Share

El escape

Penulis: Zarin Quinn
last update Tanggal publikasi: 2026-08-13 18:36:00

 

Emma había estado estudiando la rutina diaria de sus captores desde que la secuestraron, y se dio cuenta de que había una falla en ella.

«Tengo que salir de este lugar ahora mismo», pensó. Se detuvo a reflexionar: «¿Pero cómo puedo someter a cuatro hombres adultos yo sola?».

Pensó con cuidado, recordando lo que su tío le había enseñado sobre habilidades de supervivencia, cómo defenderse y qué tácticas usar cuando no había armas de por medio.

«Primero, tengo que rendirme por completo y engañarlos. Así bajarán la guardia».

Emma sabía que la habían estado vigilando desde que llegó. Necesitaba un plan de escape y estaba lista para aprovechar cualquier oportunidad.

El líder entró en la habitación de los secuestradores:

—Nuestro problema está casi resuelto —dijo.

Los miembros de la banda se miraron entre sí:

—¿A qué te refieres? —preguntó uno.

—Hoy la devolveremos a casa.

—¿Cómo?

—Hice una llamada a través de uno de mis contactos y llegué a su sobrino, Eric. Me escuchó y aceptó ayudarnos antes de que el Don llegue aquí. Porque Don Moretti ya viene en camino. ¿Entienden ahora?

Todos asintieron.

—Ahora vayan a prepararla. Limpien este lugar. No dejen nada que pueda rastrearse hasta nosotros.

—Sí, jefe.

Mientras tanto, los ojos de Emma seguían fijos en la puerta trasera de la cocina. «¿Cómo llego hasta allá?».

Cuando le llevaron la comida, se sentó en silencio en la cama, fingiendo cooperar mientras ideaba una forma de escapar. Entonces se le ocurrió una idea.

Le habían servido la comida con un tenedor; eso era todo lo que necesitaba. En lugar de comer, Emma usó el tenedor para cortarse la mano. La sangre cubrió de inmediato su palma.

Un minuto después, uno de los secuestradores regresó a recoger el plato y se congeló.

Emma estaba tirada boca abajo en el suelo, fingiendo estar inconsciente. Había sangre por todas partes.

El hombre bajó corriendo las escaleras:

—¡Estamos en serios problemas!

—¿Qué pasó?

—Ella...

—¿Qué?

El líder vio la sangre en las manos del hombre y subió corriendo:

—¡Mierda!

Tomó rápidamente a Emma en brazos y la bajó.

—¡Limpien esta mesa! —La acostó y le rasgó parte de la manga para dejar al descubierto la herida—. ¡Traigan el botiquín de primeros auxilios! ¡Tú, tráeme una toalla! ¡Y tú, consigue agua!

Todos corrían aterrorizados. Si algo le pasaba a Emma Moretti... todos estaban muertos.

Emma abrió lentamente los ojos. «Ahora». Esta era la oportunidad que había estado esperando.

En un movimiento rápido, envolvió sus piernas alrededor del cuello del líder y lo atrapó en una llave de estrangulamiento. Él luchó, pero su respiración se volvió débil hasta que se desmayó.

Emma se puso de pie de un salto. Se envolvió rápidamente la mano sangrante con el trozo de tela desgarrado para detener la hemorragia y corrió. Empujó la puerta trasera de la cocina y desapareció en el bosque detrás de la casa.

En ese momento, una camioneta negra se detuvo afuera del escondite. Un hombre bajó y caminó hacia la puerta principal.

Toc. Toc. Toc.

Los secuestradores se congelaron.

—¿Quién es? —susurró uno de ellos.

Nadie respondió. Corrieron hacia donde estaba su líder, solo para encontrarlo inconsciente en el suelo.

—¿Dónde está ella? —preguntó uno. Todos miraron a su alrededor.

Silencio. Entonces cayeron en la cuenta: Emma los había engañado.

La herida... la sangre... Todo había sido una distracción para poder escapar.

Los golpes se hicieron más fuertes.

¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

—¿Qué hacemos?

—¡Despierten al jefe primero!

Lo reanimaron rápidamente. Él tosió varias veces antes de abrir los ojos.

—¿Dónde está?

—No lo sabemos. Te encontramos inconsciente. ¿Qué te pasó?

Antes de que pudiera responder...

¡Bang! ¡Bang!

Los golpes sonaron de nuevo.

—¿Quién es?

—No lo sabemos.

Aún luchando por respirar tras el estrangulamiento, el líder caminó hacia la puerta y miró por la mirilla. Sus ojos se abrieron de par en par.

—Es Eric.

Arió la puerta rápidamente y Eric entró furioso:

—¿Por qué me hicieron esperar? —Sus ojos cayeron de inmediato en las manchas de sangre que cubrían el suelo—. ¿Qué pasó aquí? ¿De quién es esta sangre? ¿Dónde está Emma?

