MasukNigel finalmente perdió toda la paciencia.
—El hospital psiquiátrico está justo ahí. Si no quieres volver a casa, ¡entonces regresa adentro!
Dicho eso, se dio la vuelta y se subió al coche. El conductor, Carlos, dudó.
—Señor Nigel, ¿de verdad vamos a dejar atrás a la señorita Rogers?
Nigel se aseguró de que Allison pudiera oírlo.
—Fui demasiado bueno con ella, por eso se volvió una mocosa desagradecida. Déjala sufrir un poco. Tal vez así entienda de una vez lo que significa la bondad.
Subió la ventanilla y dijo con frialdad:
—Vamos.
Mientras el coche de la familia Rogers se alejaba a toda velocidad, Allison ni siquiera lo miró. Obligó a su cuerpo dolorido a moverse y se giró para echar una última mirada al hospital psiquiátrico. Nunca, jamás volvería a ese lugar.
Conocía el camino a casa. Incluso sin transporte, podía regresar caminando. Pero dos horas después de que Nigel llegara a casa, aún no había rastro de ella.
***
En el cementerio, Allison se arrodilló en el suelo, apoyando el rostro contra la fría lápida mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
—Papá, te extraño tanto… Si supieras que tu hija no tiene un hogar al que volver, se te rompería el corazón. Papá, abrázame… Nigel, Toby y mamá ya no me quieren. Solo abrazan a Sherrie. Solo le sonríen a Sherrie…
Aferrándose a la lápida, Allison apoyó la frente contra la foto de su padre. Pero la piedra permaneció en silencio, igual que el consuelo que jamás recibiría.
No supo cuánto tiempo lloró. Solo cuando las lágrimas se le secaron por completo empezó a calmarse.
Se limpió el rostro con el dorso de la mano y usó la manga para quitar con cuidado el polvo de la lápida.
—Papá, me cuidaré sola. No te preocupes.
Dicho eso, comenzó a cavar en la tierra frente a la tumba. Cuando sus manos ya no pudieron más, tomó una piedra y la usó para levantar una de las baldosas.
Debajo había un espacio hueco con una caja en su interior.
La familia Rogers provenía de una larga línea de boticarios, pero cuando se dedicaron al negocio hospitalario, la medicina tradicional fue quedando en el abandono. Aun así, los antiguos apuntes médicos de la familia se habían transmitido de generación en generación.
Cuando Allison era niña, su padre notó su amor por la medicina antigua y le dejó todos los libros a ella. Después de que él falleció, la Allison de diez años los escondió en secreto allí. En aquel entonces, pensó que si su padre se aburría bajo tierra, al menos tendría algo que leer.
Nunca imaginó que ese acto infantil se convertiría algún día en su último salvavidas. Dentro de la caja no solo había un antiguo archivo de investigación médica, también había una auténtica Cápsula BlueCore Vitality.
Una auténtica Cápsula BlueCore Vitality podía significar la diferencia entre la vida y la muerte en un momento crítico. La fórmula original dependía de un derivado animal que ahora estaba prohibido, y las versiones posteriores lo sustituyeron por un reemplazo sintético legal, reduciendo drásticamente su eficacia.
La que Allison tenía, sin embargo, era la rara fórmula original. Su cuerpo estaba en pésimas condiciones. No tenía dinero, ni identificación, ni forma de recibir tratamiento, ni acceso a medicamentos. Así que mordió un trozo de la cápsula y lo tragó. Luego guardó con cuidado el resto.
Miró rápidamente a su alrededor. No había nadie cerca. Volvió a enterrar los objetos restantes en el suelo.
Justo cuando Allison terminó de cubrir la tumba, una voz familiar pero distante sonó detrás de ella.
—Sabía que estarías aquí.
La espalda de Allison se tensó, pero no se dio la vuelta.
Era Ronan Lopez, su compañero de juegos de la infancia y su prometido.
Ella le dio la espalda, pero Ronan extendió la mano, la sujetó del hombro y la giró para mirarla con una sonrisa.
—Siempre vienes corriendo a la tumba de tu papá cuando estás molesta…
La sonrisa de Ronan desapareció de inmediato. Cuando por fin vio el rostro de Allison, estaba pálido y frágil. Sus ojos, medio ocultos bajo su largo cabello negro, estaban vacíos y sin vida.
Un escalofrío le recorrió la espalda y, por instinto, retiró la mano. Entonces recordó que ella era una lunática. Los lunáticos podían hacer cualquier cosa. Incluso había oído rumores de que se untaba suciedad en el cuerpo por diversión.
