Compartir

Capítulo 2 Lo que debe ser

Autor: Julia River
last update Fecha de publicación: 2026-08-11 23:24:35

POV Ignacio

No había terminado de cerrar la puerta del edificio cuando ya tenía el teléfono pegado a la oreja.

—¿Está todo listo? —pregunté sin saludo y sin rodeos.

—Como usted ordenó, señor —respondió Marcos, con la eficiencia impecable de quien lleva años ejecutando cada uno de mis caprichos sin hacer preguntas—. El piso ya está a nombre de la señorita Leona. El auto, también. Y la cuenta bancaria quedará habilitada en cuanto ella decida usarla. Solo falta su firma.

Una sonrisa de satisfacción se me dibujó en el rostro. Me sentí, incluso, un poco orgulloso de mí mismo. Después de todo, yo no soy de los hombres que abandonan a una mujer sin dejarle nada.

Tres años de compañía merecían, al menos, eso.

—Perfecto. Que firme los papeles mañana mismo.

—Como usted diga, señor. ¿Algo más?

Dudé un instante. Por la ventanilla del auto, las luces de la ciudad pasaban borrosas, reflejando el desorden de mi propia cabeza en este momento.

—No. Eso es todo.

Corté la llamada y me quedé mirando la pantalla oscura del teléfono, como si esperara que me devolviera alguna certeza. No la encontré.

Mañana me comprometeré con Clara Lombardo: la mujer perfecta para mi apellido, para mi empresa y para la vida que mis padres diseñaron para mí desde antes de que yo pudiera opinar. Clara, con su sonrisa impecable y su paciencia infinita, ha sido desde siempre la elección natural. Fuimos amigos desde pequeños, mi novia en la preparatoria, a quien quise de manera entrañable.

Luego ella decidió irse al exterior para probar suerte como actriz. Su belleza, su figura y las influencias de su familia la ayudaron, y ahora, con su carrera consolidada, ha vuelto para ocupar el lugar que por derecho le corresponde: ser mi esposa. Porque para eso la educaron. En nuestro mundo, ella puede disfrutar del dinero, la posición y el poder, pero jamás cuestionar nada de lo que suceda a su alrededor.

Lo que se dice, la esposa perfecta.

Durante todo este tiempo mantuve mi promesa, porque realmente quiero a Clara. Pero cuando me crucé con Leona, todo fue distinto. Real, intenso, incómodamente vivo. Y quizás por eso mismo, imposible.

Leona no pertenece a este mundo. Nunca comprendió cómo se manejan las cosas aquí, ni cómo se mueve la gente para sobrevivir.

Siempre tuve claro que nuestra relación no tenía futuro, que la fecha de caducidad la pondría Clara cuando decidiera regresar. Aun sabiéndolo, dejé que la joven e ingenua Leona se hiciera ilusiones, dándole un tipo de atención que para alguien que había sufrido tantas pérdidas era algo importante, difícil de ignorar.

Me digo a mí mismo que le estoy dando exactamente lo que necesita: seguridad, estabilidad, un techo propio y una vida resuelta lejos de mí. Me lo repito varias veces, como quien reza un mantra, mientras el automóvil avanza hacia mi residencia.

Sin embargo, algo se me revuelve en el pecho, una punzada amarga que no logro nombrar, como un mal presentimiento. Una inquietud estúpida, me digo, producto del cansancio y de la discusión de esta tarde. Leona solo necesita tiempo, nada más. Mañana firmará los papeles y todo volverá a su cauce.

Nada puede salir mal. ¿O sí?

Aparto la idea con un gesto rápido de la mano, como quien espanta un insecto molesto. Leona firmará. Siempre termina haciendo lo que le pido. Al final, todos terminan entendiendo que estar de mi lado y no traerme problemas es lo mejor que les puede suceder.

Me repito eso hasta que casi me lo creo. Pero... si tengo tanta certeza, ¿por qué algo dentro de mí no logra creérselo del todo?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 118 ¡No me lo quitarás!

    POV LeonaApenas cruzo el umbral de la puerta y me dispongo a avanzar por el pasillo, una figura emerge de la penumbra junto al ascensor. Tacones apresurados, respiración agitada.Antes de que pueda reaccionar o dar un paso al costado, unos dedos pulcros y rígidos se clavan en mi brazo con una fuerza desmedida, tomándome por sorpresa.—¿Qué pretendes viniendo a rondar a Ignacio? —sisea Clara, perdiendo por completo la compostura refinada y dulce que siempre la ha caracterizado.Sus ojos, habitualmente tranquilos e ingenuos, están inyectados de rabia. El temblor rabioso de sus labios y el tinte pálido de su rostro me lo confirman al instante: Clara lo sabe todo. Sabe sobre el lugar que ocupé en la vida de Ignacio durante tres años. Por lo que veo, ya no hay máscaras entre nosotras.A decir verdad, lo prefiero así. Fingir cansa más que decir la verdad.—Suéltame, Clara —digo con voz pausada, intentando mantener la templanza mientras tiro levemente de mi brazo para liberarme de su agarre

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 117 ¡No ha terminado!

