LOGINEl aeropuerto rugía. Los anuncios crepitaban por los altavoces. Las ruedas traqueteaban sobre el piso. La gente empujaba, arrastraba maletas, discutía en los mostradores de check-in. Chloe estacionó el auto prestado de Daisy en el estacionamiento de corta estancia y se apostó junto a las puertas de Llegadas. Revisó su teléfono. 10:28. Vuelo LS-446 desde Heathrow: Aterrizado.
Una estampida de chicas pasó corriendo junto a ella, chillando, casi tirándola. Carteles, teléfonos, light sticks. El aire se llenó de perfume y emoción.
—¡Blaze! ¡Blaze! ¡Por aquí!
Chloe tropezó, se sostuvo de una columna. Mientras se sacudía el vestido, el recuerdo la golpeó con fuerza.
Esto solía ser ella. Cámaras destellando. Fans coreando su nombre cuando aterrizaba de una grabación en Marruecos, en Tokio. Seguridad formando un muro mientras firmaba gorras, servilletas, fundas de teléfono. Daisy gritando: “¡Un minuto, chicas, está cansada!”
Ahora solo era… la señora Reigns. Cláusula 4: _La Parte B renunciará a su carrera y a todos sus títulos profesionales._
Tragó saliva. ¿Cuándo recuperaría su gloria perdida? _Si_ es que alguna vez podía.
Suspiró, viendo a la multitud. “Quien sea que haya vuelto debe ser enorme. Probablemente un ídolo masculino, con tantas fans.”
Entonces lo vio. Dos chicas de preparatoria sostenían un letrero con brillantina: _BIENVENIDO A CASA BLAZE REIGNS ♡_
Chloe se congeló. Luego se dio una palmada en la frente.
—Estúpida, estúpida Chloe.
Había estado tan sumida en el pavor por Liam, que ni siquiera había preguntado el _nombre_ de a quién tenía que recoger. Gracias al cielo por las fans.
Blaze Reigns. El hermano de Liam. Hizo clic.
El actor premiado radicado en Londres. BAFTA, nominado al Oscar. Rostro de una marca de relojes de lujo. El novio de la mitad de las hijas de la ciudad.
Rose nunca mencionó que su prometido tenía un hermano famoso. Aunque, bueno, Rose nunca mencionó muchas cosas.
Chloe se recargó en el cofre del auto de Daisy, una mano bajo la barbilla, la otra en la cadera. De frente a Llegadas, pensando.
¿Así que ese era el juego de Liam? ¿Hacerla chófer de su hermano celebridad? Cláusula 1: _La Parte B deberá acatar todas las directrices dadas por la Parte A._
El ruido aumentó. Los obturadores disparaban como balazos. Los teléfonos se alzaron en un mar de brazos.
Ya estaba aquí.
Chloe se enderezó, se alisó el vestido ajustado y se sacudió los rizos color chocolate. Se había vestido bien “por si había paparazzi”. Costumbre. O armadura. Ya no estaba segura.
Hora de presentarse. Hora de jugar a la esposa obediente.
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Blaze Reigns conocía el protocolo. Tenis blancos, joggers negros, camiseta oversized con su propia cara —idea del estilista de “off-duty”. Maleta de mano. Vuelo de seis horas desde Londres. El jet lag mordiéndole los huesos.
Estaba acostumbrado a esto. Los gritos. Las manos que se estiraban. La forma en que su nombre se convertía en un cántico.
Les lanzó la sonrisa —esa que vendía revistas y rompía corazones. Hoyuelos. Dientes. Encanto practicado.
—¡Blaze! ¡Te amo!
—¡Fírmame mi póster, por favor!
—¡Blaze, mira aquí!
Su teléfono vibró en el bolsillo. Lo sacó, abriéndose paso entre dos chicas para contestar.
—Hey, Richie. Qué gusto oírte de nuevo, hermano.
Richard. El secretario de Liam. La sombra de Liam. El _todo_ de Liam.
—Igualmente, señor Reigns. Hay un transporte esperándolo afuera de Llegadas.
Blaze se detuvo. La multitud se apretó más.
—Espera. ¿Liam mandó a alguien? ¿Después de ignorarme por tres años? ¿Ahora se acuerda de que tiene un hermano?
—Sí, señor.
Una risa se le escapó, aguda e incrédula.
