LOGINEl sol baila sobre la cortina de la ventana de nuestra cocina, y sus rayos dorados brillan en la habitación como si fuera un día abierto. El aroma de flores frescas llena toda la casa; el aire está impregnado de su dulce fragancia y los pájaros cantan alegremente fuera de nuestras ventanas.
Me pongo el delantal y me muevo por la cocina. Tarareo mientras preparo el desayuno. Es algo que hago por él la mayoría de las veces. Me detengo un momento a mirar el reloj que cuelga encima de la nevera y sonrío porque aún es temprano; estoy segura de que Lucas aparecerá tarde o temprano.
Admito que Lucas suele quedarse despierto hasta tarde o hacer horas extras en el trabajo; apenas lo veo apartar la vista de su portátil. A menudo ni siquiera hablamos porque se duerme de inmediato, por eso me levanto aún más temprano para poder prepararle el desayuno.
No puedo evitar cantar mientras cocino; estoy segura de que se alegrará de nuevo cuando salga el olor fragante de lo que estoy preparando para él.
Cojo una taza para prepararle un café. El aroma del café recién hecho impregna el aire. Después elijo una canción en el teléfono y empiezo a preparar algunos platos. El primero que cocino son los pancakes. Son sus favoritos. Siempre me pregunta por ellos antes siquiera de sentarse a la mesa. Así que le hago más de estos. Después empiezo con el resto: huevos revueltos, bacon, patatas fritas y pan.
Soy feliz con lo que hago mientras sepa que es para Lucas. Aunque sé que también es una de mis responsabilidades como su esposa, cuando se trata de otras cosas nunca dudaré en ayudarlo y hacerlo feliz.
Solo pondré lo último que he cocinado sobre la mesa cuando mis ojos captan a Lucas.
Tiene el pelo despeinado y los ojos cansados. No puedo evitar preocuparme por él, porque es evidente cómo el trabajo le está afectando.
—¡Buenos días, cariño! —Me acerco y le doy rápidamente un beso en la mejilla.
—Buenos días… —Da un sorbo al café que le preparé y solo me sonríe; la sonrisa ni siquiera llega a sus ojos.
Sigo esperando que me toque con un beso en la mejilla, o que me dé un trozo de pancake antes de comérselo como solía hacer antes, pero no ocurre nada de lo que tenía en mente. Doy un sorbo, solo para deshacerme de la negatividad que juega en mi mente.
—Siéntate ya.
—Espera, solo voy a coger unos pañuelos.
—Gracias por hacer esto, Dianna. Estoy cansado y de verdad necesito probar tus platos.
Le sonrío de vuelta; en un instante la tristeza que sentía desaparece otra vez.
—De nada, Lucas. Sabes que siempre estoy aquí para ti. Además, te apoyaré en todo lo que quieras, siempre que seas feliz.
Me siento de nuevo y comemos juntos.
—Qué dulce eres, Dianna. Eres mi esperanza, lo sabes. Te estoy muy agradecido porque también fuiste la razón por la que la empresa que heredé de mi padre no se hundió del todo.
—Tal vez si no me hubieras ayudado económicamente, me habrían recogido en otro sitio. Estoy seguro de que los medios también se habrían burlado de mí.
—Cariño, no digas eso. No te dejaré colgado en ese tipo de situación. El hecho de que te ayude realmente sale del fondo de mi corazón —le respondo.
Mi único deseo es que su empresa no vuelva a tener problemas graves. Aun así, no me arrepiento de cuánto dinero invertí para salvar la empresa de su familia. Simplemente no soporto verlo con problemas. Estoy segura de que también es por nuestros sueños.
—Solo recuerda siempre esto, Lucas…
—Te amo. Te amo tanto, casi más que a mi propia vida. Hasta ahora me quedaré contigo en cada sueño que tengas.
—Yo también te amo, Dianna.
Me sonríe mientras doy otro sorbo a mi café. Durante unos momentos, ambos sentimos la vibración de su móvil que descansaba sobre la mesa cerca de su codo derecho. Ni siquiera lo había mirado cuando él se levantó de inmediato y lo cogió.
—Mm, solo es del trabajo. Voy a contestar —dice mientras se disculpa. Asiento y lo sigo con la mirada. Las exigencias de su trabajo realmente empiezan a pasarle factura como ser humano.
