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CAPÍTULO 36

last update Data de publicação: 2026-08-27 00:02:04
Llegaron al corredor del ala norte por separado y al mismo tiempo. Diego venía del estudio de Gonzalo con documentación para Rivas. Alba subía con la carpeta de Pradas. Se encontraron en el tramo central, bajo la ventana alta que al atardecer dejaba entrar una luz horizontal sobre el suelo encerado.

—Rivas necesita los formularios de Vidal antes de las cinco —dijo Alba.

—Ya los mandé.

—¿La solicitud de auditoría incluye el período completo desde el escándalo?

—Treinta meses. Devane revisó el
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  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 121

    Blanca esperó hasta el día siguiente para buscar a Diego. Ese fue el primer error. El segundo fue convencerse de que necesitaba cerrar algo. Lo encontró en una sala lateral de la fundación después de una reunión sobre la investigación audiovisual. Estaba solo, guardando documentos en una carpeta. —¿Tienes un minuto? Diego levantó la vista. —Sí. Blanca cerró la puerta, pero no con llave. —Lo de ayer... —¿La grabación? —Todo. Diego esperó. Blanca llevaba veinticuatro horas viendo clips de Alba en el atril, de Diego entrando por la puerta principal, del beso en el vestíbulo. También llevaba semanas intentando construir algo propio. Las dos realidades habían coexistido hasta que una pareció empujar a la otra fuera de su sitio. —No puedo hacer como si no me doliera —dijo. —No te he pedido eso. —Lo sé. —Entonces ¿qué necesitas de mí? La pregunta debería haberla detenido. No lo hizo. —Quiero saber si alguna vez hubo una posibilidad. Diego dejó la carpeta sobre la mesa. —Blan

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 120

    A las ocho de la mañana había seis móviles de televisión frente a la fundación.Alba llegó caminando desde el estacionamiento subterráneo y pidió que no la hicieran entrar por una puerta lateral.—Hay prensa —advirtió seguridad.—Ya lo sé.—Podemos evitarla.—No quiero evitarla. Quiero llegar a trabajar.Diego no la acompañó. La decisión fue de ambos. Si aparecía a su lado a primera hora, la historia podía convertirse otra vez en “Diego protege a Alba”. Él iría más tarde si ella lo quería. Alba cruzó la entrada principal.—¿Se arrepiente de la relación con Diego Vidal?La pregunta llegó desde la segunda fila y, por un instante, Alba perdió el ritmo de la respiración. No hab&iac

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 119

    El problema de una multitud no era sentir miedo, sino la velocidad con que ese miedo se propagaba. Alba lo vio recorrer el salón en ondas: una persona recogía su bolso, otra interpretaba el gesto como señal, una tercera se levantaba y, de pronto, una mesa completa empujaba hacia la misma salida.—No bloqueen puertas —ordenó al equipo de seguridad—. Abran las tres. Flujo lento.Un hombre tropezó cerca del pasillo central. Una mujer cayó de rodillas. Nada grave todavía. Diego miró a Alba.—¿Qué necesitas?—Lado derecho. Ayuda a separar el flujo. No me pierdas de vista, pero no vengas detrás de mí.—Hecho.Se movió. Alba subió a una silla para que la gente pudiera verla.—Las salidas están despejadas. No hay fuego. No hay amenaza física confirmada. Salgan si

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 118

    La gala funcionó durante una hora y diecisiete minutos. Luego la pantalla principal cambió. Alba estaba junto a una mesa de beneficiarios cuando la imagen del proyecto de Aldecoa desapareció. Durante medio segundo apareció negro.Alba pidió que nadie prometiera control total sobre las copias: necesitaba hechos, no otra frase tranquilizadora destinada a romperse diez minutos después.Después, una fotografía pixelada. No explícita. Suficiente. Un fragmento del salón de música.Su hombro desnudo. La camisa abierta de Diego. La fecha de la cámara del salón de música incrustada en una esquina.Alba reconoció la escena antes que el resto. Diego también. El archivo se cortó a los dos segundos. Demasiado tarde.El salón quedó inmóvil. Alguien detrás del control audiovisual soltó una ma

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 117

    Álvaro llamó a Blanca la mañana de la gala. Esta vez ella contestó. —No vuelvas a aparecer en mi programa. —Entonces ven a verme tú. —No. —Tengo material que te afecta. Blanca cerró los ojos. —Esa frase ya dejó de funcionar. —No del todo. Él mencionó la fecha exacta de una visita al despacho de Diego. Después otra. Después el mensaje de dos años atrás. —¿Qué quieres? —preguntó Blanca. —Que confirmes el contexto ante el comité independiente. —La revisión contra Diego terminó. —La revisión de sus controles no. —No soy tu testigo. —No necesito que quieras serlo. Puedo citar registros y dejar que otros expliquen la cercanía. Blanca apretó el teléfono. —Si usas mi vida privada como inferencia de riesgo, voy a responder públicamente. —¿Con qué? ¿Diciendo que estabas enamorada del marido de tu hermana mientras él estaba destruido?

  • La Heredera que Regresó   CAPÍTULO 116

    Dean llegó a Madrid dos días antes de la gala y no avisó a Alba hasta después de aterrizar.No porque quisiera sorprenderla. Porque su agenda ya no se organizaba alrededor de la posibilidad de verla.El mensaje fue simple: *En Madrid hasta el lunes. Reunión de Aldecoa mañana a las diez. Llevo las correcciones de Nueva York.*Alba respondió una hora después. *Perfecto. Nos vemos allí.* Diego estaba en la misma habitación cuando llegó el mensaje. No preguntó quién era. Alba se lo dijo igual.—Dean llegó.—¿Por el proyecto?—Sí.—¿Y la gala?—Está invitado como arquitecto.Diego siguió abrochándose el reloj.—Entonces supongo que lo veré.Alba apoyó una mano en el marco de la puer

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