Home / Romance / La mujer que nunca fui / Capítulo 441: Lengua experta

Share

Capítulo 441: Lengua experta

Author: Alut
last update publish date: 2026-09-18 03:17:59

Paulina sintió una punzada en el estómago al escuchar aquellas palabras; siendo sincera, este hombre no era como algún otro que hubiese conocido. Para comenzar, hacía y decía lo que le venía en gana y eso, eso a la vez le causaba miedo y, a la vez, le daba curiosidad.

—¿Qué respuesta tienes a lo que te pregunté, corazón?

—¿Cómo? —preguntó saliendo de sus pensamientos y temores.

—Sí, te pregunté si quieres conocer otro tipo de vida.

—¿Qué tipo de vid podrías enseñarme?

—Una más… —dijo Sebastián
Alut

Estimadas lectoras y lectores Sebastián si sabe lo que quiere y tiene un muy buen poder de convencimiento, ese hombre de voz grave y gruesa, ¿cómo no iba a conquistar a la carotas tres mil?

| 10
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter
Comments (1)
goodnovel comment avatar
CARMEN MARIA JULCA JUAREZ
este capitulo si que me hacho reir
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 443: Esto iba en serio

    Sebastián la abrazó y comenzó a acariciar su espalda desnuda para luego decir algo que sacaría completamente de su centro a Paulina.—Hmm… No lo he pensado mucho, solo te puedo decir que en esta ocasión no he usado ni mi boca, ni mi lengua, pero si hay una siguiente ocasión, será lo primero que use.—¡Sebastián!—¿Qué? ¿Que no acaso es lo que está pidiendo a gritos?—¡No! ¡Estoy pidiendo un descanso!—Hmm… Sí, creo que te debo dar la razón; además, en cualquier momento amanece y con la luz del sol ya se ve el color de los gatos; creo que va siendo momento de que nos vayamos a casa.—¿Piensas llevarme a casa de mi hermana a estas horas y en estas condiciones? —dijo Paulina acomodándose el cabello.—No, ¿quién te dijo que te voy a llevar a casa de Marina? ¡Vamos a ir a mi casa, tu casa, nuestra casa!—¿Qué cosas estás diciendo? —preguntó alejándose un poco de aquel hombre.—Tú estás aquí de vuelta, ¿no?—Sí, pero en ningún momento he dicho que yo vaya a mudarme con usted.—No, no lo has

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 442: ¿Cansado, señor Escalona?

    En toda su vida, Paulina nunca había hecho locuras como las que estaba haciendo en este momento, cosa bastante contradictoria porque era una adulta y Sebastián también era un adulto; no obstante, la decencia en ese momento poco importó, más cuando la tensión y el deseo estaban haciendo que en este preciso momento él se estuviera apoderando de su cuerpo, de su centro, de su ser.—¡Dios! —atinó a decir ella al sentir cómo el gran ego de aquel hombre se deslizaba dentro de ella.Sebastián no tenía esto planeado, pero agradecía infinitamente no haber usado su deportivo, porque de ser así, esto no estaría sucediendo. El hombre disfrutaba de aferrar sus manos a las caderas de Paulina; lo hacía con fuerza, lo hacía como si alguien viniera y quisiera arrebatárselas.Él podría describir como una delicia lo que tenía sobre sus piernas; mejor dicho, verla así era una completa delicia: su suave piel, su delicado perfume a nardos, ese suave y largo cuello, ese bello, largo y sedoso cabello.Sebast

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 441: Lengua experta

    Paulina sintió una punzada en el estómago al escuchar aquellas palabras; siendo sincera, este hombre no era como algún otro que hubiese conocido. Para comenzar, hacía y decía lo que le venía en gana y eso, eso a la vez le causaba miedo y, a la vez, le daba curiosidad.—¿Qué respuesta tienes a lo que te pregunté, corazón?—¿Cómo? —preguntó saliendo de sus pensamientos y temores.—Sí, te pregunté si quieres conocer otro tipo de vida.—¿Qué tipo de vid podrías enseñarme?—Una más… —dijo Sebastián mirándole con más detenimiento. —Una más interesante.—Soy una mujer complicada y de carácter muy fuerte, ¿cree usted poder con eso?—Si para morir nacemos, ¿no?Paulina le lanzó una mirada fulminante.—Ibas tan bien…Sebastián sonrió satisfecho; esta mujer sí que era dura de roer, pero, para suerte de ella, él solía ser un hombre muy insistente cuando se lo proponía y, sobre todo, cuando alguien le interesaba, como estaba siendo el caso.—¿Vas a querer un postre? —dijo el hombre cambiando radic

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 440: ¿Vienes a conocer otro tipo de vida?

