnos parados en la puerta no va a servir de nada.Jace le lanzó una mirada de advertencia, pero ninguno de los dos siguió discutiendo.Nos adentramos en el apartamento, revisando cada habitación. La cocina estaba intacta. La sala de estar estaba ordenada.
POV: ElenaDurante el resto del trayecto, nadie habló.Jace había tomado la fotografía de mis manos y la había colocado en la consola central, pero sus ojos seguían desviándose hacia ella.Entendía por qué. Noah no era simplemente otro compañero de equipo. Era amigo de Jace, una de las pocas personas con las que lo había visto relajarse por completo.Recordé cómo bromeaban después de los entrenamientos. Cómo Noah había permanecido a su lado cuando estalló el escándalo del compromiso. Cómo Jace lo había defendido cada vez que alguien cuestionaba su lealtad.Ahora su nombre estaba en la carpeta.Su rostro aparecía en una fotografía con nuestros padres.Y la fecha escrita en el reverso lo vinculaba con la beca de Jace.—¿Adónde vamos? —pregunté finalmente.Jace mantuvo los ojos en la carretera.—A un hotel.Me giré hacia él.—¿Un hotel?—A algún lugar donde no esperen encontrarnos.—¿Crees que nos están siguiendo?—No.La respuesta salió demasiado rápido.Levanté una ceja.—Acabas de ment
POV: JaceNo los llevé a casa.La idea ni siquiera se me pasó por la cabeza.Pasé de largo frente al apartamento sin reducir la velocidad, manteniendo los ojos en la carretera mientras Elena permanecía en silencio a mi lado y Aiden ocupaba el asiento trasero con la carpeta descansando sobre sus piernas.Nadie habló durante los primeros diez minutos.Mis manos estaban firmemente aferradas al volante y, cada vez que miraba por el espejo retrovisor, veía a Aiden contemplando aquellos documentos como si lamentara haberlos tocado alguna vez.Bien.Debería lamentarlo.—¿Quieres decirme por qué estás en mi coche? —pregunté finalmente.Elena se volvió hacia mí.—Jace.—No. Hablo en serio.Aiden levantó la mirada.—Ya te dije por qué.—Me dijiste que Camille te dio una carpeta.—Te dije que estaba investigando la fundación.—Nos dijiste lo suficiente para meternos en un estacionamiento con dos hombres siguiéndonos.La mandíbula de Aiden se tensó.—No sabía que vendrían detrás de nosotros.—¿No
POV: ElenaLa alarma contra incendios resonó por todo el salón de baile.La gente se apartó de sus mesas, mientras las sillas chirriaban violentamente contra el suelo y las luces de emergencia parpadeaban sobre nuestras cabezas. Alguien gritó que había un incendio. Otra voz insistió en que solo se trataba de un corte de electricidad. Apenas escuché nada de aquello.Mis ojos estaban fijos en Aiden.Estaba de pie junto a la silla vacía de Camille, sosteniendo una carpeta oscura con una mano. Era del mismo tipo que había visto en la oficina de Richard. La misma carpeta que parecía aterrorizar a todo el mundo.La mano de Jace se apretó alrededor de la mía.—Elena, quédate detrás de mí.Apenas registré sus palabras.Aiden me miró directamente. Luego negó con la cabeza. No era una advertencia para que me alejara, sino para que no confiara en lo que estaba viendo.Se metió la carpeta debajo de la chaqueta y desapareció entre la multitud.—¡Aiden!Me moví antes de que Jace pudiera detenerme, p
POV: ElenaRichard lo sabía.Estaba segura de ello.La certeza me acompañó mientras atravesaba el salón de baile junto a Jace, con su mano apoyada ligeramente en la parte baja de mi espalda.A nuestro alrededor, la gente continuaba riendo y conversando como si nada hubiera cambiado.Pero todo había cambiado.No podía dejar de mirar a Richard.Ya se había apartado de nosotros y ahora hablaba con uno de los miembros del consejo de administración de la universidad, luciendo la misma expresión tranquila que utilizaba cada vez que quería que todos creyeran que tenía el control.—No te quedes mirándolo —murmuró Jace.—No lo estoy haciendo.—Sí lo haces.Lo miré.—Ya me dijiste eso antes.—Y también me ignoraste entonces.—Porque estabas equivocado.Sus ojos se dirigieron hacia su padre.—Esta vez no.Aiden permanecía unos pasos detrás de nosotros, claramente incómodo con la tensión entre ambos.—Averiguaré adónde fue ese camarero —dijo.Jace negó con la cabeza.—No.—¿Por qué?—Porque si al
POV: ElenaDurante varios segundos, no pude procesar lo que Jace acababa de decir.La música del salón continuaba sonando detrás de las puertas cerradas de la terraza. La gente reía. Las copas chocaban. En algún lugar más allá de nosotros, una orquesta tocaba algo suave y elegante.Todo sonaba increíblemente lejano.—Tú estabas allí —repetí.Jace asintió.—En la oficina de tu padre.—Sí.—La noche en que Camille se fue.Bajó la mirada.—Sí.Lo miré fijamente.—Entonces dime qué pasó.Se pasó una mano por la nuca.—Estaba buscando a mi padre.—¿Por qué?—Habíamos discutido antes. Sobre mi beca. Sobre el baloncesto. Lo de siempre.—¿Lo de siempre?—Sabes cómo es él.Lo sabía.Richard Calloway no tenía discusiones.Tenía batallas que esperaba que todos los demás perdieran.Jace continuó.—Fui a su oficina alrededor de las once. La puerta no estaba completamente cerrada, así que escuché voces.—¿De quién?Dudó.—De Camille.Sentí que el estómago se me tensaba.—¿Qué hacía ella allí?—No lo







