ANMELDENPOV DE ADRIENNE Adrienne vio a Emilia antes de que ella lo notara a él. Estaba cerca del puesto de enfermería, sosteniendo un expediente contra el pecho mientras fingía escuchar a Janet. Sus ojos se desviaban una y otra vez hacia su despacho, esperando que él levantara la mirada. No lo hizo. Se obligó a concentrarse en el informe que tenía delante, aunque ya había leído la misma frase cuatro veces sin entenderla. —Doctor Adrienne, los resultados del laboratorio de la habitación doce ya están listos —le informó Janet, dejando el expediente sobre su escritorio con una sonrisa cautelosa. Sin embargo, sus ojos fueron de él a Emilia, como si pudiera sentir la tensión que ninguno de los dos estaba dispuesto a explicar. —Gracias, Janet. Déjalos aquí, por favor, y recuerda a las enfermeras que deben controlar la temperatura del paciente cada dos horas —indicó Adrienne, manteniendo la voz tranquila mientras evitaba mirar hacia la puerta, donde Emilia finalmente se había alejado. No habí
POV DE EMILIA La pregunta de Adrienne quedó suspendida entre nosotros, incluso después de que dejó de hablar. Bajé la mirada hacia mi muñeca y luego hacia nuestras manos, apoyadas sobre la mesa. —Quieres saber por qué me quedo —susurré, intentando encontrar las palabras adecuadas. Adrienne asintió en silencio, dándome el tiempo suficiente para hablar sin obligarme a encontrar una respuesta. —No es porque disfrute siendo infeliz —continué, frotándome los dedos—. Y tampoco porque crea que todo lo que hace Richard está bien. Él me ayudó, Adrienne. Cuando no tenía nada, cuando apenas podía sobrevivir, él fue la persona que me dio una oportunidad. Adrienne permaneció en silencio, con los ojos fijos en mí. Tragué saliva con dificultad. —Quería convertirme en doctora, pero no tenía dinero. Mi familia estaba pasando por dificultades y yo trabajaba siempre que podía, pero nunca era suficiente. Las matrículas, los libros, el alojamiento, la comida, todo se volvía cada vez más caro. Empez
POV DE ADRIENNE Emilia se quedó toda la noche, durmiendo en mi sofá después de llorar hasta quedarse sin fuerzas. Yo apenas dormí porque no dejaba de comprobar que estuviera cómoda, asegurándome de no molestarla. Por la mañana, estaba sentada en la barra de la cocina, llevando una de mis camisas, con el cabello suelto alrededor del rostro y tratando de fingir que la noche anterior nunca había ocurrido. —¿Quieres café? —pregunté, abriendo el armario mientras la observaba de reojo. Emilia asintió lentamente. —Sí, por favor. Creo que necesito algo fuerte. Su voz sonaba áspera de tanto llorar, pero intentaba ocultarlo. Serví el café en una taza y la coloqué frente a ella. Extendió la mano para tomarla y la manga se deslizó por su muñeca. Fue entonces cuando vi el moretón. No era lo bastante oscuro como para parecer reciente, pero la forma era clara, una marca estrecha que rodeaba su delicada piel como si unos dedos hubieran apretado demasiado fuerte. Mi mano se detuvo a medio ca
POV DE EMILIA En cuanto entramos en la casa, Richard se quitó la chaqueta y se la entregó al personal que esperaba. Me quedé cerca de la entrada, todavía sintiendo su mano alrededor de mi cintura, como durante la cena. Mi cuerpo estaba agotado, pero mi mente estaba aún peor. Quería silencio, una ducha y una cama donde nadie esperara nada de mí, más de lo que estaba dispuesta a admitir. —Deberías cambiarte rápido —ordenó Richard mientras se aflojaba la corbata y me observaba—. Apenas hemos pasado tiempo juntos esta noche. Lo miré, intentando entender cómo podía decir aquello después de sujetarme como a una prisionera durante toda la cena. —Estoy agotada, Richard. Quiero dormir sola esta noche —respondí. Y aquella verdad me asustó. Su expresión cambió de inmediato. —¿Sola? —repitió, como si hubiera utilizado una palabra ofensiva. Asentí y fui a buscar mi bolso. —Sí. Ha sido un día largo y no tengo energía para nada más. Me observó fijamente, claramente poco acostumbrado a que
POV DE RICHARD Decidí invitar a Emilia a cenar antes de que pudiera encontrar otra excusa para quedarse en el hospital. Me dije que la velada mejoraría su imagen pública, pero esa era solo una parte de la verdad. Quería tenerla a mi lado, al alcance de mi mano, donde pudiera observar sus expresiones y entender por qué últimamente se había vuelto tan distante. Cuando mencioné la cena, Emilia levantó la mirada de su teléfono y frunció el ceño. —¿Qué cena? —preguntó, sonando más cansada que interesada. Me acomodé los gemelos y le expliqué que asistirían varios invitados importantes, entre ellos inversionistas, directivos del hospital y Camila. Lo hice parecer una oportunidad importante, algo que no podía permitirse perder. —Richard, tengo trabajo —respondió, dejando el teléfono boca abajo sobre la mesa. Su voz tenía aquella resistencia familiar que había comenzado a notar con mayor frecuencia. —Tú siempre tienes trabajo —le recordé, manteniendo un tono tranquilo—. Esta cena podrí
POV DE EMILIA Apenas dormí después de que Adrienne me dijera que quien había enviado las fotografías llevaba más tiempo cerca de mí de lo que pensábamos. Cada vez que cerraba los ojos, veía el sobre sobre la mesa del camerino, las fotografías extendidas sobre él como si alguien hubiera estado construyendo pacientemente un caso en mi contra. Para cuando amaneció, ya había tomado una decisión. No podía seguir haciendo conjeturas. Si alguien conocía mi horario en el hospital, mi matrimonio, mi pasado y los movimientos de Adrienne, necesitaba descubrir quién tenía acceso a toda esa información. Janet estaba sentada a mi lado en la oficina de archivos, desplazándose por el sistema del hospital mientras yo permanecía detrás de ella, con los brazos fuertemente cruzados sobre el pecho. —Estás haciendo que esto parezca mucho más serio que una revisión normal de archivos —murmuró, mirándome por encima del hombro con el ceño ligeramente fruncido—. ¿Qué estamos buscando exactamente, Emilia? ¿