    POV LeonaMe quedo inmóvil a dos pasos de la cama. La tentación instintiva de dar un paso atrás y aferrarme al picaporte de la puerta me golpea con fuerza, pero obligo a mis pies a mantenerse firmes sobre el piso de vinilo. El olor a antiséptico y el pitido rítmico del monitor cardiaco son los únicos testigos del aire denso que se forma entre los dos.—No te levantes, Ignacio —repito, endureciendo el tono de mi voz para enmascarar la sacudida que dio mi pecho al verlo tan debilitado—. Apenas acabas de salir de terapia intensiva. No vine aquí para que te alteres, ni te esfuerces.Esboza una tibia sonrisa. No es ni por asomo el poderoso Ignacio que conozco.—No me importa —raspa él, ignorando la advertencia. Logra acomodarse apenas un poco más erguido, aunque la respiración se le corta y debe cerrar los ojos un instante por el esfuerzo. Cuando los vuelve a abrir, sus pupilas oscuras brillan con una fiebre desesperada—. Creí que no vendrías. Le supliqué a Anna que te buscara, le pedí a l

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 116 Inesperada bienvenida

    ​POV Leona ​Luciano detiene el auto frente a la entrada principal del hospital y apaga el motor, pero no hace ademán de bajar. ​—Hasta la puerta, como acordamos —dice, con una media sonrisa que se le queda a mitad de camino. ​—Hasta la puerta —repito. ​Por un momento nadie se mueve. Afuera, la mañana todavía es fresca y el movimiento de enfermeras y familiares empieza apenas a llenar la acera. Yo tengo las manos entrelazadas sobre mi regazo y me doy cuenta de que las estoy apretando con tanta fuerza que se me han puesto blancos los nudillos. ​Luciano estira la mano y las cubre con la suya. ​—Es mejor que subas sola —murmura—. Es tu conversación, Leona; no la mía. Si estoy cerca voy a querer protegerte, y eso no es lo que necesitas hoy. Ya sabes lo que opino sobre esto... Pero no pienso interferir. ​Lo miro. Veo esos ojos grises, serenos, con una sombra de algo que no se atreve a nombrar. Entiendo lo que cuesta ese gesto y se lo agradezco más de lo que podría decirle. ​—¿Estará

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 115 Pídeme lo que sea

    POV LeonaLa cena transcurre casi en completo silencio. Parece que, después de la conversación que tuvimos, ninguno de los dos tiene ganas de hablar.No puedo evitar sentir una cierta desolación ante el solo hecho de pensar en separarme de Luciano, pero a la vez siento que es lo mejor.Cuando levanto mi mirada me encuentro con los inquisitivos ojos de Luciano. Mi respiración se corta al instante.Mi semblante debe ser bastante expresivo, porque Luciano comienza a reír como un tonto.—¿Puedes decirme qué estamos haciendo, Leona? —dice, dejando los cubiertos sobre la mesa.—¿Qué hacemos? —replico, desconcertada.—Esto. No hablar de nada como si ya nos hubiésemos dicho todo, cuando no es así —dice, recostándose contra el respaldo y agudizando la mirada—. Si quieres irte de esta casa, está bien para mí. No voy a mentirte: lo odio, lo admito.Trago saliva y aprieto la servilleta antes de decir algo. Muy dentro de mí, no quería admitir que me dolía un poco que él no me pidiera que me quedar

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 114 No me siento ganador

    POV LucianoMiro la hora antes de bajar del auto.¡Maldita sea! Se me ha ido el día con tantas obligaciones que he tenido que cumplir. Primero, la reunión en la empresa: todos temas urgentes y algunos que sobrepasan a mi abuelo y a su delicada salud. Y luego, el hospital; no puedo dejar a mis pacientes abandonados a su suerte.Paulatinamente me estoy dando cuenta de que luché por una posición que ahora no estoy disfrutando. Pensé que una vez que le quitara a Ignacio todo lo que él poseía me sentiría feliz, pero en lugar de eso estoy experimentando algo totalmente opuesto.Me pregunto por qué vengarme de Ignacio no me está trayendo la satisfacción que pensé que tendría. Hay un gran vacío dentro de mí... Un vacío inexplicable que me está diciendo que algo en esta historia no está del todo bien. Sigo sintiendo una gran aversión por él y, por supuesto, verlo cerca de Leona me provoca un profundo rechazo; pero aun así y con todas estas emociones encontradas, no logro sentirme victorioso en

  • La no elegida. No me elegiste, Ahora olvídame   Capítulo 113 Una rival para Leona

    NarradorLa casa de los Della Rovere nunca estaba del todo en silencio, pero a esa hora de la tarde se acercaba bastante.Elena se había servido un té que ya no humeaba y lo sostenía entre las manos sin beberlo, sentada en el escritorio de la biblioteca, con la lámpara encendida y el resto de la habitación sumido en sombras. Había vuelto del hospital hacía horas. Anna dormía, agotada, en su cuarto. Clara se había ido, pálida y callada, cosa que a Elena le había parecido casi un alivio.Cerró los ojos un instante y volvió a ver el pasillo del hospital.Esa mirada. Esa forma de sostenerle los ojos sin una sola grieta, sin esa vieja docilidad que ella había aprendido a reconocer en las mujeres como Leona: las que esperan, las que se disculpan, las que agradecen las migajas. Había visto algo distinto, y le había inquietado más de lo que estaba dispuesta a admitir. Sus manos habían temblado. Solo un segundo, pero habían temblado.Elena apretó la taza.Porque ahora el cuadro era claro: Igna

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status