تسجيل الدخول*—Fin del flashback.*
—¿Estás llorando? —La voz de Liam era plana. Una afirmación, no una pregunta. Su ceño se frunció más cuando ella no contestó.
Se puso de pie de golpe. La cama se hundió con la pérdida de su peso.
—Olvídalo. —Se pasó una mano por el cabello, murmurando para sí mismo, asqueado—. Yo no me obligo con las mujeres. Se arruinó la diversión.
Su camisa se deslizó sobre sus hombros, abotonándose con movimientos bruscos, enojados. No la miró.
—Esta habitación —dijo, caminando hacia la puerta—, es donde vas a vivir. Y no sales sin mi permiso. —Una pausa—. No voy a dejar que traigas vergüenza a mi apellido.
_¡Bam!_
La puerta se azotó. El sonido hizo eco, final.
Chloe se quedó enroscada entre las sábanas, su colonia aún en el aire, su desprecio aún en su piel. Hundió la cara en la almohada y dejó que los sollozos salieran. Cosas feas, rotas. Un desastre llorando. Eso fue lo que él dejó atrás.
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_Salón VIP, The Black Opal Bar_
El hielo tintineó. El jazz se filtraba bajo desde altavoces ocultos.
—¿Quieres saber la mejor forma de vengarte de una mujer? —Liam giró el líquido ámbar en su vaso, viendo cómo atrapaba la luz—. Destruye todo lo que tiene. Conviértela en tu juguete. Tortúrala a diario. Dale solo la esperanza falsa suficiente para que siga respirando… mientras sufre cada minuto.
Fred, su mejor amigo desde el internado, lo miró por encima del borde de su propio vaso.
—Dios, Liam.
—Ahora que lo pienso —dijo Fred, dejando su bebida—, tú no amabas a Rose. No así. Pensé que bromeabas cuando prometiste casarte con ella. Entonces ¿por qué diablos te lo estás tomando tan en serio ahora? ¿Te casaste con Chloe Adams solo por venganza?
Liam bebió. Lento. Medido.
—Siempre vi a Rose como una hermana pequeña. Pero le di mi palabra a la abuela Dawkins. Que me casaría con su nieta. Que la cuidaría. —Su mandíbula se tensó—. Yo cumplo mis promesas.
Fred lo estudió.
—Sí, lo haces. Admiro eso de ti, hombre. Pero hablando por experiencia, un tipo como tú —controlado, maduro— eres exactamente el tipo que termina enamorándose de una chica dulce como Chloe Adams.
Liam soltó un bufido. —Humph. A menos que haya perdido la cabeza.
Vació su vaso.
—Por cierto. Tu hermano vuelve, ¿no? Recuerdo que le gustaba Rose. Mucho.
La expresión de Fred cambió, indescifrable.
—Sí. Aterriza mañana.
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Chloe despertó con el zumbido violento de su teléfono en la mesita de noche. Se estiró, el cuerpo doliéndole en lugares que no quería nombrar. Las sábanas de seda se sentían como cadenas. Parpadeó ante el techo desconocido, ante la habitación enorme que gritaba dinero y la asfixiaba.
Cierto. La mansión Reigns. Su jaula.
La noche anterior se reprodujo detrás de sus ojos con claridad brutal. La iglesia. Los votos. _Esto es lo que me debes a mí y a Rose._ El beso. El viaje en auto. El contrato. Sus manos. Sus palabras. La puerta azotándose.
Agarró el teléfono y deslizó para contestar.
—Hola, Daisy.
—¡Chloe! —La voz de Daisy era aguda, herida—. ¡No puedo creer que no me dijeras que te casaste! ¡Tuve que enterarme por Trish en el salón! Tú y Rose eran mejores amigas. ¿Cómo pudiste hacerle esto a ella? ¿A mí?
Chloe cerró los ojos. —Daisy, es… no es lo que parece. Es complicado.
—¿Complicado? —La risa de Daisy fue quebradiza—. Está muerta, Chloe. Te casaste con su prometido una semana después de su funeral. ¿Qué tiene de complicado eso?
—Por favor. —Se le quebró la voz a Chloe—. Te lo voy a explicar todo. Te lo prometo. Te lo voy a compensar, ¿sí?
Un momento de silencio. Luego, más suave:
—Veámonos. En nuestro lugar de siempre. Hoy.
Chloe miró el reloj. El pánico parpadeó.