Nadie respondió. Finalmente, uno de los secuestradores bajó la cabeza:

—Escapó.

—¿Qué? —La expresión de Eric cambió—. ¿Qué hacen ahí parados? ¡Vayan tras ella! Sus vidas dependen de traerla de vuelta.

Los secuestradores salieron corriendo de inmediato, siguiendo las huellas que llevaban hacia el bosque. Unas pocas gotas de sangre manchaban el suelo.

Eric los siguió.

Treinta minutos después...

En lo profundo del bosque, Emma estaba sentada debajo de un árbol, exhausta. Su mano herida estaba fuertemente vendada con la tela, pero la sangre aún se filtraba. Apenas podía mantener los ojos abiertos.

De repente, escuchó pasos detrás de ella. Se giró rápidamente y vio un rostro familiar.

—Viniste por mí. —Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza.

—Sí —dijo Eric con suavidad—. Vine por ti. No tengas miedo, ya estoy aquí.

Emma lo sujetó aún más fuerte. Por primera vez desde que despertó, se sintió a salvo.

Eric miró a su alrededor lentamente. Nadie estaba cerca. Bajó la cabeza:

—Lo siento, Emma.

Ella frunció el ceño:

—¿A qué te refieres...?

¡Bang! ¡Bang!

Dos disparos resonaron en el bosque. Emma se ahogó en un jadeo. Un dolor punzante le explotó en la espalda y sintió cómo su cuerpo se debilitaba. Miró hacia abajo, viendo la sangre extenderse por su ropa.

Levantó la vista lentamente hacia Eric:

—¿Por qué...?

Se desplomó sobre la tierra.

En ese momento llegaron tres secuestradores:

—¿Qué has hecho?

Eric se giró sin dudarlo.

¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

Abrió fuego y los tres cayeron abatidos al suelo. Eric miró los cuerpos.

—Quedan dos.

Momentos después, el líder y el otro secuestrador llegaron tras escuchar las detonaciones. Se detuvieron horrorizados: sus hombres estaban muertos y Emma yacía sobre un charco de sangre. El líder lo entendió todo: Eric nunca había ido a rescatar a Emma, sino que planeaba culparlos a ellos de todo.

—¡Corre! —gritó el líder.

Los dos hombres se dieron la vuelta y huyeron. Eric los divisó y disparó varias veces, pero las balas fallaron.

—¡Mierda! —maldijo, e inició la persecución.

El convoy de Martin avanzaba a gran velocidad por la carretera cuando el sonido de los disparos retumbó desde el bosque.

Martin levantó la mano de inmediato:

—¡Detengan el auto!

El convoy se frenó en seco. Él saltó del vehículo:

—¡Conmigo!

Martin y sus hombres corrieron hacia el origen de los disparos. Momentos después, Martin se congeló.

Emma yacía en el suelo, rodeada de sangre. Cayó de rodillas y le tomó el pulso rápidamente. Había latido... débil, pero aún estaba allí.

Un alivio inmenso cubrió su rostro. Sin perder un segundo más, la cargó en brazos y la llevó de vuelta a la camioneta.

—¡Maneja! ¡Al penthouse! —Miró a Emma, cuyo rostro ya se había tornado pálido—. Llamen al médico. —Su voz temblaba de rabia—. Quienquiera que haya hecho esto... cruzó la línea.

Le apartó suavemente un mechón de pelo del rostro: —Por favor, despierta... Por favor, Emma...

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • La Hija de la Mafia   La reina del inframundo

    Seis meses despuésEl sol se ponía sobre Toronto, arrojando un cálido resplandor dorado a través del horizonte. En lo alto de la ciudad, en el último piso del ático de los Moretti, Emma permanecía junto a los ventanales de cristal que iban del suelo al techo, contemplando cómo respiraba la metrópoli abajo.Habían pasado seis meses desde la noche en que la verdad destrozó el salón de la coronación. Seis meses desde que Eric y Lucas fueron despojados permanentemente de su poder y entregados a la justicia de la mafia. En ese tiempo, la ciudad se había transformado. Las sombras infinitas de la traición y el miedo habían dado paso al orden, la fuerza y una autoridad sin igual.Emma llevaba un traje verde esmeralda hecho a medida —un sutil homenaje al lujo y al poder de su estirpe—, con un tenue anillo de sello de plata descansando en su dedo. Ya no era la hija perseguida obligada a esconderse en la oscuridad; era la líder indiscutible del imperio Moretti.Detrás de ella, las pesadas puerta

