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CAPÍTULO 17

last update Fecha de publicación: 2026-08-20 01:13:47

El despacho de Diego tenía la puerta entreabierta. Alba lo oyó antes de verlo: la voz de Blanca llegaba desde adentro con ese tono que conocía demasiado bien, el registro suave de las conversaciones funcionales que nunca eran del todo funcionales si una sabía a qué prestarle atención. La voz no sonaba íntima; sonaba entrenada para parecer necesaria.

Alba llegaba además con otra advertencia todavía fresca. Renata le había informado esa mañana que alguien había cortado las dos ruedas delanteras
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  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 61

    Alba pidió que la reunión fuera presencial. Si el comité iba a enterarse de la grabación, no quería que ocurriera mediante un correo que cada persona pudiera leer a solas, completar con sus propios prejuicios y después llamar “contexto”. Victoria llegó cinco minutos tarde. Blanca estaba sentada desde antes. Gonzalo ocupaba un lugar junto a Cornelia. Diego se quedó al fondo, en el asiento de Vidal, porque Alba se lo había pedido así. Pradas abrió la sesión. —La señorita Beltrán solicita dejar constancia de una vulneración de seguridad que puede afectar cualquier evaluación reputacional del período. Alba no leyó ninguna nota. —Hace varias semanas, una cámara patrimonial declarada fuera de servicio fue reactivada de manera remota durante siete minutos en un espacio privado de la mansión. Esa cámara transmitió imágenes de Diego Vidal y de mí durante un encuentro sexual consentido. El silencio llegó completo. Una patrona bajó

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 60

    Alba eligió el apartamento vacío de la semana anterior para hablar con Diego. No quería la mansión. No quería Vidal. No quería ningún lugar donde el recuerdo de una cámara pudiera estar esperando en una esquina. Pradas había salido con los mensajes de Blanca y una orden clara: no responder al intermediario hasta tener autorización legal para preservar cualquier contacto posterior. Chen intentaba rastrear la ruta sin activar alertas. Después de horas, Alba y Diego estaban solos.—Blanca tuvo miedo —dijo Alba.Diego dejó las llaves sobre una mesa. —Sí.—No significa que confíe en ella.—No.—Pero significa que Serrano ya no la trata como parte del plan.—O nunca la trató así.Alba lo miró. —¿Qué piensas?—Pienso qu

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 59

    Blanca no durmió. A las cuatro de la mañana seguía sentada frente al teléfono, con la imagen fija abierta y el mensaje del intermediario debajo.**Victoria paga el doble.**No hacía falta que fuera una amenaza explícita; resultaba peor. Era una demostración de que Serrano conocía la estructura íntima de su familia con la misma precisión con que conocía cuentas, cámaras y accesos. Sabían que Victoria podía pagar. Sabían que Alba no lo haría. Y sabían que Blanca estaba en medio, todavía convencida de que podía negociar sin terminar perteneciendo a ninguno de los dos lados. A las cinco y doce, escribió a Diego.*Necesito hablar contigo antes de que Alba vea esto.*Se quedó mirando la frase después de enviarla. No había escrito *quiero*. Había escrito *necesito*. Era una palabra diseñada para activar en Diego exactamente aquello que durante dos años le había dado espacio: responsabilidad. Utilidad. El reflejo de atender un problema antes de preguntarse qué parte de la cercanía era necesar

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 58

    Alba tardó menos de una hora en decidir que no iba a fingir que la posible grabación no existía. Lo difícil fue decidir qué hacer con el miedo. Se reunió con Diego en un apartamento vacío de Vidal que podía revisarse por completo antes de entrar. No porque fuera el lugar más romántico. Precisamente porque no lo era. Alba quería una habitación sin recuerdos, sin cámaras conocidas y sin la mansión respirando detrás de las paredes.—Chen cree que hay copia —dijo Diego.—Lo sé.—Pradas puede preparar una denuncia preventiva.—Quiero eso. Pero primero quiero dejar algo claro entre nosotros.Diego esperó. Alba caminó hasta la ventana. —No me avergüenza haberme acostado contigo.—Lo sé.—No. Quiero que lo escuches completo. No me avergüenza haberlo hecho, ni dónde, ni cómo. Lo que me da miedo es que alguien decida cuándo verlo, quién lo vea o qué significado ponerle. Que vuelvan a convertir una cosa que elegí en una prueba sobre quién soy.Diego se acercó solo hasta la mitad del cuarto. —¿Qu

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 57

    Chen llamó a las seis y doce de la mañana. —Intentaron entrar al archivo técnico anoche. Diego se incorporó en la cama. —¿Dónde estás? —En Vidal. Estoy bien. No entraron al servidor principal, pero tocaron el gabinete donde guardamos la cadena de la cámara patrimonial. —No muevas nada hasta que llegue el equipo independiente. —Eso iba a decirte. Diego llamó a Alba después. No a Pradas. No al consejo. A Alba. —Intentaron acceder a la cadena de la cámara —dijo cuando ella contestó con voz dormida—. Chen está bien. No sé todavía si perdimos algo. Hubo un silencio. —Gracias por llamarme antes. —Voy a Vidal. ¿Quieres venir o prefieres que te actualice? —Voy. Alba llegó cuarenta minutos después con el cabello recogido y una furia demasiado tranquila. Chen los esperaba junto a la sala técnica con dos auditores externos. La cerradura del gabinete tenía marcas de herramienta. No había violencia contra personas. Solo prisa. —No lograron abrir el compartimento físico —explicó Chen—.

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 56

    Diego contó la reunión sin ordenar los hechos para parecer mejor. Esa fue la primera cosa que Alba notó. Estaban en el saloncito del ala sur, no en un despacho. Ella había elegido el lugar porque estaba cansada de hablar de su relación entre carpetas. Diego llegó con una sola hoja: la resolución del consejo.—Álvaro propuso limitarme por completo —dijo—. El consejo aprobó una versión parcial. Mantengo acceso, pero necesito una segunda firma independiente para cualquier decisión que toque Serrano, la sociedad pantalla o la fundación.—¿Te parece injusto?—Me parece incómodo. No necesariamente injusto.Alba apoyó la taza sobre la mesa. —Eso es nuevo.—¿Qué?—Que no confundas perder control con sufrir una injusticia.Diego aceptó el golpe. —Hay algo más. Casals dijo que la unidad antigua de pagos reportaba a estrategia. Álvaro dirige estrategia ahora, pero llegó años después. Se lo dije delante del consejo.Alba levantó la vista. —¿Sin confirmarlo?—Sí.—¿Y qué hizo?—Entregó contexto qu

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