Me entristece verlo. Tampoco puedo evitar sentirme molesta conmigo misma, especialmente por lo que pensé de él en los últimos días. Me pregunto una y otra vez si me perdonaría si le dijera todo lo que tengo en mente.
¿Y si no hubiera ayudado a que su empresa se levantara de nuevo? ¿Tendría Lucas suficientes días para mí?
Es realmente difícil no pensarlo. Hay una parte de mí que sigue añorando lo simple que era nuestra vida cuando éramos adolescentes. Cuando solo éramos una pareja discreta que salía junta y luego volvía a casa para pasar tiempo de calidad, sin hacer nada más que ver la televisión, comer palomitas y reírnos de los terribles actores del programa, burlándonos de cada frase cursi que decían, abrazándonos.
Suspiro con fuerza; quizá crecer o casarse realmente puede cambiar la vida de uno. Es como si ya no pudieras ser simplemente feliz y estar enamorado y seguir viviendo felizmente.
—Dianna, tengo que irme.
—¿Eh? Pero aún no has terminado el desayuno. —Incluso miro las cosas que cociné, que están casi a medias.
—Lo siento, pero hay una reunión de improviso. Y tengo una cita a la que debo llegar temprano —responde con esa voz profunda que podría derretir a cualquiera en un segundo y medio.
Aunque quiera objetar, no puedo hacer nada porque él se apresura a volver a su habitación a vestirse. Mi mirada cae sobre la mesa.
—Está bien, Dianna. Seguro que la ocupada de Lucas también pasará —parece que me convenzo a mí misma.
—¡Mami, mami, tengo hambre!Oí el llanto de Reanna desde el altavoz. Me recosté en la silla giratoria y continué mirando. Siento un poco de lástima por Reanna, aunque sé que ella no tiene nada malo que ver conmigo; ella también necesita sufrir porque es la hija de esas personas que me hicieron sufrir primero también.—Reanna, no me molestes, ¿de acuerdo? Te dije que fueras a la cocina. ¡Abre la nevera y busca cualquier cosa para comer allí!Reanna empezó a hacer una rabieta.—Roxanne, ¿qué está pasando?Al empezar a oír la voz de Lucas en la grabación, siento más la emoción dentro de mí.—Tu hija no para de llorar. ¡Ven!La transmisión de la cámara se cortó brevemente y solo se reanudó cuando cubrió su cocina. Observé cómo Roxanne abría su nevera. Observé su reacción, al ver que no había nada más que una nevera vacía; ni siquiera había un solo alimento allí.—¡Mierda! ¡Lucas! —exclamó, como si la única esperanza que tenía hubiera desaparecido incluso.—¡Lucas, ven aquí!—Roxanne, ¿no
Un nuevo día me saludó. Sostengo en la mano las dos carpetas donde está colocado el trabajo de Lucas que debería estar terminado. Solo faltaban unos pasos para poder dárselo cuando vi a Roxanne.—¡¿Dónde está esa chica tuya?!—Roxanne, no armes un escándalo aquí.Vi cómo Lucas la tiraba hacia un lado. Me acerqué con cautela y me escondí a un lado.—¿Y por qué no? ¡Esa Dianna te está quitando de mí!Lucas miró alrededor antes de inclinarse ligeramente y acercarse a Roxanne.—No arruines mi plan, Roxanne.Me apoyé en la pared detrás de mí.—Solo asegúrate, Lucas. No querrías que me enfadara.Lucas cerró los ojos un momento.—¡Sí! Solo un poco más de tiempo; creo que su corazón realmente se está ablandando por mí.—¡Oh, esto! Yo cociné eso.Lucas lo cogió.—¡Está bien, vete ya! Tal vez en lugar de terminar mis planes de inmediato, tendré que esperar un poco más por tu vanidad.Roxanne lo fulminó con la mirada y luego él la besó en la mejilla antes de apartarse de ella. Estaba especialmen
