LOGINMientras seguimos charlando, siento una química inmediata con este hombre. Andrew no se va por las ramas, me mira de la forma en la que cualquier chica quisiera ser vista y eso provoca cosquillas en mi entrepierna.
Cuando acabo mi primer trago, Andrew le hace una seña al camarero, que aparece de inmediato. Me doy cuenta de que este tiene que ser un hombre importante, porque no he visto que trate a los demás clientes así, tan amablemente. Cuando el hombre se acerca, Andrew le pide algo en el oído, así que no puedo escucharlos, lo que me hace fruncir el ceño.
El alcohol ya está haciendo de las suyas y me siento más relajada y suelta. Así que cuando el camarero se va, le doy una mala mirada a Andrew.
—¿Sabes que es de mala educación cuchichear en frente de los demás? —pregunto, frunciendo el ceño.
—No estaba cuchicheando, Lauren —responde y me encanta como suena mi nombre en sus labios, sexy, sensual y atrevido—. Le pedí a Peter que trajera un poco de ropa para ti, estás empapada y... —se detiene, mirando mis pechos un segundo y tragando despacio después.
—¿Y qué? —pregunto, curiosa.
Me mira a los ojos, y hay un fuego intenso que me quema de inmediato. Me inmoviliza en la silla, y siento que el aire comienza a dejarme, afectada por la intensidad de su mirada en mí.
—Y desde aquí se puede ver que no llevas brasier —susurra, su voz poniéndose ronca—. Se te vislumbran los pezones. Y eso me está volviendo loco.
Mi sexo comienza a palpitar mientras nos miramos, ¡Dios bendito! ¿Cómo es posible que esas palabras me calienten tanto? Entonces, Peter aparece de nuevo y caigo en cuenta de lo que de verdad acaba de decirme. Inmediatamente me cubro con mis brazos, siento mis mejillas arder y sé que me he vuelto tan roja como un tomate, mientras que Andrew no despega sus ojos de los míos, mirándome como si no importara nada más, ignorando al hombre.
Este carraspea antes de que Andrew le preste atención. Lleva una camiseta blanca, unos jeans e inclusive unas converse blancas.
—Esto fue lo que pude conseguir, la tienda de recuerdos es la única abierta a esta hora —explica, entregándome la ropa.
—Gracias —murmuro nerviosamente—. Iré a cambiarme.
Ambos hombres asienten y me levanto, abrazando la ropa a mi pecho para que nadie más pueda ver mis pezones. Voy directamente hacia el baño y me echo un vistazo en el espejo, abriendo mi boca en horror cuando me doy cuenta de que gracias al diseño de la tela y lo mojada que estaba, mis pezones se veían tan claramente que casi se podía vislumbrar su color.
Gracias al cielo, la tela de la camiseta es mucho más gruesa, así que uso las servilletas para secarse las manos y me seco lo mejor que puedo antes de cambiarme. Con mi pelo no puedo hacer mucho, solo ponerlo debajo de los secadores de manos y quitarle el excedente de agua, además de peinarme un poco. También quito el maquillaje corrido, Dios, es increíble que alguien como Andrew se haya siquiera fijado en mí cuando parecía una versión sexual y vulgar de la Llorona.
Salgo de nuevo, usando la camiseta del hotel, pero es mejor que el vestido. Cuando me siento, ya hay otro trago para mí. A pesar de que no soy del tipo borracha, el whisky es añejo y tiene un sabor más suave, por lo que lo trago con más rapidez. Andrew me ofrece comida, pero estoy demasiado llena por todo lo que comí en la fiesta de mi amiga, así que simplemente me concentro en conversar con este hombre, divirtiéndome a más no poder.
Mi teléfono celular se ilumina y una llamada de Brent aparece. Lo guardé como “Mi conejito”, un apodo de cariño que ahora aborrezco. Tomo el teléfono ante la atenta mirada de Andrew y cambio su nombre, sin rechazar y mucho menos responder la llamada. Ahora mismo no puedo hablar con él, estoy furiosa, ofendida y dolida.
El hecho de que no responda parece gustarle a Andrew, es obvio que está coqueteando conmigo. Tal vez se deba al alcohol, pero me siento más atrevida, así que dejo el teléfono a un lado y me inclino hacia Andrew. Sus ojos brillan y el hecho de que cada mujer en el lugar esté pendiente de él, me incentiva mucho más.
—Entonces… Andrew —murmuro, imitando el tono de voz de Peter que lo hace reír—. No respondiste mi pregunta, ¿acaso estás evitándola?
—Estoy casado con mi trabajo —responde de inmediato—. ¿Algún interés especial en mi vida amorosa?
Me tiene, sabe que me tiene justo donde quiere.
No respondo, ambos nos quedamos mirando, algo mágico pasando entre nosotros, algo que ni siquiera se puede pronunciar, porque no tiene nombre. ¿Sabes cuando de niño prometían llevarte a la playa al día siguiente? No podías dejar de pensar en eso, apenas y dormías imaginando lo divertido que sería ir a la playa y todo lo que harías. Bueno, ahora mismo estoy imaginando lo increíble que sería estar debajo de este hombre y, para colmo de males, es tan intenso que no tengo dudas de que él desea lo mismo.
