Home / Romance / La amante despreciada del CEO / C4. El amor se rompe.

Share

C4. El amor se rompe.

last update publish date: 2026-02-03 23:15:17

Frente a ella estaba Charlotte Pierce.

Elegante, erguida, con ese porte que no necesitaba alzar la voz para imponer respeto. A su lado, ligeramente más atrás, estaba Sarah Coleman, impecable, observando el lugar con una curiosidad contenida.

La anciana la recorrió con la mirada de arriba abajo, sin prisa, como si evaluara algo que ya tenía decidido.

Charlotte fue la primera en hablar.

—Así que aquí es donde te revolcabas con mi nieto —dijo, avanzando un paso sin pedir permiso—. Dominic siempre ha tenido un gusto cuestionable cuando confunde comodidad con discreción.

Grace apretó los labios.

—No entiendo qué hacen aquí.

Charlotte la miró con frialdad.

—Claro que lo entiendes —respondió—. Escuché lo del embarazo.

El aire pareció desaparecer del apartamento.

—¿Qué…?

—No finjas —la interrumpió—. Escuché perfectamente cómo le decías a esa empleada que estabas embarazada. Y no pude quedarme callada yo sabía que él tenía un enredo contigo, así que fui a reclamarle y Dominic afirma con total seguridad que ese niño no es suyo.

Grace negó de inmediato, con el pulso desbocado.

—Eso es mentira. Dominic no dudaría de mí. Ese niño es de él. No mienta.

Charlotte esbozó una sonrisa lenta, cruel.

—Mi nieto fue muy claro —dijo—. Con la única mujer con la que mezclaría su sangre es con Sarah.

Sarah no dijo nada. No necesitó hacerlo. Su silencio fue suficiente.

Grace sintió que las piernas le temblaban.

—Usted está mintiendo —insistió—. Dominic jamás diría eso.

Charlotte ladeó la cabeza.

—¿Quieres que lo llame ahora mismo? —preguntó, sacando el teléfono del bolso—. ¿Prefieres escucharlo de su propia boca?

Grace se quedó inmóvil.

Charlotte desbloqueó el teléfono con calma, como quien sabe que tiene todas las cartas.

—Dímelo —continuó—. Marco su número y le preguntas tú misma si estoy mintiendo… o si piensa permitir que una asistente lo arrastre a un escándalo.

El silencio se volvió insoportable.

Grace sintió cómo algo se le quebraba por dentro. Recordó su silencio en la oficina. Recordó que no la defendió. Recordó que dijo que ella no causaría problemas.

Bajó la mirada.

Charlotte guardó el teléfono, satisfecha.

—Eso pensé.

Avanzó un paso más.

—Si ese niño resulta ser un Pierce —continuó—, no crecerá contigo. No vivirá con una mujerzuela que creyó que podía asegurarse un apellido usando su vientre.

El miedo se le clavó en el pecho.

—No puede hacerme eso —susurró Grace—. Es mi hijo.

—Entonces deja de decir que es hijo de Dominic —ordenó Charlotte—. Por tu propio bien.

Metió la mano en su bolso y sacó un sobre grueso. Se lo lanzó al pecho.

Grace lo atrapó por reflejo. El peso era inconfundible.

—Esto te manda Dominic —dijo la anciana, sin rodeos—. Diez mil dólares. Para que desaparezcas con esa criatura. O mejor aún… —hizo una pausa cargada de veneno—,  si sabes lo que ten conviene: aborta.

Grace alzó la mirada, completamente pálida.

—Él… él no me pediría algo así…

Sarah dio un paso al frente por primera vez.

—Claro que sí —dijo con frialdad—. Lo conoces. Dominic no se iba atar a una asistente. Te falló el truco del embarazo, Grace. Acéptalo.

—No es un truco —replicó Grace, con la voz temblorosa—. Ese niño es suyo.

Sarah la miró con desprecio abierto.

—Lárgate —dijo—. Y déjalo en paz. Ya hiciste suficiente daño.

Charlotte se giró hacia la puerta.

—Piénsalo bien —advirtió—. Si sigues insistiendo con esa historia, perderás mucho más que dinero.

La puerta se cerró tras ellas.

Grace se quedó sola, con el sobre aún en las manos. Le temblaban los dedos. El aire no le alcanzaba. Sintió náuseas, miedo y una rabia que le quemaba el pecho.

Llevó una mano al vientre.

—No te van a quitar de mí —susurró, con la voz rota—. Te lo juro.

El sobre cayó al suelo. Los billetes se desparramaron.

Y con ellos, se rompió lo último que le quedaba de amor por Dominic Pierce.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La amante despreciada del CEO   Cap. 262. Extra 34

    El sol de la tarde bañaba la imponente finca en las afueras de Nueva York. Las flores blancas y los arcos de jazmín transformaban el jardín en un escenario de ensueño para celebrar no solo una unión formal, sino la consolidación de un hogar que superó cada sombra del pasado.En la primera fila, la condesa sostenía en su regazo con infinita devoción al pequeño Darren, su nieto de dos años, quien jugaba curioso con los encajes de su vestido. A su lado, Nikolai le rodeaba los hombros con elegancia, mirando el altar con una sonrisa pausada. Inclinándose apenas hacia ella, Nikolai le rozó la mejilla con los labios y le murmuró al oído:—Eres y serás siempre el amor de todas mis vidas.La condesa lo miró con ternura, apretándole la mano en silencio mientras la música suave anunciaba el inicio del cortejo.Dimitric aguardaba al pie del altar, vistiendo un esmoquin impecable. Tras convivir formalmente con Danna durante casi dos años, proyectaba la calma sobria y segura del hombre maduro que ya

