LOGINMoscú, Rusia.
En la actualidad... Aleksandr (Sasha). ¿Cómo se supone que deba seguir contando mi historia si ya conocen al Sacerdocio? La mía es corta, pero perfectamente dolorosa. Me enamoré y fui dejado. Fin. Gracias por leerme, nos vemos en otra novela. No, es mentira, sigan leyendo y enamórense más de mí. Durante todos estos años, he estado tratando de mantenerme a flote con todo lo que pasaba en mi vida. No he tenido ni una sola noche de paz mental. El secuestro de mi hermana menor me dejó marcado para siempre, y el no poder encontrarla, cada día me carcome la vida. —Sé qué hoy nos van a separar, pero te prometo que iré por ti. En donde sea que estés, debes ser la mejor y sobresalir. Así te encontraré. Promete que harás lo mejor que puedas, Nata —alzo mi meñique. —Serás el mejor doctor del mundo. Yo te admiraré y seré igual que tú —sus ojos brillaban de emoción—. Aunque tardes mucho, te amaré hasta el final. Vas a encontrarme. Te esperaré para siempre, Sasha —alzó su meñique y lo unió con el mío. Tal vez no era la mejor promesa para hacernos cuando éramos tan solo unos niños, pero somos hijos de mafiosos y no teníamos otro tipo de pensar a esa edad. Nunca la he dejado de buscar y sé que voy a encontrarla. Si ella hubiese muerto, en la puerta de la mansión principal su cuerpo hubiese estado o, simplemente, en una plaza como advertencia para la Bratva. Hace casi dos que rompí relaciones con mi familia. El último acto de bondad que tuve hacia Emili, fue salvar la vida a dos de sus guardaespaldas. Y uno de ellos, será el próximo Emperador de Alemania. Sinceramente, el tipo tiene toda la suerte del mundo. Qué m****a. No quería dejarlos vivir, pero de solo pensar que la mujer que yo amaba iba a sufrir, simplemente no pude seguir de largo. Los salvé para que ella fuera feliz. "Los salvaste, eres el ídolo de muchas mujeres", bromea mi mente o, mi conciencia. ¿Por qué lo digo de esa manera? Bueno, porque la conciencia es el conocimiento que tiene un ser de sí mismo o su entorno. ¿Se entiende? ¿No? Bueno, no lo vas a entender y tampoco lo voy a explicar. "Él no admite que yo existo. Este hombre es cruel, me maltrata con su lógica absurda y barata. Soy la conciencia sin voz", se queja mi cerebro. No sé ni porque sigo discutiendo conmigo mismo. Creo que las noches sin dormir me están empezando a pasar factura. Nota de un increíble doctor. Si ya estás empezando a escuchar voces en tu cabeza, debes empezar a pensar en que tienes que ir al psiquiatra. Yo no porque soy perfecto. Corté las relaciones con mi familia con la esperanza de que Emili quisiera entablar alguna conexión conmigo, pero ni siquiera la amistad se pudo mantener. Somos conocidos que se amaron y decidieron ir por caminos diferentes. Yo no quería alejarme de ella... fue por el Sacerdocio que tuve que hacerlo. A veces siento que ellos tuvieron razón, pero mi orgullo no me permite admitir que estaba equivocado. Me lamento todos los días lo que nos hizo vivir Fabrizio y el dolor que le cause a sus esposas. Y gracias a lo que pasó, no pude volver a utilizar un arma. Además de que dejé de ser mafioso y asesino. Soy un mafioso jubilado. —Casi un siglo sin esa mujer y sigues pensando en ella. Nunca había odiado tanto a alguien... —dijo, Ryan, entrando al consultorio. Podría decir que Ryan es mi mejor amigo. Nos conocimos cuando yo entré a la primaria y empezamos a pasar el rato juntos. Ryan era el matón de la escuela y no, no era el chico malo que se enamora de la nerd y cambia por ella. Ryan había ido a la cárcel por posesión de drogas y robó a la mayoría de los profesores. Su padre era el mano derecha de mi padre antes de que perdiera la cordura. Ryan y yo no sabíamos que nuestras familias pertenecían a la misma organización. Los niños no intervienen en la mafia hasta cumplir los catorce años. Y antes de volverse mi mano derecha, casi nos matamos también. Mis padres se enteraron, intervinieron y descubrimos que pertenecíamos a la misma organización. Nos dimos cuenta de que no era necesario acabar con la vida del otro. —Deja de estar perdiendo el tiempo en cosas banales. No estaba pensando en nadie en particular —respondo, viendo el resultado de unos exámenes en mi escritorio—. Mi vida no gira en torno a personas que ya no están conmigo. Pensaba en porque nos habíamos hecho amigos si nos íbamos a matar. —Te conozco desde la primaria, Aleksandr —se sienta frente a mí—. Lo más probable es que tus pensamientos estaban en ella y te lamentabas el no poder estar con esa mujer —dejo de revisar las cosas para prestarle a