Mag-log inLa oficina privada de Adrián Beaumont estaba instalada en una propiedad discreta, alejada del centro y protegida por un muro de piedra oscura que ocultaba buena parte del jardín. No tenía el aspecto ostentoso de una residencia construida para impresionar a los visitantes; su elegancia era más sobria
La mañana había comenzado con una calma engañosa en las oficinas de Obsidyan Studio. Desde el enorme ventanal de su despacho, Elena Hart observaba el movimiento de la ciudad mientras sostenía entre los dedos una taza de café que llevaba varios minutos olvidada. Las noticias continuaban hablando de l
Él abrió la boca, pero Elena continuó antes de que pudiera convertir el silencio en una oportunidad para justificarse. Su voz no se elevó y no necesitó humillarlo delante de las personas que cruzaban el vestíbulo; le bastaba con pronunciar cada palabra con una claridad que no dejara espacio para fal
Mientras Adrián organizaba la siguiente fase de su plan, Elena intentaba mantener su rutina sin permitir que el escándalo dominara cada hora de su jornada. Había pasado la mañana revisando el informe preliminar de la auditoría, hablando con sus abogados y asegurándose de que los empleados de Obsidya
La residencia donde Adrián Beaumont mantenía sus reuniones privadas no aparecía en los registros habituales de sus empresas. Se encontraba detrás de una fachada discreta, protegida por cámaras, guardias armados y una entrada que solo se abría después de verificar la identidad de cada visitante. En e
Mientras el avión se preparaba para el viaje, Elena regresaba a su país. Había utilizado el trayecto para revisar los mensajes de Gala y organizar las reuniones que tendría al llegar. Su equipo jurídico le había adelantado que los documentos parecían consistentes, pero ella necesitaba escuchar las c