—No puedo. Hoy no. Yo… tengo que recoger a alguien en el aeropuerto. Ya voy tarde.
—¿Vas a manejar? —El tono de Daisy cambió a preocupación—. Escuché que Liam te quitó todo. Tus tarjetas, tu auto, tu—
—Estoy bien —la cortó Chloe, demasiado rápido—.
—Te presto el mío —dijo Daisy con firmeza—. Ya sabes dónde está la llave de repuesto.
Chloe frunció el ceño. —¿Me vas a prestar tu auto? ¿Desde cuándo tienes auto?
La línea se cortó.
Chloe se quedó mirando el teléfono. —Tsk. —Lo aventó a la cama—. ¿Desde cuándo Daisy tiene auto? Da igual. Dijo que podía usarlo.
Quitó las cobijas y se puso de pie. Tenía las piernas temblorosas. Su reflejo en el espejo de cuerpo entero era una extraña —cabello enredado, ojos hinchados, usando una de las camisas de Liam porque él había tirado toda su ropa.
¿Por qué había hecho público el matrimonio? Se suponía que era un contrato. Un castigo secreto. _La Parte B está obligada a mantenerse fuera de la vista pública._ Esa era la cláusula siete. Y aun así esta mañana, su cara estaba en tres sitios de chismes. _El multimillonario Liam Reigns se casa en ceremonia secreta._ _¿Quién es Chloe Adams, la mujer que reemplazó a Rose Dawkins?_
¿Quería salvar las apariencias? Entonces ¿por qué exhibirla?
Recordaba la iglesia con claridad. Vacía. Solo ella, Liam y el sacerdote que no podía mirarla a los ojos. ¿Había cámaras? ¿Las plantó Liam? Ningún paparazzi se atrevería a colarse en un evento de los Reigns. No a menos que tuviera deseos de morir. Y nadie publicaba fotos de Liam Reigns sin su permiso.
Así que lo hizo él. Él mismo lo filtró. ¿Pero por qué?
La pregunta la carcomía. No tenía sentido. Humillarla públicamente iba en contra de su propio contrato. A menos que… la vergüenza pública _fuera_ parte del castigo.
Sacudió la cabeza, fuerte. No. Ahora no. Tenía que recoger a alguien. Probablemente al hermano de Fred. Liam le había mandado los detalles del vuelo a su teléfono a las 5 AM. Sin saludo. Solo: _LAX. 10:30. Terminal 7. No llegues tarde._
Tal vez las respuestas vendrían después. Tal vez no.
Pero ahora, necesitaba moverse.
Chloe salió de la habitación —_su habitación_, la había llamado él— y no miró atrás. La mansión estaba en silencio. Observando.
Tenía un día largo por delante. Y una vida entera de deuda que pagar.
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La mañana de la boda llegó bajo un cielo tan claro y brillante que casi se sintió como una bendición.Por primera vez en muchos años, no había enemigos esperando en las sombras.No conspiraciones acechando debajo de sonrisas cuidadosamente elaboradas.No secretos amenazando con destruir vidas.La guerra finalmente había terminado.La verdad había sido descubierta.Los culpables habían caído.Y aquellos que permanecieron habían recibido algo mucho más precioso que venganza.Paz.La Finca Reigns había sido transformada de la noche a la mañana.Rosas blancas alineaban cada camino llevando hacia la capilla del jardín.Lirios frescos adornaban las escaleras de mármol.Elegantes candelabros brillaban debajo de cortinaje cuidadosamente arreglado.Cada detalle había sido planeado a perfección.No porque Liam demandara perfección.Sino porque esta boda importaba.La primera boda pertenecía al destino.Esta les pertenecía a ellos.---Dentro de su suite, Chloe estaba de pie ante el espejo mient
Un mes después.La mansión estaba más silenciosa de lo que había estado en años.No porque le faltara gente.Muy al contrario.La Mansión Reigns gradualmente se había vuelto el lugar de reunión para todos los que importaban.Rivero visitaba frecuentemente.Stacy se había mudado a una residencia privada de rehabilitación cercana.Daisy aparecía casi diariamente bajo varias excusas.Blaze venía y se iba dependiendo de su horario.Incluso Fred se había vuelto una presencia familiar alrededor de la finca.Sin embargo a pesar de la risa que ocasionalmente llenaba los pasillos, una sutil tristeza permanecía.La ausencia de Rose permanecía en todas partes.Había sido un mes desde su entierro.Un mes desde que la pusieron a descansar bajo lirios blancos con vista al mar que una vez había amado.Un mes desde que Chloe estuvo de pie al lado de su tumba sosteniendo a su hijo recién nacido mientras lloraba silenciosamente en el hombro de Liam.El tiempo se había movido hacia adelante.El dolor no
