Mag-log inHasta ese instante, Gael no le había expresado de forma tan directa su deseo de un futuro conjunto, ni mucho menos de tener una familia juntos. Sus palabras lograron disipar parte de la inquietud que la invadía, aunque todavía quería entender cómo podía estar tan convencido de que ese niño no era de él. —¿Hablo en serio? Porque no quiero que me digas cosas agradables solo para calmarme esta noche y luego cambies de parecer al surgir otro inconveniente. Si realmente piensas en formar una familia conmigo, necesito estar segura de que lo dices porque lo anhelas y no porque crees que debes compensarme por lo que ha pasado entre nosotros. Gael le acarició suavemente la mejilla y sonrió con una fidelidad que Elisa no había presenciado muchas veces en él. Se inclinó para darle un beso suave antes de tocar su frente con la suya, decidido a dejarle claro que ese deseo de una familia a su lado, no había aparecido solamente por la discusión acerca de Alma Rosa. Desde que comenzó a enamor
La revelación del embarazo resultó ser una sorpresa, incluso para él, quien aún no sabía cómo hacerle entender a Elisa que no creía que el niño fuera de él. Se colocó al volante y la observó con seriedad, intentando que su respuesta no pareciera una justificación para evadir las repercusiones de su historia anterior. —Ese niño no es mío, Elisa. No tengo motivo alguno para aceptar que Alma Rosa esté diciendo la verdad sobre la paternidad, y mucho menos voy a aceptar su afirmación sin tener pruebas. Elisa lo miró con ojos de dolor. No podía dejar de pensar en ellos mientras pasaban las noches juntos.-Gael…—Comprendo que escucharla mencionar nuestras viejas relaciones te ha lastimado, pero te prometo que no tengo planes de regresar con ella ni de permitir que se interponga en nuestra relación. Elisa se rio risa incrédula y se acomodó en su asiento, mirando por la ventana mientras Gael se preparaba para arrancar. No podía captar cómo él podía tener tanta certeza sobre algo que, en
Sin pensarlo dos veces, Elisa alzó la copa que sostenía y derramó el vino sobre el vestido de Alma Rosa. El líquido oscuro se esparció por la tela, causando que Alma Rosa dejara escapar un grito de enojo mientras varios asistentes se volvían hacia ellas, asombrados por el inesperado escándalo. Gael oyó la conmoción y se acercó rápidamente, apartándose de las personas con las que estaba platicando. Al llegar, vio a Alma Rosa con el vestido manchado y a Elisa con la copa vacía, teniendo en sus ojos una mezcla de ira y dolor. Observó a ambas, intentando entender lo que había sucedido, mientras el murmullo de los asistentes aumentaba a su alrededor. —¿Qué está pasando aquí? —Preguntó Gael, poniéndose al lado de Elisa. —¿Qué ha ocurrido con tu vestido, Alma Rosa? Y tú, Elisa, explícame lo que ha sucedido antes de que todos empiecen a crear sus propias historias sobre esto. No deseo que el cumpleaños de Peter se convierta en un espectáculo por algo que podríamos resolver hablando. Alm
No quería apresurarse a sacar conclusiones sin pruebas, pero tampoco estaba preparado para comprometerse con ella ni para dejar a Elisa basándose en una noticia que requería más aclaraciones.Tras entregar el papel a Alma Rosa, se dio la vuelta decidido a encontrarse con su esposa y concluir esa discusión antes de que alguien advirtiera su ausencia. —No voy a discutir contigo aquí. Si estás embarazada, primero debemos verificar los hechos y esclarecer la paternidad, aunque eso no cambiará mi postura sobre nosotros. No regresaré contigo ni fingiré sentimientos que no existen; y si ese niño necesita un padre, tendremos que hablar de las responsabilidades en el momento que conozcamos la verdad. —¡Esto no va a quedar así, Gael! —exclamó Alma Rosa al verlo alejarse, incapaz de ocultar su ira. —Puedes irte ahora como si nada pasara, pero no podrás ignorarme para siempre. Con el tiempo, tendrás que afrontar las repercusiones de todas nuestras noches juntos, y entonces veremos si tu esposa
Gael no sentía ninguna necesidad de besarla ni de revivir los momentos que habían compartido anteriormente; ahora, solo pensar en que Alma Rosa intentara interferir entre él y Elisa le resultaba molesto. La miró fijamente, determinado a eliminar cualquier posibilidad de malentendidos. —Eso no va a suceder, Alma Rosa. Lo nuestro finalizó y no quiero que vengas a buscarme con el objetivo de recrear lo que tuvimos; estoy satisfecho con mi esposa y no permitiré que nada ni nadie nos separe. Te pido que aceptes mi decisión y que, desde esta noche, dejes de llamarme de esos modos y de comportarte como si todavía tuvieras algún derecho sobre mí. El rostro de Alma Rosa perdió su sonrisa por unos instantes, reemplazada por una expresión de incredulidad que rápidamente se tornó en enojo. No parecía dispuesta a aceptar que Gael pudiera alejarla de su vida después de los momentos que habían vivido juntos. Para ella, esa relación no había concluido de la forma definitiva que él deseaba
La noticia de su matrimonio era sorpresiva, especialmente tras el revuelo que causó Gael cuando su primera ceremonia culminó sin pareja en el lugar. Sin embargo, la expresión pacífica del hombre de negocios parecía sugerir que ese episodio había perdido relevancia para él. —¿De verdad te has casado? No me lo puedo creer, Gael. Tras el escándalo en el que te dejaron plantado, pensaría que pasarías mucho tiempo sin pensar en volver a casarte. Sin embargo, por la forma en que miras a tu esposa, parece que has hallado una buena razón para dejar todo eso atrás y comenzar de nuevo. Gael tomó la mano de Elisa con un gesto sereno, sin dejar que la mención de su boda anterior estropeara la ocasión. Durante un largo periodo, había visto ese recuerdo como una herida que no sanaba, pero ahora estaba decidido a no permitir que eso siguiera controlando su vida. Miró a Peter y respondió con una sonrisa genuina, mientras Elisa se mantenía a su lado, agradecida por cómo él la había pres