  • La Hija de la Mafia   Las pruebas

    El ambiente en el gran salón era sofocante. Antes de que los guardias de Alexandro pudieran arrastrar a Eric y a Lucas, Martín levantó la mano, haciendo una señal a la sala para que se detuviera.—Esperen —la voz de Martín resonó contra las paredes de mármol—. Todavía no hemos terminado.Dos pesadas puertas a un lado del salón de baile se abrieron de golpe. Un agente especial del FBI a cargo entró en la estancia, flanqueado por oficiales federales y llevando una carpeta oficial sellada. Detrás de ellos, dos de los hombres de Martin hicieron marchar a los sicarios supervivientes esposados.El agente del FBI subió al podio, dirigiéndose a toda la sala y a los ancianos del sindicato.—Tras una minuciosa investigación forense y el informe de la autopsia del vehículo quemado, el laboratorio federal ha confirmado oficialmente que el ADN y los registros dentales del cuerpo hallado en el lugar del accidente no coinciden con los de Emma Moretti. La persona fallecida era una sustituta no identi

  • La Hija de la Mafia   Desenmascarando a los traidores

    El silencio en el gran salón era absoluto, lo suficientemente pesado como para sofocar.Las rodillas de Lucas cedieron ligeramente, y su rostro se descoloró hasta perder la última gota de sangre. El fantasma del club estaba de pie frente a él a plena luz del día, rodeado por la poderosa élite del inframundo de Toronto.—¿E-Emma...? —balbuceó Eric, dando un paso involuntario hacia atrás mientras su arrogancia se desvanecía en puro terror—. Tú estás... estabas muerta. El coche... nosotros vimos...—Vieron lo que querían ver —dijo Emma, con una voz que cortó el salón como una cuchilla mientras se detenía al pie del podio—. Estaban tan desesperados por sentarse en el sillón de mi padre que ni siquiera se molestaron en comprobar si el cuerpo en esos restos era realmente el mío.La madre de Eric se puso de pie de un salto en la primera fila, con el rostro desencajado por el impacto.—¡¿Qué es esta locura?! ¡Alexandro, haz algo! ¡Esta mujer es una impostora; está intentando arruinar el momen

  • La Hija de la Mafia   Los muertos caminan

    La mano de Lucas se congeló en el aire, con el vaso de cristal flotando a un centímetro de sus labios. La sonrisa presuntuosa y victoriosa de su rostro se marchitó hasta convertirse en una máscara de terror puro y sin diluir.Al otro lado del club tenuemente iluminado, sentada en lo más profundo de las sombras de terciopelo del reservado, había un fantasma. La mandíbula marcada, los ojos penetrantes, la compostura fría y letal... era Emma Moretti.No. Eso es imposible, pensó Lucas, con el corazón martilleándole violentamente contra las costillas mientras el sudor le brotaba por la frente. Ella murió en ese accidente de coche. Quemamos el cuerpo. Eric vio los informes.Parpadeó con fuerza, dando un paso brusco hacia adelante para ver mejor, pero en ese segundo, un grupo de invitados VIP altos se interpuso en el pasillo, bloqueándole la vista. Cuando la multitud se despejó un momento después, el reservado en sombras estaba completamente vacío.—¿Lucas? Oye, ¿qué te pasa? —preguntó Eric,

  • La Hija de la Mafia   La mecha está encendida

    Las luces de la ciudad se desdibujaron en largas ráfagas doradas a través de los cristales tintados del Maybach. Martin estaba sentado en el asiento trasero ajustándose los puños, con una expresión tan indescifrable como la piedra pulida. A su lado, Emma llevaba un elegante vestido oscuro, con el rostro oculto entre las sombras del vehículo.El teléfono en el bolsillo de Martin vibró en una frecuencia encriptada. Se lo llevó a la oreja.—Habla.—Jefe —susurró su teniente al otro lado de la línea—. Lucas acaba de hacer su jugada. Nos ordenó preparar su almacén principal de distribución, el que alberga el cargamento que entra esta noche de armas pesadas y heroína de alta pureza. Colocó explosivos con temporizador para la medianoche con el fin de obliterar su inventario y arruinarlo para la mañana.Una fracción de segundo de oscura sorpresa cruzó las facciones de Martin ante la pura maldad del plan.—Lleven a cabo la operación —ordenó Martin, con la voz cayendo a un registro helado—. Per

  • La Hija de la Mafia   El Nuevo Heredero

    Alexandro había estado digiriendo todo durante días: la verdad de que su hija seguía viva, a salvo, escondida con Martin. Para el tercer día, algo en él se había asentado en una calma fría y deliberada. El duelo había sido fácil, a su terrible manera; no le exigía más que silencio y un rostro imperturbable. Esto era diferente. Esto exigía precisión. No podía permitirse ni un solo error ahora, no con tantas miradas sobre él, no con Eric atento a cualquier grieta en su actuación.Tres días después de la reunión de pésame, convocó una reunión general de la familia Moretti.La noticia se filtró en silencio por los canales habituales y, en dos días, tías, tíos, primos y parientes lejanos dispersos por todo el país empezaron a llegar de vuelta a Toronto. A ninguno se le dijo de qué se trataba realmente la reunión: solo que el Don había convocado a la familia, y una convocatoria de Alexandro Moretti no era algo que nadie cuestionara.Cuando se reunieron en el gran salón, la habitación estaba

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status