Me separé por aire; la respiración se me entrecortó y cerré los ojos. Y después de unos segundos nuestras miradas se encontraron de nuevo; él me besó profundamente y volví a cerrar los ojos. Nuestras lenguas se entrelazaron.El beso superficial se profundizó; su cuerpo estaba aún más cerca de mí, por eso yo estaba tumbada en la cama. Me besó otra vez, pero esta vez sentí su lengua caliente dentro. El calor que sentía se avivó aún más.—¿P-puedo?Su voz incluso tembló cuando me lo preguntó; la forma en que miraba parecía pedir permiso para lo que fuera a hacer. Le sonreí y luego asentí.Me quitó la ropa mientras yo le subía la camiseta por encima de la cabeza. Sentí que se movía debajo de mí. Ambos respirábamos pesadamente para cuando nos dio la vuelta de modo que yo quedé encima y empezó a acariciar mis pechos. Gemí y le agarré la espalda.—Te amo, Dianna… Te amo tanto… —susurró mientras sus labios tocaban mi cuello.—Y-yo también te amo, Dylan —dije mientras mi respiración se intensi
Programé mis interacciones con Lucas a lo largo del día siguiente. Me trencé el pelo en un estilo que a él le gustaba, apliqué la más mínima cantidad de su aroma favorito y me vestí de formas que resaltaban mis mejores curvas. Era consciente de que estaba participando en un comportamiento arriesgado, pero ya no podía detenerlo. Quiero ver a Roxanne ponerse celosa. Quiero ver qué hará mientras otros le roban al hombre que ama.—¿Entonces? ¡Hola, Lucas!—¿Cuál es nuestro asunto aquí? —le pregunté. Se levantó de estar sentado y luego me pidió que me sentara en la silla frente a él. Giré los ojos un momento; espero que no haya ninguna cámara enfocada secretamente en nosotros ahora.—Hmm. Nada, Dianna. Solo pensé en invitarte aquí a tomar un café. Sabes, extrañaba tener al menos una pequeña charla contigo.Le sonreí de una forma que pensarías que estaba contenta de estar con él y hablar con él ahora, aunque no lo estaba.—Aquí están sus cafés, señor y señora.—Gracias —dijo Lucas. Miré la
—Dianna…—Suelta a mi novia, Lucas.Fui yo quien se alejó cuando oí la frialdad en la voz de Dylan.—¿Por qué sigues tocando a esa chica, Lucas? —dijo Roxanne con irritación. Lucas se puso a su lado.—Vámonos, Dianna…Simplemente seguí a Dylan y ya no los miré.—Ese Lucas realmente es capaz de ponerme tan furioso.Tomé suavemente la mano de Dylan y la acaricié mientras caminábamos hacia donde había aparcado su coche.—Solo déjalo ir, Dylan…Se detuvo y me miró.—¿Dejarlo ir? ¡Es como si antes quisieras matarlo cada vez que pasaba eso!Me quedé sin palabras hasta que apartó los ojos de mí y me abrió la puerta del coche. Todo el viaje fue silencioso entre nosotros. Solo habló cuando me llevó a nuestra casa.—Amor, lo siento…—Siento si elevé la voz contigo antes.Asentí y luego sonreí.—No hace falta que te disculpes, amor. Debería ser yo quien te pida perdón porque tampoco pude controlarme antes. Nuestra cita se ha arruinado.Era tarde por la noche y yo estaba tumbada de lado en la cam
Todavía hablaba felizmente con Dylan con las manos entrelazadas cuando la camarera nos guiaba a nuestra mesa y oí una voz familiar que siempre me irrita.—¡Oh, Dios mío! ¿Nos has seguido hasta aquí, Dianna?Oí la respiración violenta de Dylan a mi lado. Simplemente me eché el pelo hacia atrás mientras ponía los ojos en blanco hacia Roxanne. Mis ojos también captaron a Lucas y a su hija, Reanna.—¿Estás ciega o solo eres tan estúpida, Roxanne? ¿No ves que estoy con mi novio?—Dianna, no me golpes. Solo disfrutemos de nuestra cena esta noche.Dylan acercó el rostro al mío para susurrármelo.—No creo que ya pueda disfrutarlo —le respondí a Dylan.—Por cierto, solo estoy aquí para comer en paz con mi hombre; espero que puedas cerrar la boca.—¿Por qué——Roxanne…Cerró la boca. Es solo sorprendente que desde que Lucas y yo nos enfrentábamos, parece estar escondiendo la cola y no tiene fuerzas para armar problemas.—Buenas noches, señora y señor. Aquí está nuestra carta. Pueden elegir libre