Liam había enfrentado asesinos, guerras corporativas, traiciones y enemigos que pasaron décadas escondiéndose detrás de poder e influencia. Había estado de pie en el centro de tormentas que habrían roto a hombres menores. Sin embargo nada comparaba a estar de pie impotente al lado de la cama de hospital de Chloe mientras luchaba a través de su vigésima quinta hora de parto.La sala de partos estaba silenciosa excepto por el constante pitido de monitores y la tensa respiración de Chloe.El dolor colgando sobre ellos era imposible de ignorar.Solo días antes, Rose había muerto en brazos de Chloe.El recuerdo todavía se sentía irreal. Demasiado fresco. Demasiado doloroso.Cada vez que Chloe cerraba sus ojos, veía la sonrisa de Rose. Escuchaba sus palabras finales. Recordaba la calidez lentamente dejando su mano.Y ahora, incluso mientras vida se preparaba para entrar al mundo, muerte permanecía a su lado.Otra contracción golpeó.Chloe gritó, agarrando la mano de Liam tan fuertemente que
El mismo día que Rose murió, Chloe fue llevada de urgencia a la sala de maternidad.Lo que debería haber sido uno de los días más felices de su vida comenzó en angustia.El choque emocional de perder a Rose había desencadenado un parto prematuro, y a pesar de los esfuerzos de los doctores para frenar las contracciones, el cuerpo de Chloe ya había tomado su decisión.El bebé venía.Horas antes de lo esperado.Las primeras contracciones fueron manejables.Dolorosas.Pero manejables.Para la noche, sin embargo, la situación cambió.Las contracciones se volvieron más fuertes. Más cercanas. Más implacables.Cada ola la dejaba sin aliento.Cada hora drenaba más de su fuerza.Sin embargo lo que dolía aún más era la silla vacía al lado de su cama de hospital.Liam no estaba allí.No porque no quisiera estar.No porque no le importara.Sino porque después de la muerte de Rose, algo finalmente se rompió.Durante años había estado reaccionando. Protegiendo. Soportando. Esperando.Ahora había ter
Las cuarenta y ocho horas de las que hablaron los doctores vinieron y se fueron.Entonces otro día siguió.Y otro.Por un breve momento, todos se permitieron esperanza.La cirugía había sido exitosa.Rose había sobrevivido la operación.El sangrado se había detenido.Sus signos vitales se habían estabilizado.Los doctores permanecían cautelosamente optimistas.Desafortunadamente, la vida raramente se preocupaba por optimismo.Especialmente no en su mundo.Tres días después del tiroteo, la condición de Rose repentinamente se deterioró.Para el momento en que los doctores se dieron cuenta de lo que estaba pasando, sus órganos ya habían comenzado a fallar.Complicaciones.Esa fue la palabra que usaron.Una simple palabra. Una cruel palabra. Una palabra incapaz de describir la devastación que dejó detrás.Las noticias se esparcieron rápidamente.Liam llegó primero.Entonces Chloe.Blaze siguió poco después.Incluso Rivero vino a pesar de haber pasado la mayor parte de la noche anterior al
Durante varios segundos después del disparo, nadie parecía capaz de moverse.El corredor del hospital había descendido en completo caos.Pacientes gritaban. Enfermeras se apresuraban en cada dirección. Personal de seguridad perseguía a los atacantes restantes.El agudo aroma de pólvora permanecía pesadamente en el aire.Sin embargo para Chloe, nada de ello existía.Su mundo se había estrechado a una sola persona.Rose.Rose yacía inmóvil sobre el piso, su sangre manchando las prístinas baldosas de hospital debajo de ella.La vista destrozó algo dentro de Chloe."Rose..."Su voz tembló violentamente.Ambas manos presionaban desesperadamente contra la herida como si pura determinación sola pudiera detener la sangre de fluir."Quédate conmigo."Los párpados de Rose aletearon. El esfuerzo solo parecía doloroso.Cercano, personal médico ya estaba corriendo hacia ellas.Alguien jaló equipo de emergencia más cerca. Alguien más llamó por cirujanos de trauma.Todo sucedió rápidamente.Sin emba







