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19. La línea final

last update Data de publicação: 2025-06-17 09:06:18

Ambos se quedaron allí, bajo la amenaza de un arma, cada una manteniendo su posición. Elara no podía evitar sentirse atrapada, pero no dejaría que eso la hiciera dudar. Sabía que no importaba lo que Kaya le dijera, lo que le hiciera, ella no se rendiría. La huida no había terminado, y Elara no iba a dejar que un par de gritos y una pistola cambiaran su destino.

Kaya, con los dientes apretados y la mirada oscura como la noche, observó a Elara desafiarlo con la misma testarudez de siempre. No pod
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  • La Jaula Dorada   19. La línea final

    Ambos se quedaron allí, bajo la amenaza de un arma, cada una manteniendo su posición. Elara no podía evitar sentirse atrapada, pero no dejaría que eso la hiciera dudar. Sabía que no importaba lo que Kaya le dijera, lo que le hiciera, ella no se rendiría. La huida no había terminado, y Elara no iba a dejar que un par de gritos y una pistola cambiaran su destino.Kaya, con los dientes apretados y la mirada oscura como la noche, observó a Elara desafiarlo con la misma testarudez de siempre. No podía permitirlo. No ahora, no cuando estaba a un paso de perder el control sobre ella. Si las palabras no la hacían ceder, entonces tomaría medidas más drásticas.Sin dudarlo, alzó el arma y con la fuerza de su brazo, golpeó con la culata el parabrisas del auto. El vidrio crujió y se astilló en mil fragmentos antes de desmoronarse por completo en una lluvia de cristales rotos. Elara soltó un grito ahogado, una mezcla de pavor e impotencia, mientras retrocedía instintivamente en el asiento, protegi

  • La Jaula Dorada   18. Huida sin rendición

    —¡Acelera más, Kadir! ¡No dejes que se aleje!— gritó, y su voz era tan firme que resonaba en los oídos de todos. Kadir asintió nuevamente y, sin pensarlo, presionó aún más el acelerador. El auto avanzó con más fuerza, tomando curvas y rectas a gran velocidad. Kaya se aferraba al asiento, manteniendo la mirada fija en el auto de Elara, que ahora parecía estar perdiendo terreno.En el interior de su coche, Elara sentía cómo el miedo y la adrenalina se apoderaban de ella. Aunque había logrado eludir el primer intento de Kadir, la diferencia de velocidad entre los dos vehículos era cada vez más clara. No tenía cómo ganar una carrera así, y sabía que, al final, sería alcanzada. Pero su determinación seguía intacta. No se rendiría tan fácilmente.Al llegar a una curva cerrada, Elara intentó tomar la salida con rapidez, pero el coche de Kaya estaba justo detrás de ella, cada vez más cerca, y parecía que su único destino sería terminar en una confrontación que no deseaba. Con un último esfuer

  • La Jaula Dorada   17. El último intento

    Pero Elara no les prestó atención. Continuó acelerando, deslizándose por el camino que se abría frente a ella, el sonido de su motor vibrando en sus oídos. Sabía que no sería fácil, que no la dejarían ir tan fácilmente, pero su decisión estaba tomada.Desde lo alto de la mansión, en la cima de la residencia, Kaya observaba la escena con una expresión impasible. El viento jugaba con las telas de su bata de dormir mientras sus ojos seguían cada movimiento de la mujer que se alejaba. La escena ante ella era clara, Elara estaba huyendo, y no podía permitirlo. No sin luchar por lo que consideraba suyo, por lo que había protegido durante tanto tiempo.Kaya no tardó en ordenar lo siguiente. —¡Kadir, prepárame el coche!—gritó, su voz llena de urgencia. Ya no tenía tiempo que perder, su mente estaba centrada en una sola cosa: impedir que Elara escapara. No iba a dejar que una mujer, ni siquiera la madre de su hijo, se alejara tan fácilmente, especialmente si estaba tan decidida a quitarle lo

  • La Jaula Dorada   16. El último escape

    En ese instante, la mansión Vaughn se desvaneció de su mente, y lo único que importaba era el nuevo destino que, aunque incierto, la esperaba al día siguiente.La primera luz del amanecer se filtraba suavemente a través de las cortinas de la habitación, tiñendo de un tono tenue las paredes de la mansión. Todo estaba en silencio. No se oía ni un solo movimiento en la casa, ni siquiera los sonidos usuales de la mansión despertándose lentamente con el día. Era temprano, mucho antes de que cualquiera de los miembros de la familia Vaughn se levantara. Elara había esperado a que la quietud de la mañana fuera total, a que todos estuvieran sumidos en el sueño, antes de hacer lo que sabía que tenía que hacer.Se levantó de la cama con cautela, evitando hacer el menor ruido. A pesar de su decisión, no podía evitar sentir una mezcla de nervios y determinación. Había llegado a un punto donde quedarse allí, en ese lugar lleno de secretos y hostilidad, ya no era una opción. Sabía que Kaya la detend

  • La Jaula Dorada   15. Huir para sobrevivir

    Y ahora, todo eso parecía ser motivo de odio y desprecio.—¡Lárgate de aquí! ¡Ya no quiero verte más! —la rabia en su voz no dejaba lugar a dudas, no iba a permitir que Elara permaneciera ni un segundo más bajo su techo.Pero en ese instante, Kaya, que había estado observando en silencio desde la esquina del salón, no pudo soportar más. Sabía que, en ese momento, todo estaba a punto de romperse. No podía dejar que su madre expulsara a Elara sin intentar calmar la situación. Sabía que la verdad era más compleja de lo que Zoe estaba dispuesta a aceptar. En ese momento, Kaya no tenía más opción que intervenir.—¡No! ¡No se irá! —Kaya levantó la voz, sus palabras sorprendiendo tanto a Zoe como a Elara. Dio un paso hacia el centro de la sala, su mirada firme y decidida, con una autoridad que normalmente no mostraba.—Ella no se va de aquí. No la echarás, madre —Zoe la miró, sorprendida por la actitud de su hijo.—¿Qué estás diciendo, Kaya? ¡Ella es la que ha traicionado a la familia! ¡La q

  • La Jaula Dorada   14. La sombra

    La recién llegada parecía haber recuperado un poco de su compostura, aunque sus manos aún temblaban, evidenciando el miedo que sentía. Kaya frunció el ceño, mirando de reojo a su madre y luego a la mujer.—No puedes estar hablando en serio, madre —dijo, su voz firme aunque algo vacilante —Algo no encaja aquí.Elara Vaughn se encontraba de pie en el centro del salón principal, rodeada de miradas acusadoras, las palabras de Zoe aún resonando en sus oídos. Cada vez que se repetían las palabras, como un eco cruel, más le costaba creer que estaban hablando de ella. Había llegado a la mansión con la esperanza de encontrar respuestas, de descubrir más sobre su esposo, sobre la familia a la que ahora pertenecía. Pero en lugar de eso, se encontraba en una pesadilla de acusaciones y desconfianza.Zoe, visiblemente furiosa, la apuntaba con el dedo como si fuera la culpable de todos los problemas que la familia Vaughn había enfrentado. La acusación era directa, y la forma en que la miraba, con oj

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