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last update publish date: 2026-09-22 07:52:31

No quise alzar los ojos, pese a que su gruñido bajo y gutural impulsó mi cabeza para descubrirlo serio, más que nunca, estudiando mis respuestas. Ladeó la cabeza y achicó los párpados, en una postura irreal en la que me pareció más atractivo, en especial cuando su mandíbula se ciñó y las venas de su cuello se hicieron visibles.

El sonido de los bolígrafos, así como el de algún suspiro o movimiento de pies me rodeó. Se podía aspirar el aroma de la desesperación.

Para distraerme de su fija mirada
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  • La favorita del Profesor   79

    Me tapé la boca para no gritar de la emoción, del intenso placer que me produjo su cálida y húmeda boca varonil que absorbió mi leche con placer, uno diferente, uno que adormeció mi mente y disparó la estática en mi piel para erizarla por completo.Sus labios chuparon con regocijo, sus manos apresándome desde la espalda y cadera para que no me moviera. Sus ojos entrecerrados, perdidos en la rojez de mi cuello, en mis labios entreabiertos de donde salieron suspiros, jadeos y lamentos.Me apreté contra su dureza, pero él no se movió y, al contrario, me inmovilizó, como si quisiera que solo su boca me enloqueciera. Y lo estaba haciendo, me estaba quemando con sus labios, con sus largas succiones en las que se bebió directo de mis mamas, como tanto soñé.Me desconecté de la realidad, lo tomé de la cabeza, me arqueé para él y sonreí como una boba, anhelando sus succiones, cada lágrima blanca que prorrumpió contra su paladar que fue devorada hasta llenar su estómago.¡Se estaba alimentando

  • La favorita del Profesor   78

    Mancilló mi pecho y un gemido salió de mi boca, un gemido prolongado. Mis piernas casi sin fuerza, con una mano sobre el escritorio, con los dedos sirviendo de palanca para no caer al frente, mientras mi otra mano se aferraba a su cuerpo caliente y macizo.―Me bastó un segundo para reconocerte, para saber que la bonita novilla con la que me masturbaba al frotarme sus braguitas húmedas a la polla estaba en mi clase, para colmo, hablabas con otro hombre.Presionó mi pecho e hizo resbalar la copa del sujetador bajo mis senos, como si fuera a desnudarme.Lloriqueé y abrí los ojos con apuro, sintiendo una gota de leche salir de mi pezón.Me soltó y caí con las manos al escritorio, con los ojos bien abiertos y las palmas ardiendo. Antes de que pudiera procesar su repentina acción, me hizo girar para que me enfrentase a sus oscuros ojos recelosos.―¿Es cierto lo que dijiste? ―inquirió, sus manos rodeándome, pero no sobre mi cuerpo, sino en el escritorio.Retrocedí por inercia al tenerlo enci

  • La favorita del Profesor   77

    Me paralicé, todo mi cuerpo se quedó suspendido en el tiempo, hasta que parpadeé y rezagué las lágrimas, mi cerebro volviendo a la realidad, como si un valde de agua fría cayera sobre mí y me despertase del letargo.Me levanté sin que pudiera procesarlo, mi bolso cayó al piso en un ruido sordo y me adelanté un paso para mirarlo bien, sin poder creerlo, sin que me sirviera el cuerpo. Todo mi sistema encapsulado en una sola frase, una simple oración.Aspiré su aroma un segundo.―Cómo es que… ―pero no pude terminar lo que quería preguntar, aun si no sabía qué decir.Una sonrisa pequeña y maliciosa se extendió en sus labios, sus ojos brillaron en un celeste intenso que detuvo por completo mis lentos latidos, y, sin que pudiera hacer nada, se irguió y me alcanzó con una sola zancada, tomando mi cintura para rodearme sin hacer el intento.Su boca se fue directo a mi oreja, mis manos sobre sus pectorales sin realmente tocarlo.―¿Querías más?, ¿querías convertirte en mi novilla? ―susurró cont

  • La favorita del Profesor   76

    Giré el picaporte metálico, frío, y abrí lo suficiente para meter la cabeza.―Entra y siéntate.Tragué el nudo e hice caso. Me adelanté dos pasos y la puerta se cerró a mi espalda sin que pudiera detenerla. Mis manos en dos puños. Me deslicé por la alfombra negra que invadía el espacio e impidió que mis pisadas resonaran como lo hicieron en el parqué del pasillo.La oficina no era enorme, tenía algunas librerías al fondo, repletas de libros. El escritorio era de madera firme, café oscuro, muy oscuro, grande, magnánimo. Al lado derecho había una ventana de buen tamaño con la vista cortada por una cortina pesada de color azul, sobrio. Frente al escritorio, dos sillas sencillas y cómodas, negras, así como en la que estaba sentado, con la diferencia de que la suya era más parecida a un trono. Negra, de cuero, grande, pese a que, con su gran cuerpo cubriéndola por completo, no me pareció tan gigante como debía ser sin él encima.No levantó la vista de los papeles que leía con interés, conc

  • La favorita del Profesor   75

    No quise alzar los ojos, pese a que su gruñido bajo y gutural impulsó mi cabeza para descubrirlo serio, más que nunca, estudiando mis respuestas. Ladeó la cabeza y achicó los párpados, en una postura irreal en la que me pareció más atractivo, en especial cuando su mandíbula se ciñó y las venas de su cuello se hicieron visibles.El sonido de los bolígrafos, así como el de algún suspiro o movimiento de pies me rodeó. Se podía aspirar el aroma de la desesperación.Para distraerme de su fija mirada, a fin de no ponerme más ansiosa, oteé el salón. La mayoría de los alumnos parecían demasiado nerviosos. Se rascaban la cabeza, la nuca, los brazos. Sus ojos fijos en la prueba. Todos teníamos una distinta, Logan lo recalcó en un inicio y de nada valdría ver a otro, por eso no dejó su cómodo escritorio hasta que se plantó frente a mí.David estaba a dos filas a la derecha, concentrado en su prueba, las dudas enmarcando sus cejas y su boca en un mohín ladeado. Y era de los más serenos.Detrás su

  • La favorita del Profesor   74

    Tragué saliva y me enfoqué en la aspereza de su mano por un segundo. Era grande, con dedos elegantes, un poco gruesos y toscos, pero al elevar la mirada y encontrarme con los puños de su camisa blanca, no pude ni siquiera respirar.«No te atrevas a subir los ojos» ―me regañé y presioné el labio inferior entre los dientes, al punto de que el sabor metálico inundó mi paladar.Una gota de sudor resbaló de mi frente directo hasta el canalillo.Sí, las pruebas me ponían nerviosa, y que esa mañana, después de haber soñado con Logan y el usuario 4.15741, me recibiera el real con un manojo grueso de pruebas que repartió en cuanto entramos, no hizo más que socavar mis pobres nervios.Su mano se extendió y se quedó a unos centímetros de la mía, de la izquierda, de la que posé sobre la papeleta para que mi escritura firme y con más presión de la necesaria no arrugase el papel.Sus ojos descendieron hasta picar en mi mano. Se quedó varios segundos estudiando mi piel, las falanges, dedo a dedo.Tr

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