Al diablo Brent, nunca me hizo sentir así y no merece que piense en él. Me follaré a este hombre con todo lo que tengo y mañana cuando me levante, ya no pensaré en él.
—Solo tengo curiosidad —miento y es evidente.
—No.
—¿No? —vuelvo a preguntar, insegura. Se me hace difícil creer que ninguna mujer ha sido lo suficientemente inteligente como para tomar a este hombre y no dejarlo ir. De cualquier forma, yo no lo haría. Sin embargo, estaba enamorada de un imbécil, así que puede que no sepa reconocer a uno cuando lo tengo en frente.
—No estoy interesado en compromisos de ningún tipo —responde, desinteresadamente—. Como dije, estoy casado con mi trabajo.
Bueno, eso es interesante…
—¿Qué es lo que te interesa entonces? —vuelvo a preguntar. No quiero ponerlo incómodo, pero ya que conoce mi triste historia de amor y el cómo me dejaron tirada en mitad de la carretera, siento la necesidad de saber un poco más de él. Me parece un hombre fascinante, a casi todo el mundo en esta habitación, así que estoy ávida por seguir conociéndolo.
Mi hermana siempre me ha reñido por ser demasiado curiosa. Pero ella nunca ha visto un hombre que luce así, ahora solo quiero sacarle una foto y mostrársela más tarde. Tal vez pueda buscarlo en G****e.
Me mira durante unos segundos en silencio, como si estuviera evaluando si decírmelo o no. Cuando estoy a punto de pedirle que lo explique, comienza a hablar.
—Tú, tú me interesas —admite finalmente.
Mis mejillas se sonrojan. ¿Qué demonios pasa conmigo? Actúo como si nunca hubiera coqueteado con un chico, aunque, de hecho, nunca lo he hecho con uno así de impresionante. No sé cómo comportarme, Andrew parece demasiado interesado en mí, y a quién diablos engaño, yo también lo estoy. Nunca un hombre me había gustado tanto.
Peter vuelve a aparecer, esta vez con nuestros tragos. Ambos despegamos la mirada del otro y me concentro en darle las gracias al hombre, que actúa como si fuera capaz de entregarle su primogénito a Andrew.
—Desde recepción que sus habitaciones ya se encuentran listas para cuando quieran —informa. Sin embargo, ninguno de los dos parece muy dispuesto a irse ahora.
Andrew sujeta mi mano a través de la mesa, dando una señal clara. Mi corazón se dispara al sentir la ráfaga de electricidad de nuevo, además, la insinuación en sus palabras debería avergonzarme, pero solo ha hecho que mis bragas comiencen a empaparse.
—Lauren no irá a su habitación por ahora, gracias, Peter—responde por mí.
El mensaje es más que claro, tanto que me sonrojo. Me quedo paralizada, no solo por no tener idea de qué responderle, sino porque el contacto de su mano en la mía me quemó por dentro. Mis emociones van de la rabia a la lujuria, rabia porque sigo furiosa con Brent y extremadamente lujuriosa por este desconocido.
Sin embargo, ¿soy la clase de mujer que se acuesta con un hombre que acaba de conocer? Antes de esta noche y antes de conocer a Andrew, hubiera dicho un "no" rotundo, pero ahora no estoy tan segura. Lo deseo, eso es seguro.
—De nada, que pasen buenas noches —saluda, antes de irse y dejarnos solos nuevamente.
Cuando se va y ya no puede escucharnos, alzo una ceja, mirándolo con lo que espero sea una expresión de: “jamás en la vida”.
—Eso fue un poco presuntuoso de tu parte, porque no voy a dormir contigo esta noche.
Sonríe, como si me estuviera diciendo sin palabras que dejara de hacerme la tonta, esto era lo que yo también deseaba.
—Eso ya lo veremos —responde.
Me di cuenta de inmediato de mi error, acabo de ponerme a mí misma como un reto y él está feliz de tomarlo.