tención, mientras él ya estaba sentado en la silla frente a mi escritorio— Somos amigos porque nos amamos profundamente y te diste cuenta de que tu vida sin mí es una completa agonía —alzo una ceja—. Estás tan agradecido de tenerme que temes que venga una mujer hermosa llena de curvas, me secuestre y me robe el amor que tenía exclusivamente para ti. —Y yo creía que solo debía soportar el humor raro del Sacerdocio. Pero tú eres igual a ellos —lo señalo con indignación—. Yo ni siquiera te quiero, Ryan. Yo no tengo sentimientos por nadie —veo la hora en mi computadora y suspiro, aún falta tanto para el almuerzo—. Si viene una mujer a robarte, avísame. Te mando con un lazo y que tiene terminantemente prohibido devolverte. —Yo no quiero a nadie —empieza a llorar fingidamente mientras se burlaba. Entró una enfermera sin tocar y vió con sorpresa la escena de Ryan, que lloraba como si se le hubiese muerto el pez que tiene en su casa. —¿Me imagino que la puerta en mi consultorio es invisible? —me cruzo de brazos, la mujer palidece—. Por educación, se toca una puerta antes de entrar. No soy tu amigo y mi colega está hormonal. Ahora viste cosas innecesarias —Ryan sonríe y la ve con soberbia, la mujer baja la cabeza—. Si vuelve a pasar, considérate despedida. Todo el mundo sabe aquí cuáles son las reglas y funcionamiento. Culpa tuya por no venir a la inducción. ¿A qué viniste? —me levanté de la silla, siguiéndola con la mirada. La mujer alzó la cabeza con el ceño fruncido. Típico de la gente inútil y amargada de aquí. Uno ya no puede medio hablarle porque se molestan. Que agradezca que estoy de buen humor y no le digo que quiero que me dé permiso de hacer unos estudios de sus ojos. Tengo curiosidad por descubrir que tanto puede llorar si la torturo... «Calma, Sasha, dejaste esa vida de asesino. Ahora eres un hombre santo», pensé con indignación. —No quería venir a interrumpirlo, pero es que se trata de su nana —tragó grueso y siento como poco a poco me voy tensando—. No me di cuenta del error que había cometido, pero es que no quería perder tiempo... de verdad, lo siento mucho, director —se pone nerviosa, presiono mis labios porque no dice más nada—. Está herida en emergencia y hay un alboroto porque su sobrina no atiende el celular. —¿Qué te costaba decir eso desde el momento en el que llegaste? —abro la puerta de mi oficina—. Sabes perfectamente en como joder el ambiente alegre y armonioso que tenía —a la mujer se le llenan los ojos de lágrimas—. Me cabrean las mujeres lloronas. Esta despedida saca tus cosas de mi hospital y pasa por administración para buscar tu indemnización —la miro fijamente—. Te daré el dinero suficiente para que te calles la boca y si por alguna razón hablas mal de mi personalidad, tus ojos llorarán sangre. Me entendiste, ¿verdad? —la amenazo. —Sí, director. Lo he entendido perfectamente —respondió con miedo. Le hago señas para que se marche de mi consultorio y cuando ya se fue hecha lágrimas, salgo corriendo con mi amigo para sala de emergencias. ¿En dónde demonios está la fulana sobrina de mi nana? ¿Por qué nadie da con ella? Es como si la tierra se la tragara cada vez que es buscada.Reikiavik - Islandia.Seis meses después.SashaEl amanecer se filtraba por las rendijas de las cortinas. La habitación, un santuario efímero en medio del helado desierto islandés, olía a ella. A piel tibia, a sexo salvaje y a la obsesión que me consumía. Me giré en la cama para encontrarme a Arya dormía, su cabello extendido sobre mi almohada como un aura caótica. Su cuerpo, apenas velado por la sábana, era la prueba viviente de mi victoria nocturna. Una obra de arte que yo, solo yo, había deshecho y rehecho a mi antojo.No pude evitar tocarla. Primero fue con la mirada, un rastreo lento y posesivo. Luego, con los dedos. Recorrí su columna con una lentitud que rozaba lo cruel, deteniéndome en cada curva, en cada marca que mis manos, mi boca y mi cuerpo le habían dejado. Mis labios buscaron el hueco entre sus omóplatos. Ella suspiró, era un sonido perezoso y volvió a rendirse al sueño.—Buenos días, bella durmiente —murmuré contra su nuca, con mi voz ronca.Ella no respondió de inmed