    Tras unos minutos en auto, Paulina y Sebastián terminaron llegando al elegante Azul Histórico; ella se quedó asombrada del lugar, pues este era cálido y romántico; el árbol al centro, las luces y las velas le daban un toque meramente especial.—¡Adelante! Espero que cumpla con tus expectativas.Paulina observó al hombre, quien se dirigía con la seguridad de un hombre que estaba hecho para encajar en cualquier sitio.—¡Señor Escalona! ¡Qué gusto que nos visite! ¿Tiene reservación?—La verdad es que no, el plan surgió en el camino.—Descuide… ¿Mesa para dos?—Sí, por favor…—¡Claro! ¡Adelante! Pasen… —dijo la anfitriona de modo muy amable.Paulina admiró el lugar y se dejó sorprender por este. En todo el tiempo que había salido con alguien, los lugares eran el tipo bar por un trago, una cena aburrida, una plática sosa, un “¿dividimos la cuenta?”. Y más etcétera que podía recordar.—¿Señorita? —dijo Sebastian jalando la silla para que esta tomara asiento.—¡Gracias! —respondió ella un ta

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 439: Esto no es una cita…

    Paulina se lo quedó viendo con sorpresa, pero a la vez con indignación. Esta mujer no daba crédito a cómo era que este hombre le podía decir aquellas cosas.—¿Todas las mujeres caen con esa frase? —dijo Paulina con un dejo de ironía.Sebastián sonrió coquetamente y dijo:—Algunas, no todas, algunas me llevan tiempo… solo es cuestión de cuidar los detalles.—¿Cuestión de tiempo? ¿Cuidar los detalles?El hombre se acercó mucho más a Paulina, hizo a un lado un mechón de cabello que cubría el rostro de aquella mujer y le susurró muy cerca del oído.—Créeme, puedo ser muy convincente si me lo propongo.—¿Qué está queriendo insinuar?—No insinuó nada, yo tengo hambre, tú estás de muy mal humor, supongo que… Bien podríamos darnos una escapada; te puedo llevar a comer, porque en este momento no pienso en otra cosa que no sea en comida, en un buen trago y luego…Aquella voz gruesa y ronca provocaba una cierta vibración en el oído de Paulina; aquello generó que los vellos de su cuerpo se erizara

  • La mujer que nunca fui   Capítulo 438: Ego muy grande

    --- Horas antes ---—Marina, acomódate, debes reposar; ahora mismo voy a ver a Ofelia para ver qué hacemos de comer.—¿Paulina? ¿Tú haciendo de comer?—¡Claro! ¿De qué crees que me alimento? —dijo la mujer indignada.Marian se quedó sorprendida, no daba crédito. ¿Dónde rayos se había metido su hermana mayor? Esta definitivamente se la habían cambiado; sí, era verdad, no se habían visto en poco más de un año, pero, hasta la última vez, Paulina era Paulina, la misma de siempre. ¿Quién rayos era esta mujer?—Ya dime la verdad, ¿dónde dejaste a mi hermana?—Sigue de graciosa y te voy a dejar sin comer.—Ofelia es quien me alimenta.—Pues le voy a impedir que te sirva comida; anda, recuéstate, debes descansar. —dijo Paulina arropando a su hermana. —Papá, tú también te ves agotado; ven, te llevo a una habitación para que descanses.—¡No, hija! ¿Cómo creen? Yo solo vine a ver que estuvieran bien, no quiero darles molestias.—¡Papá! Más molestia me da si no te vas a descansar; esta casa es amp

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status