LOGINJennie la miró con curiosidad. —Estamos aprendiendo a identificar las hierbas en sus distintas etapas de crecimiento. Creo que quiere que sepamos distinguir la maleza de las plantas medicinales.Si no sabían identificar las hierbas, ¿cómo iban a saber qué arrancar y qué dejar?—Tiene sentido —dijo Jennie, asintiendo.A su alrededor, los estudiantes ya estaban cavando con herramientas o arrancando la maleza a mano. Uno dio un tirón en mal momento y cayó de espaldas, justo sobre las plantas de la parcela de otro estudiante.El profesor paseaba por el campo con las manos a la espalda, sin que pareciera preocuparle pisar las hierbas medicinales. Se detuvo detrás de Allison para observar cómo trabajaba.Mientras los demás arrancaban grandes manojos, Allison se tomaba su tiempo con cada hierba. Buscaba el centro, cortaba la tierra con un cúter y dividía las raíces en cuatro partes antes de sacarlas una por una.El pasto viejo tenía raíces gruesas y profundas, difíciles de sacar de la tierra
Después de revisar el papel, las dos chicas se mostraron más amables y la ayudaron a meter sus cosas. —La cama junto al baño sigue libre. ¿Te parece bien?Las camas se elegían por orden de llegada y Allison no era exigente. Además, la residencia estaba en buenas condiciones. Dormir al lado del baño no le molestaba.Cuando terminaron de ayudarla a instalarse, las chicas le advirtieron, —Habla bajito. La que está detrás de esa cortina duerme de día. Si se despierta, se pondrá furiosa.Allison asintió despacio e hizo un gesto de aprobación con los dedos. Luego sacó los pequeños regalos que había traído: unos peluches RabuBoo, que se habían puesto de moda últimamente. No costaban mucho, pero eran bonitos y le servirían para empezar a conocer a sus compañeras.Las dos chicas se alegraron mucho. —Qué suerte hemos tenido con nuestra nueva compañera.Allison miró la litera de la cortina cerrada y dejó otro peluche en el escritorio de abajo. Ojalá la chica lo viera cuando se despertara.Cuando
—Si se atreve a armar un escándalo en mi universidad, no le dirigiré la palabra —dijo Allison.Sandra soltó un «Uuuh» burlón y se rio. —No le tienes nada de miedo, ¿verdad?Pero Allison sabía que no podía dejar las cosas así. Si quería mantenerlo tranquilo, tenía que darle algo que esperar con ilusión.Bajó la ventanilla, tomó una foto del paisaje y se la envió a Jareth por WhatsApp.Jareth estaba en plena reunión. Los dos ejecutivos sentados a ambos lados de la mesa ya se estaban gritando, visiblemente furiosos.Jareth bajó la mirada y abrió el mensaje de Allison. Era una foto curiosa. Había fotografiado el espejo lateral del auto. Por el reflejo, pudo darse cuenta de que iba en un Porsche rojo, claramente un auto de mujer. Le llamó la atención una gran mariposa azul posada en el borde del espejo. Allison debía de haberla encontrado bonita y por eso había tomado la foto.Como había fotografiado el espejo, también había captado su rostro, pequeño y delicado en el reflejo.Jareth ampli
Sherrie había llegado a la familia Rogers hacía apenas seis o siete años. Casi no había tenido tiempo de acostumbrarse a su nueva vida cuando empezó a enviarle dinero a aquel hombre.Las cantidades iban desde treinta millones hasta unos pocos miles. A veces le enviaba dinero una vez cada tres meses. Otras, lo hacía tres veces en un mismo mes. En total, las transferencias sumaban ochenta millones.—¿Recuerdas cuando te faltaba dinero? —preguntó Allison con naturalidad—. ¿Sherrie alguna vez te ayudó como ayudó a Timothy?El rostro de Nigel se tensó. Recordó los problemas económicos del hospital, cuando casi se había visto obligado a vender propiedades. Sherrie lo había consolado entonces, diciéndole que no tenía dinero para ayudarlo. Pero los documentos de Allison contaban otra historia.La misma tarde en que Nigel había estado dispuesto a vender la casa para pagarle a Gabriel tres millones por la pulsera rota, Sherrie le había transferido tres millones a Timothy.Cuando un periodista l
Peggy le dedicó una sonrisa fría. —La mitad de esos trescientos mil millones es mía. Si no te deshaces de ese viejo asqueroso, me encargaré de que él también reciba una parte.Nigel estaba furioso. ¿Cómo podía tener tan mala suerte? ¿Por qué tenía que haberse enterado Peggy? Se agarró la cabeza, cada vez más desesperado, hasta sentir que estaba a punto de perder el control.Al final, se obligó a pensar. Tenía que resolver una cosa a la vez. Se volvió hacia Peggy e intentó calmarla. —Cariño, no intentaba ocultártelo. Estaba protegiéndonos de ese parásito. Ahora estamos del mismo lado. Por el momento, finge que no sabes nada. Me desharé de Timothy. Te lo juro.Peggy lo miró sorprendida.Nigel siempre la había despreciado, ¿y ahora la reconocía como su esposa? Ja. De verdad debía de haberse quedado sin opciones.Cuando ella dejó de gritar, Nigel bajó la voz. —Esto nos afecta a los dos. Si no resolvemos lo de Timothy, acabaré en la cárcel. ¿Cómo vas a conseguir tu parte de mis bienes ento
Zoey dio media vuelta y corrió escaleras arriba. No había tenido ninguna mala intención. Solo había pensado que todo sería mejor si se llevaban bien. ¿Por qué Allison tenía que dar tanto miedo?El arrebato de Allison no solo había asustado a Zoey. Jareth también se puso nervioso. Ya estaban discutiendo y, encima, a Zoey se le había ocurrido mencionar precisamente a Nora.Se sentía culpable y no podía disimularlo. Esa culpa terminó por hacerlo ceder. —Está bien. Puedes ir. Pero voy a conseguirte una habitación individual en la residencia.Sin su intervención, Allison tendría que compartir habitación con otros tres estudiantes. Habría ruido y poco espacio, y quién sabía cómo serían sus compañeros. No veía ninguna razón para que ella tuviera que soportar eso.Pero Allison seguía sin estar contenta. —Llevo meses sin ir a la universidad. ¿Y ahora voy a aparecer y recibir un trato especial? ¿Qué crees que dirá la gente? Me quedaré en la habitación que me asignen.Apartó a Jareth de una pata