Pensar que acababa de tocarla hizo que a Ronan se le erizara la piel. Se limpió la mano en secreto contra el tronco del árbol detrás de él. Sus movimientos fueron sutiles, pero Allison aun así los notó.
Ella y Ronan habían estado comprometidos durante años, y todos siempre habían asumido que eran una pareja; incluso la propia Allison lo creía. Por eso, siempre había sentido cierto apego posesivo hacia él.
Ser rechazada por alguien a quien amaba le dolió profundamente, pero Allison mantuvo una reacción normal.
Ronan no la había visitado ni una sola vez durante los tres años que pasó en el hospital psiquiátrico. Ella ya sabía que no había futuro entre ellos.
Había pasado demasiado tiempo. Ronan ya no sabía cómo comportarse con ella. Para él, ella se sentía como una extraña conocida.
De manera incómoda, dijo:
—Desde que la apuñalaste en un ataque de locura, la salud de Sherrie ha estado mal. Ahora que te niegas a volver a casa, está tan preocupada que ni siquiera puede comer. Todos estamos muy preocupados por ella.
Allison se burló en silencio. Se salta comidas, pero sigue viva, ¿no?
Al ver que Allison no respondía, Ronan frunció el ceño. Su tono se endureció.
—Te estoy diciendo que vuelvas a casa y te disculpes con Sherrie de inmediato. Si no lo haces, entonces olvídate de volver a verme.
Allison había sido obediente con Ronan en el pasado, haciéndole creer que no podía vivir sin él. Pero después de pasar años en el hospital psiquiátrico, esperando que alguien la rescatara de ese infierno que nunca terminó, su esperanza se fue apagando poco a poco. Había dejado de esperar algo de los demás. Complacerlos ya no le importaba.
Había renunciado a su deseo de ser amada; ahora lo único que quería era vivir para sí misma.
Allison abrió la palma de la mano y miró la marca de la quemadura. El dolor le recordó que, sin poder, ser terca o hacerse la fuerte solo la llevaría a sufrir más.
Así que decidió ir con Ronan.
De todos modos, pensaba regresar con la familia Rogers para recuperar su identidad, y viajar en su coche era mejor que caminar.
Ronan caminó delante y sacó unas toallitas húmedas del coche para limpiarse las manos fuera de la puerta.
Cuando se subió al coche, notó que Allison estaba sentada en el asiento trasero. Antes, ella siempre se sentaba en el asiento del copiloto, que siempre había estado reservado para ella.
¿Por qué no estaba sentada ahí ahora?
Entonces vio la calcomanía en el tablero que decía: “Asiento exclusivo de la princesa. Otras chicas, atrás.”
Las mejillas de Allison se enrojecieron de culpa. Había derramado el jugo después de acusarlo injustamente de haberlo robado. No podía dejarlo allí pasando frío.—¿Tienes ropa de repuesto en el coche? —preguntó, avergonzada.Jareth alzó una ceja. —¿Quién guarda ropa de repuesto en el coche?La observaba como siempre, con una mirada intensa y hambrienta, como si no dejara de pensar en cómo devorarla.Allison lo miró mientras aquella pregunta seguía resonando en su cabeza. ¿Quién guarda ropa de repuesto en el coche? Por alguna razón, le costaba aceptar esas palabras.Como a ella no se le ocurría ninguna solución, Jareth sugirió, —Compremos algo. Hay una tienda cerca. No tardaremos mucho.Allison vaciló. ¿Y si hay novedades mientras no estamos?Pero Jareth daba lástima allí de pie, con la camisa empapada agitándose en la brisa fría.Allison suspiró y aceptó. —Está bien, pero vamos rápido.La tienda cercana era una tienda de ropa corriente. No había ninguna marca de lujo.Allison entró de
Allison apretó los labios. Sabía perfectamente por qué la señora Mary llamaba en un momento como aquel.Jareth frunció el ceño al contestar. —Hola.A la señora Mary se le encogió el corazón. Él no la había saludado como de costumbre. Sabía que Archer se había vuelto más imprudente durante los últimos dos años y que cada vez era más difícil controlarlo. También sabía que su comportamiento había hecho que Jareth se distanciara cada vez más de la familia. Su mayor temor era que, esta vez, se negara a arreglar el desastre de Archer.—Jareth —dijo la señora Mary, con la voz temblorosa de rabia—. Seguro que viste las noticias de hoy. Archer está completamente fuera de control. ¡Hasta yo, su propia abuela, quise matarlo a golpes cuando vi lo que había hecho!Resopló con enojo. —Esta vez no le arregles las cosas. ¡Deja que la policía lo encierre diez días o dos semanas para que aprenda la lección! ¡Tiene que entender que tú eres el único que siempre lo ha consentido!Allison sonrió con burla.
