LOGINSofía al ver lo que estaba sucediendo no pudo seguir esperando sin hacer nada, se llenó de valor y se vio resuelta a ayudar a su hermana y a su sobrino.—¡Cállate, cállate!...¡Cierra esa mugrosa boca! —rugió Loren fuera de sí—. ¡Lo que había entre Austin y yo no era algo superficial!... ¡Nosotros estábamos diseñados para compartir el resto de nuestras vidas juntos!.»Él me amaba antes de que aparecieras con tu cara de santa a arruinarlo todo, pero lo tengo muy claro... Una vez que me deshaga de ti y de ese estorbo que llevas en brazos, el camino quedará completamente libre para que seamos felices. »Austin volverá a mis brazos y volveremos a tener la vida perfecta que un día nos perteneció, ni tú ni nadie podrá impedirlo —aseguró Loren con la voz temblorosa por la ira que la estaba consumiendo.En el instante en el que la demencia de Loren alcanzaba su punto más crítico, y pretendía destruir a Harper, Sofía irrumpió en la habitación. Al percatarse del peligro que amenazaba la vida de
Con cada paso que Sofía daba por el pasillo del segundo piso, los sollozos y el llanto sofocado de su hermana se volvían más pronunciados y desgarradores.El terror que flotaba en el aire era denso, sofocante mostrando el peligro que Harper y el bebé estaban corriendo. Sofía sacó valor hasta de donde ya no le quedaba, avanzó con el cuerpo temblando de manera incontrolada, pisando con cautela para no ser descubierta, con el corazón en la mano logró llegar hasta la habitación principal.Al asomarse, la sangre se le congeló y su rostro palideció por completo, lo que estaba sucediendo allí dentro era un completo horror.Harper se encontraba acorralada contra el ventanal de la habitación, sosteniendo a su bebé contra su pecho mientras que el llanto la invadía. Tenía el cabello alborotado, la bata deshecha y las facciones desencajadas por el pánico que estaba viviendo. Apenas podía respirar; el miedo la había consumido por completo al sentir con crueldad que había llegado su fin. Minuto
Luego de un largo tiempo, la puerta del auto finalmente se abrió, de él descendió Sofía, ella lucía una palidez demacrada el tiempo que había transcurrido desde que se había fugado de la mansión cargando con joyas y medicamentos había sido un infierno.Un infierno que había tenido que enfrentar en medio de la soledad, privandose de necesidades básicas, sin hablar de aquel remordimiento en su pecho. La amargura que en el pasado la cegaba en contra de Harper se había disipado, esto al verse sola ignorando los sacrificios que su hermana siempre había realizado por ella. Ahora se mostraba avergonzada, completamente arrepentida por su comportamiento despreciable y por el robo perpetrado en la mansión Cooper.Sofía había decidido regresar a la mansión de la familia Cooper luego de que fuera puesta la verdad de lo que Harper había hecho por ella. Ahora no buscaba dinero, ni exigir absolutamente nada; solo anhelaba pedirle perdón a Harper desde el fondo de su corazón.Aquel cambio repentin
Semanas más tarde.La vida en la mansión Cooper transcurría en un estado de absoluta plenitud, se podían percibir sonrisas, conversaciones con Hugo donde enaltecía la pulcritud de Harper. La relación entre Austin y Harper se encontraba más sólida que nunca, cada herida del pasado parecía haber sanado bajo el abrigo del hogar que habían construido juntos. El pequeño Cooper, un bebé rozagante que llenaba cada rincón de la casa con su ternura, quien recibía el amor de sus padres siendo el regalo más hermoso que tenían.En aquella mañana, Austin se levantó a tempranas horas; le esperaba una jornada sumamente exigente en la empresa, no era para menos, ya que tenía una reunión crucial con un grupo de inversionistas extranjeros de gran importancia para la expansión internacional.Con movimientos pausados para no interrumpir el descanso de su esposa, Austin se dirigió al baño y lavó su cuerpo, luego de una ducha corta se vistió. Sin embargo, mientras ajustaba los puños de la camisa frente
Harper apretó los labios tratando de contener el llanto, Hugo se mostraba plenamente feliz al tener a su bisnieto entre sus brazos; en cuanto a Austin, el había quedado sin habla al escuchar las palabras de su abuelo.—Al tener a mi bisnieto aquí, en mis brazos, cumpliré con mi palabra, tal como lo estipulaba nuestra promesa, la herencia Cooper es tuya.Austin miró a su abuelo a los ojos, para sorpresa de Hugo, él negó suavemente con la cabeza con una sonrisa serena y llena de madurez su rostro.—Abuelo... Te agradezco cada una de tus palabras —respondió Austin con voz profunda y firme—. Pero quiero que sepas algo desde el fondo de mi corazón —Austin hizo una pausa desbaratando el nudo de su garganta. »Hoy en día, la empresa, las acciones y todos los bienes materiales ya no son lo más importante para mí... »El dinero y el poder pasaron a un segundo plano desde aquel día en que casi pierdo la vida, la vida hizo que me diera cuenta de lo que realmente vale las personas que se encuentr
Tres días después.Tanto el bebé como Harper se encontraban en un estado de salud impecable. Los estudios pediátricos habían confirmado la fortaleza del recién nacido, mientras que el reposo y las atenciones que Austin había solicitado para su esposa, habían permitido que ella recuperara su energía. Antes de autorizar el alta, la médica encargada se despidió de ellos con una calurosa sonrisa, felicitándolos por la unión y el amor que demostraban.—Mi amor, la vida que te espera será llena de sonrisas y emociones, nunca te arrepentirás de estar a mi lado, porque haré hasta lo imposible para que la felicidad perdure. —Amor, cada segundo que paso a tu lado es un regalo que no espere que un día iba a tener, no me arrepiento de nada, estar contigo es lo mejor que me pudo haber pasado —respondió Harper con un tono de voz dulce y luego recostó la cabeza en su hombro, mientras observaba su pequeño hijo.Austin insistió en llevar a su hijo en brazos durante todo el trayecto de regreso a la







