ログインMás tarde esa noche, Allison estaba en su habitación. Acostada en la cama, revisaba su teléfono. Victor le había enviado varios mensajes para preguntarle cómo le iba en la universidad.Tommy también le había escrito para preguntarle si quería salir a comer algo. Cerca del campus había algunos puestos de comida populares que abrían por la noche.Allison rechazó la invitación con amabilidad y le explicó que estaba demasiado cansada después de pasar todo el día arrancando maleza. Tras responderle, siguió revisando el teléfono hasta que abrió su conversación con Jareth. El último mensaje era de hacía tres horas. Dudó un momento, luego cerró el chat sin escribir nada y cambió al sistema oculto de su teléfono.Su teléfono tenía dos sistemas independientes y el oculto solo podía desbloquearse con su huella digital. Cualquiera que tomara su teléfono por casualidad no tendría idea de que estaba allí. Solo unas pocas personas tenían acceso a ese sistema. Una de ellas, cuya foto de perfil era un
Nora lo pensó un momento y murmuró,—Entonces tu hermano está solo en casa y Allison tardará en volver, ¿no?Zoey asintió mientras bebía con una pajita.Nora sonrió, incapaz de ocultar lo contenta que estaba.Zoey la miró y soltó, —Nora, no me digas que piensas ocupar su lugar mientras está fuera.—¿Eh? —Nora no se esperaba aquello. Soltó una risita—. Claro que no.Zoey no hizo más preguntas.Aquella noche, Nora la invitó a la residencia de los Berry para pasar un rato conversando con ella y la señora Mary.Zoey todavía estaba resentida con la señora Mary por haberla tratado con frialdad a raíz de lo ocurrido con Allison. No quería ir, pero Nora insistió tanto que al final aceptó. Nunca imaginó que la señora Mary se pondría gravemente enferma esa misma noche. Estaba acostada, con un silbido en el pecho y tanta dificultad para respirar que apenas podía tomar aire.Aterrada, Nora le gritó a Zoey, que se había quedado paralizada a su lado, —¡Zoey, llama a Jareth ahora mismo! ¡Dile que la
Jennie la miró con curiosidad. —Estamos aprendiendo a identificar las hierbas en sus distintas etapas de crecimiento. Creo que quiere que sepamos distinguir la maleza de las plantas medicinales.Si no sabían identificar las hierbas, ¿cómo iban a saber qué arrancar y qué dejar?—Tiene sentido —dijo Jennie, asintiendo.A su alrededor, los estudiantes ya estaban cavando con herramientas o arrancando la maleza a mano. Uno dio un tirón en mal momento y cayó de espaldas, justo sobre las plantas de la parcela de otro estudiante.El profesor paseaba por el campo con las manos a la espalda, sin que pareciera preocuparle pisar las hierbas medicinales. Se detuvo detrás de Allison para observar cómo trabajaba.Mientras los demás arrancaban grandes manojos, Allison se tomaba su tiempo con cada hierba. Buscaba el centro, cortaba la tierra con un cúter y dividía las raíces en cuatro partes antes de sacarlas una por una.El pasto viejo tenía raíces gruesas y profundas, difíciles de sacar de la tierra
Después de revisar el papel, las dos chicas se mostraron más amables y la ayudaron a meter sus cosas. —La cama junto al baño sigue libre. ¿Te parece bien?Las camas se elegían por orden de llegada y Allison no era exigente. Además, la residencia estaba en buenas condiciones. Dormir al lado del baño no le molestaba.Cuando terminaron de ayudarla a instalarse, las chicas le advirtieron, —Habla bajito. La que está detrás de esa cortina duerme de día. Si se despierta, se pondrá furiosa.Allison asintió despacio e hizo un gesto de aprobación con los dedos. Luego sacó los pequeños regalos que había traído: unos peluches RabuBoo, que se habían puesto de moda últimamente. No costaban mucho, pero eran bonitos y le servirían para empezar a conocer a sus compañeras.Las dos chicas se alegraron mucho. —Qué suerte hemos tenido con nuestra nueva compañera.Allison miró la litera de la cortina cerrada y dejó otro peluche en el escritorio de abajo. Ojalá la chica lo viera cuando se despertara.Cuando
—Si se atreve a armar un escándalo en mi universidad, no le dirigiré la palabra —dijo Allison.Sandra soltó un «Uuuh» burlón y se rio. —No le tienes nada de miedo, ¿verdad?Pero Allison sabía que no podía dejar las cosas así. Si quería mantenerlo tranquilo, tenía que darle algo que esperar con ilusión.Bajó la ventanilla, tomó una foto del paisaje y se la envió a Jareth por WhatsApp.Jareth estaba en plena reunión. Los dos ejecutivos sentados a ambos lados de la mesa ya se estaban gritando, visiblemente furiosos.Jareth bajó la mirada y abrió el mensaje de Allison. Era una foto curiosa. Había fotografiado el espejo lateral del auto. Por el reflejo, pudo darse cuenta de que iba en un Porsche rojo, claramente un auto de mujer. Le llamó la atención una gran mariposa azul posada en el borde del espejo. Allison debía de haberla encontrado bonita y por eso había tomado la foto.Como había fotografiado el espejo, también había captado su rostro, pequeño y delicado en el reflejo.Jareth ampli
Sherrie había llegado a la familia Rogers hacía apenas seis o siete años. Casi no había tenido tiempo de acostumbrarse a su nueva vida cuando empezó a enviarle dinero a aquel hombre.Las cantidades iban desde treinta millones hasta unos pocos miles. A veces le enviaba dinero una vez cada tres meses. Otras, lo hacía tres veces en un mismo mes. En total, las transferencias sumaban ochenta millones.—¿Recuerdas cuando te faltaba dinero? —preguntó Allison con naturalidad—. ¿Sherrie alguna vez te ayudó como ayudó a Timothy?El rostro de Nigel se tensó. Recordó los problemas económicos del hospital, cuando casi se había visto obligado a vender propiedades. Sherrie lo había consolado entonces, diciéndole que no tenía dinero para ayudarlo. Pero los documentos de Allison contaban otra historia.La misma tarde en que Nigel había estado dispuesto a vender la casa para pagarle a Gabriel tres millones por la pulsera rota, Sherrie le había transferido tres millones a Timothy.Cuando un periodista l