  • La amante despreciada del CEO   CAP. 261 EXTRA-33

    Maxwell cargó al pequeño Arthur en brazos, acomodándolo sobre su cadera para que pudiera asomarse al amplio cristal de la sala cuna. Al otro lado del vidrio, envuelta en una manta rosada, dormía plácidamente la recién nacida.—Mira allá, campeón —le susurró Maxwell al oído, señalando el cunero—. Es tu hermanita Virginia.Arthur pegó las manos al cristal, abriendo mucho los ojos con pura curiosidad infantil.—Es tan chiquita... —murmuró el niño, maravillado de verla por primera vez fuera del vientre de su mamá.Justo debajo de ellos, los hijos de Dominic y Grace daban pequeños saltos, intentando asomarse sin éxito.—¡Nosotros también queremos verla! —reclamó Doménica, alzando el cuello con todas sus fuerzas.—¡Yo tampoco alcanzo! —protestó Derek a su lado, poniéndose de puntitas.Dominic soltó una carcajada baja y no dudó en intervenir. Con la destreza de un padre acostumbrado al caos, se agachó y cargó primero a Derek para acercarlo al vidrio.—Parece una de las muñecas de mi hermana

  • La amante despreciada del CEO   CAP. 260. EXTRA-32

    El día tan esperado finalmente llegó. Con nueve meses cumplidos y el vientre abultado en su punto máximo, Sarah ingresó a la clínica para su cesárea programada. Aunque intentaba mantenerse firme, el temblor en sus manos traicionaba los nervios inevitables antes de entrar a quirófano.En la sala de espera del centro médico, Grace y Dominic se hicieron cargo por completo de Arthur, acompañados por sus propios hijos, quienes habían viajado especialmente para apoyarlos en este momento tan importante.—Mamá, yo me voy a portar súper bien con papá Dominic y la tía Grace —dijo Arthur abrazando a Sarah por la cintura antes de que la trasladaran—. Te voy a esperar aquí.—Así se habla, campeón —lo animó Dominic con una sonrisa, poniéndole la mano en el hombro—. Aquí te lo cuidamos como a un rey, Sarah. Tú tranquila y enfócate en lo tuyo.—Están en las mejores manos —le dijo Grace, dándole un abrazo apretado a Sarah—. Todo va a salir perfecto.Ya dentro del quirófano, el ambiente esterilizado y

  • La amante despreciada del CEO   CAP. 259. EXTRA-31

    Danna voló a San Francisco para cerrar formalmente ese capítulo de su vida. Le tomó un mes entero capacitar a la persona que la reemplazaría en la empresa de Maxwell y dejar todo su departamento corporativo en absoluto orden. Durante esas cuatro semanas, Dimitric la llamaba cada mañana para saber de ella y asegurarse de que estuviera bien. El día que Danna aterrizó de vuelta en Nueva York, Dimitric ya la esperaba en la pista con la puerta del auto abierta y los brazos dispuestos para recibirla.La mudanza a su nueva casa en Manhattan fue fluida y sin contratiempos. Instalada junto a él, Danna descubrió una faceta de Dimitric que jamás imaginó: un hombre atento, devoto y enfocado por completo en su bienestar. No la dejaba cargar ni la bolsa del supermercado, se encargaba personalmente de prepararle los desayunos según los antojos que le surgían por las mañanas y no faltaba a una sola cita de control prenatal.Tratada verdaderamente como una reina, la rigidez del pasado de Danna se dis

  • La amante despreciada del CEO   CAP. 258. EXTRA-30

    Dimitric no la soltó. Después del beso, la sostuvo entre sus brazos sintiendo cómo el temblor abandonaba poco a poco el cuerpo de Danna. Le tomó la mano con delicadeza. —A la cama —le pidió en un murmullo suave pero firme—. Tienes que descansar. Todo este estrés no te hace bien.—Dimitric...—Acuéstate y cuídate, por favor —la interrumpió con ternura, dándole su espacio para que ella misma fuera al área del clóset a ponerse algo cómodo.Danna regresó vestida con una pijama holgada y se metió bajo las cobijas. Mientras tanto, Dimitric se dirigió a la barra de la cocina, que quedaba a solo unos pasos dentro del amplio espacio integrador. Tras revisar el refrigerador, le preparó un plato de fruta y unas tostadas. Se acercó a la cama cargando la bandeja humeante.Se sentó en el borde del colchón y le acercó la bandeja con paciencia. Danna, que no había probado bocado en todo el día por los nervios, comió en silencio mientras él la observaba en calma. El vacío en su estómago por fin desap

  • La amante despreciada del CEO    CAP. 257. EXTRA-29

    Danna permanecía hecha un ovillo en el sofá del loft que solía rentar cada vez que pisaba Nueva York. Las luces estaban apagadas y la penumbra del lugar apenas se interrumpía por el brillo tenue que entraba por el ventanal. Todavía llevaba puesto el vestido azul de dama de honor, arrugado y pesado sobre su cuerpo cansado. Tenía las mejillas ardientes y el pecho entumecido de tanto llorar; no lograba digerir la frialdad con la que Dimitric había puesto en duda su fidelidad, tratándola como a una cualquiera.El sonido repentino de unos golpes suaves pero firmes contra la puerta de la entrada la hizo dar un brinco en su sitio.Se congeló, aguantando la respiración en medio del absoluto silencio del departamento, rogando internamente porque quien fuera que estuviese del otro lado simplemente se marchara.—Mi dulce ángel... —resonó la voz grave y baja de Dimitric al otro lado de la madera—. Sabes perfectamente que puedo pedirle a la administración que me abra, pero quiero que seas tú quien

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status