—Wow. Qué… considerado de su parte.
Colgó y aceleró el paso, arrastrando su maleta más rápido.
A casa. Por fin. Tal vez Liam estaba listo para hablar. Tal vez—
—¡Blaze, solo una firma!
—¡Blaze, le puse tu nombre a mi gato!
El círculo se cerró. Plumas se le extendían. Firmó tres, luego cinco, luego diez. El brazo le dolía. La cabeza le martilleaba.
_Esta es la parte mala de la fama,_ pensó. _Sin mánagers, sin seguridad, porque quise “viajar ligero” como un idiota._
Estaba a segundos de colapsar. De decirles a todos que se alejaran, fama al diablo.
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Chloe lo vio antes de que pasara.
Primero la silueta —alto, ancho, moviéndose entre la multitud como un hombre bajo el agua. Luego la cara.
Maldita sea. Blaze Reigns era pecado en tenis. Mandíbula marcada, cabello oscuro y despeinado, hoyuelos cuando sonreía para las cámaras. Su cuerpo era delgado, hecho para portadas de revista.
Pero no era Liam.
Su cerebro traidor lo soltó antes de que pudiera detenerlo: Liam era más grande. Hombros más anchos. Abdominales marcados que había sentido bajo sus palmas anoche cuando él— _No._ Cortó ese pensamiento.
Blaze se veía destrozado. Esa cara —ella conocía esa cara. La había llevado. Después de rodajes de 14 horas. Después de vuelos nocturnos de LA a Seúl. Cuando tu cuerpo gritaba por una ducha y una cama, pero tus fans gritaban más fuerte por ti.
Normalmente, su mánager intervenía. Daisy ladraba: “¡Ya terminó!” y la arrastraba. Blaze no tenía a nadie.
Firmó otro póster, su sonrisa deshilachándose en los bordes.
Iba a caerse. Justo aquí. Frente a TMZ y TikTok y su base de fans rabiosa.
Y no sería bueno. Para él. Para el apellido Reigns. Para _ella_, porque cláusula 7: _La Parte B deberá mantenerse fuera de la vista pública._
Una idea chispeó. Peligrosa. Estúpida. Pero Chloe Adams nunca había sido buena quedándose quieta.
Se alisó el vestido —esmeralda, ajustado a cada curva que Liam ahora poseía— y se echó los rizos sobre el hombro. Gracias a Dios que había elegido el glamour sobre el duelo esta mañana.
Hora de rescatar a un Reigns.
Y tal vez, solo tal vez, usarlo para salvarse a sí misma.
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La mañana de la boda llegó bajo un cielo tan claro y brillante que casi se sintió como una bendición.Por primera vez en muchos años, no había enemigos esperando en las sombras.No conspiraciones acechando debajo de sonrisas cuidadosamente elaboradas.No secretos amenazando con destruir vidas.La guerra finalmente había terminado.La verdad había sido descubierta.Los culpables habían caído.Y aquellos que permanecieron habían recibido algo mucho más precioso que venganza.Paz.La Finca Reigns había sido transformada de la noche a la mañana.Rosas blancas alineaban cada camino llevando hacia la capilla del jardín.Lirios frescos adornaban las escaleras de mármol.Elegantes candelabros brillaban debajo de cortinaje cuidadosamente arreglado.Cada detalle había sido planeado a perfección.No porque Liam demandara perfección.Sino porque esta boda importaba.La primera boda pertenecía al destino.Esta les pertenecía a ellos.---Dentro de su suite, Chloe estaba de pie ante el espejo mient
Un mes después.La mansión estaba más silenciosa de lo que había estado en años.No porque le faltara gente.Muy al contrario.La Mansión Reigns gradualmente se había vuelto el lugar de reunión para todos los que importaban.Rivero visitaba frecuentemente.Stacy se había mudado a una residencia privada de rehabilitación cercana.Daisy aparecía casi diariamente bajo varias excusas.Blaze venía y se iba dependiendo de su horario.Incluso Fred se había vuelto una presencia familiar alrededor de la finca.Sin embargo a pesar de la risa que ocasionalmente llenaba los pasillos, una sutil tristeza permanecía.La ausencia de Rose permanecía en todas partes.Había sido un mes desde su entierro.Un mes desde que la pusieron a descansar bajo lirios blancos con vista al mar que una vez había amado.Un mes desde que Chloe estuvo de pie al lado de su tumba sosteniendo a su hijo recién nacido mientras lloraba silenciosamente en el hombro de Liam.El tiempo se había movido hacia adelante.El dolor no
