MasukMeses más tarde. Harper despertó ante los primeros destellos dorados de la mañana, invadida por un sentimiento de plenitud e inmensa felicidad, aquel sería un día completamente diferente a los anteriores. A su lado descansaba el hombre al que amaba con cada fibra de su ser, el mismo que la había protegido en las horas más oscuras, con quien había construido un refugio indestructible contra las adversidades. Giró delicadamente sobre las sábanas y pegó su cuerpo contra el de Austin, rodeándolo con un cálido y tierno abrazo.Austin despertó ante el contacto, entornó los ojos al contemplar el rostro tierno de su esposa, una sonrisa se dibujó en sus labios. Sin pronunciar palabra, la atrajo hacia su cuerpo y la saludó con un apasionado y profundo beso que salió de lo más profundo de sus almas.—Este, sin duda alguna es el mejor despertar de toda mi vida —murmuró Austin al separarse apenas unos milímetros, acarició su rostro con la yema de los dedos—. Soy el hombre más afortunado del mu
Loren permaneció apuntando directamente a la cabeza de Harper, con el rostro iluminado con una sonrisa malvada y desquiciada, saboreando por anticipado la victoria que tanto había perseguido. La locura consumía sus ojos, mientras se preparaba para tirar del gatillo por segunda vez, plenamente consciente de que en esta ocasión nadie se interpondría y finalmente le podría arrebatar la vida a Harper.—Adiós, mugrosa e insignificante secretaria —sentenció Loren en un murmullo helado.Pero antes de que pudiera ejercer presión sobre el gatillo de la pistola, las puertas del segundo piso se abrieron de golpe. Se trataba de varios hombres de la policía, quienes habían interrumpido en la habitación apuntando de frente en contra de Loren y de sus dos secuaces.—¡Policía!, ¡policía!... ¡Suelten las armas! ¡Al suelo ahora mismo! —resonaron los gritos de mando de los oficiales.Los dos hombres contratados por Loren reaccionaron por instinto e intentaron abrirse paso a tiros para escapar. En el
En el preciso instante en que el índice de Loren comenzaba a ejercer presión sobre el gatillo, el tiempo pareció haberse congelado dentro de la habitación. Ante la imagen desgarradora de su hermana acorralada, abrazando a su sobrino en medio de un llanto sofocado, una fuerza ciega e incontrolable nació desde lo más profundo de su ser. Aquella mujer a la que un día juzgó con amargura era la misma que había sacrificado todo para salvarla, le debía su tranquilidad y su propia vida. No había espacio para la duda ni para el temor; la deuda y el amor te sentía por su hermana hizo que tomara una decisión, quizá no la más cuerda, pero sí la que ella considero correcta.Con un movimiento brusco y desesperado, Sofía logró liberar uno de sus brazos de la llave de miserable que servía para Loren.Con toda la fuerza que pudo le propinó un codazo certero en el rostro, aquel golpe lo hizo trastabillar, momento que ella aprovechó para liberarse del agarre en medio de una maniobra de adrenalina, So
Sofía al ver lo que estaba sucediendo no pudo seguir esperando sin hacer nada, se llenó de valor y se vio resuelta a ayudar a su hermana y a su sobrino.—¡Cállate, cállate!...¡Cierra esa mugrosa boca! —rugió Loren fuera de sí—. ¡Lo que había entre Austin y yo no era algo superficial!... ¡Nosotros estábamos diseñados para compartir el resto de nuestras vidas juntos!.»Él me amaba antes de que aparecieras con tu cara de santa a arruinarlo todo, pero lo tengo muy claro... Una vez que me deshaga de ti y de ese estorbo que llevas en brazos, el camino quedará completamente libre para que seamos felices. »Austin volverá a mis brazos y volveremos a tener la vida perfecta que un día nos perteneció, ni tú ni nadie podrá impedirlo —aseguró Loren con la voz temblorosa por la ira que la estaba consumiendo.En el instante en el que la demencia de Loren alcanzaba su punto más crítico, y pretendía destruir a Harper, Sofía irrumpió en la habitación. Al percatarse del peligro que amenazaba la vida de
Con cada paso que Sofía daba por el pasillo del segundo piso, los sollozos y el llanto sofocado de su hermana se volvían más pronunciados y desgarradores.El terror que flotaba en el aire era denso, sofocante mostrando el peligro que Harper y el bebé estaban corriendo. Sofía sacó valor hasta de donde ya no le quedaba, avanzó con el cuerpo temblando de manera incontrolada, pisando con cautela para no ser descubierta, con el corazón en la mano logró llegar hasta la habitación principal.Al asomarse, la sangre se le congeló y su rostro palideció por completo, lo que estaba sucediendo allí dentro era un completo horror.Harper se encontraba acorralada contra el ventanal de la habitación, sosteniendo a su bebé contra su pecho mientras que el llanto la invadía. Tenía el cabello alborotado, la bata deshecha y las facciones desencajadas por el pánico que estaba viviendo. Apenas podía respirar; el miedo la había consumido por completo al sentir con crueldad que había llegado su fin. Minuto
Luego de un largo tiempo, la puerta del auto finalmente se abrió, de él descendió Sofía, ella lucía una palidez demacrada el tiempo que había transcurrido desde que se había fugado de la mansión cargando con joyas y medicamentos había sido un infierno.Un infierno que había tenido que enfrentar en medio de la soledad, privandose de necesidades básicas, sin hablar de aquel remordimiento en su pecho. La amargura que en el pasado la cegaba en contra de Harper se había disipado, esto al verse sola ignorando los sacrificios que su hermana siempre había realizado por ella. Ahora se mostraba avergonzada, completamente arrepentida por su comportamiento despreciable y por el robo perpetrado en la mansión Cooper.Sofía había decidido regresar a la mansión de la familia Cooper luego de que fuera puesta la verdad de lo que Harper había hecho por ella. Ahora no buscaba dinero, ni exigir absolutamente nada; solo anhelaba pedirle perdón a Harper desde el fondo de su corazón.Aquel cambio repentin







