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Author: GenEsys
last update publish date: 2026-01-27 03:03:32

Kael llegó al hospital como una sombra furiosa.

Las puertas automáticas se abrieron y el olor a desinfectante le golpeó el pecho. Sus sentidos buscaron de inmediato a los suyos.

Los encontró.

Sebastian estaba sentado, rígido, con Nyra aferrada a su cuello como si fuera lo único sólido en el mundo. Andrea, la loba guerrera, se mantenía erguida y prestando mucho atención a su alrededor. Un poco más atrás, Kiki estaba de pie, con las manos entrelazadas y los ojos llenos de preocupación. Había esta
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  • La niñera del Alfa despiadado   113 FINAL

    Muchísimos años después…El cielo estaba gris.No por la llegada de ninguna tormenta, sino por respeto. El clima respondía a la tristeza de la partida de dos personas que había transformado la manada de hierro en un lugar seguro para culquier lobo que quisiera realizar su vida en paz, alli.El claro central de la Manada de Hierro estaba cubierto de lobos en silencio absoluto. Estandartes negros ondeaban suavemente entre los árboles. Las antorchas ardían con llamas altas, firmes, ceremoniales.Dos féretros de madera oscura descansaban en el centro.Unidos.Como lo habían estado en vida. Dos seres que habían ruborizado a la noche misma.Lysandra Ardenne y Kael Vyron habían muerto el mismo día. A la misma hora. Sin enfermedad.Sin guerra. En avanzada edad.Simplemente… sus corazones dejaron de latir juntos, como si incluso la muerte hubiera respetado el pacto que sellaron décadas atrás.Decían que fue de tanto amor. Fueron el ejemplo para muchos lobos que los admiraban por elegirse dia a d

  • La niñera del Alfa despiadado   112

    La luna de la Manada de Hierro salió de la bañera envuelta apenas en una toalla blanca. El vapor aún abrazaba su piel, perlada de humedad, mientras su cabello caía suelto sobre sus hombros.En la habitación, Kael Vyron estaba sentado en el borde de la cama. Por alguna razón estaba recibiendo más de lo que esperaba; su esposa estaba más bella que nunca. La observaba en silencio.Como hombre profundamente enamorado, que era capaz de todo por aquella mujer.—Ya acosté a los niños —dijo con voz grave, sin apartar la mirada de ella.— duermen....profundamente....Sus ojos recorrieron su figura con una devoción casi reverencial.El cuerpo de Lysandra había cambiado. Sus curvas eran más suaves, más plenas. Su vientre redondeado era la prueba tangible de la vida que crecía en su interior.—Mis senos están enormes, alfa… es demasiado —murmuró ella, sonrojándose levemente ante la intensidad de su mirada.Kael sonrió apenas.—Nuestra hija va a alimentarse muy bien, pequeña… y yo también....por l

  • La niñera del Alfa despiadado   111

    El hospital de la Manada de Hierro estaba en silencio aquella tarde, pero el silencio no traía paz.En una de las habitaciones privadas, Lysandra Ardenne permanecía recostada sobre la cama, pálida, con el cabello extendido sobre la almohada blanca. Sus ojos estaban hinchados porque había llorado, pero intentaba mantenerse fuerte para su familia.Se había desvanecido tres veces en menos de veinticuatro horas.Sin explicación clara.Sin heridas visibles, sin fiebres o nada visible que dé indicios para un diagnóstico a simple vista.Y eso era lo peor.Frente a la ventana, incapaz de permanecer quieto más de unos segundos, Kael Vyron caminaba de un lado a otro como un lobo enjaulado. También estaba en una pose, su luna no podía verlo mal, el debía ser fuerte por los dos. Las noticias desde que habían ingresado la noche anterior no eran alentadoras.El alfa no temía a enemigos.No temía a guerras.Pero aquello… parecía que iba a destruirlo.Aquello era distinto.—Kael —murmuró ella con voz

  • La niñera del Alfa despiadado   110

    La mañana después del casamiento amaneció extrañamente tranquila en la Manada de Hierro.Demasiado tranquila para el torbellino emocional que había sido la noche anterior. Los niños por otro lado estaban teniendo un día de cambios.Las flores del claro ceremonial aún estaban frescas. Restos de antorchas apagadas marcaban el lugar donde alfas y lunas habían celebrado hasta entrada la madrugada. Pero en la casa principal, la realidad volvía con pasos pequeños y mochilas diminutas.—No quiero ir... mamá, no quiero —declaró Aiden con dramatismo mientras se aferraba a la pierna de Lysandra Ardenne.—Si él no quiere... yo tampoco —exclamó Elian inmediatamente—. Vamos a comer helado...mamá.—Hoy no chicos..deben ir...no hay discusión.Nyra, ya vestida con su uniforme escolar azul oscuro, observaba la escena con paciencia madura.—Van a estar bien —dijo con una seguridad que parecía impropia de sus ocho años—. Es importante que hablen con otros niños, ¿no mamá?Lysandra la miró con ternura.N

  • La niñera del Alfa despiadado   109

    Antorchas encendidas bordeaban el gran claro ceremonial. Estandartes de distintas manadas ondeaban bajo el viento nocturno. El bosque entero parecía contener la respiración. Era el día. Ese día especial que quedaría escrito en la mente de los lobos que contarían la historia en el futuro, la llegada de una simple humana que le cambió la vida a un lobo dándole la familia que tanto anhelaba.El casamiento de Kael Vyron y Lysandra Ardenne sucedería hoy.Todos los alfas y lunas habían acudido. Era más que una unión. Era un símbolo. Ellos eran admirados por gran parte de las manadas que con gusto se hicieron presentes para festejarlos.En primera fila, con porte sereno y mirada firme, se encontraba el nuevo alfa de la Manada del Sol, Cairo Wood, acompañado por su luna, Esmeralda, de linaje brujo. Una pareja que había caído pesada para los lobos que entendían que las brujas traían mala suerte a los de su especie.Pero eran tiempos de cambios, cambios profundos que requerían corazones fuertes

  • La niñera del Alfa despiadado   108

    El aire en la habitación infantil todavía vibraba con la tensión cuando la puerta se abrió de golpe.Lysandra Ardenne entró con el rostro pálido, los ojos encendidos.En su mano llevaba un almohadón que no dudó en lanzar directo al pecho de Kael Vyron.—¡¿Cómo me entero de que mis hijos corrieron riesgo?! ¿Te estás volviendo loco, acaso?El impacto fue leve.La furia, no. Ese sentimiento fue escalando.Kael tomó a su hijo y sostuvo a Aiden con firmeza mientras el niño, ya despierto, lo miraba confundido.Elian estaba en brazos de Lysandra, aferrado a su cuello.—Lysandra——¡No! —lo interrumpió ella, la voz quebrada por algo más profundo que enojo—. El doctor Gregori me informó. Está abajo. Con una ambulancia. Se lleva a Talia....a esa loba... ¿Sabes lo que hubiera sucedido si tocaba a mis hijos...?El nombre cayó como un eco pesado.Detrás de ellos, Jack Brown soltó una risa baja, casi divertida.El sonido fue gasolina sobre el fuego.—¿Te parece gracioso? —espetó Lysandra, girándose

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