LOGINCapítulo 60: La verdad que nadie quiso verEl secreto que tanto atormentaba a Fernán salió a la luz a primera hora de la mañana. Había sido ingenuo al creer que su padre no lo descubriría de inmediato; en cuestión de poder e influencias, Amancio lo superaba con creces.Para no alertar a Elisa, salió al jardín de la propiedad y se preparó para recibir los reproches de su padre.—¿Qué tienes en la cabeza, Fernán Grass, para ocultarme que tu hermana tuvo un hijo con Rafael Castro?—Déjame que te lo explique... —respondió con tono cansado, pero su padre no estaba dispuesto a escuchar ninguna justificación.—¿Explicar? ¿Qué vas a explicar? ¡Esto es un completo desastre familiar! Gianluca puede cometer una locura si lo descubre.—¡Papá, escúchame! —replicó, comenzando a perder la paciencia.—No quiero explicaciones. Mi nieto no puede criarse en una familia rota. Te encargarás de cuidar de ellos y de que ese muchacho responda por tu hermana.—¿Y qué sucederá con Gian?—Tendrá que divorciarse
Capítulo 59: Entre la culpa y la esperanza ~Jorgelina~Mientras Gianluca dormía tranquilo después de escuchar la teoría de Ramiro, Jorgelina entraba en pánico por su brote de verborragia. En ese momento, había revelado muchas verdades y exagerado otras para provocar culpa en Ricci.Esa noche había traspasado un límite al amenazarlo. Desde pequeña, había sido manipuladora, y cada paso que daba estaba perfectamente calculado para alcanzar algún fin. Sin embargo, esa noche, el alcohol y el hecho de sentirse segregada por quienes, hasta no hacía mucho, la adulaban dieron lugar a un colapso emocional.En realidad, no estaba sufriendo de verdad; simplemente ya no tenía los privilegios que le otorgaba ser la señorita Grass, y eso solo aumentaba su resentimiento hacia María. Su odio era unilateral, algo que le hacía hervir la sangre. María solo la veía como una persona molesta, no como una rival.Se encontraba alterada, pero, después de replantearse la situación, entendió que seguía llevando
Cap. 58- Las verdades que destruyenEn el estacionamiento, Jorgelina emboscó a Gianluca. No se atrevió a enfrentarlo delante del grupo de amigos; no estaba preparada para ser despreciada públicamente.El lugar no estaba vacío, pero sí lo bastante despejado como para que la joven reuniera el valor de enfrentarlo.—Gian, quiero disculparme por lo ocurrido. Sé que todo apunta a mí, pero te aseguro que yo no divulgué esos vídeos. Soy descarada, pero lo ocurrido solo me perjudica. Amancio me cortó todos los fondos y me dejó apenas lo suficiente para vivir.Se echó a llorar desconsoladamente mientras se arrodillaba para suplicar su perdón.—Lo sé. Eres un parásito de los Grass; no te arriesgarías a perder el apoyo de Amancio. —Sacudió el pie para quitársela de encima—. Desde ahora, dirígete a mí como señor Ricci.—No seas cruel. Lo he pasado muy mal durante este último tiempo. Es fácil culparme y limpiar vuestras conciencias cuando solo actué como consecuencia de vuestras acciones.—L
Capítulo 57- El heredero invisibleGianluca se hundía cada día más en la tristeza y la soledad. Buscarla se había convertido en una obsesión. Desde la boda, la relación con las familias se había reducido a una interacción estrictamente laboral. Había intentado en numerosas ocasiones reconciliarse con la abuela Katia, pero ella se mantenía firme en su decisión de cortar todo vínculo con él hasta que estuviera dispuesto a concederle el divorcio a María.Los meses transcurrían con desesperante lentitud. Cada vez que parecía estar cerca de encontrar una pista sobre el paradero de su esposa, algo salía mal y el rastro desaparecía. No lograba sacarse de la cabeza la idea de que Rafael estaba financiando su huida. Sin embargo, por más que investigaba y vigilaba cada uno de sus movimientos, no encontraba ninguna prueba. Rafael no había modificado sus rutinas y había recuperado su característico temperamento distante, lo que hacía aún más difícil sostener las sospechas.Amancio era el único qu
Capítulo 56 Augusto Castro.Mientras las dos jóvenes y Fernán se disputaban el cuidado del niño, Mercedes y Rafael permanecían junto a la cama donde Majo se recuperaba. Estaba fuera de peligro, pero, por decisión médica, la habían sedado para que pudiera descansar durante un par de horas.—¿Estás seguro? —preguntó Mercedes.—Solo son papeles. Es nuestra protegida y esto me hará ganar puntos con el viejo.—Solo quiero que estés preparado para lo que suceda cuando despierte. Que tu nombre figure en los papeles no garantiza que te conviertas en su pareja ni en el padre del niño.—Soy consciente de ello.Lo dijo con amargura. Lo ocurrido fuera del quirófano había sido instintivo y no le había dejado tiempo para pensar en lo que vendría después.Una voz adormilada llamó su atención.—¿Dónde está mi bebé? ¿Qué sucedió? —preguntó Majo mientras se palpaba el vientre.—Iré a informar de que has despertado. Rafa se quedará contigo.Mercedes salió de la habitación para que pudiera expli
Cap. 55 Tres kilos de ternuraLos días se transformaron en semanas, y las semanas, en meses. El vientre plano de María se volvió cada vez más difícil de ocultar, mientras los Castro se comportaban como su verdadera familia. Mercedes y Raúl la acompañaban a cada control; además, compartía videollamadas con Katia y Vicente y mantenía el contacto con sus amigas. No era una vida ideal, pero sí lo suficientemente buena.Elisa convenció a las familias de retirar todas las acusaciones contra ella. La bofetada que le propinó Gianluca fue una carta que supo jugar a su favor. La relación entre primos estaba completamente rota. No importaba la promesa que le hiciera: nada la obligaría a ayudarlo a que Majo regresara con él. Con Fernán aún no existía una reconciliación, sino tan solo una convivencia cordial.Con el tiempo, la joven se volvió un poco más descuidada, pues pensó que Fernán había dejado de intentar controlar sus vidas. Una tarde, mientras estaba de compras con Luz, una tienda de pr







