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Capítulo 55

last update publish date: 2023-10-14 00:57:04

Nada que pudiera decir cualquier persona en el mundo podría haber tenido el impacto de esas ocho palabras de Mauricio. El rostro de Manuel iba de uno a otro, mirando sin lograr comprender nada. Astrid estaba en shock y por más que intentaba decir algo, no salía ningún sonido de su garganta. Alex se encontraba en medio de todos sin saber cómo intervenir en aquella situación.

Pasaron al menos dos minutos antes de que Manuel reaccionara a lo dicho por Mauricio y con tono incrédulo y titubeante le
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  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 67

    El cerebro de Alex trabajaba a una velocidad vertiginosa sin lograr el orden.Veía a Manuel allí, a solo un paso de ella, podía verse reflejada en la tristeza de su mirada, oscura pero ya no esquiva. Lo miraba fijamente y buscaba cómo decirle a ese hombre lo que le hacía perder el aliento.—¿No tienes nada que decirme? ¿Tanto así te lastimé que llegaste a odiarme? Por supuesto, no podría culparte por eso, pero me duele haber hecho justo lo que quise evitar. Si consideras que no puedes perdonarme, lo entiendo, pero dímelo, para hacerme a un lado y dejarte ser feliz. Dime todo lo que desees porque lo merezco y estoy preparado para escucharlo, pero habla conmigo, por favor. Tu silencio es demasiado para mí.Al decir esas palabras, introdujo sus manos en los bolsillos de su pantalón con impotencia y se dio la vuelta para ocultar su rostro lleno de tristeza.—Manuel…sé que debo decir algo, pero aún estoy tratando de comprender este momento. Esperé tanto escuchar lo que dijiste, me obligué

  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 66

    Alex llegó al restaurante donde se había citado con Humberto Mendoza y al anunciarse le dijeron que le esperaban en la mesa reservada por él.La condujeron a su encuentro y el elegante caballero se puso de pie y se saludaron con un abrazo, luego se sentaron y ordenaron algo para tomar.—Disculpa la espera, Humberto, se me presentó algo que debía resolver.—Valió la pena, espero que te guste este lugar. Si deseas ordenar, puedo darte algunas sugerencias excelentes.—Seguro…Rato después se encontraban disfrutando de la deliciosa comida y conversaban animados sobre todo tipos de cosas. Humberto era el representante de una empresa que recién se había unido a la clientela de Alex para sus servicios digitales. Era un hombre encantador y amable, culto y divertido. Tenían que discutir algunas cosas de trabajo e insistió en que almorzaran juntos para hacerlo. Se habían reunido un par de veces para afinar detalles y se dieron cuenta que tenían mucha afinidad. Alex le habló de Huellas de Amor y

  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 65

    Cuando su móvil sonó, Alex miró la hora en el reloj sobre la mesita de noche y vio que eran pasadas las tres de la mañana. Extrañada por la llamada se apresuró a contestar al darse cuenta de que era Manuel quien llamaba.—¿Qué sucede, Manuel?—Se trata de Becca, tiene fiebre muy alta y pese a que la hemos estado tratando desde temprano, no cede. Voy a llevarla al médico en este momento. Paula la está preparando y pensé que querrías saberlo. —Por supuesto… ¿a dónde la llevas?—A la clínica de siempre, ya hablé con el pediatra y nos esperará en la emergencia.—Estaré lista en dos minutos y nos vemos allá.—Tu edificio me queda de camino, puedo pasar por ti si lo deseas en unos minutos.—Perfecto… estaré abajo.Cortó la llamada y saltó de la cama, se vistió rápidamente y tras tomar su bolso y el teléfono, bajó a toda velocidad.Al llegar abajo, solo esperó algunos minutos y vio el auto acercarse. Al detenerse, entró al puesto trasero del vehículo, donde venía Becca en su sillita. Se veí

  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 64

    —Hola de nuevo, Alex.—Hola… ¿cómo supiste que estaba aquí?—Te vi salir y desde donde estaba observé que parecías tener frio.—Gracias…la verdad es que este vestido no es el mejor para paseos nocturnos en esta época.—No entiendo nada de modas, pero, aunque no te cubra demasiado, sí que te va espectacular. Estás verdaderamente hermosa esta noche.—Y tú te ves arrebatador con tu smoking… que ahora llevo yo, por cierto.—Y te luce más a ti, sin duda.Por un momento ambos se quedaron en silencio, sin saber cómo continuar hasta que Manuel se decidió a hablar.—¿Cómo has estado? Supe que te va muy bien en tu negocio y Huellas de Amor es el tema del momento. Estás haciendo maravillas allí y creo que lograste tu cometido con lo que hiciste, causaste un gran revuelo.—Gracias a tu idea… Es una linda labor la que hacemos allí.—No dudé ni por un instante que lo lograrías. Es tu vocación.—Una de ellas.—Así es…—¿Y tú cómo vas?—Avanzando lentamente. Un día a la vez. He logrado mucho en estos

  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 63

    El tiempo transcurrido desde ese amargo día de la despedida, había sido lento y culposo para Alex, porque en ocasiones se decía que podía haber continuado como estaban, pero luego, poco a poco, retomaba su decisión, lo que redundó en logros que la llenaban.Había adquirido un pequeño apartamento muy coqueto y moderno, siendo el comienzo de una nueva vida para ella, que ya no estaba rodeada por las cosas de aquella enorme y solitaria casa. Las cosas que conservó, las guardó en un almacén en espera de decidir lo que haría con ellas cuando la culpa no fuera un obstáculo. Allí solo estarían los objetos que complacieran su gusto y su estilo. Descubrió que tenía talento para seleccionar esas cosas y disfrutó decorando su nuevo hogar. Junto a Otelo, iba cada día a las instalaciones de Huellas de Amor y organizaba todo lo referente a su funcionamiento. Tal como había prometido Manuel, contaba con fondos para emplear personal en el que delegaba funciones. Se prometió no volver a convertirse en

  • La Pelirroja de los perros   Capítulo 62

    —¡Pero claro que acepto! Si hubieras aparecido aquí con un regalo de cualquier otro tipo, te lo habría puesto de sombrero, pero esto…esto es el regalo más increíble y hermoso que podía recibir alguien. ¡Creo que voy a llorar!—Entonces, permíteme que te muestre algo…—Manuel fue hasta la puerta y salió por un instante y luego entró con algo en sus brazos, envuelto en una tela.Se acercó a Alex y lo puso en sus piernas. El bulto se movió y se descubrió, asomando la cabeza fuera de la manta. Alex dejó salir un grito de sorpresa al ver al perrito en su regazo.—¡Es Otelo! ¿Cómo supiste de Otelo?—Averigüé en los diferentes albergues a los que ibas y una señora muy amable me contó que desde que llegaste ahí, te habías enamorado por completo de este perrito y hasta le diste un nombre, Otelo. Ante la duda, prefiero no saber la razón para darle ese nombre. —hizo una mueca que quiso ser una sonrisa.Alex abrazaba al perrito que le comenzó a lamer la cara con desesperación en cuanto la reconoci

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