Jareth vaciló antes de murmurar, —Está drogado.Quería decir que Archer no estaba en sus cabales, así que nadie debía tomarse sus palabras en serio. Pero no terminó de explicarlo.Archer nunca había sabido cuándo cerrar la boca. ¿Quién podía asegurar que no estaba diciendo la verdad?Allison ignoró a Jareth y se dirigió a la planta baja. Quería provocar un poco más a Archer para ver qué más podía sacarle.Cuando Allison empezó a alejarse, Jareth la agarró de la muñeca y la detuvo. La policía llegó apenas unos segundos después. Dijeron que alguien había denunciado un posible consumo de drogas y arrestaron a Archer.Allison los siguió escaleras abajo y vio a alguien en un rincón. El hombre de antes hizo discretamente una señal de «todo bien» con los dedos y luego desapareció por la salida trasera.El hombre no volvería a dejarse ver en el país durante un tiempo. Nadie relacionaría a Allison con lo ocurrido. Supondrían que Archer había perdido el control al drogarse y se había delatado s
Allison no supo qué responder. Algunas personas podían ser tan desesperantes. Se levantó y tiró de su brazo hasta que él por fin se dignó a levantar su trasero real del sofá. Jareth se puso de pie y fue con ella.Mientras él se levantaba, Allison se quitó discretamente el auricular y lo guardó en el bolso. Tendría que dejar lo de Archer para después, sin importar lo que estuviera pasando en aquella sala.Cuando llegaron a la sala que Oliver había mencionado, Allison encontró a dos hombres forcejeando en la puerta.Oliver sujetaba por la cintura a un hombre de mediana edad. —Señor Jayson, le juro que no miento. El señor Jareth llegará en cualquier momento. ¡De verdad!—Señor Oliver, de verdad no puedo ayudarlo con esto —protestó el hombre—. ¡Por favor, no me lo ponga más difícil!—Pero usted es uno de los mejores neurocirujanos del mundo, señor Jayson —suplicó Oliver—. ¡Si ni siquiera usted puede ayudar, ya no queda ninguna esperanza!—¡Señor Oliver! —llamó Allison mientras se acercaba
Por el auricular llegó una mezcla de ruidos, seguida de la voz coqueta de una mujer. —Señor Archer, solo quiero estar con usted. Me da vergüenza cuando hay otras personas.—Vergüenza, una mierda, puta vieja —se burló Archer—. ¿De qué te ríes? ¿Crees que los dos vinimos a atenderte?Archer sonrió de forma vulgar, con el cigarrillo entre los dientes. —Esta noche, los dos se pondrán de rodillas con el culo en alto.La mujer parpadeó, incómoda, y miró al otro hombre. Si Archer era tan despreciable, ¿qué clase de hombre elegiría pasar tiempo con él? Sintió náuseas y empezó a dudar.Archer notó su reacción. Le agarró un puñado de cabello y tiró de ella hacia él. La punta encendida del cigarrillo quedó tan cerca de su rostro cargado de maquillaje que en cualquier momento podía dejarle una marca negra en la piel lisa.—Señor Archer… —suplicó ella, temblando.Archer inclinó la cabeza. —Ve a asearte.Ella se levantó a trompicones y se apresuró a entrar en el baño.Archer se volvió hacia el otro
Zoey miró fijamente a Allison. —Si mi papá conducía cuando te salvó, entonces tuviste que haber visto a Jareth. ¿Lo viste?—Si lo hubieras visto, lo recordarías —añadió con frialdad—. No esperes que crea lo contrario.Tenía razón. Allison no había visto a nadie más aquella noche. Solo recordaba al padre de Zoey bajando del coche como un rayo de luz. Aquel momento seguía muy claro en su memoria.Allison insistió. —¿No hubo ni una sola excepción?No podía creer que el padre de Zoey nunca hubiera conducido aquel coche solo.Si Jareth hubiera estado allí, ¿por qué no lo recordó cuando se lo conté?—¿No me crees? —dijo Zoey—. Vamos a comprobarlo.Allison parpadeó. —¿Comprobarlo… cómo?Zoey sacó un teléfono del cajón. —Me asusto fácilmente, así que mi papá solía mandarme un mensaje cada vez que salía.—¿Cuándo ocurrió exactamente?—El 3 de febrero de 2022 —respondió Allison—. Alrededor de las once y media de la noche.Zoey buscó rápidamente en el historial de conversaciones y luego se detuv