Mansión de Kylian.Irlanda.SashaKylian había dejado la puerta entreabierta. El fuego de la chimenea ardía a nuestras espaldas mientras todos bebíamos whisky y fingíamos que no estábamos despidiéndonos.—¿Sabes qué es lo peor de todo esto? —les pregunté, girándome hacia ellos con una sonrisa torcida—. Que ahora van a poner a cinco críos a hacer el trabajo sucio y nosotros vamos a terminar cuidando viñedos como si fuéramos jubilados.Fabrizio rió, de ese modo gutural que siempre parecía una amenaza. Estaba más relajado que nunca, con una copa en mano y los pies estirados sobre la mesa de roble como si le perteneciera.—Tú no vas a cuidar ni tus propios zapatos —disparó, sin mirarme siquiera—. Lo único que vas a criar es panza, Sasha.—Qué amable de tu parte —le brindé con mi copa—. ¿Y tú qué? ¿Te vas a dedicar a criar gallinas en Sicilia?—Caballos —Nikolas intervino desde el sillón—. A mí no me molesten cuando esté descansando, porque juro que mato al que me escriba después de median
Había dejado a Arya en buenas manos. Solo necesitaba calmar mi sed de venganza e iría nuevamente hacia ella. No podía ni iba a dejarla sola, pero más me ganaba acabar con el tipo que tocó a mi mujer.El sótano olía a humedad y a miedo. La tenue luz de las lámparas colgantes lanzaba sombras danzantes sobre las paredes manchadas de sangre seca. Los hombres estaban encadenados, sus cuerpos temblaban y la desesperación era un manto pesado que les aplastaba el alma.Duff estaba entre ellos, altanero hasta el último aliento, con la arrogancia de quien cree que el mundo le pertenece. El mundo me pertenecía a mí. Sus ojos, al vernos llegar, estaban llenos de un terror palpable, porque sabía lo que se avecinaba.—Fui engañado por mis superiores —¿rogó o suplicó? Debe ser lo mismo, pero soy bruto y no lo entiendo—. ¿Dónde están mis hombres? ¿Dónde está la información que debían sacar de ustedes?Su voz se quebraba, y cada palabra era como un puñal para él mismo.Me acerqué, con la sonrisa oscu
Las horas siguientes fueron un torbellino de movimiento y tensión. Nadie dormía, nadie hablaba sin razón. El auto era un maldito infierno andante. Tuve que explicarle a Silas quien era Duff. Ryan lo había investigado porque no me había gustado la manera de hablarle a Arya. Además, el tipo había secuestrado a otro Coronel, Anderson, pero eran problemas militares y solo me importaba Arya. Le reconocí la voz al verlo en el vídeo. Los chicos, bueno, ellos leyeron su apellido en su uniforme.Fabrizio comandaba con frialdad.—Equipo uno: infiltración. Sasha, lideras con Kylian, Lauren y tres hombres de confianza de Silas. Entrarán por el flanco este, aprovechando la cobertura de los almacenes abandonados.—Equipo dos: extracción médica —dijo Nikolas, con los ojos enrojecidos, pero la voz firme—. Los hombres entrarán con Silas. Tienen experiencia en evacuar civiles en zonas complicadas.Lauren y Logan revisaban sus armas, sus rostros eran una máscara de miedo y determinación. Nos comunicábam
SashaEl sonido del silencio me arañaba los tímpanos. Todavía teníamos el eco de los disparos clavado en el pecho, pero no podíamos movernos sin una nueva señal. La espera era un infierno con nombre y apellido. Para cada uno era completamente diferente, pero el mío, era el de Arya.Todos estábamos al borde de la locura.Y créanme, yo nunca he estado lo suficientemente cuerdo.—Esto no puede ser una trampa. Las tienen ahora mismo... —gruñó Maksym, apoyado sobre la mesa con los puños apretados. Aún tenía la mirada vidriosa, pero su voz sonaba tan firme que helaba la sangre.—No lo puedo creer... —respondió Nikolas, con el ceño fruncido, sin dejar de tocarse el anillo de matrimonio—. Pero Selene fue la única que no salió. Ella... eso no es normal. Ella siempre encuentra una forma de dejarme verla... Siempre. Esto me huele mal.Lo miramos. Su tono era distinto y lleno de completa preocupación. Era verdad, Selene no había salido.—¿Sientes algo? —preguntó Kylian, rompiendo el silencio que
SashaEran pasadas las nueve de la noche y no había rastro de ninguna de nuestras esposas. Normalmente, ellas hacían lo que les daba la gana, pero nunca estaban tan ausentes. Tenían libertad aquí, porque nadie sabía quienes eran ellas. No era Europa.No hay silencio más denso que el que se cuela por las rendijas de la tormenta. Afuera, el cielo se parte en dos y aquí adentro, lo único que se rompe es la poca paciencia que nos queda.Arya no contesta y las chicas tampoco. Desde hace horas. Horas, carajo. Y yo tengo el corazón metido en la garganta.—Esto no es normal... —murmura Maksym. Su voz era baja, pero es suficiente para qué la copa en su mano temblara.No necesito mirar para saber cómo están los demás. Nikolas está clavando los ojos en el suelo como si pudiera abrirlo con la mirada, metido en sus pensamientos. Kylian no deja de caminar de un lado a otro, como un depredador que huele sangre, pero no ve al enemigo. Fabrizio, en cambio, enciende un cigarro que no fuma, pero el hum







