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Penulis: Alexyta
last update Tanggal publikasi: 2026-09-16 09:51:15

Hasen abrió la boca para defenderse, pero Nera, que había entrado tras ellos, intervino:

—Mi hermano solo intentaba ayudarme a conseguir empleo.

Hasen la miró con el entrecejo fruncido, tan atónito por su nuevo aspecto como por la mentira que acababa de soltar.

—Ali, necesito ocuparme en algo —añadió Nera—, de lo contrario me voy a aburrir.

—¿Crees que mi empresa es un parque de atracciones para que vengas a entretenerte?

Nera suspiró y fingió pena bajando la cabeza. Hasen aprovechó la pausa pa
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  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    40

    Ali permanecía recostado en la camilla de hospital con la mirada perdida en el vacío, mientras el médico lo examinaba.Él aseguraba sentirse enfermo por la opresión que le atenazaba el pecho; sin embargo, el especialista le aclaró que todo estaba en orden: su corazón funcionaba a la perfección y el tumor cerebral mantenía su tamaño habitual, contenido gracias al tratamiento farmacológico que seguía desde hacía años.Entonces, ¿a qué se debía esa punzada continua? ¿Por qué le faltaban las fuerzas para ponerse de pie y atender sus obligaciones? ¿Por qué experimentaba la angustiante sensación de que le arrebataban una parte vital para seguir viviendo?—Doctor, ¿está completamente seguro de que no tengo nada?—Es lo que reflejan los análisis —respondió el médico—. Pero si lo prefiere, podemos programar estudios más detallados.—No —interrumpió Ali, incorporándose de golpe—. No pienso volver a entrar a esas máquinas.Detestaba cada rincón de ese lugar; odiaba los hospitales tanto como la c

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    39

    Asher ya le había informado a Aike que viajarían esa misma tarde, pues Mercan deseaba inspeccionar personalmente las sucursales y conocer el estado de sus instalaciones. Poco después, Aike la llamó por teléfono.—Sé que viajas esta noche a Yucán.La joven asintió al otro lado de la línea, como si él pudiera verla.—Así es. Me aseguraré de visitar personalmente cada local para evaluar la infraestructura y el espacio disponible...—Excelente —la interrumpió Aike, orgulloso de su nuera—. Te daré la dirección de mi tía en Yucán; podrás hospedarte en su casa.—No es necesario, señor.—Lo es. Yucán es un territorio muy extenso y es preferible que te quedes con la familia.Mercan bajó la mirada y suspiró con tristeza al recordar que pronto dejaría de pertenecer a esa familia.—Sé que van a divorciarse —añadió Aike. Mercan alzó la vista y se topó con su propio reflejo en el espejo—. Pero quiero que sepas que siempre serás parte de nosotros. En cualquier lugar al que vayas donde haya un Lanús,

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    38

    Tras leer el mensaje, Nera ladeó la cabeza y comenzó a apretar los dientes, ahogando un grito de rabia. —No, no, no... —musitó, rehusándose a aceptar que hubieran regresado. La pantalla de su teléfono volvió a iluminarse con un nuevo texto: «Vamos directo al hospital.» Sujetó su cabello con ambas manos y tiró de él con desesperación, consumida por una impotencia feroz al confirmar que sus suegros estaban de vuelta en el país y que, según el aviso, habían trasladado con ellos a Ermel, su esposo. Ahora tendría que volver a lidiar con él; tendría que hacerse cargo de ese cuerpo vegetativo que no le servía para nada. ¿Por qué habían vuelto? ¿Por qué no se quedaron esperando a que muriera allá? O mejor aún, ¿por parte de quién estuvo la necedad de no desconectarlo para que pereciera de una buena vez? Si hubiese muerto, ella sería libre al fin para recuperar a su único y verdadero amor. —¿Qué ocurre? —preguntó su madre, subiendo las escaleras a toda prisa al escuchar el alboroto. Al

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    37

    Mercan decidió pasar por sus cosas antes de que Ali regresara. Al abrir la puerta, una intensa opresión le oprimió el pecho. La nostalgia la embargó, acompañada por el dolor desgarrador de los últimos días. Como era su costumbre, se descalzó al entrar; dejó el calzado a un lado y sintió el frío del piso de losas atravesar sus medias hasta calarle la piel. Recorrió la sala con pasos lentos, acariciando los adornos que habían comprado juntos tras la boda. Cada objeto reproducía en su mente momentos felices, tan nítidos como si estuvieran ocurriendo en ese preciso instante. Se detuvo ante un mueble repleto de portarretratos y tomó la fotografía del día de su matrimonio. Su rostro se ensombreció de tristeza al asumir que esa unión tocaba a su fin. En la imagen, su sonrisa era radiante; estaba profundamente feliz, convencida de que su sueño se había cumplido. Aquel día se prometió en silencio ganarse el corazón de Ali para que el matrimonio durara toda la vida. Sin embargo, allí estab

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    36

    Aike no podía creer lo que escuchaba: su hijo lo responsabilizaba directamente de sus propias acciones. Si bien la noticia del divorcio lo había tomado por sorpresa, la indignación ante semejante desacato terminó por superarlo.—No me culpes a mí de tus decisiones —dijo Aike con voz iracunda—. Fuiste tú quien decidió marcharse; tú elegiste hacerte cargo de la esposa de otro hombre, sabiendo perfectamente que se trataba de tu expareja. Te advertí que esto te traería problemas. Sé mejor que nadie que las promesas a terceros nunca terminan bien, menos aún con una mujer con la que tuviste un pasado que te dejó destruido. —Hizo una pausa para enfatizar sus palabras—: No es culpa de nadie más que tuya que tu matrimonio esté en un punto de quiebre. No sabes valorar lo que tienes.Ali asintió con amargura.—Cierto. Olvidé que tú te casaste con mi madre solo para vengarte de ella. La hiciste sufrir tanto que terminó arrojándose por las escaleras...—Ali, no —interrumpió Aike, suplicándole con

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    35

    En la torre corporativa, Hasen salió del despacho de su amigo dispuesto a confrontar a Nera. Tras consultar con un par de empleadas, le informaron que su hermana se encontraba en los sanitarios.Nera terminaba de lavarse las manos cuando descubrió la figura de su hermano a través del reflejo del espejo.—¿Qué demonios haces aquí? ¿No sabes que es el baño de mujeres?—¡Lo sé perfectamente! —rugió Hasen—. Pero no iba a esperar a que salieras para que todos los chismosos del pasillo escucharan nuestra discusión.Nera pretendió ignorarlo y le exigió que despejara el área, pero él la sujetó del brazo y la giró con brusquedad.—Dime la verdad. Hace dos días usaste mi teléfono para escribirle a Mercan. ¿Te encontraste con ella? ¿Qué fue lo que le dijiste?Fastidiada por la presión de sus dedos, Nera soltó la confesión sin remordimiento:—Sí. Tomé tu celular, le escribí a esa estúpida y le dejé claro que solo era mi sustituta.Las palabras encendieron la furia de Hasen a niveles peligrosos.—

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