Liam había enfrentado asesinos, guerras corporativas, traiciones y enemigos que pasaron décadas escondiéndose detrás de poder e influencia. Había estado de pie en el centro de tormentas que habrían roto a hombres menores. Sin embargo nada comparaba a estar de pie impotente al lado de la cama de hospital de Chloe mientras luchaba a través de su vigésima quinta hora de parto.La sala de partos estaba silenciosa excepto por el constante pitido de monitores y la tensa respiración de Chloe.El dolor colgando sobre ellos era imposible de ignorar.Solo días antes, Rose había muerto en brazos de Chloe.El recuerdo todavía se sentía irreal. Demasiado fresco. Demasiado doloroso.Cada vez que Chloe cerraba sus ojos, veía la sonrisa de Rose. Escuchaba sus palabras finales. Recordaba la calidez lentamente dejando su mano.Y ahora, incluso mientras vida se preparaba para entrar al mundo, muerte permanecía a su lado.Otra contracción golpeó.Chloe gritó, agarrando la mano de Liam tan fuertemente que
El mismo día que Rose murió, Chloe fue llevada de urgencia a la sala de maternidad.Lo que debería haber sido uno de los días más felices de su vida comenzó en angustia.El choque emocional de perder a Rose había desencadenado un parto prematuro, y a pesar de los esfuerzos de los doctores para frenar las contracciones, el cuerpo de Chloe ya había tomado su decisión.El bebé venía.Horas antes de lo esperado.Las primeras contracciones fueron manejables.Dolorosas.Pero manejables.Para la noche, sin embargo, la situación cambió.Las contracciones se volvieron más fuertes. Más cercanas. Más implacables.Cada ola la dejaba sin aliento.Cada hora drenaba más de su fuerza.Sin embargo lo que dolía aún más era la silla vacía al lado de su cama de hospital.Liam no estaba allí.No porque no quisiera estar.No porque no le importara.Sino porque después de la muerte de Rose, algo finalmente se rompió.Durante años había estado reaccionando. Protegiendo. Soportando. Esperando.Ahora había ter
Las cuarenta y ocho horas de las que hablaron los doctores vinieron y se fueron.Entonces otro día siguió.Y otro.Por un breve momento, todos se permitieron esperanza.La cirugía había sido exitosa.Rose había sobrevivido la operación.El sangrado se había detenido.Sus signos vitales se habían estabilizado.Los doctores permanecían cautelosamente optimistas.Desafortunadamente, la vida raramente se preocupaba por optimismo.Especialmente no en su mundo.Tres días después del tiroteo, la condición de Rose repentinamente se deterioró.Para el momento en que los doctores se dieron cuenta de lo que estaba pasando, sus órganos ya habían comenzado a fallar.Complicaciones.Esa fue la palabra que usaron.Una simple palabra. Una cruel palabra. Una palabra incapaz de describir la devastación que dejó detrás.Las noticias se esparcieron rápidamente.Liam llegó primero.Entonces Chloe.Blaze siguió poco después.Incluso Rivero vino a pesar de haber pasado la mayor parte de la noche anterior al
Durante varios segundos después del disparo, nadie parecía capaz de moverse.El corredor del hospital había descendido en completo caos.Pacientes gritaban. Enfermeras se apresuraban en cada dirección. Personal de seguridad perseguía a los atacantes restantes.El agudo aroma de pólvora permanecía pesadamente en el aire.Sin embargo para Chloe, nada de ello existía.Su mundo se había estrechado a una sola persona.Rose.Rose yacía inmóvil sobre el piso, su sangre manchando las prístinas baldosas de hospital debajo de ella.La vista destrozó algo dentro de Chloe."Rose..."Su voz tembló violentamente.Ambas manos presionaban desesperadamente contra la herida como si pura determinación sola pudiera detener la sangre de fluir."Quédate conmigo."Los párpados de Rose aletearon. El esfuerzo solo parecía doloroso.Cercano, personal médico ya estaba corriendo hacia ellas.Alguien jaló equipo de emergencia más cerca. Alguien más llamó por cirujanos de trauma.Todo sucedió rápidamente.Sin emba