nota: Capítulo sin editar. El coche de Marcus se aleja con rapidez, distanciando cada vez mas de la zona corporativa de la ciudad. Me recuesto en la parte trasera, sintiendo las vibraciones del motor. noto su mirada a traves del espejo retrovisor, pero no dice nada, se mantiene estoico y lo agradezco, ya he pasado suficiente vergüenza con que escuchara nuestra discusión. La imagen de Andrew, solo en la acera y la soledad en su mirada se repite una y otra vez en mi mente. Llegamos a casa de Alana, como siempre, Marcus me acompaña hasta la puerta, donde la seguridad del hogar de mi hermana me protegen. -Buenas noches, señorita Everett -dice, su voz un poco más suave de lo normal, casi empatica. -Buenas noches Marcus. Gracias -me despido, antes de entrar. El olor a galletas inunda el lugar. En la sala, el desorden es casi adorable. mis sobrinos estan tirados sobre la sala, en un colchón que tuvieron que haber sacado de su habitación. Almohadas, galletas y chocolate caliente es
Justo cuando Max termina de advertirme, y como si fuera obra del destino, veo a Andrew entrando por la puerta del restaurante. Max está de espaldas, así que no puede verlo aún. Me tenso en mi silla cuando sus ojos se encuentran con los míos. La frialdad en ellos me da un escalofrío que recorre toda mi columna.Su presencia llena el espacio, absorbe la atención de todos; es magnético. Su traje impecable, su cabello bien peinado hacia atrás y una barba de dos días que no lo hace ver desaliñado, sino un poco rudo. Está celoso, por supuesto, pero no es una furia ciega; es más controlada, y aquello es lo que me pone mal.Camina hacia nuestra mesa, sin saludar o excusarse, como si tuviera derecho.—¿No es un poco tarde para el caso de James? —pregunta, irónicamente.Max presiona sus labios cuando lo ve. No me está mirando a mí, lo está mirando a él. El dolor y el pasado denso pasan entre ellos, tan fuerte que me siento incómoda. Es claro que tienen muchos asuntos sin resolver.—Andrew Living
Convenzo a Max de que nos encontremos en un restaurante no muy lejos de la firma para cenar. Le explico que necesito conversar sobre el caso, aclarar algunas dudas, pero en realidad solo necesito una excusa para que nos veamos. Si le digo directamente que necesito hablar de Andrew, no aceptaría reunirse conmigo. Al menos, eso es lo que pienso, ¿quién querría conversar en medio de un restaurante sobre otro hombre?Después de terminar mi primer día con éxito, me arreglo un poco en el baño de la oficina y luego salgo a nuestro encuentro. Marcus está esperándome afuera, con la puerta del coche abierta como un perfecto caballero. Algunos trabajadores de la firma que van saliendo en ese momento me echan una mirada; el hombre parece sacado de una película de guerra, así que llama bastante la atención. Probablemente Andrew lo hace a propósito, para espantar a James o a cualquier otro hombre que se me acerque.Le doy la dirección del restaurante; no hace comentario alguno, solo asiente y va al
La casa de Alana se convirtió en un campo de batalla. Dos técnicos fueron al día siguiente para instalar cámaras de seguridad y una alarma de última generación. Nos explicaron cómo hacerlas funcionar, además de darnos una charla exhaustiva sobre intrusos. Me sentía nerviosa; mi muñeca estaba roja de todos los golpes que le había dado con la pulsera para alejar los malos pensamientos. Me dolía sentir que extrañaba a Andrew; era el único que podía calmar mi propio cerebro aun sin decir nada.A pesar del miedo y mi corazón roto, me preparo para volver al bufete. Necesitaba respirar otros aires, concentrarme en mi carrera. Después de todo, no podía desviarme de lograr mi sueño, no por James o Andrew. Así que he escogido un traje de dos piezas rosa pastel, una camisa blanca de tirantes y unos tacones beige.Me veo profesional, que es exactamente lo que busco. Tendré una nueva jefa, así que quiero dar una buena primera impresión. Quiero aprovechar el distanciamiento de Andrew para enfocarme
Después de que Alana da su declaración, escrita y firmada, podemos irnos. Max aún mantiene su licencia, por suerte aún no vence, pero necesita ponerse al día y nos pide que le demos unos días. Mientras tanto, vuelve a recomendarme que siga mi rutina diaria, y una parte de mí está aliviada por eso. Siento que necesito volver a ser la Lauren de siempre. No la Lauren víctima. Quiero tomar las riendas de mi vida de nuevo.Alana me deja en el penthouse de nuevo. Promete que vendrá a recogerme en la noche. Alana y Fran están haciendo todo lo posible por instalar un sistema de seguridad de última generación. Cámaras, alarmas y sensores que, al activarse, enviarán una señal directa a la policía. Ambos se toman mi seguridad en serio y, a pesar de que no quiero paralizar sus vidas, estoy contenta con contar con su apoyo, como siempre ha sido.La parte difícil es decírselo a Andrew. Me digo a mí misma que no importa; él deja claro que no está dispuesto a darme más de lo que siempre ha ofrecido,
Al día siguiente, desperté sola. El vacío inmenso que mi cuerpo sintió casi me hace llorar. Extrañaba dormir con Andrew, pero sabía que, si cedía ahora, jamás me vería como algo más que como una amante, aun cuando sintiera más por mí. Nos encontrábamos en mitad de un trance, temporal hasta que encontraran a James. No quería pisar mi casa con miedo a que en cualquier momento apareciera.Apenas amanece, los primeros rayos del sol inundan la habitación, se siente fría, lujosa y poco acogedora. A pesar de todo, me despierto con la mente clara: hacer todo lo posible porque James caiga.Me doy una ducha y cuando salgo, ya vestida, el sol ha salido por completo. Me doy cuenta de que Andrew está en el salón, junto a la ventana. Está bebiéndose un café mientras mira hacia la ciudad, es una vista demasiado impresionante como para no admirarla de vez en cuando.No se voltea, pero sabe que estoy aquí.—Tu hermana vendrá a buscarte a las ocho —dice, su voz es más tensa de lo normal.—Lo sé.—No te







